Kara Ema:
El martes me la pasé paseando por la ciudad, visitando varios de los sitios más simpáticos que Nagoya tiene para ofrecer.
A las 9:30 bajé a desayunar y a las 11:15 salí del hotel. La razón por la cual siempre me quedo un par de horas en la cafetería antes de salir es que necesito ese tiempo para escribirte y también para planificar a grandes rasgos lo que voy a estar haciendo durante el día.
¿Recuerdas que te había hablado de un parque largo que estaba entre dos calles y ocupaba unas cuantas manzanas como si se tratase de una especie de bulevar bien ancho? Mi idea para este día era arrancarlo recorriendo la totalidad de este parque, llamado Hisaya Ōdori.
A las 11:40 llegué al extremo norte del parque, cerca del castillo de Nagoya. Desde ahí empecé a dirigirme hacia el extremo sur, atento para ver si me cruzaba con alguna estatua o algo más interesante en el camino.
En el medio del parque está ubicada la torre de telecomunicaciones de Nagoya (Torre Mirai), la cual se encuentra rodeada de un montón de comercios, sobre todo lugares para comer o tomar un café.


Por supuesto que tenía que haber un subsuelo. Siempre tiene que haber un subsuelo. Resulta que todo a lo largo del parque había una calle subterránea que fluía por debajo de él, con un montón de locales comerciales, y conectando con la estación de metro de Sakae que también estaba por ahí.
Malditos japoneses con sus calles subterráneas por todos lados. Es casi como si hubiese toda una segunda ciudad de calles subterráneas debajo de Nagoya. Lo cual era un problema para mí porque ahora tenía tantos caminos posibles para tomar que ya no sabía adónde ir. Mi plan original era simple: empezar al norte del parque y terminar en el sur, yendo todo recto. Pero nunca me imaginé que iba a ver otro camino paralelo en el subsuelo también.
Lo que terminé haciendo fue bajar al subsuelo, caminar un poco por ahí para darme una idea de cómo era, y volver a subir por una de las salidas del metro, la cual me dejó a dos cuadras al oeste del parque donde había una noria anexada a un edificio:

De ahí me volví al parque, a la parte en donde había quedado. Pero antes de seguir recorriendo el parque había un edificio enfrente de él que quería ir a ver: Oasis 21.
Oasis 21 es una moderna instalación situada junto a la Torre de TV de Nagoya, en Sakae (Nagoya), que se abrió al público en 2002. Contiene restaurantes, tiendas y una terminal de autobuses, así como una zona de información turística.
El edificio es en su mayor parte subterráneo, está construido frente al Centro de Artes de Aichi y da al parque Hisaya Ōdori.
El tejado es una gran estructura ovalada de cristal que flota sobre el nivel del suelo. Se llena agua para crear un interesante efecto visual y refrescar la temperatura de la zona comercial y el espacio público para diversos eventos conocido como «Plaza de la Vía Láctea» que hay debajo en verano.
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Me di cuenta de que el subsuelo de Oasis 21 también estaba conectado con el del parque y con el metro, así que decidí meterme por ahí y andar un poco por Central Park antes de volver a subir.

A las 13:30 almorcé en un TGI Fridays que había en el parque, cerca de donde estaba la torre Mirai. Me pedí mi hamburguesa favorita de ahí: una Cheesy Bacon Cheeseburger.

Lo sé, estoy comiendo muchas hamburguesas últimamente. Pero es que no todos los días te encuentras con un Fridays en Japón.
Después de almorzar quise hacer un último desvío antes de seguir mi recorrida del parque. Me fui una cuadra hacia el este para ir a ver otro parque que estaba allí, el parque Sakae.

¿Recuerdas la estatua de los cinco niños jugando que había visto la primera vez que pasé por el parque Hisaya Ōdori? Cuando volví a pasar frente a ella me di cuenta de que había una estatua más que no había notado antes:

En el extremo sur del parque había un jardín de flores llamado Flarie. Apenas entré me encontré con otra estatua más:






A las 15:15 llegué a otro parque más que estaba por el barrio de Sakae, llamado parque Shirakawa. Dentro de este parque había dos museos: el Museo de Arte de la Ciudad de Nagoya y el Museo de Ciencias de la Ciudad de Nagoya. A ambos me habría gustado entrar, pero el de arte se encuentra cerrado temporalmente y el ciencias cerraba en un hora cuando llegué al parque, así que ya no tenía suficiente tiempo.

Como todo buen parque japonés, este también tenía esculturas de niños:



Mientras estaba tomando esta última foto, cerca de mí había un hombre y una niña jugando a pasarse una pelota de tenis con raquetas. La primera pelota que se les fue adonde estaba yo se la pasé al hombre, quien me dijo「すみません」(sumimasen; lo siento [por la molestia ocasionada]). Luego, noté que la niña había hecho un mal pase y la pelota había vuelto a terminar cerca de mí, así que corrí a levantarla y se la pasé a ella. A cambio recibí una reverencia a modo de agradecimiento.



Luego me pasé a otro parque más, el Nakanomachi, con la esperanza de seguir hallando estatuas interesantes. En el parque no vi ninguna, pero sí encontré una dentro de un colegio que estaba frente al parque, la Escuela Primaria de Sakae. Dado que estaban las puertas abiertas, que no había nadie y que la estatua estaba a tres pasos de la puerta, decidí meterme un instante solo para hacer una foto de la escultura y volver a salir. No podía dejarla pasar y perderme de añadirla a mi colección solo por el hecho de que estuviese dentro de un colegio.

Después de esto ya no tenía planeado visitar más parques, con lo cual ya no pensaba seguirme encontrando con estatuas, pero como siempre Japón me acabó sorprendiendo agradablemente con una calle que tenía estatuas en cada cuadra y a ambos lados de la calzada.
Si eso te suena familiar es porque ya me había encontrado con una calle de estatuas cuando estuve en Osaka. Debo de haber pasado por lo menos una hora (de la única jornada que estaría en Osaka) recorriendo esa calle, yendo y viniendo de una acera a la otra para poder coleccionar todas las estatuas que había. Eso mismo he vuelto a hacer esta vez en la calle Hirokōji-dōri de Nagoya.
Al igual que la calle de estatuas de Osaka —y otra más que se podría decir que hay en Tokio, aunque no tiene estatuas en todas las cuadras sino en algunas—, la mayoría de las esculturas en Hirokōji-dōri eran de niñas o jóvenes mujeres.





Es evidente que los niños y las mujeres jóvenes tienden a ser musas frecuentes de los artistas japoneses.
Este paseo enorme que hice durante toda la jornada culminó en Meieki. Meieki es el nombre con el que se conoce el distrito de la estación de Nagoya y sus alrededores. Esta zona está tan densa de gente, comercios, edificios y calles subterráneas que podría considerarse como una miniciudad en el corazón de la ciudad de Nagoya.
Todos los edificios que hay por el área de Meieki tienen un montón de pisos de acceso público y repletos de tiendas y restoranes. Todos están interconectados a través de las calles subterráneas que pasan por debajo de ellos. Algunos incluso están conectados también mediante pasadizos elevados.
Cuando me di cuenta de esto básicamente me resigné a la realidad de que sin importar las veces que pasara por aquí e intentase recorrerlo todo, no podría hacerlo nunca, o al menos no en la semana que estoy aquí. De todas formas estaba decidido a al menos intentar ver lo máximo que pudiera.

Este pasaje me condujo directamente al edificio que quería visitar este día: Midland Square.
Midland Square (ミッドランド スクエア), denominado oficialmente Toyota-Mainichi Building (豊田・毎日ビルディング), es un rascacielos situado en el distrito Meieki de Nakamura-ku, Nagoya, Japón. Abrió sus puertas a principios de 2007. Es el quinto edificio más alto de Japón tras Yokohama Landmark Tower, Rinku Gate Tower, Osaka World Trade Center Building y Midtown Tower. Midland Square alberga oficinas de muchas compañías incluyendo Toyota Motor Corporation, Towa Real Estate y Mainichi Shimbun.
Con 247 m, es ligeramente más alto que las cercanas JR Central Towers. Midland Square incluye un centro comercial con 60 tiendas de marca, dos salas de exhibición de automóviles y un cine. También retiene el récord de plataforma de observación al aire libre más alta de Japón. También son notables sus inusuales ascensores de doble planta, que alcanzan la cima en solo 40 segundos.
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Todo en este edificio tenía una atmósfera de lujo, al punto que me hacía sentir fuera de lugar. Todas las boutiques que había eran de marcas de lujo, y mismo los restoranes tenían aspecto fastuoso.


Después de recorrer todos los pisos de acceso público de la parte de abajo (B1F – 5F), me fui a buscar el ascensor para ir a los pisos de la parte más alta (41F – 46F), donde había restoranes y un observatorio llamado Sky Promenade.





A las 17:40 me crucé desde el Midland Square a las JR Towers. Bueno, en realidad no a las torres en sí sino a la calle subterránea que pasaba por debajo de ellas, llamada GateWalk.


En el GateWalk me topé con una boulangerie, así que decidí entrar para comprarme algo para la merienda y la cena, y probablemente me iba a terminar sobrando para la merienda del día siguiente también.

Cuando volví a subir a la calle lo hice justo por la salida que daba a Nana-chan, el maniquí gigante. Estaba vestida de forma distinta esta vez (me pregunto cuán a menudo la cambiarán).

De ahí mi idea era ya irme para el hotel, pero cuando estaba cruzando una calle por un pasadizo subterráneo me encontré de vuelta en una calle subterránea completamente distinta de todas las que había visitado este día. Se llamaba Unimall y pasaba por debajo de la avenida Sakura-dōri.

Ya estoy acostumbrado a encontrarme con estatuas de jóvenes en parques y en la calle, pero esta es la primera vez que me las encontraba en una calle comercial subterránea.


A lo largo de esta jornada me topé con una veintena de esculturas, de las cuales alrededor de quince eran de niñas o jóvenes mujeres. Impresionante.
A las 18:30 llegué al hotel.
Ame,
Kato