Kara Ema:
El lunes a las 21:00 llegué a la estación Marseille-Saint-Charles de Marsella, la segunda ciudad más grande de Francia después de París.
Estaré quedándome aquí una semana, en el hotel Toyoko Inn. Algo curioso de este hotel es que se trata de una cadena de hoteles japonesa. De hecho yo ya había ido a un Toyoko Inn cuando estuve en la ciudad japonesa de Himeji.

No lo podía creer cuando entré a mi habitación y visto esto:

Nunca pensé que iba a ver un baño de este estilo fuera de Japón (tipo wet room). Incluso tenía un washlet, el inodoro que viene con bidé incorporado.
El martes bajé a desayunar a las 7:45.
Algo que me molestó del desayuno de este hotel es que las cosas para beber (café, chocolate, etc.), la viennoiserie (croissants, pains au chocolat, etc.) y la charcuterie (queso, jamón, salame, etc.)—todo esto no lo podías agarrar tú sino que lo tenías que pedir a una persona. Pero todo lo demás (cereales, yogures, gofres, leche, agua, etc.) lo podías coger tú directamente. ¿A qué se debe esto? Me pareció totalmente absurdo, como si la única razón por la que lo hacían era para que el personal tuviese algo para hacer.
A las 9:00 pasadas me fui del hotel. Salí solamente con gafas de sol, una gorra, y una mochila donde había puesto una toalla y un bañador. Eso debería darte una buena idea de hacia donde me dirigía.
Mientras caminaba me encontré con un par de cosas como:


Este edificio vendría a ser como un ayuntamiento pero no a nivel de ciudad sino de región—de la región PACA (Provenza-Alpes-Costa Azul), de la cual Marsella es capital. Tengo un cierto cariño especial por esta región, dado que fue la primera región de Francia que conocí y donde viví con Juliette, Camille, Sarah y Charlotte.
Mi primera parada del día fue la catedral de Marsella (Cathédrale de la Major).



En ese momento no pude entrar dado que eran las 9:30 y abría a las 10:00, así que seguí caminando.
Muy cerca de la catedral estaba el golfo de Marsella y también había dos museos:
- Mucem (Musée des civilisations de l’Europe et de la Méditerranée) – Museo de las civilizaciones de Europa y del Mediterráneo.
- Cosquer Méditerranée, un centro de interpretación de la gruta Cosquer, cueva submarina con pinturas prehistóricas del Paleolítico.



De ahí me fui a pasear por el Vieux-Port de Marseille (Puerto Viejo de Marsella).


Yo también tenía que ir al otro lado, pero decidí tomar la ruta más larga y simplemente caminar todo a lo largo del borde del puerto, mientras contemplaba el centenar de embarcaciones que había.
Después de pasar por el puerto fui a la zona del Palais du Pharo (Palacio del Faro), que por cierto es ese que se ve en el fondo a la izquierda, tres fotos más arriba.



Finalmente a las 10:30 llegué a la Plage des Catalans, la playa marsellesa más próxima al centro de la ciudad.



Justo cuando me senté sobre la arena y me estaba empezando a preparar para ir bañarme, escuché que decían por el altavoz que había robos y que la ciudad ponía a disposición taquillas gratuitas para no tener que dejar las pertenencias sin supervisión. Así que me fui a dejar la mochila en una taquilla y luego me metí al agua.
A las 12:00 me fui.
Comencé a hacer el mismo recorrido que había hecho antes —alrededor del viejo puerto— pero en sentido inverso.

Qué buena palabra ombrière. ¿Por qué el español no tiene algo parecido? «Ombre» es sombra, con lo cual «ombrière» sería algo como «sombrera»—una estructura construida especialmente para dar sombra.
Del puerto me fui a pasear por el distrito histórico Le Panier.

Ya que estaba cerca decidí pasar nuevamente por la catedral para verla por dentro ahora que estaba abierta.



De ahí pasé por un Carrefour Market donde me compré algo para comer en el hotel y a las 13:30 volví al hotel.
Ame,
Kato
Che el Mucem tiene un acceso por la terraza? 🤔
No es un acceso eso que ves en la foto. Parecería ser una viga que une el edificio del Mucem con el fuerte que está enfrente. Pero sí, es medio extraño que esté esa viga ahí tan a la vista.
Mal re rara esa estructura
Según información verídica, queridos lectores, esa viga en realidad no es una viga, sino un acceso como bien observo el lector «Nacho»