Fin de semana de obras de teatro y evento de cosplay

Kara Ema:

El sábado fui al teatro.

A las 17:20 llegué al teatro Tokyu Theatre Orb en Shibuya, ubicado en el piso 11 de Shibuya Hikarie. En Japón hasta los teatros comparten el mismo edificio con otros negocios. Es la única forma de lograr la gran densidad de tiendas que tienen los barrios céntricos de Tokio.

La función arrancaba a las 17:30, así que rápidamente tomé unas fotos en el foyer, pasé por los aseos y me fui a buscar mi asiento en el primer piso de la sala de teatro (platea).

Foto en el foyer

Sí: fui a ver el musical de Matilda de vuelta. No pude evitarlo. Apenas me enteré que iba a estar en Tokio saqué una entrada.

La primera vez que vi este musical fue en el Cambridge Theatre de Londres, en diciembre de 2021. No soy de ir a ver obras de teatro más de una vez, pero hay algunas pocas que realmente merecen la pena, y Matilda es una de ellas. Aparte me daba curiosidad ver cómo iba a ser en japonés.

Al igual que me había pasado la primera vez, las actuaciones de los chicos me llegaron tanto que me provocaron escalofríos.

Pensar que 嘉村咲良 (Sakura Kamura), quien interpretó el papel de Matilda el día que yo fui, tiene apenas nueve años y esta obra marca su primera aparición en público en un gran escenario. Es una artista brillante y tiene todo mi apoyo.

Escenario unos minutos antes de arrancar la obra

La obra fue básicamente idéntica a la que había visto en Londres, excepto que los actores eran japoneses, y hablaban y cantaban en japonés.

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Naughty cantada por las cuatro Matildas japonesas
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Algunas partes del musical de Matilda en Tokio

A las 18:45 terminó el primer acto y hubo un intervalo de 20 minutos. Aproveché este intervalo para pasar por la tienda y comprarme una camiseta de Matilda. El segundo acto fue desde las 19:05 hasta las 20:10.

Cuando terminó me fui para casa, contento de haber podido ver esta obra una vez más.


El domingo a las 11:00 fui a Sunshine City en Ikebukuro, dado que ese día tendría lugar un evento de cosplay llamado Ultra Acosta.

Fue una experiencia fenomenal ir a un centro comercial y encontrarme a cada rato con un cosplayer pasando por al lado. En la terraza era donde estaba la mayor concentración: prácticamente todos los lugares libres estaban siendo ocupados por cosplayers posando y por fotógrafos haciendo filas para sacarles fotos.

Cosplayers y fotógrafos en la terraza de Sunshine City (I)
Cosplayers y fotógrafos en la terraza de Sunshine City (II)
Cosplayers y fotógrafos en la terraza de Sunshine City (III)
Cosplayers y fotógrafos en la terraza de Sunshine City (IV)
Cosplayers y fotógrafos en la terraza de Sunshine City (V)

En un momento, mientras estaba caminando por aquí viendo a los cosplayers e intentando decidir a cuál me podía acercar para pedirle una foto, vi una chica con un cosplay de Anya, un personaje de uno de mi animé actual favorito. De repente mi misión estaba clara: ir a preguntarle a Anya si podía tomar fotos de ella y con ella. Por supuesto que aceptó con gusto.

Cosplay de Anya

Me encanta el hecho de que los cosplayers se toman tan en serio la representación del personaje que además de las pelucas y los trajes, usan incluso lentes de contacto y accesorios como mochilas, peluches y demás.

También me encanta que esto sea como el animé, en el sentido de que a todo el mundo le gusta, más allá de la edad o el género. En el Occidente lo único que se me ocurre que fue capaz de trascender generaciones es Los Simpson y Harry Potter. Mientras tanto en Japón son muchas las cosas que atrapan aficionados de todas las edades: el animé, el cosplay, varios videojuegos, cosas de Disney, Sanrio y Studio Ghibli, e incluso obras de teatro como la de Matilda. Me atrevería a apostar bastante a que la proporción de gente que va a ver Matilda con sus hijos vs. los adultos que van solos es considerablemente más alta en el Occidente que en Japón. De hecho, de todos los que estaban sentados a mi alrededor cuando fui a ver la obra aquí, recuerdo haber visto un solo niño—el resto eran adultos.

Tras sacarme la foto con Anya, bajé unos pisos hasta la parte donde estaba el escenario, dado que a las 12:00 arrancaría un evento allí. El mismo se llamaba Cosplay Dance Entertainment Festival (CDEF), y consistía en distintos grupos que pasaban al escenario a bailar en cosplay.

Cosplay Dance Entertainment Festival (I)
Cosplay Dance Entertainment Festival (II)

En un momento pasó un grupo de pequeñas Anyas animadoras, a hacer una rutina al ritmo de las canciones de Spy × Family. Algunas parecían tener no más de cuatro años. Las más grandes cada tanto arrojaban un bastón hacia arriba y lo atrapaban en el aire. Es decir que no solo eran súper kawaii sino también talentosas.

Animadoras vestidas de Anya

También pasaron varios grupos de idols y uno de las chicas de Vocaloid (Hatsune Miku & Co.).

Grupo de idols
Chicas de Vocaloid
Montaje de varios de los grupos que pasaron

A las 15:30 me pedí unos espaguetis en un restorán del centro comercial. A las 17:00 me fui a tomar el tren hacia mi siguiente destino: el teatro.

El domingo fui al teatro (de vuelta).

Esta vez se trató del teatro Akasaka ACT en el barrio tokiota de Akasaka. Allí fui a ver la siguiente obra:

Harry Potter and the Cursed Child en Tokio

Al fin pude ir a ver la obra de Harry Potter que no había podido ver en Londres.

En los alrededores del teatro había algunas cosas relacionadas con Harry Potter también, tales como:

Harry Potter Café
Decoraciones de Harry Potter en la entrada al metro
Las dos filas que ves en esta imagen son solo para hacerse una foto con una decoración de HP
Más decoraciones de Harry Potter al lado del teatro

Entré al teatro unos minutos antes de las 18:00. La función arrancaba a las 18:15.

Tienda para comprar comida dentro del teatro (solo podía ser consumida en el lobby).
El escenario unos minutos antes de arrancar la obra
La gente empezando a irse luego de terminar la obra

La función duró unas tres horas y media, con veinte minutos de intervalo en el medio.

En general me gustó, pero me pareció demasiado larga. Y eso que esta es una versión recortada de la que dan en Londres, la cual es tan larga que tuvieron que dividirla en dos partes (dos funciones distintas, las cuales puedes ir a ver el mismo día o en días diferentes).

Además creo que me sigo quedando con Matilda. La obra de Harry Potter no me gustó tanto al punto de provocarme escalofríos como logró hacer la de Matilda las dos veces que la vi.

Me costó un poco seguir la historia en japonés—supongo que eso contribuyó en el hecho de que no disfrutara tanto la obra. De todas formas ya había leído el libro (en francés cuando estuve en Francia), así que ya sabía de qué se trataba y me acordaba más o menos lo que iba a pasar.

A las 22:00 pasadas me tomé el tren para volver a casa.

Ame,
Kato