Jardín de infancia forestal, gakudō y reunión de Komi

Kara Ema:

El jueves también hice algo interesante, que conseguí de la misma forma que lo del miércoles: gracias al sitio web de publicación de actividades de voluntariado activo.jp.

A las 9:20 llegué a la estación Kumatori, en el pueblo de Kumatori (熊取町), a unos 30 kilómetros al sur del centro de Ōsaka.

Como no había desayunado todavía, pasé rápido por un FamilyMart frente a la estación y me compré dos panes, uno con relleno de caramelo y otro de café (mis dos sabores favoritos). Me costaron ¥328 (1,8€).

Pagando por mi desayuno en la máquina de autocobro del FamilyMart
Comí mi desayuno sobre este pasadizo elevado mientras miraba el paisaje y los dibujos hechos por niños que había decorando el puente peatonal

Había quedado con una persona (llamémosla Kishida) que me pasaría a buscar a esta estación a las 9:30, para llevarme a su jardín de infancia forestal (?). No sé cómo llamarlo en español; sueña extraño «jardín de infancia forestal» pero no se me ocurre nada mejor para lo que inglés se conoce como «forest kindergarten» y en japonés como 森のようちえん (Mori no yōchien).

El jardín de infancia forestal es un tipo de educación preescolar para niños de entre tres y seis años que se imparte casi exclusivamente al aire libre. Independientemente del tiempo que haga, se anima a los niños a jugar, explorar y aprender en un entorno forestal. La supervisión de los adultos tiene como objetivo ayudar, más que dirigir. También se conoce como Waldkindergarten (en alemán), guardería al aire libre o jardín de infancia natural. El concepto está estrechamente relacionado con el modelo más amplio de escuela forestal, que amplía los principios del aprendizaje experiencial al aire libre a niños mayores y jóvenes.

Un jardín de infancia forestal puede describirse como un jardín de infancia «sin techo ni paredes». El personal de la guardería y los niños pasan el tiempo al aire libre, normalmente en un bosque. Una característica distintiva de los jardines de infancia forestales es el énfasis en el juego con objetos que se pueden encontrar en la naturaleza, en lugar de juguetes comerciales. A pesar de estas diferencias, los jardines de infancia forestales tienen el mismo objetivo básico que otras guarderías, es decir, cuidar, estimular y educar a los niños pequeños.

Cada jardín de infancia forestal es diferente, en parte porque las organizaciones tienen una mentalidad independiente. Sin embargo, las actividades y los objetivos típicos pueden incluir:

  • Jugar a juegos imaginativos utilizando cualquier recurso e idea que se nos ocurra.
  • Construir refugios u otras estructuras grandes con ramas, con la ayuda de otros niños y adultos.
  • Contar objetos o buscar patrones matemáticos.
  • Juegos de memoria con objetos disponibles de forma natural.
  • Trepar a los árboles y explorar el bosque.
Wikipedia

Siempre quise visitar un jardín de infancia forestal, así que me alegró haber tenido la oportunidad de hacerlo en Japón. Me contó el dueño que él había hecho una actividad de voluntariado en un jardín forestal hace mucho tiempo, y le gustó tanto que decidió crear su propio establecimiento.

Lo interesante para mí es que como el jardín forestal casi que no requiere de materiales ni de preparación de actividades (al ser casi todo juego libre), es muchísimo más fácil crear uno versus crear un jardín tradicional.

Por ejemplo, si yo quisiera fundar mi propio jardín tradicional necesitaría alquilar o construir un edificio, luego comprar un montón de cosas como sillas, mesas, pianos, juguetes, material didáctico, hojas, útiles, etc. Mientras tanto, en un jardín forestal lo único que necesitas es un bosque. El material de juego es todo natural.

En un jardín tradicional también necesitaría preparar un montón de actividades, tales como canciones, actos, manualidades, eventos especiales, etc. Mientras tanto en un jardín forestal en general no hay actividades dirigidas sino que es casi todo juego libre, con lo cual no hay nada que preparar.

Unos minutos después de las 9:30 apareció una furgoneta frente a la estación. Era Kishida. Me saludó y me dijo que se había olvidado de decirme, pero que necesitaría un bentō para el almuerzo. Me dio 1500 yenes (~8€) y me dijo que me esperaría allí mientras yo iba a comprar algo en el FamilyMart, así que fui y me compré unos sándwiches de jamón y un onigiri de salmón (¥518; ~3€). Cada niño se llevaba su propia comida desde casa, y los sensei también tenían que hacer lo mismo. No había servicio de cocina como en los jardines tradicionales.

Cuando entré a la furgoneta me encontré con los niños. Enseguida noté dos cosas que me sorprendieron: que eran pocos (cinco) y que eran todos varones. Al parecer había una niña pero justo hoy había faltado. A pesar de que no hubo ninguna loli me divertí igual jugando con los niños en el bosque mientras el lobo no está (?).

El jardín estaba ubicado en un pedazo de bosque vallado que al parecer Kishida estaba alquilando. Me contó que no siempre venían aquí sino que a veces iban a una montaña a jugar con la nieve, o a otros sitios naturales. Lo que sí, la idea era que siempre fuesen a lugares al aire libre, mismo cuando lloviese o hiciese mucho frío.

Jugando en el bosque (I)
Jugando en el bosque (II)
Jugando en el bosque (III)
Jugando en el bosque (IV)

Éramos en total cinco niños y tres sensei (Kishida, una mujer joven y yo). Algo que me dijo Kishida que me gustó mucho fue que los adultos en general no interferían y dejaban que los niños se manejaran solos, mismo cuando se peleaban entre ellos. Por supuesto que cada tanto los sensei podían sugerir cosas como jugar a cierto juego o construir algo, pero la mayor parte del tiempo las actividades venían de la imaginación de los propios niños.

A las 12:00 almorzamos. Los niños fueron a lavarse las manos al río cercano.

Almuerzo en el bosque

Mientras los niños almorzaban, los dos sensei leían los cuadernos de comunicaciones donde los padres escribían cosas que los niños hacían en la casa. Luego de leer el informe de los padres, los sensei escribían su propio informe, contando a los padres las cosas que los niños hacían en el jardín.

Los sensei escribiendo en cuadernos de comunicaciones

Después de comer seguimos jugando un rato más.

Niños yendo a buscar agua al río
Jugando con el columpio atado a los árboles
Bosque

A las 13:30 todos nos agrupamos y los niños contaron lo que más les gustó de todo lo que hicieron durante la jornada. Luego cada uno se cambió de ropa, dado que la que tenían puesta se había ensuciado bastante con tierra, barro y hojas. Para cambiarse se desnudaron sin problema ni pudor allí mismo, sin cubrirse con nada.

Niño cambiándose de ropa
Cargando las mochilas en la furgoneta antes de irnos

Por cierto, ninguno de los niños necesitó ir al baño en ningún momento, así que yo le pregunté a Kishida cómo habría sido esto. Me respondió que iban de forma natural, es decir que hacían sus necesidades directamente en el bosque y enterraban los desechos para que sirvieran de abono natural para las plantas.

A las 14:00 nos fuimos y Kishida fue dejando a los niños en sus casas uno por uno. En un momento pasamos por la estación Kumatori y fue allí donde me dejó a mí.

De ahí me tomé un tren hasta la estación Mikunigaoka, en la ciudad de Sakai. Eran las 15:00 cuando me bajé en esta estación.

Como hoy era jueves, a las 18:30 tenía reunión de Komi en Sakai, pero todavía faltaban varias horas. Justo más o menos a mitad de camino desde donde estaba y donde era la reunión, estaba el gakudō de Miyako, donde había ido el día anterior para el kodomo shokudō. Resulta que me había olvidado mi paraguas allí, así que decidí caminar desde la estación hasta el gakudō para recuperarlo.

Pero antes había un lugar por el que quería absolutamente pasar: una gelatería llamada Rica Rica. No es muy común encontrarse con heladerías en Japón como lo es en el Occidente, mucho menos con heladerías vendiendo helados al estilo italiano (gelato), con lo cual aproveché para comprarme uno. Elegí dos gustos: caramelo y leche. Me costó ¥490 (2,7€).

En una heladería occidental jamás te preguntarían si quieres el helado para tomar dentro del local o para llevar; simplemente te dan el cono o el vaso y tú te sientas o te vas según lo que prefieras hacer. En Rica Rica sí me preguntaron esto, dado que el procedimiento es distinto según lo que elijas. Si dices que lo tomas en el local, te dan el cono en una bandeja con un vaso de agua. Si dices para llevar, te ofrecen un recipiente térmico para mantener el helado sin que se derrita hasta que llegues a tu casa. No consideran la opción de que quieras llevarte el helado para tomarlo mientras caminas por la calle dado que esto es algo que los japoneses en general no hacen (mientras tanto en Italia recuerdo que todo el tiempo veía gente caminando por las calles con un gelato en la mano).

Yo lo pedí para llevar, así que me ofrecieron el recipiente térmico. Le dije a la chica que no lo necesitaría puesto que me tomaría el helado mientras caminaba por la calle. Me miró con cara de «¿Cómo vas a hacer algo tan ilegal?» (chiste).

Gelato de Rica Rica

A las 16:00 llegué al gakudō de Miyako. Recuperé mi paraguas y luego toqué timbre, con la esperanza de que me dejaran pasar un rato para ver qué hacían en el gakudō e interactuar un poco con los niños. Me dejaron.

No había muchos niños todavía cuando llegué, pero después de mí justo llegaron varios más. Todos venían aquí tan pronto como terminaban la escuela, y se quedaban hasta que los pasaran a buscar o algunos creo que se iban solos o los llevaba Miyako a una hora determinada.

Cuando llegué Miyako les dio un snack a cada uno de los niños que estaban presentes en ese momento. Eran todos niños de primaria, y todos tenían su randoseru. La mayoría estaba haciendo tarea o estudiando kanji.

Loli haciendo tarea de kokugo (lengua). Tenía que copiar oraciones para practicar kanji.

Hay dos tareas clásicas que los niños japoneses casi siempre se llevan para hacer en sus casas o en el gakudō: práctica de kanji y 音読 (ondoku), es decir, lectura en voz alta de un texto en presencia de un adulto que supervisara que estuviese leyéndolo bien.

Le pregunté a uno de los niños cuánto tardaba normalmente en terminar la tarea todos los días y me dijo que más o menos 40 minutos, salvo a veces la tarea de los viernes que era un poco más y podía llegar a tardar hasta una hora y media.

Después de terminar la tarea los niños se la mostraban a alguien del staff del gakudō para que la chequeara. Además de la directora había dos miembros del staff: un hombre y una mujer, ambos estudiantes de universidad que no parecían tener mucho más de 20 años. Una vez que chequeaban la tarea (incluyendo el ondoku) tenían que firmar en el cuaderno de comunicaciones del niño.

A las 16:30 hicieron una reunión con todos los niños, durante la cual debatieron qué actividades querían hacer. Se dividieron en dos grupos: uno iría a la segunda planta (2F) y otro se quedaría en la primera (1F).

Pizarra donde Miyako anotó las actividades que los niños dijeron que querían hacer y las dividió en 1F y 2F
ActividadTraducción
ぬのきり [nunokiri]Cortar tela
メニューづくり [menyūdzukuri]Elaboración de un menú
スクラッチ [sukuratchi]Programación con Scratch
ぬいぐるみづくり [nuigurumidzukuri]Elaboración de peluches
シールづくり [shiirudzukuri]Elaboración de pegatinas
スノードームづくり [snōdōmudzukuri]Elaboración de un globo de nieve
イスづくり [isudzukuri]Fabricación de una silla
ラケット(のこぎり)[raketto (nokogiri)]Fabricación de una raqueta (con serrucho)
ゴールづくり [gōrudzukuri]Fabricación de un arco
Niños trabajando en las diferentes actividades (1F)
Niños trabajando en las diferentes actividades (2F)
Niño haciendo una raqueta con un serrucho

A las 17:00 pasadas me fui del gakudō y empecé a caminar de vuelta, esta vez hacia el lugar de la reunión de Komi.

Como hacía rato que no comía nada y no iba a volver a tener oportunidad de comer hasta que saliera de la reunión varias horas más tarde, decidí pasar por un FamilyMart y comprarme algo (¥588; ~3€).

Galletas de caramelo con forma de gatitos que vendían como edición limitada en FamilyMart

Durante este trayecto en un momento me crucé con una loli que venía andando en bici en la acera opuesta a donde estaba caminando yo, y justo cuando pasó cerca de mí noté que se cayó de la bici. Le pregunté desde el otro lado de la calle si estaba bien y me dijo que sí. Le pedí que se cuidara y prestara atención y me respondió nuevamente con un sí, y luego siguió andando. Como yo era un desconocido para ella, me habló en tono serio y formal, utilizando el término estándar para decir «sí» en japonés que es はい (hai), y no un término más casual/informal que se usaría entre amigos como うん (un).

En la reunión de Komi me reuní con mi amiga Yume.

Yume y otras dos lolis ocupadas con pegatinas

A las 23:00 volví al hotel.

Ame,
Kato