Kara Ema:
El viernes a las 12:00 caminé hasta la escuela reconvertida en centro cultural que había visitado la otra vuelta de noche.

Quería ir hoy viernes porque la otra vez había leído que la biblioteca del centro cultural habría los viernes, sábados y domingos entre las 10:00 y las 17:00. Pero por desgracia cuando llegué no estaba abierta, seguramente por motivo de las fiestas.


De hecho, diría que alrededor del 70% de los comercios en toda la ciudad estaban cerrados, y por lo que pude entender no van a abrir de vuelta hasta el lunes. Así que estos días van a ser bastante tranquilos.
Tras salir del centro cultural Ikuno Park, caminé por el barrio coreano. Había algo de gente y algunos locales abiertos, pero la mayoría estaban con las persianas bajas.

Al rato pasé frente a una panadería que tenía buena pinta y estaba abierta. Decidí comprarme mi almuerzo allí.


Me compré cuatro distintos panes y gasté en total ¥704 (~4€). Como suele ser el caso en las panaderías japonesas (no sé bien por qué), solo aceptaban efectivo.
Durante mi trayecto de regreso al hotel la sensación térmica fue de -3 ºC, y en un momento empezó a nevar. Me dijeron que es muy raro que nieve en Ōsaka, así que tuve suerte.

A las 13:00 volví al hotel y me instalé en la sala de estar con la laptop.
Me pusé a ver un episodio de Spy × Family mientras almorzaba.

Más tarde tuve mi segunda noche consecutiva de cine japonés.
La película que escogí para ver esta vez fue PとJK, adaptada del manga epónimo. Creo haberte contado de este manga alguna vez. La P alude a policía y JK como sabes es colegiala de secundaria. Los personajes principales son, justamente, un oficial de policía (Kōta) y una chica de secundaria (Kako).
En la primera escena Kako se mete en un 合コン (gōkon; encuentro/cena entre hombres y mujeres para formar parejas), haciéndose pasar por una mujer de 22 años. Nadie sabía que en realidad tenía 16 y estaba en el primer año de la secundaria (la actriz sí que tenía 22 igual).
Al final de la cena Kako y Kōta se van juntos a tomar el tranvía. Ya estaban arreglando para volver a encontrarse —esta vez ellos dos solos, tipo cita—, cuando de repente a Kako se le escapa su verdadera edad. Kōta, al enterarse, le dice que se vaya a su casa y la llama 糞餓鬼 (kusogaki; mocosa estúpida).
Kako sale corriendo y se encuentra con unos tipos que la intentan acosar. Kōta aparece y se enfrenta al grupo de hombres, revelando que era policía. Kako lo defiende y como consecuencia recibe un golpe fuerte en la cabeza. Kōta llama a una ambulancia para trasladarla al hospital.
En el hospital, Kako le pregunta a Kōta por qué el hecho de que tenga 16 años impide que puedan salir juntos o seguir viéndose. Kōta insiste con que no puede, así que Kako le dice enojada que se vaya. Parado al lado de la puerta, Kōta anuncia lo siguiente: «Kako-chan, ¿y si nos casamos?».
Esto parece bizarro pero si te pones a pensar y te fijas en cómo funcionan las leyes y la sociedad tiene bastante sentido. Un policía saliendo con una chica de 16 años es socialmente inaceptable… a no ser que estén casados. Así como en varias jurisdicciones (incluyendo increíblemente partes de Estados Unidos) las relaciones sexuales entre menores y adultos son ilegales a no ser que estén casados.
En Japón la edad mínima para que una mujer se casara era de 16 años hasta 2022, año en que su subió a 18 (me acuerdo patente porque yo estaba aquí en el momento en que este cambio entró en vigencia). Es decir que los sucesos que transcurren en esta historia ya no podrían suceder en el Japón actual.
El padre de Kako al principio se opone, pero al final termina aceptando con una condición: que Kōta no la deje embarazada hasta que su hija no haya terminado la escuela.
La última escena de la peli es mi favorita: suena de fondo la canción Marry You de Bruno Mars mientras el poli sale la escuela de la mano con su esposa adolescente y detrás de ellos un desfile de estudiantes todos saltando de alegría y festejando el amor entre los dos protagonistas.
Mientras estaba buscando un vídeo de la peli con la canción Marry You (en realidad estaba buscando la última escena), me topé con otro que me gustó mucho: un flashmob en un café en Ōsaka, durante el cual bailan y cantan la canción Marry You, y luego un hombre le propone casamiento a una mujer.
Esto me llevó a querer ver más vídeos de flash mobs en Japón, así que me puse a buscar y encontré tres más que me gustaron bastante:
Me causó gracia encontrar este último, con una colaboración entre la policía de Moriyama y un grupo de estudiantes de secundaria (los cuales la gran mayoría eran chicas), considerando la peli que acababa de terminar de ver.
El sábado —técnicamente, aunque como todavía no me había ido a dormir, en mi cabeza aún era viernes— a las dos de la mañana terminé de leer el libro que estuve leyendo estos últimos días.
La novela se titulaba Innocents (Inocentes) y había sido publicada en 1999 por una autora australiana llamada Cathy Coote. La autora tenía 19 años cuando lo escribió.
Obligar a alguien vulnerable e ingenuo a mantener relaciones sexuales para satisfacer un deseo retorcido es perverso, incluso malvado. Pero cuando la autora es una colegiala de dieciséis años, ¿es culpable? Y si la víctima es su profesor de treinta y cuatro años, ¿no debería haberlo sabido mejor? Cuando la joven narradora anónima de Innocents decide seducir a su profesor, se da cuenta inmediatamente de que el poder de su sexualidad es mayor de lo que jamás imaginó. Deja a los tíos que son sus tutores y se muda con su profesor; juntos, se embarcan rápidamente en un viaje hacia sus deseos más oscuros. Inolvidable, inquietante y moralmente compleja, Innocents perturba para siempre nuestras nociones de inocencia, experiencia y poder, y sugiere que todos somos culpables.
Goodreads
Un libro cuyo protagonista es una colegiala que seduce a su profesor causaría fuerte disonancia cognitiva en la mente de personas que han sido condicionadas por la sociedad a creer que esta clase de cosas no pasan ni pueden pasar nunca. Esa es la magia de esta novela: hacerte sentir incómodo y cuestionar tu moralidad.
Algunos extractos que resalté mientras lo leía:
Un nuevo deseo despertó en mí. Te deseaba. Te deseaba en ese momento, cuando comprendí lo desesperadamente que tú me deseabas. Te deseaba cuando vi cómo temías tocarme, por miedo a romperme. […] Me parecía que te estabas castigando por la más inocente de las pasiones. […] Mordiéndome el labio, con expresión indecisa, te pregunté de improviso: «¿Me besarías? ¿Por favor? ¿No te gusto?». […] Con un movimiento rápido y fluido, me arrodillé para acercar mi rostro al tuyo.
[…] «Eres tan pequeña», me dijiste con tono de aprobación. Me acurruqué a tu lado, con la cara a unos centímetros de la tuya y los dedos de los pies apoyados en tus pantorrillas. «Eres tan grande». […] Nunca había fantaseado con tener sexo con un hombre, pero sabía qué hacer por instinto. Sabía dónde tocarte y cuándo besarte, aunque todo esto era completamente ajeno a mi experiencia, extraño a mi imaginación.
[…] Sin aliento, me recordaste: «¡Hay dieciocho años entre nosotros!». Besé la piel brillante de sudor de tu pecho, y luego dejé que mis labios se detuvieran allí. «Hay medio centímetro entre nosotros». «Oh, amor». Te dejaste caer sobre mí, como una manta húmeda y cálida. «Ya está», dijiste. «Ahora no hay nada entre nosotros, en absoluto».
[…] «¿Te da miedo estar explotándome?». Te miré fijamente. «Porque no soy tan estúpida como para acostarme con alguien con quien realmente no quiero hacerlo». […] «Yo no he dicho eso. No era mi intención subestimarte…». «¡Sí, lo hiciste! Mira…» Y antes de que pudieras defenderte, me incliné hacia delante, encantadoramente de puntillas, y te di un beso en la mejilla. «Si no quieres hacer nada porque te he dejado de gustar, o estás harto de mí, o lo que sea, vale. Me parece justo. Pero no te pongas aburrido y me vengas con «¡Oh, no! ¡Los tabúes sociales!».
Acurrucada en el hueco de tu brazo, te desconcertaría sin esfuerzo. «¿Te puedo hacer una mamada?». Sentí como resoplabas con una risa silenciosa y perpleja al darte cuenta de lo absurdo de tu situación. ¿Cuántos hombres, sentados a ver programas de actualidad a media tarde, se encuentran con una colegiala núbil que les pregunta casualmente si les parece bien que se la chupe? Había sitios web enteros dedicados a esta fantasía. Había leyes parlamentarias enteras diseñadas para detener a las personas que se dedicaban a esta fantasía. «Si tú quieres».
Innocents
A eso de las 11:00 me levanté y bajé al lobby. Me instalé un par de horas en el área de tatami.
A esta zona no se puede ingresar con calzado, así que dejé el mío afuera. Cuando me dispuse a salir noté que alguien había girado mis sandalias cosa de que estuviesen apuntando hacia afuera y fuese más fácil ponérmelas. Este es un ejemplo del nivel de detalle y cuidado con el que los japoneses piensan y actúan todo el tiempo.

A las 14:40 salí del hotel. No tenía planeado hacer mucho, pero al menos quería salir a dar una vuelta para no aparentar ser un 引きこもり (hikikomori; esos que se quedan las 24 horas del día todos los días encerrados en su casa).
En total fui a tres lugares, todos a poca distancia del hotel. El primero fue la librería Tsutaya.

Tenía tres plantas: en 1F vendían libros, DVDs y CDs; en 2F vendían videojuegos y cartas coleccionables, y alquilaban CDs; en 3F alquilaban libros y DVDs.
A las 15:18 pedí mi almuerzo en Matsuya, y dos minutos más tarde ya lo tenía frente a mí en la mesa. Si recuerdas, Matsuya es una cadena de comida rápida japonesa especializada en gyūdon (un bol de arroz con carne). Me pedí gyūdon con queso (¥660; ~3,6€).

A las 16:00 entré a Book Off, que era similar a Tsutaya (vendía libros, manga, animé, CDs, DVDs, videojuegos, cartas, etc.) pero a diferencia de Tsutaya todos los artículos de Book Off eran usados, y por consiguiente bastante más baratos.
Por ejemplo, un manga nuevo en Japón suele costar ¥660 (~3,6€). Mientras tanto en Book Off lo consigues a ¥220 (~1,2€), tres veces más barato. Por esta razón es que Book Off es muy popular sobre todo con estudiantes y niños (es donde Takeshi se compró sus cartas Pokémon).


El manga que la niña estaba hojeando se llamaba Kounodori.
El embarazo no es una enfermedad, por lo que no la cubre el seguro. Los tratamientos obstétricos no tratan lesiones ni enfermedades, por lo que normalmente no se necesita un obstetra durante el parto. Sin embargo, los obstetras son necesarios porque durante el embarazo puede surgir cualquier imprevisto. El misterioso pianista nocturno y obstetra Kounotori Sakura se enfrenta a los numerosos retos y dramas que conlleva dar a luz a otro ser humano.
MyAnimeList
Yo también me puse a hojear un par de mangas, incluyendo:


Los títulos de los mangas muchas veces son tan largos que uno les termina inventando abreviaciones para poder aludir a ellos más fácilmente. Por ejemplo:
| Título completo | Abreviación | Traducción del título |
|---|---|---|
| Ore no Imōto ga Konna ni Kawaii Wake ga Nai | Oreimo | Mi hermana pequeña no puede ser tan tierna |
| Onii-chan wa Oshimai! | Onimai | Se terminó el hermano mayor (¡Ahora soy tu hermana menor!) |
| Onee-san wa Joshi Shōgakusei ni Kyoumi ga Arimasu | Oneshō | La muchacha está interesada en las niñas de primaria |
Dado que estoy en Japón, decidí que era hora de volver a leer manga, y manga en japonés, cosa de poder practicar. Así que hoy oficialmente comencé a leer Oneshō.
A las 17:00 volví al hotel.
A la noche vi una peli, esta vez no japonesa sino inglesa. Se llamaba Downton Abbey: The Grand Finale (2025). También vi un episodio más de Spy × Family y terminé de leer el primer volumen de Oneshō.
Ame,
Kato





Que bien qie viste nieve!