Kara Ema:
Viernes 30 de agosto.
A las 8:00 las niñas se fueron a la playa con su madre y yo me quedé trabajando en el hotel. Era la primera vez que nos separábamos así, pero no me quedó alternativa dado que venía atrasado con el trabajo.

A las 12:00 finalmente terminé de trabajar y salí a la calle.

Tras andar unos minutos por la calle principal, me las crucé a Linh y a las niñas que venían por la acera de enfrente en la dirección contraria. Nos juntamos y fuimos a almorzar juntos.
En el sitio donde almorzamos me pedí un cà phê trứng (café de huevo), que hacía rato que no tomaba. La tienda tenía un periquito, el cual le prestaron a las niñas para que se pusieran en el hombro.


Después de almorzar fuimos un rato a la piscina del hotel con Suong, mientras Diễm descansaba en la habitación.


A las 14:30 salimos de vuelta y alquilamos una moto, la cual manejó Linh.
Uno de los atractivos turísticos más importantes de Mũi Né son las dunas. Hay dos tipos de dunas: las de arena roja, que son más o menos altas y la gente normalmente va a hacer trineo; y las de arena blanca, que son más altas todavía y la gente va a hacer cuatriciclo o contrata un jeep para que los lleve por las dunas.
A las 15:00 pasadas llegamos a las dunas de arena roja. Unos guías que estaban sobre las dunas me ofrecieron un trineo para deslizarme por las dunas, a cambio de una módica propina. Las niñas también lo hicieron.




Nos quedamos allí más o menos una hora, hasta las 16:00. Luego hicimos un trayecto de una hora en moto para ir a ver las dunas de arena blanca.
Cuando llegamos contratamos un jeep. Las niñas se subieron en el interior del vehículo —no tenían permitido ir atrás— y Linh y yo nos subimos en la parte de atrás que es descubierta.






A las 18:00 pasadas cogimos nuevamente la moto y nos volvimos en dirección del hotel. Pero antes de llegar al hotel pasamos por un restorán para cenar.
Siempre que hacíamos viajes más o menos largos en moto, Suong enseguida se quedaba dormida sobre mí.

A las 19:00 llegamos al restorán llamado Wrap & Roll. Nos pedimos un kebab de pollo, un shawarma de carne y un ramen de miso, todo para compartir. También pedimos bloques de Jenga para que las niñas jugaran.


Cerca de las 21:00 llegamos de vuelta al hotel.

Las niñas estaban tan cansadas que se durmieron casi enseguida. Cuando se durmieron Linh se pasó a mi cama y nos quedamos un rato charlando de la vida. Luego nos dormimos.
Ame,
Kato
Muy buenas las dunas!