Almorzando Hakata ramen en Ichiran y nueva sección de curiosidades

Kara Ema:

Esta va ser una entrada híbrida, dado que tengo tanto experiencias personales como curiosidades culturales para contarte.


Ayer fui a almorzar a Ichiran, la cadena de ramen más popular en Fukuoka, especializada en tonkotsu ramen. Ya te había hablado sobre tonkotsu ramen, pero por si no lo recuerdas, es un tipo de ramen local de esta ciudad (por eso es que también se lo conoce como «Hakata ramen»), el cual es muy popular no solo en Fukuoka sino en todo Japón.

Ayer el siguiente pensamiento pasó por mi cabeza: «¿Qué clase de fukuokano soy que estoy viviendo en esta ciudad hace cinco meses y solo habré comido Hakata ramen unas dos o tres veces? Hace tanto tiempo que no lo como que hasta he olvidado cómo sabe. Tengo que corregir esto inmediatamente. A ver, veamos, ¿dónde hay un lugar que venda Hakata ramen por mi barrio?»

Así fue como terminé en Ichiran, que es una cadena de ramen que veía todo el tiempo por todos lados —incluso tienen un local en el aeropuerto, del lado de las salas de embarque—, pero hasta ahora no había probado nunca. Toda la experiencia en este restorán fue única e interesante, así que voy a intentar contártela en detalle desde que entré hasta que me fui.

Lo primero que vi cuando entré fue una de esas máquinas con un montón de botones para elegir lo que quieres comer, y luego insertar el dinero en efectivo en la máquina y a cambio recibir un papel que luego debes entregarle al personal. Así que eso hice.

Luego vi que había dos pasillos con un mostrador y varios asientos cada uno. En el medio de estos pasillos estaban «escondidos» los trabajadores del restorán. Digo escondidos porque casi que no los podías ver en ningún momento, dado que estaba todo tapado con paredes altas. La única comunicación que había entre la parte del personal y los pasillos donde estaban los clientes, era a través de una pequeña ventana que había frente a cada uno de los asientos.

Lugar donde me fui a sentar, en uno de los dos pasillos/mostradores que había.

Por cierto, no había nada más que esto para sentarse. No había mesas, así que si venías con toda tu familia no te quedaba otra que sentarte en estos mostradores, uno al lado del otro. Esto es porque este tipo de restoranes está pensado más que nada para la gente que viene sola, se pide un bol de ramen y a los quince minutos ya se va de vuelta a la oficina o a donde sea que tenga que irse. Existen un montón de restoranes de estilo familiar en Japón, con mesas para sentarte en pareja o en grupos. Pero este no era el caso.

Apenas me senté, apareció una persona por la ventana que tenía enfrente y me ofreció un vaso para servirme agua usando el grifo que tenía en mi parte del mostrador. También me dio una hoja para completar con mis preferencias y me dijo que en cuanto estuviese listo lo llamara de vuelta utilizando el botón ese rojo que deberías poder llegar a ver en la última imagen detrás del vaso.

La hoja de preferencias vas a tener que imaginártela porque no le saqué una foto, pero básicamente preguntaba las siguientes cosas (la opción en negrita es la que ellos te recomendaban elegir):

  • Intensidad de sabor: suave | mediana | fuerte.
  • Riqueza (?): sin | suave | blanda | mediana | rica | extra rica.
  • Ajo: sin | poco | medio | mitad de un diente | un diente.
  • Cebolla: sin | cebolleta blanca | cebolleta verde.
  • Char siu (cerdo asado chino): sin | con.
  • Salsa picante: sin | suave (nivel 1/2) | medio (nivel 1) | picante (niveles 2-10).
  • Textura de los fideos: extra firme | firme | mediana | blanda | extra blanda.

No me preguntes cuál es la diferencia entre «intensidad de sabor» y «riqueza» porque no tengo la más pálida idea. No sabía bien qué elegir, así que terminé yendo por las opciones recomendadas salvo por la salsa picante, que me animé apenas un poco más y opté por un nivel 1 en lugar del recomendado 1/2.

El nivel 1 de picante realmente se sentía, con lo cual no me puedo ni imaginar lo que debe de ser el nivel 10… Algún día me gustaría probarlo solo por curiosidad. Bueno, quizás no el 10 dado que para alguien no acostumbrado al picante como a mí probablemente sería un suicidio, pero aunque sea un nivel 5.

Cuando terminé de completar el formulario, toqué el botón rojo para llamar al personal. Al cabo de unos segundos se apareció alguien frente a mí, quien me tomó el pedido. Luego, al cabo de no más de dos o tres minutos, ya tenía mi bol de ramen enfrente de mí. Es increíble lo eficaces y rápidos que son para preparar el pedido.

Luego de entregarte el ramen, te cierran la persiana de la ventana así no tienes que estar viendo a los empleados moviéndose enfrente de ti mientras comes.

Dado que había pagado un poco más (casi nada igual: ~¥1100 en lugar de ~¥900), tenía la posibilidad de pedir algo que ellos llaman 替玉 (kaedama). El kaedama consiste en una segunda porción de fideos que te agregan al mismo plato de sopa, una vez que terminaste con la primera porción. Así que cuando había acabado casi todos los fideos que tenía, llamé al personal de vuelta con el botón y les pedí un kaedama.

Agregando el kaedama al bol con la sopa que me quedaba

Al final con el kaedama terminé súper lleno. Menos mal que no había desayunado ese día, antes de salir hacia Ichiran.

En definitiva fue una buena experiencia y me hizo recordar lo delicioso que es el Hakata ramen. 10/10 iría de vuelta.


Mini sección de curiosidades

Sincretismo religioso

Hay una frase que dice que los japoneses «nacen sintoístas, se casan cristianos, y mueren budistas». Esta frase es 100% verídica, y hace referencia al sincretismo religioso embebido en la cultura japonesa.

Se dice que los japoneses «nacen sintoístas» porque la mayoría son «bautizados» de acuerdo a un rito sintoísta llamado miyamairi, el cual consiste en llevar a tu bebé recién nacido a un santuario sintoísta para expresar gratitud a las deidades por su nacimiento y hacer que un sacerdote del santuario rece por su salud y felicidad. Esto suele hacerse aproximadamente un mes después del nacimiento.

Se dice que los japoneses «se casan cristianos» debido a que muchos deciden casarse al estilo occidental, en un salón de bodas que parece ser una gran catedral con una arquitectura imponente, tal como una de las que te encontrarías en Europa. Pero curiosamente, en este caso si bien a la vista parece ser una iglesia, en realidad es un edificio utilizado pura y exclusivamente para que los japoneses festejen sus casamientos como si fuesen cristianos occidentales.

Finalmente, se dice que los japoneses «mueren budistas» dado que es muy común que los funerales los realicen según las tradiciones budistas. Esto normalmente implica un velatorio (llamado «tsuya»), en el cual los allegados al fallecido se visten de negro y se reúnen mientras un sacerdote recita una sección de un sutra. Al velatorio le siguen el funeral, la cremación y el entierro. Según estadísticas que encontré por ahí, el 99% de los japoneses fallecidos son cremados.

Yakuza y su relación con la policía

Estos días he estado viendo una serie llamada Tokyo Vice. La misma trata sobre un periodista estadounidense que se muda a Tokio y empieza a trabajar para la sección criminal de un periódico local, lo cual lo hace introducirse en el oscuro y peligroso mundo de los yakuza.

Los yakuza son miembros de organizaciones delictivas transnacionales originarias de Japón. […] Se sigue considerando a este grupo como una de «las organizaciones criminales más sofisticadas y ricas».

[…]

La Yakuza es considerada una organización semilegítima. Por ejemplo, inmediatamente después del terremoto de Kobe de 1995, [un sindicado de Yakuza] se movilizó para prestar servicios de socorro en caso de catástrofe (incluido el uso de un helicóptero), lo que fue ampliamente difundido por los medios de comunicación como contraste a la respuesta mucho más lenta del Gobierno japonés. La Yakuza repitió su ayuda tras el terremoto y tsunami de Tōhoku de 2011, con grupos que abrieron sus oficinas a los refugiados y enviaron decenas de camiones con suministros a las zonas afectadas. Por este motivo, muchos yakuza consideran sus ingresos (shinogi) como la recaudación de un impuesto feudal.

La Yakuza y sus bandas afiliadas controlan el tráfico de drogas en Japón, especialmente de metanfetamina. […] Se sabe que algunos grupos de la Yakuza trafican ampliamente con seres humanos. […] Los yakuza engañan a chicas de pueblos pobres [de otros países] para que vengan a Japón, donde les prometen trabajos respetables con buenos salarios. En lugar de eso, las obligan a convertirse en trabajadoras sexuales y strippers.

Wikipedia

Es muy interesante esto para mí dado que no es muy normal que un gobierno (y su policía) reconozca una organización criminal y no solo no la persiga, sino que establezca ciertos vínculos y pactos con ella. Al parecer la policía de Japón tiene registros de todos los miembros de la Yakuza, con lo cual sabe exactamente quién es cada uno y a qué sindicato pertenece. Así y todo, mientras los yakuza no se metan con los civiles y no armen guerras entre los distintos sindicatos, la policía se queda al margen.

Hay una imagen en el artículo de Wikipedia donde se puede ver a un yakuza (con tatuajes por todo el cuerpo) participando en el desfile de un festival local japonés, lo cual me resultó especialmente peculiar. Esto significa que no solo son reconocidos y legitimados por la policía sino también por el pueblo.

Ikigai

Este concepto japonés me resulta fascinante. Hace poco un amigo mío me lo mencionó y me hizo acordar a él, por eso quería contarte un poco de qué se trata (y de paso recordarlo yo mismo e intentar aplicarlo en mi vida).

Ikigai (生き甲斐) es un concepto japonés que no tiene una traducción literal, pero puede definirse como «la razón de vivir» o «la razón de ser», lo que hace que la vida valga la pena ser vivida. Todo el mundo, de acuerdo con la cultura japonesa, tiene un ikigai. Encontrarlo requiere de una búsqueda interior, profunda y a menudo prolongada. Esta búsqueda se considera de mucha importancia, ya que se cree que el descubrimiento del propio ikigai trae sentido de la vida, y a su vez un motivo de satisfación con la vida.

Wikipedia

El ikigai de una persona está compuesto por cuatro pilares distintos:

  1. Lo que de verdad te gusta.
  2. En lo que eres bueno.
  3. Por lo que te pueden pagar.
  4. Lo que puedes ofrecer al mundo.

Para descubrir tu ikigai entonces debes primero pensar en estos cuatros pilares. El siguiente paso es empezar a combinarlos para encontrar cuatro otros atributos más:

  1. Tu pasión es la intersección de lo que amas hacer con lo que se te da bien hacer.
  2. Tu profesión es la unión entre lo que se te da bien y aquello por lo cual otros están dispuestos a pagarte.
  3. Tu vocación es la combinación de lo que puedes hacer por el resto del mundo con algo por lo que te puedan pagar.
  4. Tu misión es el cruce entre lo que de verdad te gusta y lo que el mundo necesita.

Una vez que hayas encontrado estos cuatro elementos, tu ikigai será simplemente el punto donde todos ellos confluyan.

El ikigai es aquello que armoniza la pasión, vocación, profesión y misión de una persona en su vida. Lo que le da felicidad, integridad, satisfacción y estabilidad. Lo que le otorga un objetivo vital, una sensación de plenitud, realización, motivación y sentido.

[Fuente y más información en este excelente artículo.]

Envases de productos en Japón

El otro día fui a un supermercado y me compré dos productos que no suelo comprar muy seguido, pero que te quería mostrar cómo vienen envasados: Pringles y Oreo.

Estos dos productos son internacionalmente conocidos y se encuentran en casi cualquier país del mundo. Pero en Japón tienen ciertas peculiaridades que no he visto en sus variantes europeas y argentinas.

Pringles

El tubo de Pringles japonés es más pequeño que el tubo tradicional, en todas sus dimensiones (de menor altura y de menor circunferencia). De hecho es tan pequeño que apenas me entra la mano.

Las papas también son más pequeñas y tienen una forma ligeramente distinta. Son más ovaladas, y hasta diría que casi llegan a ser redondas.

Otra cosa molesta de las Pringles de aquí es que el tubo está hecho de dos materiales distintos que van en bolsas de basura distintas. Las paredes de cartón deben ir en la basura quemable (燃えるゴミ; moeru gomi), y la base metálica debe ir en la basura no quemable (燃えないゴミ; moenai gomi). Pero la base está incrustada a las paredes y no es para nada trivial de separar.

Pringles japonesas

Oreo

Las galletas Oreo en Japón tienen el mismo tamaño y apariencia que en otros lados del mundo. El envase también a primera vista parece ser de igual tamaño y forma que en otros lugares, pero cuando lo abres te encuentras con una curiosa y singular disposición de las galletas.

Por ejemplo, en Argentina recuerdo que las Oreo venían en un envase de plástico el cual en el interior a su vez tenía tres tubos de plástico transparente, los cuales cada uno contenían alrededor de diez galletas. (Las cuales siempre me terminaba comiendo todas durante un solo desayuno…)

En Japón, mientras tanto, el envase exterior es igual pero en vez de tener tres paquetes de diez galletas cada uno, trae diez paquetes de tres galletas cada uno.

Forma en que vienen empaquetadas las Oreo en Japón

Por cierto, esto no es algo propio de Oreo. Prácticamente cualquier galleta o cosa que compres aquí en Japón va a venir excesivamente envuelta en plástico. Muchos productos incluso vienen empaquetados en plásticos individuales, uno para cada galleta, chocolate, golosina, alfajor o lo que fuera.

Tras un solo desayuno ya se me llenó el cesto de basura con veinte envoltorios de plástico…

Ame,
Kato