Kara Ema:
Miércoles 13 de diciembre.
A las 10:00 salí con la bici a la panadería.

Volví a casa, dejé la bici y los panes que compré, y desayuné.

A las 11:00 vino de visita gente de Komi, incluyendo mi amiga Akane y su hijo Kenta. Almorzamos todos juntos.

A las 15:00 se fueron todos y llegó Takeshi. Me pidió acompañarlo de vuelta al cole para jugar con él y sus amigos al fútbol.

Una cosa que me llamó la atención fue que algunos de los niños se llamaban entre sí por el apellido.
A las 16:00 cuando sonaron las campanas anunciando el fin de jornada escolar, nos fuimos con varios de los chicos de vuelta en dirección de la casa.

Cuando volví a casa Sakura me dijo de acompañarla al colegio para que me presentara a los profesores.
Resulta que el día anterior se había comunicado con el profe de Daichi para preguntarle si yo podía ir a visitar su curso. Le dijeron que sí, a cambio de que les enseñara a los alumnos algo sobre Argentina.
Sakura sabía que yo había visitado varias escuelas en distintos países, y que tenía ganas de visitar una también en Japón. Pero en Japón no es como en el Sudeste Asiático que vas sin ser anunciado y te reciben con los brazos abiertos y sonrisas amplias. Por eso estoy agradecido con ella por haberme dado esta oportunidad tan rara, que jamás habría conseguido por mi cuenta.
Tras saludar al profesor de Daichi, aproveché que estaba en el interior de la escuela para hacer algunas fotos. Me dijeron que no tenía derecho a tomar fotos de los estudiantes, pero sí de las instalaciones ahora que los niños ya se habían ido a sus casas.



A las 17:00 volvimos a casa.
A las 19:30 cenamos soba frío.

Ame,
Kato