Kara Ema:
El sábado fui por primera vez a una convención de animé, llamada AnimeJapan.
AnimeJapan es una convención de anime japonés, que se celebró por primera vez en el centro de exposiciones Tokyo Big Sight en Tokio en marzo de 2014. Fue creado a partir de la fusión de la Tokyo International Anime Fair con el Anime Contents Expo. Está organizado por el comité ejecutivo del AnimeJapan con el apoyo de la Asociación de animaciones japonesas y la Asociación de editores de manga.
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La convención tenía lugar en el centro de exposiciones Tokyo Big Sight, al sur de Tokio. Desde mi casa tenía una hora y media de viaje hasta allí, así que me tuve que levantar a las 7:30 para poder llegar no mucho después de las 9:00.
El evento arrancaba a las 9:00 y terminaba a las 17:00. Mi idea era ir temprano dado que no me podía quedar hasta el final sino que me tendría que ir a eso de las 15:00, ya que había quedado juntarme con unas personas en Shibuya más tarde.
Estaba lloviendo cuando salí de casa. El tiempo siguió bastante lluvioso, ventoso y fresco durante toda la mañana. A pesar del mal tiempo, cuando llegué a la estación más cercana al lugar del evento, me encontré con un océano de gente.

La mayoría de las personas que estaban allí iban a la convención, así que ni siquiera tuve que sacar mi teléfono para saber en qué dirección tenía que ir. Simplemente me limité a seguir a la muchedumbre.

A las 9:30 empecé a hacer el desfile de paraguas. Así es como bauticé en mi mente a la interminable fila de personas esperando para entrar al centro de exposiciones, todos llevando un paraguas dado que estaba lloviendo.

Estuve casi una hora haciendo esta cola. Como lo único que podía hacer durante este tiempo para mantener mi mente activa era observar a las personas a mi alrededor, hice unas cuantas observaciones, tales como:
- Si bien había algunos niños, la enorme mayoría eran adultos. (Esto va dedicado a todos los occidentales que creen que el animé es solo para niños.)
- Si bien había algunos extranjeros, la enorme mayoría eran japoneses.
- En cuanto a proporción mujer:hombre, diría que era bastante equitativa.
- No había casi nadie en cosplay todavía. Por lo general en los eventos de este estilo en Japón, la gente no va en cosplay por la calle sino que espera hasta llegar a los vestidores del evento para cambiarse.
- Llegué a ver un par de personas vestidos de verano (camiseta y pantalones cortos), a pesar de la lluvia, el viento y el frío.
- Y por supuesto no faltaron las chicas que iban en minifalda y con uniformes escolares.

El fenómeno del animé en Japón es algo verdaderamente fascinante que no tiene comparación con ninguna otra industria. Seas hombre, mujer, niño, adulto o anciano, si vives en Japón es muy probable que te guste el animé. No recuerdo haber tenido una conversación con una persona en Japón —sea extranjera o japonesa— con la cual el animé no haya salido como tema de conversación en algún momento. Si algunas vez vienes a Japón, ten preparada en tu mente la respuesta a la pregunta «¿cuál es tu animé favorito?», porque te aseguro que te la van a preguntar miles de veces.
Esta clase de cosas eran las que pasaban por mi mente mientras hacía la fila y observaba al sinfín de personas alrededor de mí, todos aguantando el frío y la lluvia por amor al animé.

Mi primera misión apenas entré era encontrar unos aseos. En el camino me topé con un grupo de maids que estaban posando mientras la gente les hacía fotos. Cuando las vi me dije a mí mismo: «este es mi lugar», les hice una foto rápida y continué mi camino hasta el baño.

Otra cosa que noté fue que había carteles promocionales de nuevas temporadas, series o películas de animé en cualquier lado que fijaras la vista. Y a cada rato pasabas por al lado de una persona que te entregaba material promocional gratis—cosas como revistas, afiches, bolsas, tarjetas y demás.

A las 10:40 me junté con una persona —llamémosla Jimi—, a quien no conocía pero habíamos quedado en encontrarnos para recorrer el evento juntos así era un poco más divertido para ambos. Se trataba de un hombre joven, nacido en China pero criado en el Reino Unido. Ninguno de los dos sabía absolutamente nada del otro excepto por una cosa que ambos compartíamos: nuestra pasión por el animé.
Cada tanto también te encontrabas con gente disfrazada de personas de animé, o simplemente de mascotas kawaii, promocionando cosas y sacándose fotos con la gente.



El primer stand al que entramos fue el del estudio de animación TOHO Animation, uno de los más grandes y el creador de populares series como Spy × Family, Psycho-Pass, Jujutsu Kaisen, entre muchas otras.






El siguiente stand que visitamos fue el de Good Smile Company, la empresa que hace los Nendoroid como el que yo tengo de Hatsune Miku.

Si completabas una encuesta en este stand podías participar de un juego de lotería para ganar productos de la empresa. Así que tanto Jimi como yo participamos.

Jimi y yo nos ganamos el premio más básico de todos: un bloc de notas y un calendario.
Luego pasamos por el stand de Fate Grand Order, un animé lo suficientemente popular como para tener su propio stand con un montón de pantallas, una tienda vendiendo productos, y una actividad de la que podías participar.

A mí no me interesaba mucho este animé pero a Jimi sí, así que él se quedó aquí un rato más mientras yo me fui a ver otras cosas. Aquí fue donde nos separamos y no nos volvimos a encontrar hasta un par de horas más tarde.
Lo primero que hice ya estando solo fue ir a ver las figuras que estaban vendiendo en una de las tiendas.












Por lo que pude averiguar, estas chicas de animé fueron creadas específicamente para promover una zona de Japón llamada Chita.
Chita Musume se creó en enero de 2009 con el personaje Chita Miruku para promocionar los centros de apoyo a la juventud.
En abril de 2010, se crearon 10 personajes antropomórficos para cinco ciudades y cinco pueblos de la península de Chita.
Ahora se utilizan en actividades como la promoción turística y la revitalización regional.
Chita Musume

En un momento volví al stand de Aniplex, pero esta vez me puse en la fila para entrar a ver lo que había dentro.





En este momento eran las 13:00 y ya había recorrido más o menos la mitad de todo lo que había para ver. Decidí que era un buen momento para hacer una pausa para descansar de tanta caminata y de tanta gente, y para comer un tentempié. A los diez minutos resumí la misión: terminar de ver todo lo que me quedaba para antes de las 15:00.
La siguiente parte que visité fue donde estaban todos los cosplayers cosplayando. Había un montón, y casi todos tenían largas filas de gente con cámaras esperando su turno para hacerle fotos al artista.
































Cuando la vi a Ladybug de Miraculous me fui directo a hacer la cola para hacerme una foto con ella y con Chat Noir.
Luego pasé de vuelta por la parte donde estaban las maids que había visto al principio, pero como esta vez no estaba con apuro para ir al baño, me detuve a hacerles fotos más de cerca e incluso le pedí a una persona que me hiciera una con ellas.






Al final por suerte llegué a ver todo como quería. Un poco justo y un poco rápido pero llegué.
A las 15:00 me fui a la misma estación desde donde había venido para tomarme un tren hasta Shibuya.
Resulta que había organizado con Yuna, la chica japonesa con quien habíamos salido la otra vez, para juntarnos en Shibuya con los demás chicos para ir a un karaoke de vuelta todos juntos.

Justo cuando llegué al punto de encuentro recibí un mensaje de Yuna avisándome que ella también había llegado. La saludé y fuimos a un konbini a comprar algo para comer y tomer mientras cantábamos. Al rato llegaron todos los demás y nos dirigimos hacia la sala de karaoke. Estuvimos allí tres horas.
La nijikai (segunda salida de la jornada) fue a las 19:30 en un restorán recomendado por Yuna.
La sanjikai (tercera salida) fue a las 20:15 en una tienda de purikura. Yuna quería hacernos a todos probar el purikura. A mí me intrigaba la idea dado que siempre veía las máquinas (híper populares con las chicas, en especial las más jóvenes) y hasta ahora nunca las había probado.
Purikura (プリクラ) se refiere a un tipo de colección de fotografías que se ha hecho muy popular en Japón, se trata de pequeñas fotos retocadas coleccionables, se extiende más su uso en los jóvenes, especialmente en las chicas, aunque no exclusivamente.
El nombre es una forma abreviada de la marca registrada de Atlus/Sega, Print Club (プリント倶楽部 Purinto Kurabu), la primera máquina purikura fue introducida en las salas recreativas de Arcade en 1995.
Purikura produce lo que hoy se llaman selfies. Purikura es esencialmente un cruce entre una cabina de fotos de licencia/pasaporte tradicional y una máquina de videojuego de arcade, con una computadora que permite la manipulación de imágenes digitales. Se trata de usuarios que posan frente a una cámara dentro de la cabina compacta, toman sus imágenes y luego imprimen las fotos con varios efectos diseñados. Presenta una serie de opciones, como fondos deseados, bordes, decoraciones insertables, íconos, opciones de escritura de texto, extensiones de cabello, entre otros efectos.
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Sí: fue un fracaso total. Pero después volvimos a hacerlo y nos terminó saliendo mucho mejor.
La yonjikai (cuarta salida) a las 21:00 fue a un centro de ocio.
Jugamos a varios juegos, incluyendo uno que había que golpear unos tambores, uno de disparar, el hockey de aire y el Pong. En estos dos últimos gané yo por lejos, no sé si porque realmente soy bueno o porque los demás eran muy malos.

En el piso de arriba había más juegos, pero eran de otro estilo: apuestas.

También había uno que te permitía pescar peces virtuales.

¿Ves los tres baldes llenos de fichas en la última foto? Eran todos nuestros. Yo no gasté nada de mi dinero en este piso dado que no me gusta apostar, pero el genio de Hank se confundió de botón con la máquina de cambio y en lugar de cambiar un billete de ¥5000 por monedas de yenes que era lo que quería, lo terminó canjeando por tres baldes repletos de fichas.
Lo peor es que no había vuelta atrás, dado que no aceptaban devoluciones y las fichas estas no las podías canjear por dinero real. Solo podías utilizarlas para jugar. Sí, lo sé, es extraño y no tiene mucho sentido pero es como funcionan las cosas en Japón. Si apuestas tu dinero real en una máquina de apuestas ganas fichas que puedas usar para seguir apostando y ganando más fichas, pero no para canjear por dinero real de vuelta.
No sabíamos qué hacer con tantas fichas, así que nos pusimos a jugar para ver si podíamos perderlas. Yo metí literalmente una sola ficha en esta máquina:

Toqué un par de botones al azar y terminé ganando todas estas fichas más:

Así que al final lo que hicimos fue regalarle todos los baldes con las veinte mil fichas a unas chicas que estaban jugando ahí. Nos miraron con cara de «¿están seguros?». No podían creer que unos extranjeros extraños de repente se acercaran a ellas y les obsequiaran el equivalente a ~50 dólares en fichas.
A las 23:00 salimos de este lugar. Yuna se encontró con unos amigos de ella en la calle. Nos ofrecieron ir con ellos a un bar. Nosotros nos lo pensamos dado que a diferencia de ellos que vivían cerca, nosotros tendríamos que tomarnos el último tren a la medianoche para poder volver a la share house.
Tras considerarlo unos minutos entre todos, al final decidimos que no nos sumaríamos a la gojikai (quinta salida) en el bar. Así que nos despedimos de Yuna y sus amigos y nos fuimos caminando hasta la estación de Shibuya, donde nos tomamos el tren para rentrar.

Unos minutos después de la medianoche llegamos a casa.
Ame,
Kato
Zarpado día!!! Que gracioso lo de las fichitas jajaja