Kara Ema:
El viernes no hice mucho. Lo único interesante que tengo para contarte de este día fue cuando salí a Daiso.
Resulta que tenía que comprar las siguientes cosas:
- Calcetines.
- Cortauñas.
- Snacks.
- Tarjeta de cumpleaños.
- Set de palillos, cuchara y tenedor.
No hay forma de que pudiese conseguir todo esto en una misma tienda, ¿verdad? Incorrecto. No solo conseguí todo en Daiso, sino que todo me costó 100 yenes cada cosa. Compré cuatro snacks, dos pares de calcetines, un cortauñas, un set de palillos, cuchara y tenedor, una tarjeta de cumpleaños y unas bolsas de regalo. Diez ítems en total, con lo cual todo me costó 1000 yenes más impuestos (¥1092; 6€).

Normalmente detesto ir de compras. Bueno, en cualquier otro país esto es cierto, ¿pero en Japón? En Japón me encanta. Es que Japón te lo hace tan fácil con tiendas como Daiso, Don Quijote, Uniqlo, etc. que es muy difícil no tentarte. Por eso no está bueno que me quede mucho tiempo en este país dado que mis finanzas corren riesgo.
(Por cierto, la tarjeta de cumpleaños es para mi amiga Yume, que como te conté está por cumplir los diez.)
A la noche me pedí un chicken nanban con un acompañamiento de mini udon en Hotto Motto (¥910; 5€). Si recuerdas Hotto Motto es un restorán que no tiene mesas para sentarse sino que solo hace pedidos para llevar. Es un poco más barato que los restoranes convencionales y un poco más caro que los konbini, y la calidad también está en el medio. Yo lo solía usar bastante en la época en que vivía en una share house en Fukuoka.
El sábado salí del hotel cerca de las 8:00 y una hora más tarde llegué a みのおキューズモール (Minoh Q’s Mall), un centro comercial en la ciudad de Minoh, a unos 20 kilómetros hacia el norte del centro de Ōsaka.
Unos diez días atrás descubrí por casualidad un sitio web llamado Activo. El mismo se trata de una plataforma japonesa para conectar personas interesadas en realizar voluntariados con organizaciones buscando voluntarios para realizar distintos trabajos y actividades.
La verdad es que me encanta esta plataforma porque:
- Para el voluntario es 100% gratuita (a diferencia de otros sitios web como HelpX o Workaway).
- Permite filtrar por lugar dentro de Japón (e.g. Ōsaka, Tokio, Kioto, etc.).
- Permite filtrar por tipo de voluntariado (e.g. una sola vez, continuo, a largo plazo, etc.).
- Permite filtrar por categoría de voluntariado (e.g. niños, educación, cultura, salud, etc.).
- Postularse para una posición es tan simple como completar un breve formulario.
El único detalle es que es un sitio web que está solo disponible en japonés y está orientado para ser usado principalmente por japoneses. Pero por suerte mi nivel de japonés es lo suficientemente alto como para poder participar de estos voluntariados. Así que obviamente que tan pronto como descubrí esta plataforma lo primero que hice fue filtrar por «こども・教育» (niños/educación) y me postulé a varias de las ofertas que me aparecieron.
Una de ellas era un evento en Minoh Q’s Mall el sábado 10 de enero, desde las 9:00 hasta las 18:00. Por eso es que había viajado hasta allá. El evento se llamaba キッズフェスタ~こどモール~ (Kids’ Festival ~Kodomall~).
El lugar de realización no era dentro del centro comercial sino afuera y al lado. Bueno, en realidad en cierto sentido estaba dentro dado que era un espacio exterior rodeado de edificios que pertenecían al centro comercial.


Nos juntamos todos —tanto los organizadores como los voluntarios— e hicimos una pequeña reunión de arranque donde nos explicaron un poco en qué consistiría el evento. Luego nos empezaron a asignar tareas para ayudar a preparar todo (e.g. poner los banderines en los mástiles, armar las mesas, etc.).


La mayoría de los voluntarios eran bastante jóvenes: algunos estaban en la universidad y una chica dijo que aún estaba en el colegio (secundaria).
Había un cartel que explicaba cómo funcionaba el sistema:
Kaekko es un sistema que utiliza juguetes que ya no se utilizan para crear diversas actividades dentro de la comunidad. Kaekko utiliza «puntos rana», una «moneda infantil» universal (moneda de juego).
Se espera que los niños organicen actividades de forma independiente y libre a través del juego, fomentando nuevas iniciativas dentro de la comunidad local.
Requisitos: solo aquellos con espíritu infantil / Período de validez: hasta que se pierda ese espíritu infantil.
Si has traído juguetes o accesorios que ya no quieres, ¡dirígete directamente a la tienda Kaekko! Clasificaremos los juguetes que hayas traído y sellaremos tu tarjeta Kaekko con un sello de rana.
Aunque no hayas traído ningún juguete, puedes ganar puntos rana ayudando como miembro del personal.
Entre los juguetes expuestos en la tienda Kaekko, busca el que más te guste. Puedes comprar tantos como te permitan tus puntos rana acumulados.
¡Los juguetes con más de 4 puntos de popularidad se pondrán a subasta! ¡Acumula muchos puntos para conseguir juguetes populares!
Cuando encuentres un juguete que te guste en la tienda Kaekko, ¡llévalo junto con tu tarjeta Kaekko al mostrador de intercambio! Puedes realizar compras utilizando los puntos rana acumulados en tu tarjeta.
Cartel en el evento
Es medio difícil de entender de la forma en que está escrito el cartel, pero básicamente funciona así:
- Los niños pueden hacer dos cosas para recibir puntos en sus tarjetas:
- Entregar juguetes que ya no usan.
- Hacer distintos trabajos como voluntarios.
- Los niños pueden usan los puntos que recibieron para hacer dos cosas:
- Comprar juguetes de valor bajo (1, 2, o 3 puntos).
- Participar de subastas por juguetes de valor alto (4 o más puntos).
Además de la carpa con los juguetes (la tienda), había dos carpas más con juegos para que los niños participaran. Para jugar podían pagar 300 yenes (~1,6€) o bien utilizar sus puntos rana. Los juegos eran los siguientes:
- おもちゃ掬い (omocha sukui; recogida de juguetes). Consistía en recoger juguetes que estaban flotando en un contenedor con agua, utilizando una pala de papel. La idea es sacar la mayor cantidad de juguetes posible antes de que el papel se rompa por completo. Solo podían quedarse con un máximo de cinco juguetes.
- 射的 (shateki). Consistía en usar una escopeta de juguete para disparar corchos a premios colocados en estantes. Si logras derribar un objeto, te lo llevas como premio. Cada participante recibía cinco corchos, con lo cual tenía cinco oportunidades de disparo.
A mí me asignaron a omocha sukui al principio, junto con una mujer que no era voluntaria sino parte del staff.

Además de la mujer y yo, cada tanto teníamos un ayudante más: un niño que venía a pasar veinte minutos con nosotros para ayudarnos, sobre todo a hacer publicidad (decir a la gente que pasaba frente a nosotros «estamos haciendo el juego de omocha sukui, ¿te gustaría participar?»). Completados los veinte minutos el niño recibía un billete de juguete que equivalía a 100 yenes, como pago por el trabajo realizado.


El juego de la escopeta (cuya carpa estaba al lado del nuestro) era un orden de magnitud más popular que el de omocha sukui. Es que el omocha es un juego más de verano que de invierno, y de todos modos a los niños les parece más divertido manipular una escopeta y disparar antes que pescar. Además los premios que se podían llevar en el shateki eran más interesantes, y los dos juegos costaban lo mismo. Siento que por cada diez niños que fueron al shateki, uno solo vino al omocha sukui.
A todo esto los otros voluntarios estaban ocupados administrando la tienda Kaekko de intercambio de juguetes. Nunca llegué a ver mucho lo que estaba ocurriendo aquí dado que mi trabajo siempre fue en las dos carpas de juegos.


A las 12:30 me dijeron que podía ir a comer durante una hora. Me dieron un cupón de 500 yenes para utilizar en el patio de comidas del centro comercial.


Me pedí un udon en Hanamaru Udon. Costaba ¥880 pero como tenía el cupón terminé pagando solo ¥380 (2€).

Volví al festival unos quince minutos más temprano y me paseé un poco por las otras carpas y lugares antes de volver a mi espacio (omocha sukui).


Cuando volví a mi puesto, era el turno de que mi compañera fuese a tomarse el descanso para almorzar, con lo cual en este momento me quedé solo. Igual uno de los voluntarios de la otra carpa cada tanto venía para ayudarme (creo que no confiaba en que pudiese hacerlo solo, o pensaba que me iba quedar con algo del dinero que recibía de los clientes, no lo sé).
Te quiero contar un poco cómo funcionaba el sistema de voluntariado de los niños. Esto estaba a cargo de otra organización llamada Mabu.
Mabu es una moneda comunitaria que circula en la ciudad de Minoh y que pueden utilizar tanto niños como adultos. Concebida a partir de la combinación de «aprendizaje» [まなぶ; manabu] y «juego» [あそぶ; asobu], Mabu se caracteriza por permitir que los niños, en cualquier circunstancia, la ganen por sus propios medios haciendo «algo beneficioso para otra persona» o «algo beneficioso para su propio futuro». Cada 100 Mabu equivalen a 100 yenes, por lo que, además de poder utilizarse en tiendas, ahorrarlas también permite a los niños cumplir sus sueños.
Para ganar Mabu, los niños participan en actividades que benefician a alguien de la comunidad. Esto fomenta la comunicación y las conexiones sociales. A través del acto de ganar y utilizar Mabu, los niños adquieren experiencia desde una edad temprana en la formación de numerosas conexiones más allá del hogar, la escuela y los amigos, desarrollando así las habilidades necesarias para prosperar en la sociedad.
Mabu


Me sorprendió la cantidad de personas que pasaban con sus perros, ya sea paseándolos con una correa, llevándolos del brazo o bien dentro de un cochecito. Para muchos japoneses tener un perro es como tener un hijo más, solo que uno que no habla, no va al colegio y se puede pasear desnudo por la calle sin causar escándalo.

En total fueron cinco los trabajos Mabu que observé que estaban haciendo los niños:
- Recoger basura y hojas caídas.
- Entrevistar a los vendedores.
- Repartir folletos de publicidad.
- Tomar fotografías del evento.
- Ayudar en los puestos/carpas.

A las 14:30 me ofrecieron pasarme a la carpa del juego de la escopeta, lo cual acepté con gusto. Aquí prácticamente ni teníamos que hacer publicidad (diciendo cosas a la gente que pasaba) ya que los clientes venían solos casi todo el tiempo.


Fíjate el símbolo que los japoneses utilizan para contar: 正. En Argentina mientras tanto el más común es este: ⧄. Los símbolos son distintos pero ambos tienen cinco trazos, con lo cual cada uno equivale a cinco de lo que sea que se está contando.




Una de estas lolis (la primera) nos sorprendió a todos con lo que hizo. Prácticamente todos los niños que pasaron lo que hacían siempre era apuntar al juguete que querían, y luego de más o menos cinco segundos disparaban. Pero esta niña fue diferente de los demás: fue la única que se tomó su tiempo antes de disparar. Habrá estado más o menos un minuto por cada uno de sus cinco tiros. Me encantó que ni sus padres ni nadie le decía nada para apurarla, sino que todos la dejaban tranquila para que pudiese concentrarse y disparar cuando se sientese segura de que acertaría. Tras estar un rato largo apuntando, justo en el último tiro consiguió dar en el blanco y se ganó el mejor juguete (un inflable).
A las 16:00 terminó el evento y los organizadores (staff y voluntarios) nos pusimos a levantar las carpas y a ordenar todo.



A las 17:45 hicimos una reunión final donde todos agradecimos la colaboración de todos y luego cada uno se fue por su lado.
Yo quería aprovechar el hecho de que estaba en Minoh para ir a hacer la ruta de senderismo hasta la cascada. Para ello tuve que primero caminar durante media hora hasta el inicio de la ruta.

Este senderismo era básicamente un camino en el medio de un bosque, bordeando un río (río Minoh). El camino principal estaba pavimentado e iluminado, con lo cual era completamente seguro y podía ser recorrido mismo durante la noche.

De hecho en otros países no creo que haya muchas rutas de senderismo que se puedan hacer de noche, a no ser que lleves contigo tu propia fuente de luz.







Atravesar el sendero desde el inicio a la cascada me tomó más o menos media hora. Cuando llegué a la cascada enseguida pegué media vuelta y empecé a volver por el mismo camino que había venido (no había otro).
A las 19:20 llegué a la estación de Minoh, desde donde me tomé un tren para volver a Ōsaka.
Diez minutos más tarde me bajé en la estación Ōsaka-Umeda. Curiosamente, casi todos los que se bajaron conmigo eran estudiantes de secundaria (estaban con el uniforme y la mochila).

Me pareció superextraño ver tantos estudiantes de secundaria con el uniforme, considerando el hecho de que era sábado a las siete y media de la noche. Le pregunté a Chappi a qué podía deberse y me dijo lo siguiente:
Es completamente normal en Japón. Estas son las razones principales:
- Actividades de club (部活動 / bukatsu): Muchos institutos tienen clubes los sábados (deportes, música, arte, etc.) que suelen terminar a primera hora de la noche.
- Exámenes simulados o clases especiales: Los estudiantes a menudo asisten a pruebas o sesiones de estudio los fines de semana.
- Academias (塾 / juku): Muchos van a clases de refuerzo que suelen acabar entre las 7 y las 9 de la noche.
- Eventos o competiciones escolares: Torneos y conciertos se celebran frecuentemente los sábados y hacen que muchos alumnos regresen a la vez.
Aunque sea sábado, siguen llevando uniforme porque es práctico y a veces obligatorio para actividades escolares. En Japón, los sábados siguen siendo, en la práctica, días “de escuela”.
ChatGPT
De ahí caminé de regreso al hotel.

En el camino pasé por un supermercado llamado Kohyo y me compré provisiones (¥1063; ~6€), incluyendo un helado Vanilla Monaka Jumbo, el cual tomé mientras caminaba por la avenida Midosuji.

A las 21:00 rentré al hotel.
Ame,
Kato
Gran nivel de Japones!!