Arrancando un nuevo voluntariado en un jardín y una guardería de Kioto

Kara Ema:

El lunes me mudé a Kioto.

Al fin pude lograr mi sueño de ver un jardín japonés (jardín de infancia, no jardín de plantas) por dentro, y trabajar en él. Todo gracias a una organización llamada Wimy.

Wimy se dedica principalmente a dos cosas:

  1. Cuidado de gatos en un refugio y en un café de gatos.
  2. Trabajo con niños en un jardín y una guardería infantil (ambos privados).

Wimy tiene una casa en Kioto donde pueden quedarse como máximo seis voluntarios, los cuales son asignados al programa de gatos o al de niños, según la preferencia de cada uno. Si bien a mí me gustan tanto los gatos como los niños, mi amor por los niños es mucho mayor así que pedí que me pusieran en el programa de los niños, el cual me daría la oportunidad de trabajar en un yōchien (jardín) y un hoikuen (guardería) por un mes.

Tengo entendido que el dueño de la organización es estadounidense, pero aún no lo he llegado a conocer. La coordinadora de los voluntarios se llama Clara y es francesa; con ella tuve la entrevista la semana pasada, y en la misma entrevista me dijo que había quedado y que podía arrancar esta semana.

A las 11:00 hice el check-out de mi hotel en Ōsaka. Había quedado con Clara que nos juntaríamos en la casa de los voluntarios a las 14:00, así que para hacer tiempo me fui a un Daily Yamazaki que tenía mesas para sentarse, me compré algo para comer y me quedé ahí un par de horas.

A las 12:30 me tomé el tren hacia Kioto. Algo interesante que vi fue lo siguiente. Al parecer ese tren llegaba a la estación de donde me lo tomé (Yodoyabashi) y luego pegaba la vuelta ahí para volver desde donde había venido. Los trenes japoneses tienen un mecanismo por el cual —cuando el maquinista lo acciona— todos los asientos del tren se «dan vuelta» solos. Vi desde afuera del vagón cómo el respaldo de todos los asientos se cambiaba de lugar automáticamente, cosa de que el asiento pasara a apuntar en la dirección que el tren tomaría al arrancar.

Estos eran los asientos cuyo respaldo se cambió de lugar solo

A las 14:00 en punto llegué a la casa de los voluntarios, la cual pasaría a ser mi casa por el siguiente mes. Me encontré con Clara, quien me saludó y me dio un tour por toda la casa primero y luego por el barrio, mostrándome el jardín y la guardería donde estaré trabajando.

La casa es de estilo antiguo tradicional japonés. El techo es bastante bajo, con lo cual me tengo que agachar para no llevarme puestas las vigas (llevo dos días nada más y ya me pasó un par de veces). En la planta baja hay un genkan (entrada donde se dejan los zapatos), un salón que es mitad sala de estar mitad comedor, una cocina pequeña, un cuarto de baño y un cuarto de inodoro. En la planta superior hay dos dormitorios: el grande tiene cuatro camas y el chico tiene dos más.

En el salón hay un kotatsu (esas mesas japonesas con una estufa incorporada, que uno se puede poner dentro para calentar su cuerpo).

Salón
Cocina
Cuarto de baño
Dormitorio grande (donde duermo yo).

Actualmente somos solos tres personas viviendo en esta casa:

  • Hannah, del Reino Unido. Se ocupa del refugio y el café de gatos. Duerme en el dormitorio grande.
  • Lena, de Alemania. Al igual que yo va al jardín y a la guardería. Duerme en el dormitorio chico.
  • Yo.

La cama de Hannah está en el dormitorio grande pero por lo que pude ver está durmiendo en el sofá del salón en lugar de su cama. Me pregunto si será porque no quiere dormir en el mismo cuarto que un hombre… Igual el acuerdo de voluntariado aclaraba que la convivencia sería de géneros mixtos.

La coordinadora Clara no vive con nosotros, pero viene a visitarnos al menos una vez por semana para tener una reunión (los jueves). Clara estudia japonés durante la mañana y durante la tarde trabaja en la guardería con los niños de un año. Hannah y Lena no hablan japonés.

Esto ya te lo conté alguna vez y es algo que yo ya sabía, pero igual me impresionó volver a verlo: literalmente todas las luces de la casa tenían su propio control remoto. La luz del comedor tenía un control remoto, la del salón un control remoto, la de la cocina un control remoto, la del dormitorio un control remoto. También había varios electrodomésticos que te hablaban en japonés cuando los accionabas (e.g. el horno te decía «horno encendido», «temperatura al máximo», esas cosas).

La organización no provee casi nada de comida, con lo cual cada uno tiene que comprarse lo suyo (cocinar y/o comprar comida preparada, que es lo que suelo hacer yo). Wimy solo te da el alojamiento y algunas cosas básicas como papel higiénico, detergente para la lavadora, toalla y sábanas.

A las 19:00 salí a 7-Eleven a comprarme algo para cenar (¥916; ~5€).

A eso de las 22:00 subí a mi cuarto y una hora más tarde me fui a dormir, ya que al día siguiente me tenía que levantar temprano para mi primer día como sensei en un jardín japonés.


El martes me levanté a las 7:15 y media hora más tarde salí al único supermercado cerca que estaba abierto las 24 horas (los demás todos abrían a las 9:00). Allí me compré provisiones para desayunar (¥743; 4€).

京都市立西京高等学校・附属中学校 (Escuela media y secundaria de Saikyō)

Cuando volví a casa ya eran las 8:00 pasadas. Me preparé un cà phê muối instantáneo (todavía me quedaba de Vietnam) y lo combiné con el sushi que acababa de comprar.

Mi desayuno del martes

Seguramente te preguntarás por qué estaba comiendo sushi para desayunar. Había una razón, y es que me habían dicho que en el jardín solo me darían almuerzo dos días a la semana, y el martes no era uno de ellos. Con lo cual mi idea era comer algo «fuerte» en el desayuno cosa de que no volviese a tener hambre hasta salir del jardín a las 14:00. Otra cosa que podría haber hecho —lo que hizo Lena— es prepararme mi propio bentō para llevar al jardín, pero no lo hice. Lo único que llevé conmigo fue una botella de agua (al final igual me dieron almuerzo).

A las 8:50 salimos con Lena hacia el jardín, el cual quedaba a unos 200 metros de la casa donde estábamos. Teníamos que estar ahí 5 minutos antes de las 9:00, que era cuando arrancaba nuestro horario de trabajo (de 9:00 a 14:00; 5 horas por día, 5 días por semana).

Cuando llegamos, saludamos a los niños, padres y maestras que estaban en la puerta, nos descalzamos y entramos al edificio. Lena —que había arrancado el viernes— me condujo hacia la sala de maestros, donde conocí al director y al coordinador de todos los maestros.

El coordinador me hizo completar una encuesta, donde me preguntaron mi nombre, mi nacionalidad, mi edad, mi ocupación, cuántos y cuáles idiomas hablaba, si había trabajado con niños anteriormente, cuál era mi propósito en venir a Japón, si quería comer lo mismo que los niños o si me traería comida propia, y al final ponía lo siguiente (traducido del inglés):

Cuando vengas al jardín de infancia, entra por la entrada norte. Usa las pantuflas que están delante de la sala de maestros. Asegúrate de saludar a los administradores en la sala de maestros. Después, saluda al maestro de tu clase. Por favor, habla activamente con los niños en inglés o en tu idioma nativo. Nos encantaría que sonrieras y te divirtieras con ellos. Durante el tiempo de aprendizaje, por favor, mantén una distancia adecuada para que los niños no se malcrien. Por favor, saluda también a los administradores cuando te vayas. Nos encantaría que nos contaras cualquier problema o cosa buena que te haya pasado al terminar la experiencia. Esperamos que tanto los niños como tú encontréis mucha felicidad.

Párrafo al final de la encuesta

A Lena le asignaron una clase y a mí otra: el curso みどり (midori; verde) de 年中 (nenchū; 4 y 5 años).

No sé por dónde empezar a contarte la verdad. Creo que empezaré con varias observaciones aleatorias que fui haciendo a lo largo de la jornada:

  • Eran todas maestras; ningún maestro hombre.
  • Los niños llevaban uniforme pero las maestras iban informal, algunas incluso con jeans. Parece que son bastante laxos con el código de vestimenta lo cual es genial (a mí también me dejan ir como quiera básicamente).
  • Todas las aulas tenían un piano. Todas las maestras sabían tocarlo y lo tocaban varias veces durante la jornada mientras los niños cantaban.
  • En el primer piso estaban los más pequeños (2-3 años), y en el segundo los más grandes (4-5 años). Los baños del primer piso no tenían puertas, con lo cual podías ver a los niños usando el inodoro mientras pasabas caminando por el corredor. Los baños del segundo piso sí tenían puertas.
  • El jardín era enorme, con muchos juegos que los niños podían usar para divertirse en los ratos de juego libre en el exterior. Cada vez que los niños salían del aula debían usar gorros de distintos colores. De esta forma las maestras podían distinguir fácilmente cuáles eran los suyos (cada curso tenía un color de gorro diferente).
  • Pregunté si podía tomar fotografías y me dijeron que sí, siempre y cuando no las subiese a las redes sociales.
  • Cada vez que yo les preguntaba el nombre a los niños, me respondían con su nombre completo empezando por su apellido. Nunca me decían solo su nombre de pila, como pasaría normalmente en otros países. Todos tenían etiquetas con sus nombres en todas sus pertenencias: uniforme, gorro, zapatos, servilleta, cepillo de dientes, palillos, mochila, termos, bentō (fiambrera), etc.

A pesar de que sabía que lo tenía permitido, como era mi primer día al principio me daba un poco de cosa hacer fotos, pero a medida que avanzó el día empecé a animarme un poco más. Honestamente nunca voy a entender por qué las maestras casi nunca hacen fotos de los niños, considerando lo adorables que son y el hecho de que les encanta que la gente tome fotos de ellos (muchas veces cuando lo hago incluso posan y me sonríen).

En este jardín hay dos cursos por cada grado (es decir dos 年少, dos 年中 y dos 年上). Cada curso tiene alrededor de 25 alumnos y dos maestras.

Tan pronto como los niños llegan al aula tienen que hacer todo esto por sí solos (en la medida de lo posible las maestras intentan que los niños hagan todo por su cuenta; solo ayudan en casos puntuales):

Lista de cosas que los alumnos deben hacer al llegar
JaponésTraducción
1. すいとうをくるくるしてかごにいれよう!1. Mete tu cantimplora en la canasta.
2. べれーぼうし・ぶれざーをろっかーにかけよう!2. Cuelga tu sombrero y tu chaqueta en el perchero.
3. こっぷとたおるをかけよう!3. Cuelga tu taza y tu toalla.
4. おちょうめんにしーるをはろう!4. Pega una pegatina en tu cuaderno.
5. りゅっくをろっかーにかけよう!5. Cuelga tu mochila en el estante.

Me encanta ver a los niños haciendo todas estas cosas por sí solos, sobre todo cuando pliegan sus abrigos delicadamente, tomándose su tiempo para hacerlo de la manera correcta.

Por cierto, si te fijas todo está escrito solamente usando hiragana y no kanji. Esto es porque los niños japoneses de edad de jardín solo saben leer hiragana (algunos también katakana). Kanji lo empiezan a aprender en primer grado de la escuela primaria.

Le pedí a la sensei que me mostrara el programa de actividades planificadas para el día, el cual era el siguiente:

HoraJaponésTraducción
08:30順次登口
自由あそび
Llegada de los niños
Juego libre
09:45片付けPuesta en orden
09:55朝の会
歌・挨拶
♪ ホ!ホ!ホ!
Asamblea de la mañana
Canción y saludo
♪ Ho! Ho! Ho!
10:15お誕生日会
1月
Celebración de cumpleaños
Enero
10:45終了Fin
11:00切り紙
Kirigami (papel recortado)
Estrella
11:45片付け
昼食準備
Puesta en orden
Preparación para el almuerzo
12:00いただきますInicio del almuerzo
12:30ごちそうさま
自由あそび
Fin del almuerzo
Juego libre
13:00降口準備
絵本
Preparación para la salida
Lectura de libro ilustrado
13:45帰りの会
さようなら
Asamblea de vuelta a casa
Adiós

Esta es la canción de Ho! Ho! Ho! que cantaron los alumnos mientras la maestra tocaba el piano:

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Ho! Ho! Ho!

En un momento nos juntamos con el otro curso de 年中 en su aula para festejar el cumpleaños de todos los niños que cumplían en enero. Los cuatro niños que cumplían años se subieron a pedestales y todos los demás se sentaron en el centro del aula y cantaron el feliz cumpleaños.

Una niña que al parecer estaba aprendiendo a tocar el piano tocó la canción de feliz cumpleaños en el piano del aula. Esa fue la primera foto que tomé: no podía ver una loli de 4 años tocando el piano sin hacerle aunque sea una foto.

Loli tocando el feliz cumpleaños en el piano
Dos cursos juntos para hacer la fiesta de cumpleaños

A las 11:00 vino la mamá de uno de los niños a pasar la jornada en la clase, como si fuese una maestra más. Con lo cual entre yo (voluntario), la maestra titular, la auxiliar y la mamá éramos en total cuatro maestros en el aula.

La mamá se sentó en frente de la clase mientras los niños le hacían preguntas sobre qué cosas le gustaban, etc. Luego pasamos a la actividad de kirigami.

El kirigami (切り紙) es una variante del origami, el arte japonés de doblar papel. En el kirigami, el papel se corta además de doblarse, lo que da como resultado un diseño tridimensional que sobresale de la página. El kirigami no suele utilizar pegamento.

Wikipedia

Una cosa curiosa que aprendí aquí fue que cada uno de los alumnos tenía su propia tijera con su nombre, la cual estaba guardada en unos contenedores separados por género.

Tijeras de los niños en uno y tijeras de las niñas en el otro

La sensei titular me pidió a mí que repartiera las tijeras de los varones y le dio el contenedor con las tijeras de las niñas a la mamá que había venido de visita.

Entiendo que la razón por la cual lo separaron así es puramente pragmática, pero igual no me gusta. En general estoy en contra de cualquier tipo de separación por género, mismo cuando se trata de tijeras en contenedores.

Al terminar de recortar el kirigami, los niños obtuvieron cuatro estrellas de papel blancas, las cuales pegaron en un papel negro rectangular. Luego se pusieron a decorar su obra de arte utilizando crayones de colores.

Una loli no paraba de dibujar cosas escatológicas (esta es la edad en que los niños están fascinados con —como lo pone la canción— caca, culo, pedo, pis).

Las estrellas de esta niña hacían pis y caca
Autora de la obra escatológica
Cada uno de los niños tenía un cajón propio donde guardaban su material artístico (crayones, pegamento, etc.).
Cada uno tenía un estante con todas sus pertenencias, incluyendo la mochila, el guardapolvos, el cuaderno, etc.

A cada cierto tiempo la maestra preguntaba si alguien tenía que ir al baño, y dejaba salir a todos los niños que tuviesen que ir. Era raro que un niño pidiese ir al baño; por lo general esperaban a estos momentos en que todos salían juntos. Otra cosa que también hacían todos juntos cuando la maestra lo ordenaba era ir a tomar té que tenían en sus cantimploras.

A las 12:00 los niños se prepararon para el almuerzo, yendo a lavarse las manos y a hacer うがい (ugai; gárgaras). Luego se sentaron en las mesas. Cada uno llevó consigo a la mesa los siguientes tres elementos: palillos, cepillo de dientes y cantimplora. El cepillo de dientes lo tenían en preparación para cuando terminaran de comer.

Alumnos lavándose las manos y haciendo gárgaras

Los dos encargados del curso (おとうばんさん; otōbansan) —los cuales van rotando todos los días— ayudaron a limpiar las mesas y a repartir la comida a cada uno de los alumnos.

Por cierto, hay una canción para iniciar cada una de las secciones rituales típicas de una jornada de jardín en Japón. Por ejemplo:

  • おはようのうた (canción de los buenos días). Al inicio de la jornada.
  • おとうばんさんのうた (canción de los encargados). Cada vez que los encargados pasan al frente de la clase para decir algo.
  • いただきますのうた (canción de despedida). Al final de la jornada.

Antes de comer también hacen una canción, y los encargados del curso pasan al frente para verificar que todos tengan todo y decir いただきます (itadakimasu; buen apetito).

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Canción de la comida

Una loli me pidió sentarme con ella así que acepté su oferta y me senté en la mesa de ella donde había también otras tres niñas más. Tanto la silla como la mesa eran demasiado pequeñas para mi cuerpo dado que estaban pensadas para los peques. Mis rodillas sobresalían por encima de la mesa como dos grandes montañas.

Almorzando con las lolis

En un momento le pregunté a una de las niñas si quería mi gelatina (postre) dado que a mí mucho no me gustaba y básicamente me regañó, diciéndome que cada uno tenía que comer su propia comida sin dejar nada, mismo si no le gustaba (好き嫌いしないよ; sukikirai shinai yo; no ser selectivo con la comida). Le respondí que tenía razón y me terminé comiendo la gelatina yo.

Después de comer los niños se lavaron los dientes y luego fuimos al patio a jugar un rato (juego libre).

Por lo que pude observar se lavaban los dientes solo con agua (sin pasta dental).

Antes de salir al patio los niños se pusieron su chaqueta y su gorro de color verde para marcar a qué curso pertenecían.

Dos frases que los niños decían seguido en el patio y que me gustaba escuchar eran las siguientes:

  • いれて (irete; méteme). La usaban para pedir entrar a jugar a un juego que otro grupo de niños ya estaban jugando.
  • みといて (mitoite; mírame). La usaban para pedirte que los miraras mientras hacían algo interesante, por ejemplo esto:
Loli practicando つりわ (tsuriwa; anillas).

En el patio jugué bastante al onigokko (pilla pilla / mancha / correr y atrapar) con los niños.

Poniendo nuestros pies juntos para ver quién era oni en el onigokko
Las lolis de gorro rojo (3 años creo) eran ilegalmente tiernas.

Cuando volvimos al aula la mamá maestra leyó un libro a toda la clase. Los niños se sentaron en el suelo sobre los talones (正座; seiza). Esta forma de sentarse es difícil para los extranjeros (incluyéndome a mí), pero los japoneses la logran sin problema dado que los acostumbran a hacerla desde jardín.

Niños sentados en el centro del aula mientras la maestra leía un libro

A las 14:00 terminó la jornada y los niños se fueron abajo a esperar a que los pasaran a buscar. Esta era la hora en que acababa oficialmente mi horario de trabajo, pero yo me quise quedar un rato más jugando con los niños.

Lolis con coches de bebés, jugando a hacer de mamás.
Niños jugando en una casa de madera
Loli jugando conmigo a que teníamos que comer todas esas cosas

A las 14:30 volví a casa.

A las 16:30 me subí a una de las seis bicis que estaban disponibles para usar en la casa de voluntarios, y me fui a Aeon Mall.

Siempre es un placer andar en bici en Japón
Aeon Mall

Cené en バーミヤン (Bamiyan) y me compré provisiones en Kaldi y en el supermercado del primer piso. En total gasté ¥3664 (20€).

A las 21:00 me fui y al rato regresé a casa.

Ame,
Kato