Kara Ema:
Frase del día en vietnamita
Nếu bạn thắng thì tôi mời bạn ăn cơm.
Si tú ganas, te invito a comer.
| nếu | si |
| bạn | tú |
| thắng | ganar |
| thì | entonces |
| tôi | yo |
| mời | invitar |
| bạn | tú / a ti |
| ăn | comer |
| cơm | arroz / comida |
El otro día leí la siguiente noticia:
Los esfuerzos por enseñar a los niños pequeños sobre sexualidad son cada vez más frecuentes en Japón, ya que los educadores y los gobiernos locales recurren a libros ilustrados y talleres para ayudar a los niños a comprender sus cuerpos y protegerse desde una edad temprana.
[…]
Las autoridades y los educadores afirman que las primeras lecciones sobre la conciencia corporal pueden ayudar a los niños a expresarse cuando algo les parece mal.
En mayo, en Musashi Kodomoen, una guardería y jardín de infancia integrado en Kunisaki, prefectura de Oita, la comadrona Yasuko Fujisada dirigió un taller para unos 40 niños de entre cuatro y seis años.
El tema del día fue «las partes íntimas». Los funcionarios municipales explicaron a los padres: «Aprender sobre el sexo no es algo sucio. Cuando los adultos enseñan sobre ello de forma positiva, se crea un entorno seguro en el que los niños sienten que pueden preguntar cualquier cosa».
[…]
Aunque inicialmente el programa estaba dirigido a estudiantes de secundaria y bachillerato, los informes de las guarderías locales —como «algunos niños miran dentro de los baños»— llevaron a las autoridades a introducir clases a una edad más temprana.
«La forma en que aprendemos a interactuar con los demás se basa en los cimientos establecidos durante la infancia», afirmó la Sra. Fujisada.
Según ella, el objetivo es ayudar a los niños a aprender a respetar sus propios cuerpos y los de los demás, con la esperanza de que esto también evite que se conviertan en víctimas o autores de violencia sexual.
[…]
En la prefectura de Saitama, la comadrona Yuko Sakurai imparte más de 150 charlas sobre educación sexual cada año, tanto dentro como fuera de la prefectura.
Aunque la Sra. Sakurai imparte clases de educación sexual a alumnos desde primaria hasta la universidad, así como a padres, afirma: «Últimamente han aumentado las solicitudes de guarderías y jardines de infancia».
Mientras tanto, el abuso sexual de niños en edad preescolar sigue siendo un motivo de gran preocupación. Según la Agencia Nacional de Policía, el número de casos denunciados de violaciones de niños en edad preescolar alcanzó los 33 el año pasado, la cifra más alta en 15 años.
«Los niños sin conocimientos son blancos más fáciles», subrayó la Sra. Sakurai. Añadió que la educación temprana hace que los temas sexuales sean menos tabú y anima a los niños a compartir abiertamente sus preguntas y preocupaciones.
«Cuanto antes aprendan, mejor», afirmó.
The Straits Times
Era hora de que más países se dieran cuenta de esto y empezaran a implementar clases de educación sexual en el ciclo infantil, tal como lo viene haciendo Países Bajos desde hace años.
El hecho de que el sexo sea tan tabú en la sociedad actual es un círculo vicioso: hace que los adultos quieran retrasar lo más posible el conocimiento sexual de los niños, lo cual a su vez contribuye al carácter tabú y provoca que los niños sean blancos fáciles de explotar sexualmente. Por eso es que como dice el artículo, mientras más sepan y más temprano lo aprendan, mejor.
El lunes hice algo que estaba buscando desde hacía un tiempo: trabajar en una escuela pública en Vietnam.
Resulta que hay agencias que contratan extranjeros para enseñar inglés en escuelas públicas, a través de un programa por el cual los padres pagan un poco más para que sus hijos tengan clases con profesores extranjeros con buen nivel de inglés.
Bastante seguido estas escuelas necesitan cubrir de repente una clase en la que el docente titular no está disponible, con lo cual recurren a estas agencias para que les manden un maestro suplente. Esto fue precisamente lo que hice yo.
Normalmente para un extranjero poder trabajar en Vietnam, es necesario pasar por un montón de etapas antes, incluyendo la tramitación del permiso de trabajo, la obtención de un certificado de antecedentes penales, la realización de un examen médico, la firma de un contrato, etc. Pero para ser profe suplente por un día no se requiere absolutamente nada: simplemente vas a la escuela donde te asignaron, das las clases con en la material que te dieron, y al final del día te pagan tu salario según la tarifa por hora acordada.
En Vietnam parece que son mucho menos estrictos con la ropa que en Tailandia, al menos cuando se trata de profes suplentes. Fui con unos jeans y una camiseta y no me dijeron nada.
A las 8:45 llegué a la escuela primaria pública Trường Tiểu học Phú Lương 2, donde me habían asignado para cubrir tres clases de quinto grado por la mañana.
La escuela quedaba un poco lejos, a 20 kilómetros al sudoeste de mi hotel. Entre lo lejos que quedaba y el tráfico que había, terminé llegando unos diez minutos tarde (la clase arrancaba a las 8:40), los cuales me descontaron de mi salario. (Fui en moto Grab; me costó ₫130k; ~4€).
De 8:40 a 9:20 tuve la primera clase, luego hubo un recreo de veinte minutos, tras lo cual siguieron los dos otros cursos, de 9:40 a 10:20 y de 10:20 a 11:00, horario en el que los niños paraban para almorzar. La lección que enseñé trató sobre actividades en el tiempo libre (free time activities).





Todos los profes de inglés extranjeros siempre reciben a un TA (Teaching Assistant), es decir a un docente vietnamita que te ayuda durante la clase, ya sea con traducciones o bien cuando los estudiantes se vuelven un poco fuera de control.
Esta TA que me tocó en este colegio la verdad que no me gustó mucho. Se pasó las tres clases en el fondo del aula con su teléfono, sin ayudarme ni involucrarse para nada. Además no me dirigió la palabra en un ningún momento, ni siquiera para presentarse. Creo que no hablaba mucho inglés.
A las 11:00 en punto, tan pronto como terminó la última clase los alumnos trajeron sus bandejas de comida adentro del aula y se pusieron a almorzar.

Mis impresiones tras mi primera experiencia enseñando en escuelas públicas vietnamitas son las siguientes:
- Los niños vietnamitas son tan tiernos como los tailandeses y de otras nacionalidades.
- Son bastante ruidosos, energéticos y revoltosos (versus los tailandeses que son más reservados y recatados).
- Los niños tailandeses saludan con un wai, los japoneses con una reverencia; los vietnamitas simplemente levantándose y diciendo «hello teacher».
- El nivel de inglés en general no es el mejor.
- ¿Ya mencioné que los niños son adorables?
- Todos llevan el pañuelo rojo comunista y el uniforme.
- Todas las aulas están equipadas con un televisor táctil escondido detrás del pizarrón.
- Las aulas también tienen un timbre sobre la mesa del docente, para llamar la atención de los alumnos. La regla de madera también sirve este propósito cuando se la golpea contra la mesa.
Hablando de llamar la atención de los alumnos, he visto a la TA golpear a algunos en la cola con la regla. Fueron golpes suaves pero igual me resultó curioso. Me recordó a cuando había visto a algunas maestras de jardín pegar (suavemente) a los alumnos que se salían de la fila o que no se comportaban cuando hicimos aquella visita al museo el año pasado.
La disposición de las maestras —lo digo en femenino porque la enorme mayoría son mujeres— en Vietnam y el resto del Sudeste Asiático es muy distinta de la que me gusta tener a mí cuando interactúo con niños. Las maestras se muestran casi siempre serias, imponiendo autoridad y sumisión a través de su porte estricto e imperioso.
Mientras tanto a mí me gusta conectar con mis alumnos como si fuese uno más de ellos, por ejemplo hablando sobre las cosas que les gustan, y dándoles abrazos en lugar de golpes con la regla. Sé que esto es polémico y muchos maestros me dirían que tratar a los alumnos de igual a igual no es una forma efectiva de enseñar, pero a mí me ha funcionado bastante bien y personalmente creo que así tanto docente como alumno disfrutan mucho más uno del otro.
A las 11:00 entonces me fui del colegio y me tomé un autobús (₫15k; 0,5€) hacia Trường tiểu học Đại Từ, otra escuela primaria pública donde me tocaría enseñar a tres cursos de primer grado.
La primera clase arrancaría recién a las 13:45, con lo cual tenía tiempo de sobra para almorzar tranquilo antes de ir, pero igual ya quería estar cerca para evitar llegar tarde de vuelta como me había pasado en la mañana.
Almorcé bún bò Huế en Bún Bò Huế Ngự Uyển Nguyễn Cảnh Dị.

Después de comer tuve tiempo también para pasar por una cafetería y tomar un cà phê muối.

A las 13:35 entré a la escuela.

La primera clase fue de 13:45 a 14:15, luego otra de 14:20 a 14:50, y la última de 15:10 a 15:40. Las clases de los primeros grados eran un poco más cortas que las de las grados superiores (30 minutos vs. 40 minutos).
La clase trató sobre colores.





Noté que varios niños tenían un reloj como el que puedes ver en la muñeca de la niña de la última imagen. Mediante este reloj seguramente podían llamar a sus padres e informarles su ubicación.
A las 15:40 me fui del colegio.
Recibí ₫1300k (~43€) por lo que trabajé este día.
Dado que ya estaba más o menos cerca de Hoàn Kiếm (a 8 km), decidí volver caminando.

A las 18:00 llegué a mi hotel.
Más tarde fui a la lavandería a dejar mi ropa para lavar. Si bien se trataba de una lavandería con máquinas autoservicio, había también una chica que te ayudaba un poco. La chica me saludó cuando llegué y me indicó qué máquina usar y cómo pagar. Me costó ₫50k el lavado, y luego ₫45k el secado.
Cuando volví a la lavandería para hacer el secado, me puse a charlar un rato con la chica, que si bien era vietnamita hablaba inglés perfectamente (lo cual es muy raro). Resulta que era la hija de los dueños de la tienda, y que en realidad estaba viviendo en Nueva Zelanda. Había venido a Hanói solo de visita y se volvería a su país en unos días. Tenía 21 años y estaba estudiando para ser enfermera.
Intercambiamos números y quedamos en salir a comer juntos después de que terminara su trabajo.
A las 23:00 nos encontramos en Wicked Burger, una hamburguesería que quedaba a una cuadra tanto de mi hotel como de la lavandería. Compramos una hamburguesa y unas patatas fritas para compartir. Yo invité la comida (₫195k; ~6€) y un rato más tarde ella invitó las bebidas (Sprite).

Justo enfrente del local donde estábamos había un bar donde había una mujer bailando parada en una mesa y con muy poca ropa.

Esta calle —llamada Tạ Hiện— es básicamente la principal del entretenimiento nocturno en Hanói, donde están todos los bares y los restoranes que permanecen abiertos y con clientes hasta las dos o tres de la mañana.
Cerca de la medianoche me despedí de la chica y me volví al hotel. Ella se fue a su casa con su hermano en la moto.
Ame,
Kato
Exitos!!