Me gustan las cosas vergonzosas

Kara Ema:

El jueves a las 8:50 salí de la casa hacia el hoikuen. Había estado nevando durante la noche.

Nieve acumulada en la calle

Esta vez pedí que me pusieran con los niños de 2 años (la mayoría tenía 3). Esta aula tiene cuatro maestras y generalmente echan un pestillo en la puerta a una altura lo suficientemente alta como para que los niños no puedan quitarlo por su cuenta.

Niños lavándose las manos y haciendo gárgaras

Cada tanto los jardines/guarderías organizan ciertos simulacros de seguridad 避難訓練 (hinan kunren), los cuales pueden incluir simulacros de terremotos, incendios, tsunamis, erupciones volcánicas y personas sospechosas / intrusos. Este día tocó realizar uno de terremotos.

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Ejemplo de un simulacro de terremoto en un jardín japonés

Las sensei explicaron a los niños qué posición asumir (cuerpo agachado tipo rana y manos sobre la cabeza).

Niños haciendo la pose rana (I)
Niños haciendo la pose rana (II)

A las 9:30 fuimos al patio.

Niños con sus gorras rosas preparándose para salir al patio
Loli poniéndose los zapatos de afuera (siempre usan dos calzados distintos: uno para estar adentro del edificio y otro para afuera, cosa de no traer tierra de afuera hacia adentro).
Loli mostrándome el pedazo de hielo que encontró

Mientras estábamos en el patio sonó la alerta de terremoto. Por los altavoces de la guardería sonaron unos sonidos de edificios agitándose como lo harían durante un sismo. El protocolo durante este momento era primero adoptar la posición de rana, y luego cuando no hubiese más movimiento evacuar el edificio. Pero nosotros ya estábamos afuera, así que no tuvimos que evacuar. Todos los demás cursos sí fueron saliendo ordenadamente al patio.

Unas maestras y yo fuimos a ayudar a evacuar a los niños más peques, poniéndolos en esos carritos que usan para trasladarlos.

Niños de 1-2 años subidos a los carritos

A las 10:30 volvimos al aula y los niños se cambiaron. Mientras la mitad de la clase iba al baño y se cambiaba, la otra mitad esperaba con una sensei que los distraía con unas figuras de animales.

Hacían bastante uso de esta flecha pegada en el reloj, e.g. diciendo a los niños «cuando la aguja grande llegue a donde indica la flecha, termina el tiempo para cambiarse». Esto lo hacían para ir acostumbrando a los niños a marcar sus tiempos con un reloj.

Mientras los últimos que quedaban terminaban de cambiarse, el resto de los niños se entretenía mirando libros ilustrados.

Niños con libros

A las 11:00 pasadas almorzamos.

Niños sentándose para almorzar
Niños almorzando (I)
Niños almorzando (II)
Niños almorzando (III)

Me acabo de dar cuenta viendo estas fotos que los niños no usaban palillos sino tenedor.

Para las 12:30 estaban todos en sus futones preparándose para la siesta.

Loli en futón

Al rato volví para la casa para tener mi horario de descanso. No pude descansar mucho igual porque todos los jueves los voluntarios tenemos que hacer limpieza profunda en toda la casa, dividiéndonos cada ambiente. A mí me tocaba limpiar el salón comedor, así que tan pronto llegué me puse a pasar la aspiradora por el piso y el sofá. Luego pasé un trapo por las mesas, las sillas y los marcos de las paredes. Con la hora que me quedaba antes de tener que volver al hoikuen, me fui rápido con la bici hasta Kaldi para comprar el único ingrediente que me faltaba para la noche:

Condimento para tacos de Kaldi (notar la salsa de chimichurri detrás, cosa que jamás pensé encontrar que vendieran en Japón).

Cuando volví a la casa pasé por varios niños de primaria saliendo de la escuela. Algunos iban solos, otros en parejas y otros en pequeños grupos, pero ninguno iba acompañado de adultos.

Niños de primaria saliendo de la escuela

Fíjate todas las cosas que llevaban consigo:

  • Mochila (randoseru).
  • Etiqueta con el nombre, curso y escuela (no se ve en la foto porque seguramente la habrán guardado en la mochila, pero seguro que tenían una).
  • Gorra (muchas veces es amarilla para aumentar la visibilidad de tráfico; no era el caso aquí).
  • Cantimplora con agua o té.
  • Alarma de seguridad (el aparato de plástico que se ve colgado a la mochila; tocas un botón y empieza a emitir un sonido muy fuerte).
  • Estuche que se cuelga para guardar pañuelos y servilletas.
  • Omamori (amuleto de protección) y accesorios kawaii colgados en la mochila.

A las 15:30 volví al hoikuen.

Loli haciendo gárgaras

Una cosa que noté en esta clase que es diferente de las de los niños mayores es que no hay お当番さん (otōbansan; encargados del aula).

Otra cosa es que, al igual que en las clases de los más grandes, los japoneses siempre ponen mucho énfasis en dejar a los niños que hagan todo por su cuenta lo más posible, mismo los de 2 años.

Al final de la clase la sensei leyó un libro ilustrado a los varones, mientras las niñas iban al baño. Luego las niñas vinieron y los varones tuvieron su turno en el aseo. Algunos igual todavía usaban pañales.

Lectura de libro

De ahí nos pasamos al aula grande de abajo, donde estaban los niños de un año. Una vez más hicieron eso de juntar los de edades diferentes (en este caso, la clase de 1 año con la de 2 años), poniendo un panel separador en el medio pero lo suficientemente bajo como para que se pudiesen ver los unos a los otros. Se quedaron allí jugando hasta que los padres pasaron a buscarlos.

A las 19:30 me puse a cocinar. Llegó el momento de revelarte lo que cociné: taco rice.

Cocinando taco rice

La idea era cocinar para todos los cinco voluntarios más la coordinadora. Pero la mitad de las personas no pudieron participar de la cena por distintos motivos, así que al final terminamos siendo solo tres. Con lo cual sobró un montón de comida y varios pudimos volver a comer otro plato al día siguiente.

Plato de taco rice

El taco rice tradicionalmente tiene tomates también, pero yo no compré tomates porque mucho no me gustan. Estos fueron los ingredientes que utilicé:

  • Arroz
  • Carne de cerdo y de vaca
  • Condimento para tacos
  • Cebolla
  • Lechuga
  • Aguacate
  • Queso
  • Crema agria
  • Doritos
  • Salsa Tabasco

El viernes fui al yōchien. Las actividades planificadas para hoy fueron las siguientes:

HoraOriginalTraducción
08:30順次登口
自由あそび
Llegada de los niños
Juego libre
09:45片付けPuesta en orden
10:00朝の会
Asamblea de la mañana
Canciones
10:10月刊絵本Libro ilustrado mensual
10:30舞台Escenario
11:00終了
命令ゲーム
Fin
Juego de comandos
11:10おにのお面続きContinuación de las máscaras de oni
11:40昼食準備Preparación para el almuerzo
11:50いただきますInicio del almuerzo
12:20ごちそうさま
自由あそび
Fin del almuerzo
Juego libre
13:00片付け
降口準備
絵本
Puesta en orden
Preparación para la salida
Lectura de libro ilustrado
13:45帰りの会Asamblea de vuelta a casa

Hoy fue la primera vez desde que empecé el voluntariado que no vino ninguna mamá a la clase.

Este día fue en general similar a los anteriores salvo por la parte en que fuimos al salón donde está el escenario, para practicar la obra de Warashibe Chōja allí.

En un momento, los niños que hacían el rol de la diosa Kannon se sentaron, y una de las sensei se dio cuenta de que si las niñas se sentaban así el día del acto, la audiencia (los padres) podría verles las bragas. No entendí cuál era el problema con que las bragas tiernas de las niñas estuviesen visibles, pero la sensei intentó a toda costa que esto no pasara: su primera idea fue subir la altura del lugar donde estaban sentados los niños, y luego otra cosa que se le ocurrió fue pedirle a las niñas que se sentaran con las piernas cruzadas así:

Niños que hacían de diosa Kannon (notar las piernas cruzadas de las niñas para evitar que se les vieran las bragas).
Niños ensayando en el escenario

Mientras los que estaban subidos al escenario ensayaban su escena, los demás tenían que hacer el rol de お客さん (okyakusan; clientes/espectadores). Si no recuerdo mal, la sensei dijo que las niñas tenían el めめの力 (meme no chikara; poder de los ojos) y los varones el みみの力 (mimi no chikara; poder de las orejas), en otras palabras lo que quería decir esto era que las niñas tenían que prestar atención a lo que veían y los varones a lo que oían, para luego poder dar sus opinión de cómo había salido el ensayo.

Parece que una vez por mes en este jardín les daban a cada uno de los niños un libro ilustrado nuevo que se podían llevar a su casa y leer con sus padres. El que les dieron esta vez fue uno titulado おなじ (lo mismo).

A las 11:30 los niños se sentaron en el piso frente a sus sillas, colocaron el libro ilustrado que habían recibido sobre la silla y lo fueron pasando de página a medida que la sensei lo leía para todos.

Niños con su nuevo libro
Todo era huevo; todo lo mismo.

Después de esto hicieron la continuación de la máscara de oni que habían empezado a hacer el otro día. Las sensei y yo pusimos mesas en el medio del aula y los niños se fueron a sentar.

Por cierto, cada vez que los niños se sientan en las mesas —ya sea para comer o para actividades artísticas— pueden elegir dónde y con quienes sentarse. No es que tienen lugares ya asignados sino que pueden cambiarlo todos los días.

Niños yendo a sentarse
Mika-chan terminando su máscara
Loli mostrándome cómo le había quedado su máscara puesta (le decían máscara pero como se ponía en la cabeza era más un sombrero que una máscara).
Otra loli mostrándome su máscara-sombrero de oni.
Fíjate como todo está dividido por おとこのこ (otokonoko; varones) y おんなのこ (onnanoko; niñas), lo cual no me gusta, por más que solo lo hagan con fines pragmáticos.

En el almuerzo, Mika-chan me había pedido que me sentara al lado de ella. Cuando lo hice, otra niña que estaba en esa mesa me dijo que ese era el lugar de Tanaka-sensei (la maestra auxiliar). Le expliqué que Mika quería que me sentase allí pero ella insistía con que quería a Tanaka, así que terminaron resolviendo el conflicto de la misma forma que todos los japoneses siempre resuelven conflictos: con una partida de piedra, papel o tijera. Mika-chan ganó y yo me volví a sentar.

La niña que quería a Tanaka-sensei se puso a llorar, así que enseguida me volví a parar y le dije a Mika-chan que ya nos sentaríamos juntos otro día. Me terminé yendo a sentar a la mesa de los varones.

Más tarde, mientras todos se estaban preparando para la salida (cambiándose, poniendo todas sus cosas en sus mochilas y bolsas, etc.), Mika-chan me pidió que la ayudara a vestirse, en particular con la falda y con la cremallera de la chaqueta.

En el patio Mika-chan me pidió dakko. Luego otros niños inevitablemente me empezaron a pedir dakko también. Así que les fui haciendo dakko mientras jugábamos al Kagioni.

En un momento Mika me dijo al oído la siguiente frase:「恥ずかしいことが好き」(Hazukashii koto ga suki; Me gustan las cosas vergonzosas). Cuando le pregunté qué clase de cosas exactamente, me respondió (nuevamente al oído): chinchin, oshikko, unchi, onara, omata (en lenguaje infantil: pito, pis, caca, pedo, coño).

Me encanta que Mika ya confíe en mí lo suficiente como para compartir esa clase de cosas conmigo. Dudo que pudiese decir al oído de Chiyo-sensei las mismas cosas.

Tomado de la mano de Mika-chan mientras Chiyo-sensei leía un libro ilustrado

A las 14:00 terminó la jornada y los niños bajaron al patio para esperar a sus padres o para subirse al bus escolar.

Bajando al patio

A las 16:00 caminé hasta 京都市右京中央図書館 (Biblioteca Central Ukyo de la ciudad de Kioto). No hice ninguna foto allí, ni tampoco me quedé mucho tiempo.

Lo más curioso que vi fueron dos niños de primaria que parecían haber ido solos a usar unas mesas para hacer tarea y/o leer cosas. También vi una niña que también parecía estar sola; estaba leyendo un manga en la sección infantil. Me encanta ver niños usando la biblioteca, sobre todo cuando deciden hacerlo por su cuenta sin que sus padres lo lleven o los obliguen.

De ahí me fui a un Don Quijote que quedaba cerca. Gasté ¥1715 (~9€), ya ni me acuerdo en qué (todas cosas comestibles, como siempre).

Don Quijote

En el trayecto de regreso a casa me topé con una niña jugando en la calle.

Niña con un waveboard jugando en la calle

En las calles residenciales japonesas es común ver niños jugando en el medio de la calle. La razón por la cual esto funciona bien es que en estas calles angostas el flujo vehicular es bajo y el uso es compartido entre peatones, ciclistas y vehículos. Además —a diferencia del Sudeste Asiático— en Japón la prioridad siempre la tiene el usuario más vulnerable. En Europa también hay muchas calles que funcionan así, y se las conoce con el nombre de «living street».

Cerca de las 17:00 rentré a casa.

Ame,
Kato