Primer día en Delhi

Kara Ema:

El martes a las 8:00 dejé el hotel y me fui a tomar el tren. En Andheri me bajé y me pasé al metro. En total me costó ₹40 el transporte público desde el hotel hasta el aeropuerto.

Mucha gente en la estación de Andheri

A las 9:30 llegué al Aeropuerto Internacional Chhatrapati Shivaji.

Aeropuerto Internacional Chhatrapati Shivaji

Hay ciertas actitudes de los indios que me ponen de mal humor, sobre todo con respecto a lo impacientes que son. Por ejemplo, no dejar bajar a la gente antes de subirse a un tren o un ascensor. O la que me hicieron mientras estaba haciendo el check-in en el aeropuerto: en lugar de esperar a ser llamados por el personal, se te paran a unos pocos centímetros de ti mientras estás hablando con el representante de la aerolínea, y se abalanzan sobre el mostrador tan pronto como terminas. En términos de civilidad y empatía, podríamos decir que los indios son el extremo opuesto a los japoneses.

Personas haciéndose fotos frente a un cartel dentro del aeropuerto

A las 10:00 llegué a la puerta desde donde saldría mi vuelo y me senté a esperar el embarque. A las 12:30 despegó el avión. Me vi dos episodios más de Black Mirror.

Dos horas más tarde llegué al Aeropuerto Internacional Indira Gandhi. Recuperé mi maleta, salí y me fui a tomar el metro hacia el centro de Delhi, donde estaba mi hotel.

Delhi (hindi: दिल्ली Dillī [ˈdɪl.liː], urdu: دیلی [ˈdeɦliː]), oficialmente el Territorio de la Capital Nacional de Delhi, es un estado de la India. Contiene la ciudad de Nueva Delhi, la cual ha dejado de ser un área urbana distinguible pero contiene la mayoría de las instituciones administrativas del gobierno nacional y es considerada formalmente la capital.

Wikipedia

En el metro había un indicador de la calidad de aire en Delhi, la cual era —y es en general— bastante mala:

Contaminación atmosférica en Delhi
Metro de Delhi

A las 16:00 me bajé en la estación de metro de Nueva Delhi. Tuve que atravesar las vías por un pasaje elevado para llegar al otro lado de la estación ferroviaria que es donde estaba mi hotel. Estaba colmado de gente y yo iba con mi maleta, con lo cual no fue tarea fácil.

Salida del metro
Pasadizo elevado para atravesar las vías

A las 16:30 llegué a mi hotel, PG International.

El supermercado más próxima a mi hotel quedaba a media hora a pie. A las 20:00 decidí ir hacia allá dado que necesitaba botellas de agua y otras provisiones alimentarias.

Un pequeño templo por el que pasé
Unas vacas alimentándose

Lo único que había llevado conmigo era mi bolsa de Pokémon que siempre uso para ir al supermercado y meter todos los productos que compro allí. Me hicieron poner mi bolsa dentro de otra bolsa la cual cerraron con un precinto de seguridad.

Bolsa de seguridad donde me hicieron poner mi bolsa antes de entrar al supermercado

Le pregunté a alguien del personal si vendían máscaras para la cara, dado que si voy a estar en Delhi por varias semanas pensé que me vendría bien usar una mascarilla para evitar respirar tanto aire contaminado. Me mostró dos cosas que técnicamente eran máscaras para la cara, pero no del estilo que yo estaba buscando: una máscara para dormir y una de esas que vienen empapadas en una loción y te la dejas en la cara por varios minutos para refrescarte. Me costaba creer que una de las ciudades con mayor contaminación atmosférica en el mundo no vendiese mascarillas en sus supermercados.

La máscara para dormir costaba ₹39 y me venía bien ya que había perdido la mía anterior, así que me la llevé.

Elegí la peor hora para visitar el supermercado dado que estaba lleno de gente. Tuve que esperar como media hora haciendo la cola para la caja.

Mucha gente en el supermercado

Mientras esperaba vi que vendían una Sprite de 2 litros a ₹79. No soy de comprar refrescos pero es que estaba tan barato que no pude evitarlo. Es increíble que un refresco de dos litros aquí cueste menos de lo que en Europa cuesta una botella pequeña de agua mineral.

No sé si te lo comenté ya, pero la India además de ser la tierra de los impacientes, es la nación sin reglas. Bueno, las reglas están pero 9 de cada 10 veces no se cumplen. Por ejemplo, los semáforos se ponen en rojo pero los coches muchas veces siguen pasando igual. La caja en la que yo estaba haciendo la cola en el supermercado tenía un cartel que ponía «Máximo 10 unidades», pero la persona que iba justo delante de mí llevaba como 30 unidades en su carrito. En Japón no te dejarían pasar por esta caja mismo si llevaras 11 unidades.

Lo que me compré en el supermercado. Yo sí respeté la regla de unidades y llevé solo 7. En total pagué ₹310 (~3€), dinero que en Europa no me habría alcanzado ni para la Sprite de 2 litros.

A las 21:30 regresé al hotel.

Perros durmiendo en la calle
Calle del hotel

Ame,
Kato