Kara Ema:
El lunes tuve clase de TEFL.
Hicimos varios juegos que me gustaron y sobre los cuales tomé apuntes para implementar en mis clases futuras.
Por ejemplo, nuestro profesor nos hizo hacer un juego que consistía en dividirnos en dos grupos y escribir en el pizarrón distintas cosas pertenecientes a determinada categoría. El primer equipo que escribía doce ganaba.

Otro juego que me gustó se llamaba Cadáver exquisito. Consistía en formar una oración colectivamente: cada estudiante añadía dos palabras a la frase, la cual terminaba siendo algo totalmente sin sentido.
Finalmente, un juego que propuse yo fue el de hacer que un estudiante era comprador y otro vendedor. El comprador no podía decir ciertas palabras y el vendedor tenía que intentar que el comprador las dijera para hacerlo perder. Las palabras prohibidas eran:
- Sí y no.
- Los colores rojo, azul, verde, blanco y negro.
- Cualquier número (uno, dos, tres, etc.).
La idea de hacer este juego me vino de mi propia infancia, cuando solía jugar a un juego llamado «Ni sí, ni no, ni blanco ni negro».
A las 12:00 almorcé en el comedor de la torre de oficinas donde tenemos clase.

La comida de allí es rica y no muy cara, pero francamente ya me estoy cansando de comer siempre arroz y carne. La realidad es que no hay mucha variedad aparte de eso.
A las 20:30 fui a Big C con Hiral. Una cosa peculiar de Tailandia es que existen un montón de sabores de Fanta, incluyendo una de litchi:

A las 22:00 nos pedimos unas brochetas de pollo con arroz glutinoso en un puesto en la calle.

Hiral hoy se pidió por Lazada —tienda online similar a Amazon pero para el Sudeste Asiático— una máquina de afeitar. No lo podía creer cuando me dijo que le costó tan solo ฿50 (~1€). Obviamente no es de marca como la mía (Philips), pero parecería funcionar igual de bien. Y pensar que la mía me costó como 200 euros…

Como si eso fuera poco, la afeitadora de Hiral venía con tres distintos cabezales: el clásico con tres discos giratorios, el con láminas metálicas oscilantes, y uno especial para cortar el pelo que crece en la nariz y las orejas. Este último mi afeitadora no lo tenía, y a mí me venía bastante bien así que Hiral me lo regaló (él no lo necesita ya que no lo crece pelo en estas zonas como a mí).
El martes tuve clase a la hora de siempre.
A las 16:00 caminé desde Tipco Tower hasta Thongyoy Cafe en Ari, donde estaba mi amiga Shali esperándome.

A las 17:00 fuimos a un restorán de comida vietnamita llamado Banh Mi & Pho Saigon.

Nos pedimos un total de cuatro platos para compartir, incluyendo un pho (sopa de fideos) y unos nem (rollitos de primavera). En total costó alrededor de ฿450 (~12€), lo cual pagamos la mitad cada uno.


A las 18:30 nos fuimos y nos pasamos a una cafetería llamada Black Cat Cafe.




Nos hicimos amigos de la dueña de la cafetería y nos pusimos a charlar con ella sobre gatos y cafés.
A las 20:00 me despedí de Shali. Ella se tomó una moto taxi para volver a su casa y yo simplemente caminé hasta mi hotel.
Veinte minutos más tarde llegué al hotel, pasando por la chica vendedora de brochetas de pollo a la que siempre le compramos con Hiral. Tenía bastante clientes.

El miércoles tuve clase.
Al mediodía almorcé phat kaphrao en la cantina.
El phat kaphrao (en tailandés: ผัดกะเพรา), pad krapow o kaprao, es un plato emblemático de la cocina tailandesa. El plato se compone de albahaca tailandesa sagrada, carne (cerdo, pollo o ternera) o marisco, ajo cultivado, salsa de pescado […]. Se sirve con arroz al vapor y un huevo frito encima.
Wikipedia
Mi amigo indio no estaba muy contento de que había pedido con carne de ternera.

El local no tenía cambio de ฿1000 y no aceptaba tarjeta, así que el buen hombre me dijo que podía pagarle al día siguiente (me fió la comida). Además, cuando me informó que el huevo costaba ฿10, yo le dije que era engañoso que me lo cobrara cuando en la foto que aparecía en el menú el plato venía con un huevo encima del arroz. Me respondió que tenía razón, me pidió disculpas y me dijo que no me lo cobraría por esta vez.
En un momento durante la tarde, mi profesor de TEFL hizo un comentario que no me gustó para nada. Dijo que los maestros de jardín que son hombres no deberían cambiar los pañales de los niños. Por increíble que parezca, existen jardines de infancia en el mundo donde a los hombres que trabajan allí no les dejan cambiar los pañales, o si les dejan solo pueden cambiar los de los varones y no los de las niñas. El hecho de que no puedan confiar en los trabajadores solo porque sean hombres me resulta repugnante. Además estoy seguro de que es ilegal dado que constituye discriminación de género.
Muy pronto estaré trabajando en un jardín. Cuando lo visité hace unos días, la dueña me preguntó si sabía cambiar pañales. Me dijo que seguramente me va a tocar tener que hacerlo, con lo cual no tengo ningún problema. Si habría tenido problema si me hubiesen dicho que no podría cambiar pañales solo por el hecho de haber nacido con un cromosoma Y y uno X.
Esta clase de discriminación de género me recuerda a esa vez que me pasé una jornada en una fundación de Khlong Toei haciendo voluntariado. En un momento los niños se desnudaron y formaron una fila para bañarse. Varias de las niñas jugaban conmigo y me sonreían mientras esperaban su turno en la fila. De repente noté que las trabajadoras —que desde luego eran todas mujeres— se habían puesto nerviosas y todas me miraban. Una de ellas se me acercó y me intentó decir de la forma que pudo (dado que su inglés era pobre) que no podía estar allí frente a las niñas desnudas porque era hombre. Con esa lógica ella tampoco podía estar allí frente a los niños desnudos porque era mujer; pero no, parece que las reglas no siempre funcionan de forma lógica y justa.
Por otro lado, mi profesor hoy también dijo algo que sí me gustó—me miró y me preguntó: «¿has pensado meterte en administración de centros educativos?» Le contesté que sí, que de hecho tenía pensado abrir un centro en algún momento. Me dijo que quería hablar conmigo para discutir la posibilidad de hacerlo juntos.
Parte de la razón por la que quiero abrir mi propio centro es para evitar reglas estúpidas como «los maestros deben ir con ropa formal» o «solo las mujeres pueden cambiar los pañales, acompañar a los niños al baño o bañarlos». Si abro un centro con una persona como mi profesor que piensa que los hombres no deberían cambiar pañales, seguiría cayendo en esas mismas reglas, con lo cual tendría que abrirlo por mi cuenta.
El jueves fui a clase. Una de mis compañeras de clase había ido el día anterior a visitar el jardín internacional donde estaría trabajando, y nos contó lo que le dijeron y le mostraron. Nos mostró las siguientes hojas que le dieron:


Me cuesta creer que en este jardín enseñan las tablas de multiplicar. Como si eso fuera poco, también les enseñan a sumar, restar, leer, escribir, deletrear, tocar el piano, nadar, y hablar en tailandés, inglés y chino. A niños de cinco años (!!!).

Hora/Día | Lunes | Martes | Miércoles | Jueves | Viernes |
---|---|---|---|---|---|
08:00-08:10 | Ronda | Ronda | Ronda | Ronda | Ronda |
08:10-09:00 | Lectura | Lectura | Lectura | Lectura | Actividades semanales |
09:00-09:10 | |||||
09:10-10:00 | Cultura y ciencia | Educación física y juegos | Cultura y ciencia | Educación física y juegos | Música y movimiento |
10:00-11:00 | Escritura | Chino | Escritura | Chino | Piano |
11:00-11:10 | |||||
11:10-12:10 | Tailandés | Tailandés | Tailandés | Tailandés | Cultura tailandesa |
12:10-13:00 | |||||
13:00-13:50 | Matemáticas | Matemáticas | Matemáticas | Matemáticas | Natación |
13:50-14:40 | Arte y manualidades | Comunicación en inglés | Arte y manualidades | Comunicación en inglés | Clase de cocina |
14:40-15:00 |
El viernes fue mi último día en la torre Tipco. A la mañana tuvimos el examen final del curso, el cual aprobamos todos.
A las 12:00 salimos de Tipco y nos tomamos un taxi todos juntos para ir a la escuela donde estaremos realizando las prácticas la semana que viene. Pagamos ฿100 (~2,6€) cada uno.
La escuela se llama Samitthipong y está ubicada en el distrito de Bang Khun Thian, más o menos a 20 kilómetros al sudoeste de Tipco. Se trata de una escuela privada con primaria y jardín.
Teníamos cita en la escuela a las 15:00. Llegamos temprano al distrito a propósito para ir a almorzar al centro comercial Central Rama 2, ubicado a diez minutos del colegio.
A las 12:30 llegamos al mall y fuimos directo al patio de comidas.




Uno de los aderezos que se le podía añadir al khao soi era azúcar (puedes verlo en el fondo de la imagen de arriba), lo cual es muy típico tailandés pero a mí me sigue resultando chocante dado que en la cultura donde crecí jamás a nadie se le pasaría por la cabeza poner azúcar en su comida.
Cuando terminé de comer recibí una videollamada de Diễm y me puse a explorar todo el centro comercial mientras charlaba con ella y le mostraba las cosas que iba viendo. Me pidió que la llevara (virtualmente) a una juguetería, pero no pude encontrar ninguna. También me pidió que cuando volviese a Vietnam le llevara algún juguete de regalo.
A las 14:50 llegamos a la escuela.







Tuvimos una reunión con los maestros. Eran todas maestras mujeres y tailandesas, excepto un hombre que era estadounidense. Nos explicaron en detalle cómo serían las prácticas.
Teníamos que venir tres días, cada uno de los cuales tendríamos estudiantes diferentes: el miércoles los de primero y segundo grados, el jueves los de tercero y cuarto, y el viernes los de quinto y sexto.
A las 8:00 tenemos que estar en la escuela. Nos darán de desayunar, luego realizaremos las actividades con los niños y finalmente almorzaremos y terminaremos a eso de las 12:00. Así los tres días.
A las 16:00 nos fuimos. Yo pedí un taxi (Bolt) con mi teléfono, pero lo pagamos entre todos (฿40; ~1€). Esta vez nos salió más barato dado que el taxi lo usamos para ir a la estación de Tha Phra, y desde allí nos tomamos el MRT, cada uno para distintos sitios—Hiral y yo hasta Kamphang Phet (฿42).

A las 17:00 llegamos a Kamphang Phet y desde allí caminamos hasta el hotel.
A las 19:00 volví a salir del hotel, esta vez yo solo. Caminé hasta la terminal de autobuses de Mo Chit, pasando por Bangsue Junction Shopping Center y Chatuchak Weekend Market.

Resulta que este fin de semana es largo (4 días) en Tailandia, dado que el martes es el cumpleaños de la reina y el Día de la Madre. Por esta razón es que muchos de los que viven en Bangkok aprovechan para escapar de la gran urbe e irse a otras provincias del país (al igual que estaba haciendo yo). Por eso la terminal de autobuses estaba notablemente concurrida.

Después de hacer fila por veinte minutos, a las 20:00 conseguí mi billete hacia la ciudad a donde quería ir. Había leído que un autobús tardaría tres horas mientras que un tren cinco, por eso elegí el autobús, pero parece que ya no quedaban más de los autobuses rápidos dado que el que me dieron no solo salía bastante tarde sino que llegaba a la mañana temprano. En otras palabras se trataba de un autobús nocturno y tendría que dormir en él en lugar de en la habitación de hotel que había reservado. Lejos de ser ideal pero no me quedaba otra. El billete me costó ฿232 (~6€).
Me senté a esperar a que se hiciera la hora de partida—las 22:20. Cerca de las diez de la noche me paré para ir al baño y caminar un poco. Me topé con máquinas expendedoras vendiendo artículos que no esperaba ver nunca en estas máquinas, como antisépticos, bálsamos, inhaladores y cosméticos.


A las 22:00 salí del edificio y me acerqué a la plataforma de donde saldría mi autobús.

Recién veinte minutos antes de las 23:00 entré al autobús, y veinte minutos más tarde empezó a rodar.

Algo a notar de los autobuses tailandeses es que son siempre con asientos reclinables, incluso los nocturnos. Esto es a diferencia de Vietnam y Camboya donde los nocturnos suelen venir con camas en lugar de asientos.
Ame,
Kato
Felicitaciones por aprobar!