Peregrinación del Kumano Kodō – Día 1: Kii-Tanabe a Chikatsuyu

Kara Ema:

El lunes a las 8:00 dejé el hotel. Dejé todo mi equipaje ahí excepto por mi mochila Fjällräven Kånken y una talega (bolsa de tela).

En la mochila llevaba la laptop, ropa para cambiarme, toalla, cargador, cables, batería portátil, pasaporte y algo de efectivo. Ah, y en los bolsillos laterales un paraguas y una botella de 600 mililitros. En la talega llevaba los snacks que había comprado la noche anterior y una botella de 2 litros de agua. En el bolsillo izquierdo del pantalón llevaba el teléfono y en el derecho la tarjeta de transporte. Estas serían todas las pertenencias que cargaría conmigo durante mi senderismo de tres días por el Kumano Kodō.

Caminé desde el hotel hasta la parada de autobús, la cual quedaba a pocos pasos de la estación Kii-Tanabe.

Parada de autobús

El autobús que me llevaría al comienzo de la ruta de Kumano pasaría a las 8:30. Había varias otras personas esperándolo también; casi todos extranjeros y occidentales.

Mientras esperaba el bus me puse a mirar a los otros peregrinos. Enseguida noté dos cosas distintas entre ellos y yo:

  1. Casi todos iban con pantalón corto, mientras yo iba con uno largo.
  2. Todos llevaban mochilas buenas y especialmente diseñadas para hiking/trekking. Yo iba con una Kånken que era más bien una mochila de ciudad, tipo para ir al colegio o al trabajo, y no a la montaña.

Por más que haga calor, normalmente cuando hago senderismo prefiero ir con pantalón largo. Dos razones: mosquitos (entre otros bichos molestos), y ramas, piedras u otras cosas que me pueden llegar a lastimar las piernas al pasar cerca de ellas.

Podría decirse también que había una tercera cosa distinta: la mayoría estaba en pareja, ya sea novios, amigos o familiares. Igual había un par que estaban solos, al igual que yo, incluyendo un japonés.

A las 9:00 pasadas el autobús (¥970; ~5€) nos dejó frente al sitio más típico que los peregrinos eligen para arrancar el Kumano: 滝尻 (Takijiri).

Caminando al punto de partida del camino

Aquí había un centro de peregrinación llamado 熊野古道館 (Kumano Kodō Kan).

Kumano Kodō Kan

En el punto de arranque —frente a Kumano Kodō Kan— estaba 滝尻王子 (Takijiri Ōji), un pequeño santuario sintoísta. Al lado del santuario estaba el primer sello.

Primer sello

Habría sellos como este todo a lo largo del camino. La idea era coleccionarlos para luego tener como prueba de que realmente uno había hecho todo o la mayoría parte del sendero a pie.

Las personas que habían venido en el autobús conmigo se empezaron a dispersar, a medida que iban arrancando la peregrinación. Antes de que se fueran todos y me quedara solo, decidí preguntarlo a uno de ellos si quería hacer el camino conmigo. Me dijo que sí, que mucho gusto y que su nombre era Damien y venía de Australia.

Cerca de las 9:30 nos pusimos en marcha por el Kumano Kodō, el cual inmediatamente arrancó con un sendero cuesta arriba bastante duro.

Estos carteles aparecían cada tanto para asegurarnos de que íbamos por el buen Kumano
Ruta Nakahechi, poste número 1.

La llamada «ruta imperial» Nakahechi (中辺路) es la principal del Kumano Kodō; la que hacen casi todos. Este poste con el número 1 marcaba que la ruta arrancaba aquí. El siguiente poste con el número 2 estaría a unos 500 metros de este, el siguiente con el 3 a otros 500 metros más, y así siguiendo. Eran muy útiles como puntos de referencia, para saber más o menos por dónde estábamos y cuántos postes más nos faltaban para llegar a los destinos intermedios donde nos hospedaríamos.

Estábamos completamente rodeados de montañas

La Península de Kii (紀伊半島) —donde estaba el Kumano Kodō— es un área mayormente montañosa de Japón.

Árboles en el camino
Dinero que la gente dejaba, incluyendo un billete de 2000 pesos argentinos.

A las 13:40 nos sentamos unos minutos a descansar y a recuperar energía a través de agua y comida.

Lugar donde paramos para descansar, beber agua y comer unos snacks.
Más árboles

Una hora más tarde tuvimos la primera vista a la aldea de Chikatsuyu (近露), donde ambos nos quedaríamos a pasar la primera noche. La aldea arrancaba en el poste número 26 del camino.

Llegando a la aldea

Estas son las estadísticas de este primer tramo, de Takajiri a Chikatsuyu:

Distancia recorrida13 kilómetros
Tiempo empleado5 horas
Velocidad media2,6 kilómetros por hora

Tras llegar a la aldea nos pusimos a caminar un poco por ella. No había casi nadie.

Caminando por la aldea

Había una escuela en este aldea, así que pasamos a verla al menos desde afuera. Se llamaba 田辺市立近野小中学校 (Escuela Primaria y Media Chikano de la ciudad de Tanabe). No había nadie en el parque; creíamos que los estudiantes estaban dentro del edificio, en las aulas.

Escuela Chikano

La escuela quedaba cerca de mi hotel, mientras que el supermercado quedaba cerca del hotel de Damien. Queríamos ir al supermercado para aprovisionarnos, pero ya que estábamos cerca de mi hotel pasamos primero por él para que yo hiciera el check-in.

El hotel se llamaba Hostel Kumano Kodo. Era básicamente un gran espacio compartido con colchonetas en el suelo donde cada uno dormía. Bueno no, eran dos grandes espacios: uno para los hombres y otro para las mujeres. Y por supuesto también tenía cuartos de duchas y de inodoros, además de un sector cocina y comedor compartido.

Estaba bastante bien salvo por una cosa que no me gustó para nada: el precio. Aún no puedo creer que pagué ¥6800 (~37€) por un hostal. Ni en el norte de Europa me habían salido tan caros los hostales. El hecho de que esté en una aldea remota no justifica este precio desorbitado en mi opinión. La única razón por la que lo reservé fue porque si bien era caro, fue el más barato que encontré.

A eso de las 16:00 entramos al supermercado, el cual cerraría dentro de dos horas (todo cierra temprano en las aldeas).

Supermercado A-coop

Decidí que todavía me quedaban suficientes snacks, así que lo único que compré fue para tomar: una Pocari Sweat de 500 ml la cual me tomé enseguida, y una botella de agua de 2 litros para la continuación del senderismo. Gasté ¥352 (~2€).

Al lado del supermercado había una panadería llamada Key Bakery, donde también entramos y compramos un par de panes cada uno. Gasté ¥375 (~2€). Los dos panes que compré los usé de merienda.

Panadería Key Bakery

Cuando salimos de la panadería caminamos hasta el hotel de mi compañero que quedaba por ahí. Frente a su hotel charlamos unos minutos, intercambiamos contactos y quedamos en que nos reencontraríamos a las siete de la mañana del día siguiente cerca de mi hotel para continuar la caminata juntos.

Mientras estábamos charlando, dos niños de primaria que venían con sus randoseru nos pasaron por al lado al mismo tiempo que nos saludaban con un «hello!» en inglés. Inmediatamente pensé: «Qué lindo, niños japoneses saludándote. Esto en las ciudades no pasa casi nunca. Hace falta venirse a las aldeas».

Parte de la razón por la cual quería hacer el Kumano Kodō —aparte de porque el sendero en sí es hermoso y es un interesante desafío personal debido a que requiere varios días para completarlo— es para poder conocer un poco más algunas aldeas y pueblos remotos de Japón. La gran mayoría de los sitios donde he estado en Japón hasta ahora han sido ciudades. Quería poder llegar a ver bien cómo se comparan las aldeas con las ciudades, en términos de cómo vive la gente, qué tan amistosos son con los turistas, qué tan frecuentemente se ven niños en las calles, qué tan frecuentemente te saludan, etc.

Te saludan más seguido, eso es cierto. Pero la verdad es que fuera de eso no he visto realmente muchas diferencias significativas entre una aldea y una ciudad japonesas. No es como en Vietnam por ejemplo donde en las aldeas remotas se ven cosas que en la ciudad no se verían, como niños jugando al lado de la carretera, niños pequeños solos correteando desnudos o semidesnudos, subiéndose a los árboles, pescando en la orilla del río, etc. En Japón las cosas que se ven en las aldeas son las mismas que en las ciudades: niños yendo a y volviendo de la escuela caminando. La única diferencia es que en la aldea te saludan.

Mismo la apariencia de la aldea en sí —e.g. como lucen las casas donde vive la gente, los vehículos que tienen y los edificios comerciales como los supermercados y las panaderías— es prácticamente la misma que en las ciudades. Realmente podría decirse que una aldea japonesa es igual que una ciudad solo que con muchas menos cosas, mucho más pequeña y con muchos menos habitantes. Ah, y lo de que la gente te saluda.

Después de despedirme de Damien, me volví en dirección de mi hotel. Pero antes de regresar al hotel decidí ir a echar otro vistazo a la escuela, aprovechando que estaba a solo 500 metros.

Eran las 16:30, con lo cual los niños ya habían terminado la jornada escolar. Vi a un par de niños varones (ninguna niña) jugando en el parque de la escuela. También había un par de adultos hombres (ninguna mujer). Cuando me vieron pasar por el sendero al lado de la escuela, me saludaron con un «hello».

Me fui hasta la entrada principal de la escuela.

Entrada principal

Había un cartel pequeño al lado de la entrada que ponía la siguiente:

「無断の立ち入りはご遠慮ください。子供の安全のため学校長の許可をおとりください。」(«Se ruega no entrar sin autorización. Por la seguridad de los niños, solicite permiso al director.»)

Ahhh… ¿Por qué Japón no puede ser como Taiwán y hacer que las escuelas se vuelvan parques públicos después de clase, y que todo el mundo pueda entrar? Después de todo, Japón es igual o incluso más seguro que Taiwán.

Igual entré, pero solo para tomar una foto rápida del edificio, antes de que nadie me llegase a ver o decir algo. No me atreví a entrar al edificio dado que de seguro los maestros estarían allí y cuestionarían el hecho de que un desconocido entrase sin autorización (a diferencia de en Taiwán donde nadie parecía tener problema con esto).

Estos coches probablemente eran todos de los maestros. En la ciudad no verías casi nunca coches dentro de las escuelas, dado que prácticamente todos (docentes y alumnos) van en transporte público o bien caminando o en bici.
Interior de uno de los edificios (foto tomada desde afuera, a través de una ventana).

Al rato volví a mi hotel.

Hostel Kumano Kodo

Viste que a veces, dependiendo del hostal adonde vayas, el ambiente puede ser muy diferente. En ocasiones es extremadamente social, con todo el mundo hablando con todo el mundo, intercambiando contactos, yendo a comer juntos, etc. Otras veces es todo lo contrario: silencioso, con cada uno haciendo cosas por su cuento sin interactuar mucho con los otros.

Me di cuenta de que este se trataba de un hostal social casi tan pronto como entré y me fui a mi cama. Un hombre acostado en la cama de enfrente me saludó simpáticamente y se presentó. Era de Bélgica y se llamaba Sven. Cuando le dije que yo era de Argentina, instantáneamente cambió el idioma en el que estaba hablando de inglés a español.

Me contó que había hecho una experiencia de intercambio en Argentina en 2007, cuando él era adolescente. Fue a un colegio privado en Córdoba y vivió con una familia argentino que lo acogió por un año. Fue gracias a esta experiencia que aprendió a hablar español. También me dijo que le gustaba ver Casados con Hijos, sobre todo por Luisana Lopilato.

Me pasé todo el resto de la tarde y parte de la noche charlando con Sven y algunos otros huéspedes más. A las 22:00 me fui a dormir.

Ame,
Kato