Kara Ema:
Hoy quiero hablarte de Pelu Pelu, también conocido como el Napo o Napoleón. Es esta cosita hermosa y peluda:

Napo es el perrito de mi hermana, su hijo amado, lo cual automáticamente lo convierte en mi sobrino amado. Es de complexión enana y rechoncha, de color arena y de raza carlino (mejor conocida por su nombre en inglés: pug).
Con sus doce años podría decirse que es un anciano, y las características propias de esa edad desgraciadamente ya se están haciendo presentes: anda medio cojo por problemas de la cadera, no se puede poner patas arriba porque se ahoga, y parece presentar algunos síntomas de demencia senil.

El Pelu es una mascota súper guay: tranquila, relajada y amable, salvo en las comidas cuando se convierte en piraña voraz. Se la pasa comiendo todo el día, tanto su alimento canino como las pequeñas ofrendas que le hacemos ocasionalmente en nuestras comidas. Su apetito es absolutamente insaciable.
Lo sacamos a pasear unas tres o cuatro veces al día. Por su artrosis de cadera no puede llegar muy lejos caminando, así que lo dejamos a su libre albedrío para que deambule un poco por la cuadra, husmee los arbustos y faroles, y luego regresamos cuando él decida pegar la vuelta. Como todos los días está haciendo mucho sol, siempre llevamos una botella con agua para mantenerlo hidratado. Él mismo pide el agua cuando la necesita, quedándose parado delante nuestro, mirándonos y sacando la lengüita. A veces cuando pasa cerca de otras personas, por cachondeo lo llamamos por otros nombres excéntricos como Juan Gilberto o José Luis, para que la gente se quede pensando «madre mía, menudo nombre le han puesto».
Estoy muy feliz y complacido de haber podido llegar a conocer a esta tierna criaturita en persona, luego de muchos años de solo enterarme de él a través de fotos y de las historias que me contaba mi hermana. Este mismo sentimiento va para con mi cuñado también, a quien tampoco conocía personalmente previo a mi llegada aquí.

Ame,
Kato
Hermoso hijo!!
“Visteme despacio que estoy apurado” Napoleón.