Kara Ema:
El lunes fue feriado nacional en Tailandia, dado que fue el cumpleaños del rey Maha Vajiralongkorn Bodindradebayavarangkun. Igual tuvimos clases pero solo por la mañana.
A las 18:30 salí del hotel y me tomé el BTS desde la estación Ari hasta Asok (฿47). Media hora más tarde llegué al parque Benjakitti, uno de los más céntricos y populares de la ciudad.

A través de la app de Meetup, había encontrado que un grupo de alrededor de 40-50 personas se juntaría en este parque a las siete de la tarde para caminar y socializar. Le pregunté a Hiral si me quería acompañar pero prefirió quedarse en el hotel jugando al Far Cry, por eso fui solo.
La primera persona con la que hablé fue un estadounidense, que me contó que acababa de obtener una visa que le permitía quedarse en Tailandia por cinco años. Di dos vueltas alrededor del lago con él.
Después de la caminata por el parque, fuimos a EmSphere. Durante este nuevo trayecto hablé con otro de los integrantes del grupo: un ruso de 18 años. Fue la persona más apática que conocí en toda mi vida. Sinceramente no sé qué estaba haciendo allí, porque no tenía amigos y claramente no tenía interés por tenerlos tampoco.
Me contó que era de Moscú, pero por la guerra su familia tuvo que emigrar, dado que si él llegara a volver a Rusia en estos momentos lo obligarían a alistarse. Estaba terminando la escuela en línea y de forma asincrónica, con lo cual no tenía compañeros de clase ni profesores ni nada; simplemente se dedicaba a leer los recursos que le daban y a hacer los exámenes.
Tenía una hermana pequeña de 15 y una mayor de 20. No tenía amigos en Tailandia ni en Moscú. No le gustaba Tailandia. Cuando le pregunté cuáles eran sus intereses no me supo responder. No salía mucho de su casa y se la pasaba jugando al Minecraft y al League of Legends. Cuando le dije que tendría que intentar hacerse amigos locales, me respondió con un: «¿para qué?».
Cuando llegamos a EmSphere reservamos unas mesas para nuestra grupo y cada uno se fue por su cuenta a pedir comida. Noté que la mayoría no pidió algo para cenar sino algo más simple y barato como un frappé o un smoothie. Es cierto que los precios eran altos comparado con lo que suele salir la comida en los mercados o restoranes informales (฿200 vs. ฿50).
Por mi parte, dado que ya había comido algo antes de llegar, decidí simplemente pedirme un té verde frío en ChaTraMue (฿50; ~1,3€). Luego me fui a sentar en la mesa donde estaban todos.
A mi lado había dos chicas jóvenes: una era tailandesa y la otra birmana. También había un hombre de noruega, un tailandés y un par más que no recuerdo o nunca supe sus nacionalidades. Estuve hablando bastante con este grupo. Antes de irnos nos intercambiamos todos nuestras cuentas de Line.
Una de las varias cosas sobre las que hablamos fue el idioma tailandés. El noruego había venido a Bangkok por trabajo, y en las tres semanas que había estado aquí ya había aprendido bastante tailandés por su cuenta. Nos mostró a todos el cuaderno con anotaciones que tenía, y le pidió a los dos tailandeses que estaban en la mesa que escribieran alguna frase o palabra en su cuaderno.
Por cierto: yo también he empezado a aprender tailandés. Los dos principales recursos que estoy utilizando por ahora son dos aplicaciones móviles: LingoDeer y Pocket Thai Master. Este es un ejemplo de lo que aprendí hasta ahora:
วันนี้เป็นวันอะไร? วันนี้เป็นวันจันทร์ ผมไม่ชอบวันจันทร์
wan-níi bpen wan à-rai? wan-níi bpen wan jan. phǒm mâi chôp wan jan
¿Qué día es hoy? Hoy es lunes. No me gustan los lunes.
วันนี้ | wan-níi | hoy |
เป็น | bpen | es [opcional] |
วัน | wan | día |
อะไร | à-rai | qué |
วันจันทร์ | wan jan | lunes |
ผม | phǒm | yo [opcional; masculino] |
ไม่ | mâi | no |
ชอบ | chôp | gustar |
A las 23:00 me tomé el MRT Línea Azul de regreso al hotel.
El martes tuve clase normalmente.
A las 18:30 me tomé el BTS desde Saphan Khwai hasta Chit Lom, para ir a un sitio llamado Foreign Correspondents Club.

Se trataba de un club social que tenía una biblioteca, un restorán, un bar y un espacio con un montón de juegos de mesa que se podían usar para jugar y socializar.

A través de la app de Meetup descubrí que a las 19:00 del martes arrancaría un evento de juegos de mesa. Cuando llegué me senté en una de las mesas y me puse a jugar al juego Avalon con varias personas, incluyendo una tailandesa, una taiwanesa y dos filipinos.
No soy muy fanático de este juego. Sinceramente prefería jugar a otra cosa, pero a ellos parecía gustarle así nos pasamos dos horas haciendo varias partidas de Avalon. Llegó un punto en que me dije que había tenido suficiente y decidí irme.
A las 21:00 pasé frente a Central World, uno de los centros comerciales de Bangkok más grandes, céntricos e icónicos. Frente al imponente edificio en una parte había unos santuarios budistas donde algunas personas se paraban para rezar.

Dado que todavía era temprano, decidí volver al hotel caminando en lugar de usando el metro. A mitad del recorrido pasé por el Monumento a la Victoria.

El Monumento a la Victoria (en tailandés: อนุสาวรีย์ชัยสมรภูมิ) es un monumento militar en Bangkok, Tailandia. El monumento está localizado en el distrito Ratchathewi, al noreste del centro de Bangkok, en el centro de una rotonda en la intersección de la carretera Phahonyothin y las avenidas Phaya Thai y Ratchawithi.
El monumento fue erigido en junio de 1941 para conmemorar la «victoria» tailandesa en la Guerra franco-tailandesa, un conflicto breve realizado en contra de las autoridades coloniales francesas de Indochina, que tuvo como resultado la anexión por parte de Tailandia de algunos territorios del oeste de Camboya y del norte y del sur de Laos. Estos fueron parte de los territorios que el Reino de Siam fue forzado a ceder a Francia en 1893 y en 1904.
Wikipedia
Cerca de las 22:00 pasé por un supermercado llamado Villa Market, que tenía muchas cosas importadas pero un poco caras. Allí me compré una bebida proteica sabor a butterscotch (฿49; ~1,3€).

El butterscotch es similar al caramelo pero un poco más mantecoso y dulce—me encanta. Por suerte no es difícil de encontrarlo aquí en Tailandia. Mismo las cafeterías suelen vender butterscotch lattes.
A las 22:30 llegué al hotel.
El miércoles no tuve clase porque el profesor había tenido un problema personal.
A las 13:00 salí del hotel y caminé durante tres cuartos de hora hasta un centro comercial llamado Central Ladprao.

Los centros comerciales en Tailandia no tienen guardias de seguridad parados en todas las puertas para revisarte tus pertenencias antes de entrar, como sí pasaba en Filipinas.

Lo primero que hice fue almorzar en Yoshinoya. Me pedí curry rice con karaage. Era la primera vez en mucho tiempo que comía comida japonesa.


De ahí me fui a Tops, un supermercado que me gustó dado que estaba lleno de cosas importadas y con precios relativamente buenos.



A las 15:30 volví al hotel.
El jueves no pasó nada interesante. Tuve clase como siempre, y fue una clase más larga de lo normal dado que teníamos que recuperar tiempo.

El viernes a la mañana no fui a clase ya que tenía que hacer unos trámites.
A las 9:00 salí del hotel y me tomé el MRT hasta la estación Sukhumvit.

A las 10:00 llegué a la Embajada de España. Tenía que ir a renovar mi pasaporte.

Como es una embajada pequeña y sin mucho flujo de gente, pude ir sin tener que sacar cita previa. Me anuncié en la entrada, tras lo cual me dieron un número de atención y una llave para guardar mis pertenencias en la taquilla. No te dejaban entrar con el teléfono ni con nada, salvo documentos y billetera.
A las 12:00 terminé con ese trámite y me tomé una moto para ir al siguiente, en la Sede Central de la Policía Real Tailandesa. Normalmente habría ido caminando, pero mi cita previa era entre las 11:30 y las 12:30, así que tenía que apurarme para poder llegar dentro de ese rango.
Me tomaron las huellas dactilares y me cobraron una tasa de 100 baht (para el pasaporte me habían cobrado 1000). El trámite que estaba haciendo era una verificación de antecedentes penales, el cual me pedían para poder trabajar aquí (con esto te acabo de dar un pequeño adelanto de lo que estaré haciendo dentro de muy poco).
A las 13:00 acabé con todos los trámites y me tomé el BTS desde Siam hasta Ari.

Desde Ari caminé primero hasta Sawasdee Banh Mi, un restorán que vendía bánh mì, entre otras comidas vietnamitas. Hacía un montón que no comía bánh mì así que decidí comprarme uno, a pesar de que costaba como cuatro o cinco veces más de lo que me habría salido en Vietnam.

A las 14:00 llegué a la clase y dos horas más tarde volví al hotel.
A la noche fui con Hiral a Big C para comprar provisiones, tanto para la cena como para el fin de semana. Gasté ฿312 (~8€).
Ame,
Kato
Quedaste!!