Tres intensas jornadas de trámites, estudio y trabajo

Kara Ema:

こんんいちは!(っ^‿^)っ

Estos días no estuve haciendo muchas cosas interesantes más que trabajar, estudiar, y un día tuve que ir a hacer unos trámites al ayuntamiento.

Los japoneses son fanáticos del orden, la organización, la burocracia, la diligencia. Es paradógico y desconcertante que en un país donde hay tanta tecnología de punta, los procedimientos administrativos sean tan low-tech. ¿Quieres mudarte a otra ciudad? Tienes que avisar en tu ayuntamiento viejo antes de mudarte y luego en el nuevo después de haberte mudado. ¿Quieres pagar tu pensión o seguro médico? Tienes que esperar a que el ayuntamiento te envíe por correo el importe a pagar y un sobre vacío donde poner el dinero en efectivo y llevarlo a un konbini. Olvídate de la idea de pagarlo con tarjeta o débito automático.

Tres horas estuve en el ayuntamiento, simplemente para registrar que estoy viviendo donde estoy viviendo e inscribirme en el seguro médico nacional. Tuve que pasar por cuatro sectores diferentes, algunos de ellos ubicados en distintos pisos.

En dos ocasiones la persona que me atendió hizo uso de un intérprete para que pudiera entenderle; una llamó a un intérprete humano y la otra utilizó un dispositivo que traducía automáticamente todo lo que ella decía.

Esta es otra cosa que me desconcierta de Japón: el paupérrimo nivel de inglés con el que se gradúa la gente de la escuela. Se supone que todo el mundo estudia inglés en el colegio, pero en la práctica parecería que nadie lo sabe, o por lo menos nadie se anima a hablarlo. Hasta ahora no he conseguido dar con ningún japonés que se mostrara cómodo con el inglés.

Esta es una foto que tomé de camino al ayuntamiento, donde se puede ver a los transeúntes andando por el medio de la calle. En muchas vías de Tokio se da este interesante fenómeno, en el que tanto peatones, como ciclitas, como conductores de vehículos comparten el espacio de igual forma, sin claras demarcaciones sobre por dónde tiene que pasar cada uno.

Pasemos a otro tema: la escuela. Esta es mi aula, o al menos una de sus paredes:

Cada aula está ambientada en algo. La mía está decorada con todas cosas de Studio Ghibli.

En mi clase somos cinco alumnos: dos franceses, un turco, un inglés, y yo. Luego están las profesoras, que son como diez que van cambiando en cada clase.

Cuando entramos a la escuela nos tenemos que sacar el calzado, tomarnos la temperatura y anotarla en una libreta junto a nuestros nombres. Durante todo el período de clases tenemos que estar con la mascarilla puesta.

En general tenemos cuatro horas de clases por día, aunque a veces pueden ser dos o seis. Entre las dos y las tres de la tarde tenemos una hora para ir a almorzar. Estos últimos tres días he estado almorzando junto con todos los de mi clase, en distintas tiendas de comida que hay por la zona.

Cada vez que voy a una tienda de comida —mismo cuando voy a un konbini—, no tengo idea qué pedir dado que no sé qué es la mayoría de las cosas (y a veces ni siquiera puedo leer cómo se llama para buscarlo en internet, porque está escrito con kanji que no conozco todavía). Así que lo que suelo hacer es elegir más o menos al azar. Hasta ahora me ha funcionado bien: todo lo que he comido me ha venido gustando.

カレーライス (arroz al curry)
担々麺 (fideos dan dan)
カツ丼 (katsudon)

En estos últimos tres días he descubierto mi pasión por los lugares de comida aquí en Japón. Tienen todo lo que busco en un sitio de comida:

  • Rápido (entre cinco y quince minutos desde que pides la comida hasta que te la traen)
  • Barato (en general menos de ¥1000 / US$8)
  • Delicioso
  • Nutritivo
  • No tienes que preocuparte por la bebida. La idea es que tú vas a comer, no a beber (para beber están los izakaya). En general solo pides tu plato de comida y de beber te sirven gratis un vaso con agua o con té, el cual lo puedes recargar las veces que quieras.
  • En algunas tiendas puedes pagar antes con una máquina donde seleccionas la opción del plato que quieres e insertas el dinero o la tarjeta.

Tengo otra anécdota y ejemplo de omotenashi (hospitalidad japonesa). Ayer estuve hablando con Saki-san, la recepcionista y administrativa de la escuela. Le estuve contando sobre los trámites que tuve que hacer y le hice un par de preguntas de algunas dudas que me habían quedado. Me dijo que me iba a averiguar bien y en cuanto supiera me avisaría. Hoy recibí esta carpeta de ella, con todas las respuestas a mis inquietudes:

La nota está escrita mitad en japonés mitad en español, y dice: «Aquí está la explicación de tu pregunta de ayer. Espero que te sirva. =) ¡Buen fin de semana! Saki».

Cierro esta entrada con una nueva sección de curiosidades que he ido encontrando estos últimos días:

  • En los documentos oficiales (todos los que tuve que firmar cuando fui a hacer los trámites) en vez de poner el año actual según el calendario gregoriano, ponen la era actual seguida del año dentro de la era. Por ejemplo, el año 2022 es el «año 4 de la era Reiwa» (令和4年).
  • Cada vez que me pasaban un documento o me recibían uno que yo les daba, lo hacían utilizando las dos manos. Es la forma respetuosa de dar y recibir cosas en Japón.
  • Las direcciones de los lugares aquí son muy distintas al occidente. En vez de tener un nombre de calle y un número de puerta, tienen tres números: uno para el barrio, el otro para la manzana y el último para el edificio. Por ejemplo, la dirección de 109, el centro comercial al que fui el otro día, es 〒150-0043 東京都渋谷区道玄坂2丁目29−1 (Tokio Shibuya Dogenzaka 2-29-1). En palabras esto vendría a ser el edificio número 1 de la manzana 29 del barrio 2 del distrito de Dogenzaka de la municipalidad de Shibuya de la metrópolis de Tokio.
  • He notado que es extremadamente raro encontrar papel o secamanos en los aseos públicos de Tokio. Se espera que cada uno se seque las manos naturalmente con el aire o bien utilizando un pañuelo o servilleta propia.
  • El otro día me encontré con una sola parte en una estación de tren que tenía los típicos carteles en las escaleras que te indican por qué lado tienes que subir y bajar, solo que en esta escalera por alguna extraña razón estaban colocados al revés de lo normal: te indicaban que subieras (o bajaras) por el lado derecho en vez de por el izquierdo. Me gusta pensar que lo han hecho a posta en plan experimento social para ver cómo actúan los japoneses: si siguen la norma social implícita de andar siempre por la izquierda, o la norma explícita de andar por la derecha en este lugar en particular. La respuesta es que siguen lo que indica los carteles.
  • El sistema ferroviario es impresionante lo bien que funciona. Te lo ilustro con un ejemplo que viví. Hoy a las 17:02 me tomé el tren de regreso a casa desde la escuela. En la aplicación de mapas de mi móvil me decía que me tenía que bajar dentro de dos estaciones para hacer combinación con otro tren que partiría a las 17:13. A las 17:12 me bajé en la estación que me decía, caminé cinco pasos hasta llegar al otro tren que estaba en el andén de enfrente, detenido y con los puertas abiertas esperando a los que llegaban del otro tren. A las 17:13 se cerraron las puertas y el tren emprendió su marcha.

Ame,
Kato

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