Kara Ema:
Sábado 23 de diciembre.
Último día en Saitama. A la tarde estaba previsto que iríamos en coche a Utsunomiya, adonde viven los padres de Sakura. La idea era pasar la Nochebuena y la Navidad allí.
Bajé al salón a las 9:00 y lo saludé a Takeshi que ya estaba allí. Takeshi me miró a mí, luego al reloj de la pared, y exclamó:「遅い!」(«¡Tarde!», refiriéndose a lo tarde que me había levantado). Daichi estaba en prácticas de fútbol con Renjiro, así que solo éramos Sakura, Takeshi y yo.
Mientras desayunaba me puse a intentar hacer algunos de los puzzles de Rush Hour.

Sería una mañana tranquila. Mi mayor preocupación era armar las maletas para viajar a Utsunomiya y luego desde allí a Argentina.
Takeshi estaba sentado en la mesa enfrente de mí, haciendo utsushi-e (calcos). Le pregunté si lo hacía para la escuela y me dijo que no, que lo hacía por gusto.


Le pedí que me calcara una Anya del manga que me habían regalado cuando fui a ver la peli de Spy × Family la jornada anterior. Le salió superbien.

A las 10:00 tocaron el timbre de casa unos amigos de Daichi. Sakura me llamó desde el genkan para que fuera a recibirlos.
Resulta que no lo venían a ver a Daichi sino a mí. Habían organizado una visita sorpresa para despedirme y agradecerme por la presentación que les di en la escuela. También habían hecho un cuaderno con cartas y dibujos, el cual me pienso llevar a la tumba. Los regalos de niños valen más que el oro para mí.
En la contraportada de la carpeta había un pequeño manga de Anya que uno de los chicos había ideado y dibujado:


Sakura se tenía que ir un momento así que me quedé solo con los chicos charlando un rato. Lo que sí, teníamos que estar en el jardín dado que Sakura tenía la siguiente regla: solo los chicos a los que conocía bien (conocía a los padres) tenían permitido estar en el interior de su casa. Por alguna razón se sentía incómoda dejando pasar a su casa a chicos cuyos padres no conocía, aunque fuesen amigos de sus hijos.
Los dos varones se pusieron a jugar con Takeshi mientras yo me quedé charlando con las cuatro chicas. Hablamos de comida, de música, de actividades que nos gusta hacer en nuestro tiempo libre, de países que nos gustaría conocer, de lo que nos gustaría hacer de grandes (bueno, a ellas), entre otros tópicos.
Dado que algunas de las chicas me contaron que hacían naraigoto de danza, y que yo sé que a las chicas de esta edad generalmente les gusta bailar y mover su cuerpo, les pregunté si bailarían un poco para mí. Pensé que por vergüenza me dirían que no, pero para mi sorpresa y agrado aceptaron.
Una de ellas puso a reproducir un tema en su móvil (todas llevaban smartphone, por cierto, cosa que desconcertó a Sakura, quien aún no deja tener teléfono a ninguno de sus hijos) y se pusieron a bailarlo.

El tema que bailaron fue Show de Ado.
A las 11:00 se fueron los chicos y yo me puse a terminar de preparar mis maletas.

A las 15:00 arrancamos viaje hacia Utsunomiya, la capital de la prefectura de Tochigi, al norte de Saitama (~100 kilómetros).
A las 17:00 los niños les preguntaron a Sakura si podían encender la tele dado que estaban pasando un episodio nuevo de su serie favorita, Doraemon.

Tuvieron que dejar el capítulo por la mitad dado que habíamos llegado a la casa de sus abuelos.
Aparte de los padres de Sakura, en la casa también estaban sus dos hermanas junto a sus parejas. Una de las hermanas tenía tres hijos. Renjiro —el marido de Sakura— no había podido venir dado que tenía que trabajar. Es decir que en total éramos ocho adultos y cinco niños. Y un perro (Shih Tzu).
La casa era lo suficientemente grande como para acomodar a todos perfectamente; tenía cuatro dormitorios arriba y dos abajo. Los que vivían allí normalmente eran los abuelos y los primos de los niños, junto a sus padres. Esto de vivir con hijos y padres es una costumbre que solía ser común antiguamente y en la actualidad casi que se perdió, sobre todo en las ciudades. Mientras más urbano y menos rural sea el sitio donde vivas, más raro es que te encuentres con unidades familiares trigeneracionales.
Dado que había estado dos horas en un coche, lo primero que conocí de la casa fue el cuarto del inodoro, el cual estaba todo empapelado con material educativo para que los niños leyesen mientras hacían sus necesidades.


Después me puse a conversar un poco con los primos y los tíos de los chicos, que estaban sentados en el sillón del salón leyendo unos libros. ¿Recuerdas que te conté que toda la familia de Sakura es apasionada por la lectura? Parece que eso vale no solo para sus hijos sino para todo su árbol genealógico. Al igual que en la casa de Saitama, esta de Utsunomiya también está repleta de libros y la tele está casi de decoración de lo poco que la usan.
El primito más pequeño, de 6 años, me mostró un libro que explicaba un tropo clásico de Doraemon.

Shizuka-chan de «Doraemon», ¿no se baña demasiado?
Cuando Nobita y Doraemon van a casa de Shizuka, ella siempre está tomando un baño. Especialmente cuando usan la Puerta a Cualquier Lugar, ¡de alguna manera termina conectada al baño y Shizuka-chan está bañándose! ¡Oh no, Nobita-san, qué travieso eres!
En el mundo de «Doraemon», esto es algo tan común que los sabios lectores probablemente se pregunten «¿y eso qué tiene de malo?». En ese caso, estoy seguro de que también estarán de acuerdo con la siguiente pregunta. ⸘No se baña Shizuka-chan demasiado en exceso‽
Traducción de lo que decía esa página del libro
A las 18:00 cenamos.


Después de cenar hicimos sobremesa y nos tomamos un ocha (té verde) con wagashi (dulces japoneses) caseros.

A las 20:00 me tocaba a mí el baño.

Después de bañarme jugué un rato al Monopoly con los chicos. Lo estábamos estrenando dado que entre Renjiro, Sakura y yo se lo acabábamos de comprar a Daichi y a Takeshi como regalo de Navidad. Igualmente también iban a recibir un regalo de «Papá Noel», en quien los dos todavía creían.

Cerca de las 21:00 los niños se fueron a la biblioteca a buscarse varios libros para llevarse arriba, para leer en la cama antes de dormir. Se llevaron como tres libros cada uno.

A las 22:00 me fui arriba yo también a dormir.

Ame,
Kato
Que festin! Y eso que no era nochebuena!