Las órdenes del capitán son que seas feliz

Kara Ema:

El lunes tuve yōchien. El programa fue este:

HoraOriginalTraducción
08:30順次登口
自由あそび
Llegada de los niños
Juego libre
10:00片付けPuesta en orden
10:15朝の会
歌・挨拶
Asamblea de la mañana
Canciones, saludo
10:30入場・退場の部分Disposiciones de entrada y salida
10:55トイレBaño
11:10舞台Escenario
11:40終了
昼食準備
Fin
Preparación para el almuerzo
12:00いただきますInicio del almuerzo
12:30ごちそうさま
自由
Fin del almuerzo
Libre
13:00片付け
降口準備
絵本
Puesta en orden
Preparación para la salida
Lectura de libro ilustrado
13:45帰りの会
さようなら
Asamblea de vuelta a casa
Adiós

Como el día progresó de forma muy similar a los anteriores, en lugar de contarte todo lo que hicimos voy a listar una serie de cosas que observé y que me parecieron lo suficientemente interesantes como parar tomar apuntes de ellas:

  • Una niña de mi clase quería ir al baño, pero en lugar de ir sola le preguntó a otras niñas si querían ir también para que fuesen todas juntas. En los jardines japoneses hacen hincapié en la integridad del grupo; en que todos hacen todo juntos y al mismo tiempo, incluyendo cosas banales como ir al baño y a tomar té.
  • Ninguno de los niños tiene aritos en las orejas, ni pulseras en las muñecas ni collares en el cuello. Esto contrasta bastante con los niños del Sudeste Asiático (bueno, las niñas más que nada), que solían usar piercings desde el primer año de vida.
  • Las maestras llevan siempre consigo toda clase de objetos que, si bien no usan todos los días, pueden llegar a necesitar de repente en cualquier momento. Por ejemplo: silbato, apósitos adhesivos, bolígrafos, pegatinas, toallitas húmedas, etc.
  • Después de comer, los niños que todavía tienen algo de comida pero que no pueden (o no quieren) comer más, se acercan a una de las sensei mostrándole la comida que les queda y le preguntan «Gochisōsama shite ii?» (¿Puedo terminar de comer?). Las maestras suelen responder con «come un poco más».
  • Al final de la jornada, cuando a los niños los pasan a buscar sus padres (o debería decir sus madres, dado que casi siempre este es el caso), antes de irse le dan un choque de palmas a la sensei.
  • Cada tanto veo a niños metiéndose los dedos en la nariz e incluso luego en la boca para comerse los mocos. Si yo lo noto no hay forma de que las otras sensei no lo noten también. Sin embargo, lo interesante para mí es que por lo general no les dicen nada.
Loli hurgándose la nariz

Me parece lo más acertado actuar de esa manera. Si un niño tiene un hábito antisocial como hurgarse la nariz o meterse las manos en los pantalones, no lo va a dejar de hacer de repente solo porque un adulto le llame la atención. A lo sumo lo dejara de hacer frente a los adultos, si siquiera eso.

Bloques de colores. Notar las fotos indicando qué bloque iba en qué canasta.
Niños en el escenario ensayando la obra como todos los días. Otro curso había venido a verlos.

A las 18:30 fui a un supermercado llamado Matsumoto, a por provisiones que me hacían falta como leche y mantequilla. Gasté ¥1340 (~7€). Me prometí a mí mismo que esta sería la última vez que iba a un supermercado en toda la semana. Realmente no necesito ir más porque tengo un montón de comida en la casa que tengo que acabarme antes de irme (ya es mi última semana).

Diferentes tipos de mantequilla japonesa. La que compré (la que tengo en la mano) no era 100% mantequilla sino que también tenía aceite, queso crema y sal, por algún motivo.

A las 20:30 cociné tteokbokki.

Cocinando tteokbokki

El martes también tuve jardín. Una vez más el programa fue similar al de todos los días, incluyendo un ensayo de la obra que están haciendo en mi clase. (A partir de ahora no escribiré más la tabla con el programa del día ya que siempre es más de lo mismo.)

Sin embargo, hubo una parte de la jornada que fue diferente esta vez. Resulta que hoy era setsubun (節分), con lo cual los niños de todo el jardín participaron de un evento de arrojar frijoles a los demonios en el patio. Esta vez les dieron frijoles de verdad, no los falsos hechos con papel de periódico como la otra vuelta. También vinieron personas con cámaras fotográficas profesionales para hacer fotos del evento.

Así como el día anterior había venido el otro curso de los de 4-5 años (もも; Momo; Melocotón) a ver la actuación del curso de みどり (Midori; Verde), esta vez hicieron al revés: Midori se quedó un rato más después de su ensayo para ver el de los del curso de Momo.

Ensayo de Momo

A las 11:00 salimos al patio para hacer la tirada de frijoles a los demonios.

Tirada de frijoles (I)
Tirada de frijoles (II)

Uno de los niños de los Gorros Verdes se puso a llorar porque los demonios le parecieron demasiado terroríficos. Y sí, si te acercas a un niño de 4 años cubriéndote toda la cara con una máscara de demonio es normal que lo hagas llorar.

Cuando volvimos al aula, Chiyo-sensei contó algo que yo no sabía. Resulta que hay una comida tradicionalmente comida durante setsubun llamada ehōmaki, que básicamente es un rollo de arroz—pero lo peculiar no es la comida en sí sino la forma en que debe comerse: con el cuerpo orientado hacia «la dirección de la suerte», la cual cambia todos los años.

Los ehomaki, o rollos ehomaki, son rollos de sushi gruesos que se cree que traen buena suerte. Se comen enteros, sin cortarlos, mirando hacia la dirección de la suerte el día de Setsubun.

Wikipedia

La dirección en la que reside el Dios de la Buena Fortuna se denomina dirección afortunada (ehō, kichihō, anikata) o dirección brillante (akikata). Se dice que realizar las tareas diarias mirando hacia esa dirección trae buena suerte en todos los asuntos.

Wikipedia

Este año (2026), la «dirección de la suerte» es 南南東 (nan-nan-tō), o el sursudeste (SSE).

Durante el almuerzo la sensei auxiliar me regañó por haber intentado ayudar a comer a uno de los niños. Realmente no quieren que los ayudemos para nada, porque creen que si lo hacemos nunca van a aprender a ser independientes y arreglárselas por sí mismos. Yo pienso que exageran un poco y si bien comparto la idea de intentar que los niños hagan las cosas por su cuenta, no creo que sea perjudicial si uno los ayuda un poco ocasionalmente.

Después de comer los Gorros Verdes practicaron una vez más las últimas líneas del acto, que debían decir por grupos (un grupo decía una línea, el siguiente la siguiente, etc.).

Practicando las líneas finales de la obra

La razón por la cual tenían lás máscaras de demonio en la cabeza es porque ya estábamos por irnos y hoy ya se las llevarían a sus casas.

Después de practicar las líneas la sensei dijo que como quedaba algo de tiempo antes del horario de salida, íbamos a hacer un juego. El mismo se llamaba 船長さんの命令です (Senchō-san no meirei desu; Las órdenes del capitán) y era básicamente una versión japonesa del clásico juego de Simón dice.

Me gustó que la sensei hizo de capitana al principio, y luego preguntó a los niños quién quería pasar al frente de la clase a hacer de capitán. Pasaron un par por turnos, diciendo cosas como «Las órdenes del capitán son que te sientes/te pares/etc.».

Jugando a las órdenes del capitán

Noté que cada niño tenía una melódica (una especie de minipiano, muy popular en las escuelas y jardines japoneses), aunque nunca los vi usarla. Imagino que deben de tener clase de música una vez por mes o algo así, al igual que tienen inglés una vez por mes.

Melódicas de los peques, cada una guardada en una bolsa personalizada e identificable con el nombre de cada alumno.

A las 19:30 me preparé un plato que nunca antes había comido en mi vida y que me gustó bastante: satsumaimo (batatas) con mantequilla y algo de sal. También comí un bol de arroz y los tteokbokki que me habían sobrado de la noche anterior.

Batata con mantequilla (sí, la comí con la piel porque Chappi me dijo que no había problema —que era nutritiva— y pienso que la vida es demasiado corta como para quitarle la piel a las batatas).

Esta noche me vi una película, llamada Rental Family (Familia en renta).

Familia en renta (Rental Family) es una comedia dramática de 2025 dirigida por Hikari, quien la coescribió con Stephen Blahut. Está protagonizada por Brendan Fraser, interpretando a un actor estadounidense residente en Japón que comienza a trabajar para un sevicio de familias de alquiler, donde interpreta papeles en la vida de desconocidos.

Wikipedia
YouTube player
Tráiler de la peli

Por cierto, en algún momento de esta noche llegó una chica estadounidense a la casa, a ser voluntaria para el programa de los niños. Mis últimos tres días de trabajo (miércoles, jueves y viernes) me tocaría ir siempre con ella al jardín/guardería.


El miércoles nos tocó hoikuen (hablo en plural porque estoy incluyendo a la chica yanki—llamémosla Bonnie).

A las 9:00 llegamos a la guardería. Yo pedí la clase de los de 3 años y Bonnie pidió la de 5. Yo le expliqué un montón de cosas a Bonnie y ella me hizo un montón de preguntas también, dado que era su primer día y yo ya había estado aquí desde hacía casi un mes. Ella acababa de llegar desde Tailandia y era su primera vez en Japón.

En la oficina vi que había una niña vestida solo con sus pantsu (bragas). Resulta que le estaban tomando las medidas (cuánto medía y cuánto pesaba), para dejarlo en un registro. Me causó gracia ver esto ya que es una de esas clásicas escenas que se ven en los animé y manga. Al parecer —al menos según lo que me dijo Chappi— la práctica de medir los cuerpos de los niños sin ropa era lo más común unas décadas atrás, pero actualmente lo más habitual es que se suban a la balanza vestidos. Supongo que el hoikuen lo sigue haciendo a la vieja usanza.

A eso de las 10:00 nos juntamos todas las clases del hoikuen en el lobby para celebrar el cumple de todos los que cumplían en febrero. Luego hicieron un juego que consistió en sacar cosas de una olla y ver si los peques podían adivinar que era antes de mostrarlo totalmente.

Sensei sacando un chocolate de la olla (imagen de un chocolate, no un verdadero chocolate).

Bonnie estaba sentada a mi lado durante este evento. En un momento me dijo que ella sentía que los niños japoneses eran mejores que los estadounidenses. Estuve de acuerdo con ella. No es que sean «mejores» igual, sino simplemente que la forma en que los crían es muy diferente, y eso hace que los niños se comporten y desarrollen su personalidad de forma distinta.

A las 10:30 salimos al patio. Los más peques del jardín estaban también allí, así que las sensei les pidieron a los niños que no hicieran ningún juego que implicara correr (como el onigokko), por el riesgo que existía de que se llevaran puestos a uno de los bebés.

Un rato más tarde se fueron todos los demás y nos quedamos solo la clase de los de 3 años. Ahí fue cuando el juego libre se convirtió en juego dirigido: las sensei les dieron unos ぽっくり (pokkuri; zancos) para que practicaran caminar con ellos. Jugaron al Daruma-san ga koronda (Red Light Green Light) con los zancos puestos.

Practicando usar zancos (I)
Practicando usar zancos (II)

Algo que me resultó curioso fue que los zancos tenían los nombres de cada alumno; es decir que no es que les daban cualquier zanco a cada uno sino que cada niño tenía el suyo propio. Esto pasaba básicamente con todo el material que los peques usaban en la guardería y el jardín (si recuerdas una vez te conté que las tijeras que usaban también tenían el nombre de cada uno, y las melódicas que vi ayer en el jardín también).

A veces me gustaría que me diesen oportunidades de participar un poco más con los niños. Las sensei de la guardería para lo único que me hablan normalmente es para pedirme cosas que no implican interacción con los peques (e.g. pasar la aspiradora en el aula, limpiar las mesas, ordenar las sillas, guardar los zancos, preparar los futones). No me molesta hacer todas estas cosas, pero me gustaría que también me hablaran para pedirme algo que implicase a los niños. Por ejemplo, me podrían haber dicho de hacer el Red Light Green Light en inglés con los niños mientras ellos usaban los zancos.

Otra cosa que no me gusta es cuando son demasiado estrictos con los peques, cosa que pasó un par de veces hoy. Por ejemplo, una niña estaba escondida dentro de la carpa al lado del campo de fútbol donde estaban todos los demás haciendo la actividad de los zancos. Una de las maestras se le acercó y le habló en un tono serio, diciéndole que la iba a encerrar ahí poniendo neumáticos en la entrada a la carpa. A la niña obviamente no le gustó nada esto y empezó a pedirle que parara, gritando y llorando angustiada. Hubo otras escenas similares a esta durante la jornada, pero no voy a entrar más en detalle porque me voy a terminar angustiando yo también.

Después de almorzar y preparar los futones, a las 12:30 me volví para la casa con Bonnie. Cuando llegamos decidimos salir los dos con las bicicletas para ir a Kyoto Family. Yo quería ir para comprar unos stickers en Daiso, y ella para conocer y comprar algunas cosas en el supermercado del 1F (Aeon). Como yo no tenía que comprar nada en el súper (me había prometido que no compraría nada más esta semana), la dejé a ella ahí y me volví solo para la casa.

Niñas de primaria que vi llegando solas a Kyoto Family, aparcando sus bicicletas y caminando con sus carteras hacia la entrada del centro comercial. Me encanta ver lo independientes que son los niños japoneses.

A las 15:30 regresamos al hoikuen.

Otro de los tantos ejemplos que demuestran lo diferentes y quisquillosos que son los japoneses es el siguiente:

Tenían un trapo para limpiar cada una de las cuatro mesas del aula. Cualquier otra persona habría simplemente utilizado un mismo trapo para las cuatro mesas.

Otra de las tantas cosas que los niños de la guarderían tenían una cada uno identificadas con etiquetas de animales era este estuche donde las sensei ponían notificaciones/cartas para entregar a los padres:

Estuche para entregar información importante a los padres

Luego de que las maestras hubiesen preparado todos los estuches con la correspondencia para los padres sobre una mesa, les pidieron a los alumnos que fuesen a buscar su propio estuche y lo guardaran en su mochila para llevárselo a su casa. En otros países los maestros simplemente meterían la notificación directamente en la mochila en lugar de crear todo este procedimiento.

A las 16:00 los peques se pusieron a ensayar para una obra que iban a presentar frente a sus padres en diez días. La misma involucraba el uso de diversos instrumentos de percusión, como las panderetas y los triángulos.

Niños practicando para la obra (I)
Niños practicando para la obra (II)
Otra niña que le gusta hurgar su nariz y comerse sus mocos

Muchas veces las sensei seleccionan a algunos niños por haber sido los que mejor se portaron (e.g. más prestaron atención, menos se distrajeron, más quietos y callados se quedaron, etc.). Luego también hacen llamados de atención a los que peor se portaron, pidiéndoles que intentaran hacerlo mejor la próxima vez para poder obtener ellos también un reconocimiento.

Los alumnos elegidos obtuvieron el privilegio de decorar un papel con pegatinas, donde llevaban el registro de cuántos días faltaban para la presentación del acto con los padres.

A las 16:30 los niños salieron del aula y las sensei les leyeron un libro. La razón por la cual lo hicieron fuera del aula fue para que yo pudiese aprovechar aquel momento para pasar la aspiradora y la fregona. Habría preferido estar sentado con los niños mientras ellos se me subían a mi regazo mientras escuchaban a la sensei leer el cuento, pero como soy solo un voluntario no tengo derecho a escoger estas cosas. Las maestras obviamente que me van a dar el peor trabajo (limpiar el aula) y van a preferir quedarse ellas con el mejor (interactuar con los niños).

Al rato los alumnos volvieron al aula y se pusieron a hacer juego libre. Cuando se hicieron las 17:00 yo me despedí de todos y me volví a la casa.

A las 20:00 me preparé una rica cena de croquetas de carne con puré de patatas. Lo mejor de la cena igual fue que me tomó alrededor de cinco minutos cocinarla, dado que las croquetas solo requerían calentarlas en el microondas y el puré solo requería echarla agua caliente.

Puré de patatas instantáneo y croquetas precocinadas
Comida lista

Nunca voy a entender por qué en otros países no existen todas estas comidas hiperconvenientes que tiene Japón, que te permiten minimizar el tiempo que pasas en la cocina y maximizar el que pasas comiendo. Echaré de menos todas estas conveniencias cuando me tenga que ir de Japón de vuelta.

Ame,
Kato