Kara Ema:
El viernes me levanté a las 8:00 y me hallé en el hotel de mis amigos. Simon tenía el vuelo de regreso a Tokio a eso del mediodía, así que siguió durmiendo. Noah —quien tenía planificado quedarse a recorrer Kyūshū un par de días más antes de partir— se despertó conmigo y me acompañó hasta la estación de Tenjin.
A las 9:00 estaba de vuelta en mi casa, y a las 9:20 estaba saliendo a tomarme el tren a Hakata para ir a mi curso de japonés. La clase arrancaba a las 9:30 y llegué a la escuela a las 9:47. La secretaria me dijo que como había llegado más de quince minutos tarde, no tenía derecho a entrar a la clase hasta el primer recreo. La verdad que esta regla me pareció excesivamente estricta y absolutamente inútil. Mientras esperaba el primer recreo, me senté en un aula vacía y me puse a escribir la reseña de mi curso que me van a pedir cuando lo termine el mes que viene, en la cual menciono esta estúpida regla y expreso mi disconformidad para con ella.
A las 13:10 salí de la escuela y me dirigí a Ippudo, un restorán de ramen en Hakata City. Me pedí un menú mediodía que incluía un ramen, un bol de arroz y unas gyoza. El ramen era estilo Hakata pero para variar esta vez pedí una versión moderadamente picante. Estuvo delicioso.

Luego de almorzar me fui a Yodobashi Camera, que quedaba a pocos metros de la estación de Hakata. Si bien esta tienda no es tan grande como la Yodobashi Camera de Akihabara, igual es bastante grande con sus cinco pisos. El primero tenía teléfonos móviles, cámaras y relojes. El segundo, electrodomésticos y otros artículos para la casa. El tercero, tiendas de deportes y de ropa. El cuarto, un patio de comidas, un centro de entretenimiento y tiendas de productos varios. Finalmente también había un subsuelo, donde había artículos de computación, juegos y juguetes.



Este juego parece que va a ser increíble. Tengo muchas ganas de jugarlo, a tal punto de que sería capaz de comprarme una PS5 solo para eso (tal como hice en su momento con la PS4, que al principio me la había comprado exclusivamente para poder jugar al The Last of Us). Hay solo un pequeño inconveniente que me impediría hacer esto ahora mismo: no tengo residencia permanente ni lugar para instalar una PS5, ni siquiera una tele donde conectarla. Incluso si tuviera todo eso, el tiempo que me puedo permitir para juegos es ínfimo, que es la única razón por la cual tampoco me compré una Switch, por más que cada vez que paso frente a una en una tienda la miro con ganas.

Hablando de cosas que miro con ganas, esta es la nueva MacBook Pro de 14 pulgadas que lanzó Apple el año pasado. No puedo justificar comprármela todavía dado que mi MacBook tiene apenas un año y funciona perfectamente.

Estas tabletas son lo más. Son la mitad de lo que hacen posible los mangas; la otra mitad siendo los artistas que las utilizan. Admiro muchísimo a los mangaka (artistas de manga), cuyo extraordinario talento les permite crear obras de arte haciendo uso de estas tabletas.


En el cuarto piso de Yodobashi Camera había una tienda de todo por ¥100 llamada Can Do. Me encantan estas tiendas; cada vez que paso por una no puedo evitar comprarme algo, sobre todo cuando tienen cosas para comer y beber.

Ame,
Kato
Uhh gran juego se viene!