Mis aventuras en Bangkok continúan donde las dejé: Khlong Toei y Bang Krachao

Kara Ema:

Cerca de las 20:00 del domingo llegué a la terminal de autobús de Mo Chit, en Bangkok.

A las 20:30 me tomé el tren elevado BTS, o Metro Aéreo de Bangkok.

El Metro Aéreo de Bangkok (en tailandés: รถไฟฟ้า), también llamado Skytrain y denominado oficialmente BTS (siglas de Bangkok Mass Transit System) es un transporte público ferroviario elevado de la capital de Tailandia que llega hasta la provincia de Samut Prakan. Consta de dos líneas separadas de la red subterránea, fue inaugurado en 1999 y es operado por la compañía Bangkok Mass Transit System Public Company Limited.

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Bangkok Skytrain (BTS)

Me subí en la estación Mo Chit y me bajé en Ekkamai, justo frente a mi hotel, Chill Inn.

A las 21:00 pasadas llegué al hotel e hice el check-in. Tenía una habitación con cuatro camas, la cual compartía con otros huéspedes.

Chill Inn Bangkok
Mi habitación

Al rato salí a 7-Eleven a comprarme algo para servirme de cena. Me senté en una estructura de la calle a comer mientras observaba a la gente pasar, y pensaba lo que haría el día siguiente.


El lunes salí del hotel a las 8:00 pasadas y arranqué a caminar.

El plan original para este día era ir a pie hasta el muelle de Wat Khlong Toei Nok para tomar un ferry que me dejaría en Bang Krachao, una isla al sur de Bangkok. De ahí alquilaría una bicicleta y me pasaría la jornada explorando la isla. Pero el destino tenía otros planes para mí, mucho mejores aún.

¿Recuerdas lo que hice la última jornada completa que estuve en Bangkok el año pasado? Fui a diferentes fundaciones encargadas de ayudar a niños, para jugar con ellos y brindar una mano, y de paso interactuar un poco con los tailandeses que era algo que no había hecho casi nada durante las tres semanas que había estado haciendo turismo en Tailandia.

Mi plan para esta semana es hacer básicamente lo mismo que hice aquel último día, sobre todo en las organizaciones que quedan en Khlong Toei, una de las zonas más pobres de Bangkok. El domingo no tenía planeado ir a Khlong Toei todavía —decidí que empezaría el lunes, dado que el domingo era domingo—, pero para poder llegar al muelle de Wat Khlong Toei Nok tenía que sí o sí pasar por Khlong Toei.

A las 8:30 llegué a Khlong Toei, con la idea de solo pasar por ahí—quizás hacer algunas fotos, pero no más que eso dado que el plan era seguir hasta el muelle y pasar el día en la isla.

Entrada al barrio (ชุมชน) de Khlong Toei (คลองเตย).

En un momento pasé por enfrente de la Foundation for Slum Child Care, la misma que visité el año pasado y a donde doné US$150. Pasó exactamente un año y una semana desde aquel día; me pregunto si se acordarán de mí si voy a visitarlos de vuelta.

Foundation for Slum Child Care

Una cosa que me di cuenta mientras caminaba por las calles de Khlong Toei, es que la vez anterior que había ido solo había llegado a ver una mínima parte de todo lo que había para ver allí.

Khlong Toei (I)
Khlong Toei (II)
Khlong Toei (III)
Khlong Toei (IV)

A las 8:50 descubrí un local para cortarse el cabello, que era justo lo que estaba necesitando, así que decidí esperar diez minutos dado que según lo que ponía en la puerta abriría a las 9:00.

Peluquería en Khlong Toei

Frente al local había un edificio de viviendas públicas, con apartamentos donde vivían las familias de bajos recursos que habitaban este barrio. Me acerqué, buscando un sitio para sentarme y esperar los diez minutos. Me iba a sentar en las escaleras, pero algo me llamó a subirlas en su lugar. Empecé a caminar por el corredor donde estaban las puertas hacia los diferentes apartamentos.

A lo lejos vi una niña pequeña observándome. La saludé agitando la mano. No pensé que se acercaría a mí, y tampoco estaba si ella querría que yo me acercara. Se acercó lentamente, con reserva, la cual no tardó casi nada en disiparse y convertirse en confianza y cariño. A todo esto su hermana mayor estaba observando toda la escena desde una tienda en la acera de enfrente. Cuando vio que su hermanita se acercaba a mí, ella también vino a saludarme. Así fue como me hice dos nuevas amigas.

Mis dos nuevas amigas

Tengo un problema con los nombres tailandeses: nunca consigo recordarlos más de dos minutos luego de que me los dicen. Digamos que la mayor se llamaba Davika y la menor Kalaya.

A pedido mío, las niñas abrieron la puerta de su apartamento y me mostraron una parte de cómo era por dentro.

Así lucía el apartamento donde vivían las lolis

En un momento, mientras estábamos charlando —como podíamos dado que ni ellas hablaban inglés ni yo tailandés— afuera del apartamento, de repente aparecieron dos figuras en la habitación que ves en la última foto: una niña de alrededor de dos años (llamémosla Prisana), y un hombre que supuse sería el padre de las tres.

Prisana estaba desnuda, pero no permaneció así durante mucho tiempo dado que su padre enseguida le puso unas bragas. Cuando la dejó salir al pasillo, yo extendí los brazos para que Prisana viniese hacia mí.

Prisana en bragas, cargando con un snack en cada mano.

También apareció un niño varón, quien sugirió que fuésemos los cinco a jugar al aparcamiento dado que allí había más espacio para moverse y corretear.

Davika haciendo piruetas
Las dos hermanas mayores torturando a la más pequeña

Al rato nos volvimos a mover, esta vez hacia los juegos.

Prisana sentada en un columpio
Prisana bajando por el tobogán
Davika escondiéndose detrás de un árbol, mientras jugábamos a las escondidas.
Kalaya con los ojos cerrados, contando mientras los demás se escondían.
Davika riéndose mientras yo le hacía el Helicóptero (hacer girar el columpio).

Nunca supe las edades exactas de ninguno, pero a juzgar por sus apariencias diría que Davika tenía 8, Kalaya 4, Prisana 2, y el niño (llamémoslo Sakchai) quizás 10. Sakchai era el único que hablaba conmigo en inglés, aunque muy básico. La mayoría de las veces nos comunicábamos más por lenguaje corporal que por voz, o bien usábamos el traductor del teléfono.

Sakchai en un momento se fue y volvió con dos bolsas cargadas de snacks y bebidas para todos. A mí me dio a elegir la botella primero. Así que nos sentamos a comer, beber y recargar energías antes de seguir jugando.

En un punto mientras jugábamos a las escondidas, a mí Kalaya ya me había encontrado así que yo le empecé a seguir mientras ella corría para buscarlos a los demás.

Kalaya corriendo buscando a los que estaban escondidos

Pasamos por el corredor donde las había conocido a las niñas, y por la tienda donde estaba Davika al principio. En esa tienda unos adultos me saludaron desde lejos cuando me vieron y me hicieron señas de que me acercara. Me invitaron a sentarme a charlar con ellos un rato y me ofrecieron un vaso de cerveza fría con hielo (así toman la cerveza los tailandeses).

Durante la conversación aprendí que uno de ellos era el padre de Sakchai, y otro que estaba megaborracho era policía. La madre de Sakchai también estaba allí; era la encargada de la tienda. Los padres de las tres niñas al parecer tenían problemas, pero no llegué a entender exactamente qué clase de problemas eran. El hermano del padre de Sakchai apareció después en su taxi; ambos hermanos eran choferes de taxi.

El padre de Sakchai podía hablar un poco de inglés al igual que su hijo. En un momento me dijo algo como «se nota que te gustan los niños», mientras yo tenía a Kalaya sentada en mi regazo y le daba besos y caricias. Bien podría haber dicho, «se nota que el cielo es azul».

Mi parte favorita fue cuando Kalaya se puso a discutir con el policía. Ella repetía constantemente algo que para mí sonaba como «pi», y el policía le respondía con algo similar a «po». Ella insistía con «pi», y el policía replicaba con «po». Le pregunté al padre de Sakchai qué significaban estos sonidos, y me dijo que พี่ (pi) era «hermano mayor» y พ่อ (po) era «padre». Lo que estaba diciendo Kalaya era que yo era su hermano mayor. Tuve que resistir el impulso de comérmela allí mismo enfrente del poli borracho.

A las 11:00 interrumpí la conversación para avisar que iría a cortarme el cabello al local de al lado y que volvería más tarde cuando terminara con eso. Los niños me siguieron hasta el negocio.

El corte me costó ฿100 (~US$3), que si bien es barato, era un poco más de lo que pensé que iba a salir en el barrio más pobre de Bangkok. Igual quedé a gusto. Lo que sí, el hombre se tomó su tiempo para cortarme: tardó una hora. En todo ese tiempo los niños salían y entraban, se sentaban en el sillón, jugaban con el teléfono, barrían el piso y observaban cómo avanzaba el corte.

Kalaya ayudando a barrer los pelos que caían de mi cabeza a medida que me los cortaban

A las 12:00 salí de la peluquería y fui al 7-Eleven de mentira que los niños habían preparado para jugar. Me dieron billetes falsos y me explicaron que yo era el cliente que venía a comprar, mientras que Davika sería la empleada que atiende.

En este punto una niña más se nos sumó a la brigada puerilúdica. A medida que iba avanzando el día aparecían cada vez más niños.

Jugando a 7-Eleven
También saltamos la cuerda mientras algunos de los niños iban y venían con las bicis

Al rato nos volvimos a mover hacia los juegos de vuelta. Hicimos carreras: los que tenían bicis iban con la bici y los que no al lado a trote. La niña nueva no parecía saber andar muy bien con la bici sin ruedas de entrenamiento, así que yo la ayudé sosteniendo su cuerpo o la bici para que pudiese mantener el equilibrio.

Las niñas andando en bici en tándem

Una hora más tarde se nos sumó una niña más. Su nombre sonaba muy parecido a «Je t’aime», pero vamos a llamarla Hoyuelos por sus hoyuelos.

Hoyuelos y Sakchai sentados en los columpios

En un momento yo puse una canción en mi teléfono y las niñas se subieron al «escenario» (una estructura elevada al lado de una pared) y se pusieron a bailar. También hicieron el baile sensual que todas las niñas tailandesas conocen y saben hacer bien, el mismo por el que se meterían en problemas si lo hicieran en Estados Unidos u otros países occidentales.

Niñas bailando en el escenario
Montaje de las lolis bailando

Cerca de las 14:00, tras haber estado cinco horas jugando con los niños del barrio, decidí que era momento de despedirme y seguir con mi vida. Saludé a los niños y también a los adultos que seguían reunidos en la tienda. Uno de ellos me dio una botella de agua para el camino, lo cual le agradecí dado que me venía muy bien.

Unos minutos más tarde llegué al muelle, el mismo que al que había planeado ir a la mañana. Me tomé el ferry para cruzar el río Chao Phraya, y enseguida desembarqué del lado de Bang Kachao.

Bang Kachao (en tailandés: บางกะเจ้า) es una isla artificial formada por un recodo del río Chao Phraya y un canal en su extremo occidental. Está situada al sur de Bangkok, la capital tailandesa, en el distrito de Phra Pradaeng, provincia de Samut Prakan. La isla, de 16 kilómetros cuadrados, es tradicionalmente agrícola y tiene una población relativamente pequeña. A veces se la conoce como el «pulmón verde» de Bangkok». En 2006, Bang Kachao fue nombrada «mejor oasis urbano» por Time en su serie «Lo mejor de Asia» y es frecuentada por amantes de la naturaleza y ciclistas.

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En el ferry cruzando el río Chao Phraya

Frente al muelle de Bang Kachao había una tienda para alquilar bicicletas. Dado que ya era la tarde decidí no alquilar una y simplemente caminar. Después de todo hacía un par de semanas que no tenía una buena y larga caminata. Según mi teléfono, en todo el día terminé caminando 26 kilómetros, que es más de tres veces más mi promedio diario en Ban Khwao.

El primer sitio que visité en la isla fue el parque y jardín botánico Sri Nakhon Khuean Khan, un enorme espacio verde con un lago y varios puentes y senderos para andar en bici o a pie. La entrada era gratis.

Sri Nakhon Khuean Khan (I)
Sri Nakhon Khuean Khan (II)
Sri Nakhon Khuean Khan (III)
Sri Nakhon Khuean Khan (IV)
Sri Nakhon Khuean Khan (V)

A las 15:00 salí del parque y caminé hasta Mahadevalai Ganesha, un templo hindú.

Mahadevalai Ganesha (I)
Mahadevalai Ganesha (II)
Mahadevalai Ganesha (III)
Mahadevalai Ganesha (IV)
Mahadevalai Ganesha (V)

Cerca de las 16:00 pasé por el mercado flotante Bang Nam Phueng.

Bang Nam Phueng (I)
Bang Nam Phueng (II)
Bang Nam Phueng (III)

Cerca del mercado había también un templo, llamado Wat Bang Nam Phueng Nai.

Wat Bang Nam Phueng Nai

Lo más curioso para mí de este templo es que tenía una escuela anexada a él.

Escuela del templo (I)
Escuela del templo (II)
Escuela del templo (III) — Fotos del personal de la escuela; notar al monje arriba en el centro.

Las escuelas de los templos son escuelas ubicadas en sus terrenos o con fondos de los templos. Durante el reinado del rey Chulalongkorn, éste ordenó la creación de escuelas en varios templos, ya que antes de que existieran las escuelas, los tailandeses enviaban a sus hijos a estudiar a los templos según sus costumbres y tradiciones. La primera escuela de templo que se estableció fue la Escuela Wat Mahannoparam (actualmente Escuela Wat Mahannop).

Antes de la creación de las escuelas, los tailandeses solían estudiar en los templos, donde los monjes les enseñaban. El horario escolar no era fijo y los alumnos eran todos varones, mientras que las niñas tenían que ayudar en las tareas domésticas.

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A las 17:00 me tomé el ferry de regreso a Bangkok.

Tenía que pasar de vuelta por la misma calle donde me había encontrado a los niños más temprano. Por supuesto estaban todos todavía allí, e incluso había más que no había visto antes.

Niños sentados en el edificio de las viviendas públicas, charlando y jugando entre ellos.

Esta vez no me quedé mucho tiempo dado que estaba cansado y quería volver al hotel. Antes de irme uno de los adultos me regaló una botella grande de agua fría, la cual una vez más me vino superbien, sobre todo después del gran trayecto a pie que acababa de hacer en Bang Kachao.

La calle principal de este barrio, cerca de la puerta de acceso está llena de organizaciones no gubernamentales, sobre todo de las que me gustan a mí que se dedican a cuidar de niños y ayudar a los que están en situaciones complicadas. Pasé por varias de ellas en mi camino de vuelta al hotel.

Esto parecería ser una escuela perteneciente a la organización HDF Mercy Centre

En la salida del barrio noté que había unas vías férreas, las cuales parecían estar flanqueadas por chabolas, viviendas y tiendas precarias. Me dio curiosidad así que decidí pasar por ahí para echar un vistazo rápido antes de irme.

Viviendas y tiendas al lado de las vías (I)
Viviendas y tiendas al lado de las vías (II)
Viviendas y tiendas al lado de las vías (III)

A las 18:00 pasadas llegué al hotel.

Dos horas más tarde volví a salir, a visitar el centro comercial Gateway Ekamai, que quedaba justo enfrente.

Gateway Ekamai (I)
Gateway Ekamai (II)
Gateway Ekamai (III)

Este centro comercial estaba lleno de restoranes y negocios japoneses; incluso tenía una cadena de supermercados japonesa—MaxValu. Al parecer hay una importante comunidad japonesa viviendo por esta zona, por eso la gran cantidad de tiendas de interés para los japoneses.

La migración japonesa a Tailandia tiene una larga historia y en los últimos años ha crecido. En 2021, el Ministerio de Asuntos Exteriores informó de que Tailandia era el cuarto país del mundo con mayor número de expatriados japoneses, después de Estados Unidos, China y Australia. […] En Bangkok, unos 60.000 japoneses viven en la zona de Sukhumvit Road, Thong Lo, Soi Thaniya y Phrompong.

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Restorán vendiendo comida japonesa
Supermercado vendiendo comida japonesa

En MaxValue me compré un arroz con curry, un pote de yogur y una botella de café para servirme de cena; además unos paquetes de galletas para servirme de provisiones cuando tuviese hambre en el hotel. Todo me costó ฿190 (~US$5,5).

Mi cena del domingo

De ahí me volví para el hotel.

Ame,
Kato