Kara Ema:
El viernes a eso de las 8:00 salí del hotel y me tomé un tren a Kioto. Una vez más tuve que salir rápido sin llegar a desayunar nada, así que en un momento cuando pasé por un supermercado Fresco entré y me compré una hamburguesa con queso y un sándwich de menchikatsu (¥289; 1,6€). Calenté ambos en el microondas y me los comí mientras caminaba por la calle.
Volví a 安井幼稚園 (Yasui yōchien), el jardín donde había hecho voluntariado, para ver a los niños haciendo su 生活発表会 (seikatsu happyōkai), en el cual finalmente presentarían a sus padres los actos que habían estado ensayando una y otra vez todos los días desde hacía un mes.
El evento arrancaba a las 10:00. Llegué unos cinco minutos antes y entré con los padres. El vicedirector me reconoció y me hizo señas para que me fuese a sentar al lado del grupo de los Gorros Verdes, que estaba como espectador ya que todavía no les tocaba pasar pero habían venido a ver otra clase.

Este cartel ponía lo siguiente:
| カメラ、ビデオ撮影 ご遠慮ください。撮影される方は長イス2列目以降または撮影スペース(後方 積木台の上)でお願いします。 | Por favor, absténganse de tomar fotografías o grabar vídeos. Quienes vayan a grabar, por favor hacerlo desde la segunda fila de bancos largos o en el espacio designado para grabación (en la parte de atrás, sobre la plataforma de bloques. |
Qué extraño, ¿no? Un evento en Japón pidiéndote que por favor no tomes fotos o vídeos, ¿quién lo hubiese imaginado? Es que de verdad los japoneses tienen un problema con esto. ¿Cómo van a pedirles a los padres que no tomen fotos de sus hijos y esperar que obedezcan? Obviamente casi nadie respetó este cartel: vi a muchos padres haciendo fotos con sus teléfonos, mismo no estando sentados en el «espacio designado para grabación». Yo tampoco lo respeté: hice fotos y grabé algunos vídeos sin pedir permiso a nadie. Que me vengan a hacer juicio.


El primer curso que pasó hizo un acto relacionado con cruzar la calle de forma segura, respetando el semáforo. Me pareció lo más japonés del mundo que los niños hagan un acto sobre seguridad vial.


El segundo curso que pasó hizo un acto también muy japonés, ya que estaba relacionado con el baño (la bañera, algo que todos los japoneses usan todos los días).

El tercer y último acto del día fue el de Warashibe Chōja, es decir el de los Gorros Verdes.


Dos niños de los Gorros Verdes lloraron en un momento, supuse yo que por los nervios y el estrés de tener que actuar frente a tantas personas mirándolos.
A las 12:00 terminó y me fui del jardín.
Pasé por Kyoto Family y me compré algo para almorzar (¥749; ~4€), luego me fui a comer a la casa de voluntarios.

De postre me tomé un yogur de coco y leche, y de segundo postre (?) me comí un churro con caramelo salado.

A las 16:00 volví al hotel en Ōsaka.
A la noche salí a Tamade, un supermercado cercano, a comprarme provisiones para la cena, incluyendo un cartón de leche para al fin poder comer el muesli que había comprado la otra vuelta (¥1125; ~6€).
El sábado a las 9:00 me levanté y bajé a la sala común, donde desayuné muesli con leche y café con leche mientras veía algunos vídeos de mi canal favorito de YouTube, Cocho Cocho.

En el vídeo que muestra la imagen, los niños tenían que hacer un pedido a domicilio a una pizzería. Primero tenían que mirar el menú y ponerse de acuerdo con lo que querían pedir. Luego calculaban cuánto les iba a salir todo. Finalmente cogían el teléfono y llamaban a la pizzería, recibían el pedido y lo comían.
A las 12:00 dejé el hotel y arranqué la caminata hacia mi nuevo hotel (¿Recuerdas que cada semana cambiaba de hotel? Sigo haciendo lo mismo).


A las 13:00 llegué a Aeon Mall Osaka Dome City, el cual quedaba a unos quince minutos a pie de mi nuevo hotel. Decidí quedarme allí un par de horas para almorzar y hacer tiempo hasta que se hiciera la hora de ir a hacer el check in.
Almorcé en Saizeriya. Me pedí una pizza y un drink bar por ¥600 (~3€).
A las 17:30 salí de Saize y me puse a recorrer un poco las otras plantas del centro comercial. En la parte de tienda de departamentos me encontré con un montón de objetos escolares que me recordaron a mi voluntariado en el jardín, dado que eran todas cosas que los niños traían y usaban a diario.








A las 18:30 me compré en la parte de panadería del supermercado Aeon en 1F, unos mini pains au chocolat (¥226; ~1€) y los comí con el untable de caramelo salado. Esa fue mi merienda.

A las 19:00 llegué a mi nuevo hotel, llamado Hanamachi Guest House. Me costó ¥7650 (~42€) las seis noches, lo cual es un muy bien precio, sobre todo considerando que incluye desayuno, cosa que los hostales en Japón no suelen incluir, menos uno tan barato como este.
El domingo no hice nada interesante.
El desayuno del hotel era sencillo pero suficiente: dos panes, una ensalada de lechuga, una sopa y café. Lo tomé mientras veía Cocho Cocho, en particular un vídeo en el que los niños mostraban cosas que Papá Noel les había regalado.
Ruka-chan mostró una cámara de juguete. Cuando los otros niños le preguntaron qué clase de fotos había tomado, Ruka-chan dijo que había hecho fotos de うんち (unchi; caca) y de おしっこ (oshikko; pis), tras lo cual todos se echaron a reír.

Me quedé casi todo el día en el hotel, salvo por un rato a la noche que salí a Aeon a comprar algo para cenar.
El lunes a las 12:30 pasé por Frespo Awaza, un pequeño centro comercial cerca de mi hotel, que tenía en 1F un supermercado y en 2F un Seria, un 2nd Street y un Nishimatsuya.


Una hora más tarde pasé por un túnel submarino que me dejó al otro lado del río Aji.


A las 14:00 entré a un supermercado Life.


Compré provisiones para comer yo y además ingredientes para algo que voy a preparar en unos días. En total gasté ¥2920 (16€). Solo los ingredientes (siguiente foto) me habrán salido quizás unos dos mil yenes (10€).

De ahí me volví a casa.
El martes a las 13:15 llegué —caminando desde el hotel— a los centros comerciales Daimaru y Parco en Shinsaibashi. Estoy seguro de que ya los había visitado alguna vez.
Incluyendo sótanos y azoteas, Daimaru tenía doce plantas y Parco, diecisiete. Los dos edificios estaban básicamente pegados uno al otro, con lo cual la mayoría de las plantas estaban interconectadas y podías pasarte de un centro comercial a otro en cualquier piso.

Mi estrategia para explorarlos fue primero bajar al sótano de Daimaru e ir subiendo planta por planta hasta llegar a la última. De ahí pasarme a Parco y subir un poco más (Parco tenía más niveles que Daimaru) hasta llegar al último piso. De ahí tomar el elevador para volver a la última planta que había visto y finalmente bajar hasta terminar de ver todo.
Hice bastante rápido porque la mayoría de las plantas no tenían mucho más que ropa, accesorios, artículos de lujo tipo relojes y joyas, cosméticos y demás cosas que no me interesan mucho. Aunque sí hubo un par de niveles que captaron mi atención, como el que tenía el Pokémon Center.

Por desgrafia parece que la mayoría de la gente que estaba explorando este centro comercial, también estaba interesada más que nada en el Pokémon Center, dado que parecían estar todos allí. Vi un par de cosas que me habría gustado comprar pero cuando vi la fila que tenía que hacer decidí mejor ahorrarme el dinero. Por cierto, me dio la sensación —por los lenguajes que escuchaba a la gente hablar— de que muchos de los que estaban allí eran chinos.



A las 14:00 y algo salí de Parco y caminé un rato hasta pasar por Daiso, donde me compré algo para comer mientras continuaba mi paseo ¥216 (~1€).

A las 15:00 llegué a la estación de Awaji, tomándome un tren desde Sakaisuji Hommachi.
Me paseé un rato por los alrededores de la estación. En un momento pasé por un Lawson 100 y me compré un par de cosas más para comer, incluyendo un helado de caramelo ¥470 (~2,6€). Luego me senté en un parque me tomé el helado allí.

Un cuarto de hora más tarde me pasé a otro parque y me comí la bolsa de patatas fritas que también me había comprado. Bueno, en realidad me comí las patatas fritas; la bolsa la arrojé al cubo de basura (increíblemente había cubos de basura en estos dos parques).

Me sorprendió que no hubiese ningún niño en este parque. A esta hora uno esperaría que ya estuviesen fuera de la escuela y jugando en los parques, sobre todo considerando que estaba soleado. Sí había un par de adultos mayores, incluyendo uno que se puso a columpiarse en los columpios. Me gusta ver cuando los adultos usan los columpios (u otras cosas normalmente consideradas para niños)—siento que en Japón sucede más seguido que en otros países. Recuerdo cuando un guardia de seguridad me regañó por querer usar los columpios en un parque en Vietnam.
Había una razón por la cual me había ido hasta Awaji, y te la voy a revelar ahora: a las 16:00 había quedado en ir a un lugar llamado しゅくだいカフェ (Shukudai Kafe; Cafetería de Tareas).

Esta es la forma en que el café de tareas se describe a sí mismo:
| Original | Traducción |
|---|---|
| 「しゅくだいカフェ」は、地域の子どもたちが放課後に集まるサードプレイス(家庭、学校に続く第三の居場所)。宿題を終えてお家に帰ることで、家族の夜の2時間をもっと幸せな時間に。 | “Shukudai Café” es un tercer espacio donde los niños de la comunidad se reúnen después de la escuela (un lugar alternativo al hogar y a la escuela). Al terminar la tarea allí y regresar a casa, las dos horas de la noche en familia pueden convertirse en un tiempo más feliz. |
Miina, la encargada del café, me lo explicó de esta manera. Imagínate que eres un niño y estás en tu casa solo en tu dormitorio concentrado con algo, ya sea tarea o un juego que te gusta. Tus padres y tus hermanos están también en la casa. Esto significa que existe la posibilidad de que tus padres o tus hermanos aparezcan en tu cuarto e interrumpan tu momento de concentración para pedirte que les ayudes con algo o para lo que sea. La idea del café es que los niños tengan un espacio adonde puedan ir y sentirse seguros, relajados, y puedan concentrarse haciendo lo que quieran sin que nadie los moleste, de la misma manera que un adulto puede ir a un café convencional a estudiar o trabajar.
Me gusta mucho la palabra japonesa 居場所 (ibasho). En español podría traducirse como «tercer lugar». El diccionario pone que este término hace referencia a un lugar «al que uno pertenece; donde uno encaja; donde uno puede ser uno mismo». Esta Cafetería de Tareas era básicamente un ibasho para los 小学生 (shōgakusei; niños de primaria).
A las 16:00 entré y saludé a Miina. Además de ella había dos chicos, uno que estaba en el último año de secundaria y otro que probablemente estaba en la escuela media. Miina dijo que todos ellos eran básicamente staff. El staff/voluntarios encargados de este lugar eran todos jóvenes, incluyendo estudiantes de universidad y de secundaria / escuela media. Los «clientes» (por decirlo de alguna manera) eran los estudiantes de escuela primaria.
No vinieron muchos niños. En total habrán sido cinco más o menos. Algunos simplemente saludaron, se sentaron a hacer tarea y/o jugar, y luego se fueron; no interactuaron mucho con nadie más. Otros se sumaron a nos los adultos/staff al Uno. Después de jugar varias partidas de Uno también jugamos al baba nuki y al dauto con naipes de póquer. Además de jugar a las cartas nos pasamos un buen rato charlando de distintas cosas.

Cerca de las 19:00 Miina anunció que iba a cerrar la cafetería, así que todos nos despedimos y nos fuimos cada uno por su lado. Yo me volví a la estación de Awaji para tomarme el tren de regreso. Me bajé en la estación Sakaisuji Hommachi y de ahí caminé hasta el hotel.

Antes de volver al hotel pasé por un supermercado cercano llamado 肉のハナマサ (Niku no Hanamasa).

Me gusta descubrir nuevas cadenas de supermercados en Japón y explorar lo que tienen. Por ejemplo en esta me encontré con una sección de snacks importados y una donde tenían varias cosas de Vietnam y Tailandia.



A las 21:00 pasadas llegué al hotel y me puse a cenar el yakisoba que me había comprado mientras veía el primer episodio de A Knight of the Seven Kingdoms (El caballero de los Siete Reinos), la nueva serie de HBO, derivada de Game of Thrones.

Ame,
Kato