Kara Ema:
El domingo a las 12:00 pasadas salí del hotel.
Cada vez que veo algo especialmente japonés —de esas cosas que se ven raramente o nunca en otros países pero que aquí son habituales— no puedo evitar hacerle una foto. Por ejemplo:


Hay dos cosas interesantes en la última imagen que gritan «esto es en Japón»:
- Los niños tomados de la mano. Es común ver japoneses tomados de la mano por la calle, ya sean hermanos, pareja o simplemente amigos.
- Lo que tenía la niña colgando de su cuello: un キッズケータイ (kidzu keitai), es decir un teléfono diseñado especialmente para ser utilizado por niños de primaria.
Alrededor de la estación Tennōji (天王寺駅) había al menos seis distintos centros comerciales, todos interconectados o muy cerca uno del otro.

A algunos de ellos —los más grandes— ya había entrado alguna vez anteriormente (Tennōji MIO, Abeno Q’s), así que prioricé los más pequeños que me faltaban ver. Empecé por Abeno and, luego me pasé Hoop y finalmente a Kintetsu.


En el sótano de Hoop había un patio de comidas. Eran las 13:00 así que decidí almorzar allí, a pesar de que estaba repleto de gente y apenas no había espacio libre para sentarse.

En un local llamado Toriwakamaru me pedí un oyakodon (¥858; ~5€).
El oyakodon (親子丼), literalmente cuenco (don) de madre (oya) e hijo (ko), es un donburi o tazón de arroz japonés que se prepara cociendo a fuego lento pollo, huevo, cebolleta y otros ingredientes juntos en una salsa, sirviéndolos luego sobre un cuenco grande de arroz. El nombre del plato es una metáfora poética del hecho de que se usa pollo y huevo en él.
Wikipedia

A las 15:00 entré a un edificio de cinco plantas de Don Quijote, donde me compré varias provisiones (¥1274; ~7€), incluyendo:


A las 16:00 volví al hotel y me puse a leer el segundo volumen de Oneshō. En un momento en el manga hablaron de los 運動会 (undōkai; festivales deportivos escolares) y mencionaron algunas actividades que se realizan en ellos. Esto me generó curiosidad y me llevó a pedirle a Chappi que me dijera todas las actividades más típicas que se realizar en un festival deportivo en escuelas japonesas.
Esta es la lista (no exhaustiva) con una breve explicación de cada una:
- 玉入れ(tamaire): Los equipos lanzan pelotas a una canasta alta; gana el que mete más.
- 障害物競走(shōgaibutsu kyōsō): Carrera con obstáculos que hay que superar en el recorrido.
- 大玉転がし(ōdama korogashi): Los participantes empujan o hacen rodar una pelota gigante hasta la meta.
- 組体操(kumitaisō): Ejercicios gimnásticos en grupo formando figuras humanas.
- 台風の目(taifū no me): Varios participantes sostienen un palo largo y corren juntos girando alrededor de un cono.
- 騎馬戦(kibasen): Batalla por equipos montados «a caballito» para quitar cintas o gorros.
- 棒引き(bōhiki): Dos equipos intentan arrastrar palos largos al lado propio.
- フラッグ演技(furaggu engi): Coreografía sincronizada usando banderas.
Más tarde me vi un episodio de Spy × Family mientras comía algunas de las provisiones que había comprado.
El lunes a las 9:00 desayuné en el hotel unos dulces japoneses que había comprado previamente en el supermercado.

Mi problema con los dulces japoneses es que la mayoría tienen pasta de azuki (judías rojas) dentro, lo cual si bien es rico hace que todos sepan igual. Estaría bueno que hubiese un poco más variedad de gustos, por ejemplo con judías verdes, leche, etc.
Tan pronto como terminé de desayunar me dirigí a la estación de tren. Desde Tennōji me tomé un tren de JR hasta Shin-Imamiya, que era la siguiente estación. No me di cuenta, caso contrario habría caminado hasta allá para ahorrarme los ¥150 (eran solo 15 minutos a pie de una estación a la otra).
Por cierto, en la estación de Tennōji un japonés me sonrió y me saludó con un «Good morning!». Yo le devolví el saludo en japonés, tras lo cual él me dijo que hablaba muy bien japonés. La razón por la que te cuento esto es porque es algo que en Tokio por ejemplo jamás me ha pasado ni me pasaría. Los tokiotas son mucho más reservados que los osaqueños. Este es uno de los motivos por el cual Ōsaka es mi ciudad japonesa favorita.
En Shin-Imamiya fui a la ventanilla de atención al cliente de Nankai Electric Railway y compré un pase con descuento para ir al monte Kongō, que era mi plan para esta jornada. Este pase me hacía ahorrar ~¥350. El mismo incluía billetes para el tren de ida, el autobús de ida, el autobús de vuelta y el tren de vuelta. En total el pase me costó ¥1780 (~10€).

A las 9:30 me tomé el tren y media hora más tarde llegué a Kawachi-Nagano.

Tuve mala suerte aquí, dado que el autobús hacia el monte pasa una vez por hora y justo acababa de pasar cuando me bajé del tren, con lo cual tuve que esperar cerca de una hora hasta el siguiente. Me fui a explorar el centro comercial frente a la estación mientras esperaba, sobre todo la librería.

A las 11:30 el autobús me dejó a pocos metros del acceso al sendero principal de Kongō-san (金剛山). Con sus 1125 metros es la montaña más alta en la prefectura de Ōsaka.

Cuando me bajé del autobús una persona se me acercó a hablarme, diciendo que él también había venido a subir la montaña y ofreciéndome ir con él, lo cual acepté. Se llamaba Abir, era bangladesí, tenía 22 años y estaba estudiando en una universidad en Tokio.
A medida que fuimos subiendo, nos fuimos encontrando con cada vez más nieve en el camino, hasta que llegamos a la cima y era todo el suelo blanco.




La verdad pensé que iba a hacer más frío en la cima, por eso me fui preparado con gorro, cuello, guantes y cinco capas de abrigo. También tenía las siguientes provisiones en la mochila: unas galletas proteicas, una botella de un litro de té con leche y otra de 600 mililitros de agua. Al final casi que no terminé usando nada de eso porque el sendero acabó siendo mucho más relajado y corto de lo que pensé que sería. Tardamos más o menos una hora para subir y otra más para bajar.
En la cima había un templo budista y un santuario sintoísta.





A las 13:30 entramos a una tienda en la cima que vendía cosas caras por el simple hecho de ser una tienda en la cima de una montaña, apartada de todas las otras tiendas de la ciudad. Por ejemplo, un cono de helado costaba ¥500 (~3€). Yo no quería comprar nada porque era todo caro, pero Abir insistió con que quería comprar un helado para él y otro para mí, así que acepté su oferta. Elegimos los dos gusto a satsumaimo (batata).


A eso de las 14:00 empezamos a bajar la montaña por un sendero distinto del que habíamos usado para subir. Por este sendero nos cruzamos con mucha menos gente que antes (que ya de por sí no era mucha). Cada vez que nos cruzábamos con alguien (prácticamente todos japoneses), nos saludábamos mutuamente con un konnichiwa.


A las 15:40 nos subimos al autobús de regreso a la ciudad.

En Kawachi-Nagano nos pasamos al tren, y en el tren nos despedimos dado que yo me bajaba un par de estaciones antes que él. Me bajé en Shin-Imamiya y caminé hacia el hotel.
A las 17:00 pasadas llegué al hotel.
A las 20:15 volví a salir y caminé hasta el parque de Tennōji, donde había quedado encontrarme con Abir para ir juntos a Shinsekai (新世界).


Había una joven pareja japonesa frente al carte de Ōsaka. Me saludaron con un «hello» algo tímido, y casi que no me dejaron tiempo de devolverles el saludo que ya se estaban yendo caminando rápido en la dirección opuesta hacia mí. Me causó ternura la timidez con la que me saludaron. Como te conté más arriba, estas cosas en Tokio no pasan (en otras partes de Japón puede ser que pasen, pero me da la sensación de que Ōsaka principalmente es donde la gente es más abierta).

En Shinsekai la mayoría de los restoranes son de 串カツ (kushikatsu; brochetas japonesas). Decidimos ir a uno de ellos llamado 大衆屋台 五右衛門 (Taishu Yatai Goemon). Nos pedimos dos brochetas (yo una de queso y una de pollo) y un plato de どて焼き (doteyaki) cada uno. Pagamos más o menos ¥1200 cada uno (6,5€).
Doteyaki es un plato típico de la gastronomía osaqueña. Consiste principalmente en trocitos de carne (tendones de ternera) cocidos lentamente en miso dulce y mirin hasta que quedan tiernos y llenos de sabor.
Todo estuvo rico, pero el problema —lo que no nos gustó y nos dejó insatisfechos con este restorán— fue que las porciones eran demasiado pequeñas y además te obligaban a pedir al menos una bebida por cliente (yo pedí un té frío que era lo más barato, a ¥300).


A eso de las 22:00 volví a mi hotel con Abir. Antes de llegar pasamos por un local llamado Nakau (なか卯), donde nos pedimos comida para llevar (yo me pedí katsudon; él, oyakodon). Me costó ¥640 (3,5€). Es que todavía estábamos con hambre tras las porciones diminutas de aquel restorán.
Cuando llegamos al hotel nos sentamos en el lobby, a cenar lo que habíamos comprado mientras charlábamos entre nosotros y con otras personas que había allí, incluyendo un japonés, un chino y un indio.
A las 24:00 pasadas Abir se volvió a su hotel y yo me fui a mi habitación a dormir.
Ame,
Kato









Buen paseo!! Lindo hacer el trekking con nieve