Kara Ema:
El lunes fue el día que había estado esperando más ansiosamente, aunque lo que terminó pasando fue muy distinto de lo que tenía planeado—quizás incluso mejor.
Mi plan original era pasarme la mañana paseando por el centro de Luang Prabang (LP), luego por la tarde ir a visitar una de las aldeas hmong en las afueras de la ciudad, y quizás quedarme a dormir allí.
Al final no llegué a ir a la aldea por dos razones. Una es que no tenía forma de ir ni nadie que me llevara. La otra es que terminé encontrando otros lugares en LP que me hicieron querer quedarme ahí.
Salí del hotel a las 8:30. Así como la noche anterior me había cruzado con el mercado nocturno, a tan solo unos 80 metros de mi hotel me topé con el mercado matutino.

Me habría gustado comprar algo, pero tenía el dinero justo para mis planes y además el tiempo que tenía en esta ciudad era muy limitado —un día y medio— y lo quería aprovechar lo máximo posible para hacer lo que más me gustar hacer cuando viajo.
En mi paseo por la ciudad me crucé también con:



El Children’s Cultural Center (CCC) es fenomenal, y me lo encontré totalmente por casualidad simplemente caminando por las calles de LP. Los niños de esta ciudad son muy afortunados de tener un lugar como este, donde pueden ir a jugar libremente o participar de actividades de forma gratuita. Todas las ciudades deberían ofrecer algo similar. Para los padres también les viene superbien dado que pueden dejar a los niños aquí temprano, y luego pasar a recogerlos cuando terminan de trabajar.
Resulta que algunos —no todos, como vas a ver más abajo en este mismo artículo— de los niños de Laos estaban de vacaciones, con lo cual se pasaban el día en el CCC.
El CCC de LP estaba compuesto por dos casas en un gran predio ajardinado. Dentro de las casas había un montón de espacios que los niños y jóvenes podían utilizar libremente para pasar el rato, jugar, leer, dibujar, estudiar y hacer toda clase de actividades.


Interactuar con niños laosianos me recordó mucho al año pasado cuando hice el voluntariado en el centro de inglés en una zona remota de Laos. Me encantan los laosianos—son todos tan tiernos, humildes y amables. Si tan solo la visa para entrar al país no fuese tan cara…
A tan solo una cuadra del CCC había otro lugar interesante llamado Big Brother Mouse (BBM). Este también lo conocí de casualidad la noche anterior cuando estaba buscando escuelas en Google Maps para visitar por LP. No se trata de una escuela sino de un proyecto educativo con tres objetivos:
- Publicación de libros infantiles en laosiano e inglés.
- Apertura y administración de escuelas.
- Club de conversación para fomentar la interacción entre jóvenes locales que quieren aprender inglés y turistas extranjeros que visitan LP.
Este proyecto educativo fue iniciado por un editor estadounidense jubilado que trabajaba con varios estudiantes universitarios laosianos brillantes y dedicados. Para hacer que la lectura fuera divertida, analizamos los libros que los niños habían disfrutado en otras partes del mundo. Pensamos en los conceptos subyacentes que habían hecho que esos libros tuvieran éxito. Luego nos preguntamos si esos conceptos podrían utilizarse en Laos, con nuevos contenidos e imágenes laosianos.
[…]
Abrimos nuestra primera escuela, Big Sister Mouse, en 2016. Solo tenía 13 niños en primer y segundo grado. Todos aprendieron a leer. Y lo disfrutaron. Ahora tenemos 8 escuelas con 2700 alumnos. Hacemos hincapié en el aprendizaje práctico, la resolución de problemas y, por supuesto, en fomentar el amor por la lectura. La mayoría de los niños aprenden a leer en solo 4-8 meses, algunos mucho más rápido.
Big Brother Mouse
A las 9:00 llegué a Big Brother Mouse para participar del club de conversación que acababa de arrancar.

Muchas personas en Laos, especialmente los jóvenes, están deseosas de aprender inglés. Sin embargo, pocos de ellos cuentan con profesores que dominen el idioma. Además, en el pasado, los libros bilingües disponibles solían ser aburridos y utilizaban un inglés que, en el mejor de los casos, era impreciso y, en ocasiones, incomprensible.
[…]
Invitamos a los visitantes de habla inglesa a que vengan a las 9:00 a. m. o a las 5:00 p. m., los 7 días de la semana, para practicar la conversación en inglés con los jóvenes. Es una oportunidad para que tú hagas preguntas sobre la cultura laosiana y para que ellos te pregunten sobre tu país. […] Tenemos libros, mapas y otros materiales para ayudarte.
Big Brother Mouse
Hay dos sesiones de conversación por día todos los días, y es 100% gratuito tanto para los jóvenes como para los extranjeros. Te preguntarás entonces cómo hace BBM para financiarse. Lo hace a través de:
- Donaciones privadas.
- Tasas escolares (~20 dólares por mes por alumno).
- Venta de los libros que tienen publicados.
Lo que me gusta de esta organización es que arrancó siendo pura y exclusivamente una editorial de libros infantiles, y a medida que tuvo los fondos para expandirse empezó a abrir escuelas y a ofrecer el club de conversación gratuito.
Durante el club de conversación charlé con niños laosianos y con un niño chino. También había varios extranjeros, lo cual fue lindo de ver.



Una cosa que BBM también ofrece y que yo lamentablemente no sabía es que para los extranjeros que estén interesados, todos los días a las 9:00 te llevan a la escuela principal de ellos —llamada Big Sister Mouse— para pasar toda la jornada allí. Me habría gustado hacerlo pero para cuando me enteré ya era tarde y el día siguiente no podría porque hacia el mediodía me tendría que tomar el tren de regreso a Vientián.
La sesión de conversación duró dos horas, de nueve a once de la mañana. Cuando terminó me fui, y tras caminar por un par de minutos me topé con esto:

Y al lado esto:

Lo que más me gusta de países como Laos y Camboya es que puedes entrar a cualquier escuela —al menos las públicas— sin que ningún adulto te diga nada y enseguida tienes a una veintena de niños acercándose curiosos para saludarte y jugar contigo. Sabía que iba a ser el caso aquí también, así que tan pronto como vi estas escuelas me dispuse a entrar, empezando por el jardín de infancia.
En el jardín lo primero que me encontré fue con unos niños jugando en los juegos infantiles del patio. No parecía haber ningún adulto supervisándolos. En cuanto me vieron los niños se me acercaron sonrientes.








Contando los niños en esta última foto, pienso que es una clase de alrededor de 30 niños. Una sola maestra para treinta críos de 4-5 años es un poco exagerado, pero así es como funcionan las cosas en las escuelas públicas laosianas.
En total estuve más o menos una hora jugando con estos niños—entre las 11:30 y las 12:30. Cuando la mayoría estaba acostada en sus sendas colchas, entendí que era momento para que me fuera, así que ahí fue cuando me pasé a la escuela primaria que estaba al lado.
Inmediatamente tuve la calurosa bienvenida de los niños. Una niña, llamada Mia, hablaba inglés bastante bien, lo cual fue genial para mí e hizo que nos hiciéramos amigos fácilmente.


Llegué en el momento idóneo, dado que los niños acababan de terminar de almorzar y tenían una hora libre para jugar antes de tener que volver a clases (a las 14:00).
Las maestras —por lo que vi no había ningún maestro— estaban todas dentro de las aulas descansando, ya que para ellas también era su hora libre.



El juego que estábamos jugando en la foto de arriba consistía en lo siguiente. Todos formábamos una ronda sentados, excepto uno que tenía que pararse y caminar alrededor de la ronda. El que caminaba tenía que dejar caer una chinela detrás de uno de los niños sentados, quien rápidamente debía pararse, perseguir al otro y tocarlo con la chinela (valía lanzarla). Era similar al clásico Duck Duck Goose (conocido como «pato ñato» en Argentina).

En un momento los niños tenían sed —después de tanto jugar y correr—, así que me dieron dinero y me hicieron señas de que querían que les comprase una botella de agua grande para todos. Varios de ellos me acompañaron a comprar a una tienda que quedaba enfrente de la escuela. Es decir que de repente me encontré en la situación de estar en la calle con una docena de niños de primaria siguiéndome. Le pregunté a Mia si tenían permitido salir de la escuela así y me dijo que sí pero no muy lejos.

Por cierto, algo interesante a notar es que los niños no llevaban uniforme. De todas las escuelas que visité en Asia —que son muchas y en varios países—, creo que esta fue la primera en la que me encontré con estudiantes sin uniforme. Me pregunto si tendrá que ver con el hecho de que no todos pueden permitirse comprarse uno, entonces les dejan ir con ropa común. Después de todo la triste realidad es que Laos es un país pobre donde los habitantes ganan en promedio tan solo 100 dólares al mes. Es fácil olvidarse de esto cuando uno interactúa con los laosianos y los ve tan felices y sonrientes.
A las 14:00 los niños tuvieron que entrar a clase, así que me despedí y me volví al CCC.

En este cartel hay una leyenda abajo de todo escrita en japonés: «JICA海外協力隊 活動中». Significa «Cuerpo de Voluntarios de JICA en el extranjero – Actualmente en servicio».
La Agencia Japonesa de Cooperación Internacional (独立行政法人国際協力機構), más conocida por el acrónimo de JICA, es una agencia independiente que coordina la asistencia pública oficial internacional de Japón. Está orientada a ayudar al desarrollo económico y social de los países en desarrollo y promover la cooperación internacional.
Wikipedia
En otras palabras, lo que significaba era que en el CCC había voluntarios japoneses que habían venido desde Japón financiados por JICA para ejercer actividades humanitarias y de desarrollo social en Laos. Tuve la oportunidad de hablar —en japonés— con uno de ellos.
En el CCC conocí a una persona extraordinaria llamada Shia, que no solo era rebonita y hablaba inglés súperbien, sino que además era estudiosa, aplicada y altruista, dedicando parte de su tiempo para enseñar de manera voluntaria a otros niños. Era hmong y tenía 15 años.
Para que te des una idea de lo aplicada que era, las siguientes son algunas fotos que tomé de su cuaderno de notas. Había estado estudiando algo de chino, italiano, alemán y español.






Me arrepiento de no haber hablado más con ella y no haberle pedido intercambiar contactos, dado que es una de las personas más interesantes que conocí en mis viajes. Es que como estaba ocupada con su clase no la quise interrumpir mucho, así que me fui a pasear por otras partes del CCC, y para cuando volví ya la clase de había terminado y la profe Shia se había ido.


En este punto —cuando me empecé a pasear por todos los distintos espacios que había— fue cuando realmente me di cuenta de lo grande que era el CCC. Y lo más increíble es que todo este enorme predio era libre y gratuito para el uso y aprovechamiento de los jóvenes de Luang Prabang.
Buscando información sobre el CCC en Internet encontré esto:
El Centro Cultural Infantil (CCC) ofrece actividades extraescolares y de fin de semana para que los niños y jóvenes laosianos aprendan sobre la cultura y las tradiciones de Laos. A través de la participación en actividades de música tradicional, teatro, narración de cuentos, canto y diversas actividades artísticas y manualidades, los niños laosianos aprenden sobre sus raíces y desarrollan habilidades que fomentan estilos de vida saludables, una buena gestión y la preservación cultural. El Centro Cultural Infantil atiende a niños de entre 6 y 18 años, ofreciéndoles clases gratuitas de artes, manualidades y otras actividades culturales laosianas que no se imparten en el sistema escolar habitual. Las actividades que se ofrecen incluyen danza tradicional, música, canto, dibujo y pintura, cultura laosiana, cuentacuentos, marionetas, lectura, juegos y manualidades.
Los fines de semana, el CCC de Luang Prabang recibe entre 400 y 500 niños al día. Los visitantes también pueden acudir a este lugar para disfrutar de los espectáculos regulares de danza clásica, música y títeres Epock interpretados por una compañía infantil. Estos espectáculos viajan a las aldeas rurales y transmiten importantes mensajes sociales a las comunidades locales sobre estilos de vida saludables y responsables.
Children’s Cultural Center Luang Prabang






El tema que me enseñaron las niñas se llamaba Be Lao, del grupo laosiano K9P.



Mientras estaba en el cuarto de los Legos jugando con las niñas, otras niñas con quienes había estado jugando antes —las que bailaron para mí— se me acercaron para darme un regalo: un accesorio para mi mochila hecho por ellas. ¿Por qué tienen que ser tan tiernas?




A las 16:00 ya casi todos los niños se habían ido. Creo que era la hora en que cerraba el centro.

Yo también me fui.
En la calle me crucé con unos niños que cargaban con unas frutas, las cuales seguramente venderían en el mercado. No había ningún adulto con ellos.

Cuando me vieron me saludaron alegremente y me ofrecieron una de esas frutas circulares que tenían para probar.
Al rato llegué al hotel y pedí quedarme una noche más. El simpático recepcionista me ofreció un dormitorio más pequeño (solo cuatro camas) por el mismo precio que había pagado la noche anterior.
A las 17:00 pasadas volví a salir del hotel para asistir a la sesión de la tarde del club de conversación de Big Brother Mouse. Esta vez había más adolescentes que niños.
Una chica me contó que estaba trabajando en un Café Amazon, con lo cual yo inmediatamente asumí que era adulta, pero después me enteré de que tenía 16 años.

Varios de los chicos presentes eran hmong. Se turnaban entre ellos para hacerme preguntas, cosa de practicar su inglés. Una de las chicas me llamaba diciendo «brother», lo cual me resultó tierno y me hizo acordar a mis tiempos en Nepal, dado que allí todos los niños del orfanato me llamaban siempre así. Los hablantes nativos de inglés no acostumbran utilizar «brother» para dirigirse a personas que no sean realmente sus hermanos, pero en todas las culturas del Sudeste Asiático sí es común hacer esto, por eso es que esta chica me llamaba de esa forma.
En un momento, mientras yo les estaba mostrando algo a los chicos en mi teléfono, pasó uno de los dueños/administradores del lugar y me advirtió que no se permitía el uso del teléfono durante la sesión. Al parecer son extremadamente estrictos con esto. Entiendo la razón de la existencia de la regla —para que los participantes aprovechen al máximo el tiempo hablando entre ellos—; lo que no entiendo es la necesidad de ser tan estrictos. Muchas veces las conversaciones que uno tiene con una persona naturalmente llevan a querer mostrarle algo en el teléfono, ya sea una foto, un vídeo, algo en el mapa o en internet.
A las 19:00 terminó la sesión y cada uno se fue a su casa.
En este punto me di cuenta de que me había pasado la jornada entera con niños y jóvenes, divirtiéndome tanto que hasta me olvidé de almorzar. No había comido casi nada en todo el día, así que decidí ir al mercado nocturno para solventar ese asunto.




A las 19:30 pasé por la parte de comida del mercado, y me pedí una salchicha de cerdo picante con arroz glutinoso (₭60k; ~2€).

En el mismo puesto donde estaba pidiendo la comida había un indio comprando, así que mientras esperábamos nos pusimos a charlar. Me contó que tanto él como su mujer eran actores y vivían en el sur de la India. No eran muy conocidos todavía puesto que sus películas debut no se habían estrenado aún. Intercambiamos contactos.

Me hablaron de la ONG Shanti Bhavan, la cual administra una escuela en el sur de la India para los parias (la clase más baja y pobre).
En el sistema de castas de la India, paria, intocable, dalit, harijan, o panchamas (en hindi: दलित) es una persona que, de acuerdo con las creencias hindúes tradicional, se considera fuera de las cuatro varnas tradicionales, o niveles por encima de este. Varna se refiere a la creencia de que muchos humanos fueron creados a partir de diferentes partes del cuerpo de la divinidad Púrusha, y la parte de la que cada varna fue creada define el estatus social de una persona en relación con aspectos como con quién puede casarse y qué profesiones puede desempeñar.
Wikipedia
También me contaron de la serie documental Daughters of Destiny, la cual sigue la vida de cinco niñas de familias muy pobres que asisten a la escuela de Shanti Bhavan, mostrando sus luchas personales, sueños y cómo la educación transforma sus vidas y la de sus comunidades.
Cerca de las 21:00 me despedí de los indios y me volví al hotel.
Ame,
Kato
Alto dia!