Kara Ema:
Sábado 28 de febrero.
En el programa estaba escrito que los líderes nos teníamos que levantar a las 5:40, pero nos terminamos levantando a las 7:00 dado que la noche anterior nos habíamos ido a dormir bastante más tarde de lo previsto y estábamos cansados tras una primera jornada intensa.
Arrancábamos todos los días igual que los terminábamos: con una reunión en el cuarto de los organizadores. Como no podíamos dejar solos a los participantes, lo que hizo la gerencia fue organizar dos reuniones iguales y dividir a todos los líderes de manera tal que siempre quedase al menos uno en cada una de las habitaciones.
Después de la reunión, a las 7:30 despertamos a los participantes. Les tomamos la temperatura y los ayudamos a cambiarse de ropa. El plan para la mañana era primero juntarse todos en la sala de estar, luego bajar al comedor a desayunar, y de ahí ir directo a esquiar, así que ya nos vestimos todos con la ropa de esquí para estar listos para salir a la nieve.
A las 8:00 pasadas desayunamos.

Una hora más tarde nos pusimos las botas y arrancó la sesión matutina de esquí.
Como era fin de semana había bastante más gente esquiando comparado con el día anterior, incluyendo algunos niños aunque no muchos; la gran mayoría eran adultos jovenes. No parecía haber muchos extranjeros, al menos no occidentales—los que había creo que eran casi todos taiwaneses.
A eso de las 11:00 volvimos al hotel y, sin quitarnos las botas de esquí, nos dirigimos al comedor a almorzar espaguetis. Nos dejamos las botas puestas puesto que tan pronto como termináramos de comer saldríamos de vuelta a por la sesión de esquí vespertina.

A las 15:00 volvimos al hotel. Estaba planificado que haríamos también una sesión nocturna de esquí pero al final debido al mal tiempo la cancelamos y nos quedamos en el hotel. El plan original era cena → esquí → baño → velada, pero al final terminamos haciendo baño → cena → velada, sin esquí.
A las 18:15 cenamos.

A las 19:30 arrancó el torneo de bingo en la sala de estar. Cada participante recibió un cartón de bingo; los líderes los ayudamos a ver cuándo hacían bingo. La directora cantó números hasta que todos hubiesen llegado a hacer bingo. A medida que llegaban al bingo, pasaban al frente para elegir un regalo/premio de la mesa (cosas de poco valor como juguetes/dulces).

Después del bingo hicimos la velada (つどい; tsudoi), durante la cual cantamos las canciones oficiales del campamento y de HAL.
A las 22:30 nos fuimos a dormir. Esta era la hora planificada—a diferencia del día anterior que nos atrasamos una hora y media con respecto al programa original.
Domingo 1 de marzo.
Los líderes nos levantamos a las 6:30 e hicimos la misma rutina de la mañana anterior: reunión por turnos con los organizadores, despertar a los participantes, ayudarlos a vestirse, juntarse con todos en la sala de estar y bajar al comedor.
A las 8:00 desayunamos. Una hora más tarde nos pusimos las botas y salimos a la nieve. Parecía haber más gente incluso que el sábado, y también hacía mucho mejor tiempo.



Me habría gustado ser staff/voluntario de una escuela (o campamento) de esquí para niños como esta, pero no pude encontrar ningún voluntariado así. Igual no estuvo mal tampoco meterme a esta excursión con participantes adultos con discapacidades intelectuales, como para hacer algo diferente, aprender cosas nuevas y adquirir experiencia en otras áreas.
A las 11:30 almorzamos arroz con curry. Una hora más tarde salimos una vez más a hacer esquí.


A las 16:00 volvimos al hotel y nos reunimos en la sala de estar.
Una hora más tarde nos fuimos a bañar.
Una hora más tarde cenamos karaage y tempura con arroz y sopa de miso.
A las 19:00 nos volvimos a reunir en la sala de estar para hacer la última velada de la excursión, la cual incluiría un festival (祭り; matsuri) y un evento de velas (キャンドル; candles).
Durante el festival hubo diferentes puestos donde los participantes tenían que hacer algo para ganarse un premio (una golosina/chocolate). Por ejemplo, en uno tenían que hacer rodar una pequeña pelota de plástico hacia unos bolos para hacerlos caer (bowling).
Después del festival hicimos las velas: los organizadores apagaron las luces de la sala y encendieron unas velas eléctricas. Luego hicieron —o intentaron hacer, ya que no todos podían— que los participantes hablaran por turnos y diesen sus impresiones sobre lo que les había parecido este campamento (e.g. qué les había gustado más, en qué se habían esforzado, etc.).
A las 20:30 los participantes se fueron a dormir. Los líderes todavía tenía que hacer varias cosas, incluyendo la reunión de fin de jornada con los organizadores, la preparación de la ropa de los participantes para el día siguiente, la compleción del registro diario, y la preparación del bolso para volver a ser enviado por correo de regreso a la casa de cada participante.

Cerca de las 24:00 me fui a dormir.
Lunes 2 de marzo.
A las 7:00 nos levantamos.
Tuvimos la reunión, despertamos a los participantes, les tomamos la temperatura, los vestimos y demás. También dejamos la habitación limpia y ordenada dado que ya no lo usaríamos más.

Japón debe de ser el único país del mundo donde vas a un hotel —sobre todo del tipo 民宿 (minshuku) como este— y te piden que separes el futón de la manta y dejes todo apilado y ordenado. Igual ahora que conozco bien la mentalidad japonesa entiendo por qué lo hacen.
A las 8:15 desayunos y una hora más tarde salimos a esquiar por última vez.

A las 11:30 almorzamos chahan.
A las 13:00 nos subimos al autobús y partimos rumbo a Tokio. Una hora más tarde paramos en una tienda para comprar omiyage (suvenires).
Cerca de las 18:00 llegamos a Shinjuku.

Nos juntamos con los padres y les devolvimos a sus hijos junto con todas sus cosas, incluyendo el registro diario. Ya solo quedábamos los líderes.
A las 19:00 fuimos a una tienda de conveniencia a comprar algo para comer. Casi todos menos yo y otra persona más compraron también alcohol para beber y celebrar que la excursión había salido bien.
El 打ち上げ (uchiage; after-party) se celebró en un lugar que alquilamos entre todos, poniendo 1000 yenes cada uno.

Cerca de la medianoche llegué de vuelta a lo de Akane.
Ame,
Kato


