Kara Ema:
El jueves a las 8:30 fui al jardín.
Nada como arrancar el día con niños sonriéndome alegremente y bailando tiernamente.




Esta vez me tocaron los de nivel 2. Me pasé las dos clases haciéndoles hacer ejercicio y todo tipo de acciones que implicaran mover el cuerpo, dado que es lo que más les gusta. Si los mantienes sentados o inmóviles por mucho tiempo, llega un punto en que se aburren y empiezan a pararse y a corretear por su cuenta. Los niños pequeños necesitan estar en constante movimiento.



A las 11:00 terminé de dar clase y fui a saludar a la perra que había tenido bebés.



De ahí cogí la moto y me fui a la escuela secundaria Wittayayon.
Chari me invitó a presenciar una clase de inglés que estaba dándole a los estudiantes de último curso. Inmediatamente me llamaron la atención dos cosas cuando entré al aula: (1) el hecho de que estaban todos sentados en el piso y no había mesas ni sillas, y (2) que eran solo tres hombres y el resto todas mujeres.

A pesar de que se estaban a punto de graduar, cuando les pregunté qué planes tenían para el futuro no muchos supieron decirme, ya sea porque su nivel de inglés era bajo, porque no tenían planes o simplemente porque eran tímidos y/o no querían hablar.
También les pregunté otras cosas como si tenían novia o novio, si ya trabajaban, y qué habían hecho el día que fue feriado o qué hacen normalmente cuando tienen tiempo libre. Ninguno estaba en pareja, ninguno trabajaba, y lo que hacían en su tiempo libre era dormir.

Los edificios y el autobús de esta escuela tendrán aspecto rústico y deteriorado, pero cumplen su propósito. La verdad es que para ser una escuela pública en una zona tan rural y remota de Tailandia, no está nada mal lo grande que es y todo lo que tiene para ofrecer. Tienen hasta una banda de marcha, cosa que ni siquiera mi colegio privado en uno de los barrios más caros y urbanos de Argentina tenía.
A las 12:00 fuimos a almorzar al comedor del cole. Había distintos puestos de comida ofreciendo distintas cosas, aunque nada costaba más de ฿25 (US$0,7), con lo cual era superbarato y conveniente para los estudiantes.



Uno de los puestos vendía bolas de helado de diferentes gustos, y te las ponían en un pan. Me intrigó la idea de helado con pan así que me pedí uno.

Después de almorzar me fui a dar una vuelta por el predio para ver en qué andaban los alumnos. Así fue como me topé con el edificio donde tienen clase de música, en el que cuando fui me encontré a la banda de marcha ensayando para el evento de deportes que se celebrará la semana que viene.

Continué mi paseo por la escuela.


En un momento me volví a cruzar con la banda de marcha, pero esta vez estaban practicando afuera, portando instrumentos como flautas, clarinetes y trompetas.

A las 14:00 arrancó la competencia de canto. Me fui a sentar a donde estaban los profes, al lado de Chari.

A las 15:30 los chicos se empezaron a sentar por clases, a la espera de que su profesor le diese el aviso de que se podían levantar para irse a casa.

En mi época cuando nos sentábamos a esperar la hora de salida, nos poníamos a charlar entre nosotros, a jugar con los Beyblade o con las cartas Pokémon; mientras tanto aquí la gran mayoría estaba con sus teléfonos.
Aunque para ser sincero estoy siendo un poco injusto con la comparación, dado que nosotros también jugábamos con la Game Boy al igual que los niños y adolescentes hoy juegan con sus teléfonos, y tan pronto como los teléfonos empezaron a ser de consumo masivo y los padres comenzaron a dejar que sus hijos tuviesen uno, los usábamos seguido para intercambiar mensajes, jugar y hacernos fotos. Si mi generación hubiese tenido smartphones con Internet ilimitado habría estado tan pegada al teléfono como lo está la generación actual.


Mientras la mayor parte de los alumnos se iba a su casa —muchos de ellos en moto—, algunos se quedaban para hacer actividades extracurriculares, como este grupo que pertenecía al club de running:

También vi a estos dos muchachos que estaban con sus ordenadores portátiles programando en Python (al parecer aprendían algo de programación en clase de computación):

A las 16:00 me fui para casa.
A pesar de que me he ido de Vietnam sigo bastante metido en su cultura, no solo porque sigo en contacto con mis amigas vietnamitas, sino también al estar aprendiendo el idioma y a veces ver vídeos y películas vietnamitas, como la que vi aquella noche.
El idioma vietnamita es sumamente fácil desde el punto de vista gramatical, pero difícil desde el fonético, debido al uso de múltiples tonos y acentos. En otras palabras, es exactamente al revés que el japonés, el cual tiene una fonética simple y una gramática compleja. Para darte una idea de cómo funciona la gramática vietnamita, este es una ejemplo de una oración y su traducción:
Cô gái Việt Nam đạp xe đến trường.
La niña vietnamita va a la escuela en bicicleta.
Vietnamita | Español |
---|---|
Cô gái | Niña |
Việt Nam | Vietnam/vietnamita |
đạp xe | andar en bicicleta |
đến | hacia/hasta |
trường | escuela |
Como puedes ver, lo que hace que la gramática sea tan fácil es que no hay artículos ni conjugaciones verbales, sino que simplemente conectan adjetivos, verbos y sustantivos como si se tratara de una especie de lenguaje primitivo: «Niña Vietnam andar en bicicleta hacia escuela».
La dificultad pasa no por la gramática sino por acordarse de todas esas marcas extrañas (acentos) que ves en las letras, que hacen que suenen ligeramente diferente (tonos). Por ejemplo, mientras en el español solo hay una letra «a» que siempre suena igual, los vietnamitas tienen tres: «a», «ă» y «â», y si a cada una le agregas todas las marcas diacríticas posibles acabas con algo así: a, á, à, ả, ã, ạ, ă, ắ, ằ, ẳ, ẵ, ặ, â, ấ, ầ, ẩ, ẫ, ậ.
La película que vi se llamaba Em bé Hà Nội.
Niña de Hanói (Vietnamita: Em bé Hà Nội) es una película dramática vietnamita de 1974 dirigida por Hải Ninh. Participó en el 9º Festival Internacional de Cine de Moscú, donde obtuvo un Diploma. También ganó el Loto de Oro en el 3er Festival de Cine de Vietnam.
La trama de la película gira en torno a una joven que busca a su padre, un soldado de la PAVN, después de que su madre y su hermana mueran durante los bombardeos de Navidad. La película hace un uso significativo de imágenes visuales y describe la vida en tiempos de guerra en Hanói bajo los auspicios de la campaña de bombardeos sostenidos más intensa durante la guerra.
Wikipedia




A las 20:00 me junté con la administradora del jardín y dos de sus amigas, que me habían invitado a ir con ellas a un festival de música en el pueblo. El festival tuvo lugar justo enfrente de Robinson Lifestyle, el centro comercial al que había ido el otro día.



La administrador pidió un tubo de 3 litros de cerveza Leo, y un montón de comida para compartir entre los cuatro mientras estábamos sentados en una mesa mirando el festival.

Al principio pasaron varias bandas teloneras. Recién a las 22:30 arrancó a tocar el artista principal que todos estaban esperando ver, sobre todo la administradora que era fanática: เขียนไขและวานิช (Kian Kai Lae Wanich).
El canto de los músicos teloneros era acompañado de la música y a su vez de unas mujeres que bailaban con poca ropa y moviéndose intensa y sensualmente.

Ahora entiendo de dónde sacan las niñas del jardín esos movimientos sensuales que hacen con sus cuerpos durante la ceremonia inicial.


A la medianoche nos fuimos y al cabo de media hora estaba de vuelta en casa.
El viernes a las 8:30 cuando salí del cuarto no esperaba que estuviese lloviendo, dado que no había llovido nunca en las dos semanas que había estado allí. Por suerte era lluvia leve y duró poco, pero lo suficiente como para hacer que tuviésemos que tener la ceremonia inicial bajo techo en los pasillos en lugar del patio.


Hoy me tocaba con los de nivel 3. Se trataba de las últimas dos clases que daría en este jardín, y la última vez que vería a los niños, lo cual naturalmente me tenía un poco triste. Echaré de menos sus sonrisas cada mañana cuando me veían llegar, y como se ponían en ronda a mi alrededor para hacer juntos la canción de sa wat dee.


A las 11:00 terminé oficialmente mi trabajo como voluntario en el jardín de Dara. Al principio tenía planeado ir a almorzar a la escuela secundaria, pero estaba tan cansado de la jornada larga que había tenido el jueves que decidí ir a mi cuarto a tomar una siesta.
A las 15:30 volví a salir. Dejé la moto en la casa y fui solo con mis dos piernas, mi billetera y mi teléfono (bueno y la cabeza y el resto del cuerpo, y la ropa, pero solo porque estoy obligado socialmente, si no no me haría falta).
Fui a una tienda de donas que tenía ganas de probar desde que la vi el primer día que dara me llevó a comer barbacoa, dado que queda al lado de ese restorán. Las chicas que trabajaban allí me sonrieron, me llamaron «teacher» y me dijeron que me veía bien. Les compré tres donas.

De ahí caminé unos 100 metros hasta la escuela primaria de la aldea. Era justo la hora en que salían los niños. Observé cómo los profesores se ponían en la entrada para saludar a los alumnos a medida que iban saliendo, lo cual me hizo acordar a la escuela de Cambodia dado que allí hacíamos lo mismo. Me encanta este gesto porque muestra algo que no se ve seguido en este mundo: deferencia de un adulto hacia un niño.

Varios de los niños me reconocieron y me saludaron sonrientes, aunque muchos se sonrojaban o se alejaban si yo intentaba acercarme a ellos, ya sea para saludarlos o hacerles una foto. Los niños tailandeses en general son bastante tímidos, sobre todo en comparación con los vietnamitas y filipinos.


Cuando ya se habían ido la mayoría de los niños, decidí reemprender la caminata que estaba haciendo. Me fui hasta el 7-Eleven con la idea de entrar a comprar algo para comer, pero cuando llegué a la puerta un estudiante de secundaria me saludó desde un puesto de té que había al lado, así que me acerqué. Decidí pedirme yo también algo ahí: un té con leche con caramelo (฿24; ~US$0,7). La mujer que estaba vendiendo billetes de lotería entre el 7-Eleven y el puesto de té, se me acercó y me ofreció gratis un khao lam.

A las 17:00 regresé a la casa, cogí la moto, fui al jardín, recibí comida de Dara para cenar, volví al cuarto y ya no volví a salir.
El sábado me levanté a las 5:00, dado que esa era la hora en que la lluvia de meteoros gemínidas sería visible desde donde estaba. Lamentablemente no la pude ver dado que estaba bastante nublado. Pero ya que estaba levantado decidí hacer una caminata matutina madrugadorina.




A las 9:00 salí con la moto hacia el jardín. En la oficina vi que habían dejado un libro para que yo escribiese mis impresiones durante mi tiempo como voluntario. Antes de escribir me puse a leer lo que habían puesto los demás.





A las 13:00 me volví al cuarto y preparé mi maleta. Al rato me pasaron a buscar y me llevaron a la estación de autobús de Chaiyaphum, donde a las 14:00 saldría mi autobús hacia Bangkok.

Esta será mi segunda visita a la capital de Tailandia. La primera vez que estuve allí —el año pasado—, me quedé durante dos semanas, lo cual fue tiempo más que suficiente para visitar todas las atracciones turísticas y templos más importantes. Esta segunda vez no voy a hacer turismo sino otra cosa. Estoy ansioso por llegar.
Ame,
Kato
Que sera!?