Jornada en la biblioteca de Sikkha Asia en Sombat

Kara Ema:

Frase del día en tailandés

ฉันอยากเป็นเพื่อนกับคุณ
Quiero ser tu amiga.

ฉันchǎnyo (forma femenina)
อยากyàakquerer
เป็นbpenser
เพื่อนphʉ̂anamigo/a
กับkàpcon
คุณkhun

El sábado tocaba tranquilo.

Literalmente no hice nada. Me quedé en casa todo el día. No tomé ninguna foto. Solo salí a la noche al 7-Eleven a comprar algo para comer.


El domingo tocaba cargado.

Salí de casa a las 10:00 y me fui a tomar el autobús para ir a tomarme el MRT para ir a Bangkok.

Sabes que estás en el Sudeste Asiático cuando todos en el metro llevan puestas chinelas

A las 11:00 me bajé en Sutthisan y caminé un par de cuadras hasta Asia Stationery.

Asia Stationery

Es que había visto en internet que esta tienda de stationery (papelería) era buena y a lo mejor tendría lo que estaba buscando. No lo tenía.

Estoy intentando conseguir unos sellos de estimulación, de esos que ponen «Good job!», «Well done!», «Perfect!», «Excellent!», etc. acompañados de gatitos y otros personajes tiernos.

Es que estoy leyendo un libro de texto de psicología, y hace poco leí un capítulo sobre teorías del aprendizaje que hablaba del condicionamiento operante, mediante el cual se ofrece un refuerzo positivo tras una respuesta deseada para incentivar al sujeto a continuar produciendo ese tipo de respuestas. En el caso de los niños, el refuerzo positivo sería algo como un sticker, una golosina, o justamente los sellos estos que quiero.

Salí del local y empecé a caminar hacia el sur por la calle Ratchadaphisek.

Calle Ratchadaphisek

Hasta llegar a la estación MRT de la Línea Azul llamada Thailand Cultural Centre.

Llegando a Thailand Cultural Centre (I)
Ídem (II)

Me tomé el metro y a los pocos minutos me bajé cuatro estaciones más adelante, en Queen Sirikit National Convention Centre. Desde allí caminé hasta llegar a un supermercado Lotus’s, donde hice una parada técnica para ir al baño y para comprar algo para comer.

A las 12:30 entré al Lotus’s, que además de ser un supermercado era también un pequeño centro comercial (estoy dándome cuenta de que este es casi siempre el caso con los supermercados en Tailandia, sobre todo los de las cadenas Lotus’s y Big C).

Patio de comidas del Lotus’s

Tengo un gran problema con la comida tailandesa. En general me gusta, pero cada vez que me paseo por un patio de comidas siento que todos los locales venden básicamente lo mismo: arroz salteado con verduras, huevo, pollo, cerdo o ternera. Si tienes suerte encuentras un puesto vendiendo sopa de fideos y quizás algún curry, pero esa es toda la variedad que vas a ver en la comida tailandesa típica.

Además del patio de comidas, pasé también por el supermercado y por un local llamado Mr. DIY, para ver si hallaba algo interesante. En Mr. DIY encontré que vendían stickers, globos y un montón de cosas más bastante baratas. Terminé comprando unos stickers de esos especiales para pegar en la piel, en plan tatuaje temporal.

Tres láminas de tattoo stickers que compré en Mr. DYI (฿57; 1,5€).

Antes de irme del mall me compré una fritura de patata (samosa) y dos más de pollo, para que me sirvieran de almuerzo ligero antes de ir a donde tenía pensado pasar el resto de la jornada (apuesto a que puedes adivinar dónde es antes de leerlo). Me costaron ฿45 (1,2€).

A las 13:30 llegué a Sombat.

En un puesto en la calle me compré una bebida de taro y queso.

Bebida de taro y queso que me compré en Sombat (฿40; ~1€).

Mientras tomaba mi bebida caminé hasta el campo de fútbol donde siempre me encontraba niños, y me encontré niños. Les ofrecí los tatuajes que había comprado.

Niña con su tatuaje de mariposa
Niñas poniéndose los tatuajes
Otra niña mostrándome su tatuaje nuevo

En un momento les dije a las niñas que quería ir a Sikkha Asia, y creo que me entendieron porque empezaron a caminar conmigo en dirección de la biblioteca.

Andando por la calle con las cuatro lolis que acababa de conocer

A las 14:00 llegamos a Sikkha Asia. Dos niñas que estaban ahí me reconocieron y corrieron hacia mí para saludarme con un abrazo.

Al parecer cuando los niños llegan tienen que hacer el check-in escribiendo sus nombres en este cuaderno

Llegamos justo para la pizza—los niños estaban comiendo pizza que la fundación había comprado para todos.

Loli mostrándome su porción de pizza
Niños comiendo la pizza

Al cabo de un rato, las cuatro niñas con quienes había venido me hicieron entender que se querían ir y que querían que yo fuese con ellas. Yo me quería quedar ahí, pero decidí acompañarlas para ver a dónde me llevaban. Luego podría regresar para seguir jugando con los demás.

Básicamente me llevaron a dar un paseo por el barrio, hasta que en un punto finalmente de repente me dijeron «bye-bye», lo cual yo interpreté como un «bueno, ahora nos vamos a ir a nuestras casas así que vete», así que las despedí y me volví a la biblioteca.

Esta niña es la misma con quien había estado jugando un montón el sábado pasado. Es un amor 💗. Vamos a ponerle nombre: Phet.

Algunos de los niños hacían danzas, otros jugaban con aros, otros se entretenían con una tablet o un teléfono. Cuando digo niños quizás debería decir niñas, porque al menos en ese momento el 90% de los presentes en la biblioteca eran niñas.

Niñas bailando
Niñas viendo videos en el iPad
Niña leyendo

A las 16:40 ya varios de los niños se estaban yendo a sus casas. Como vivían todos cerca en ese mismo barrio, la mayoría se volvía a su casa por su cuenta, sin necesidad de que sus padres pasaran a buscarlos.

Phet me tomó de la mano y me hizo irme de la biblioteca con ella. Caminamos juntos por la calle durante unos minutos. Cuando llegamos al campo de fútbol, me dijo «bye-bye» y siguió andando sola con pasos rápidos, lo cual una vez interpreté como su forma de decirme «gracias por acompañarme hasta aquí, pero a partir de ahora quiero ir a mi casa por mi cuenta, así que adiós y hasta la próxima».

Phet cruzó el campo de fútbol y me saludó desde el otro lado. Yo le devolví el saludo y me fui por otro camino.

Es curioso como los niños de este barrio en general no quieren que los acompañe hasta su casa. Creo que no es tanto para que no vea su casa sino más por el hecho de evitar que me cruce con sus padres por algún motivo. De todas formas no podría comunicarme con ellos por la barrera del idioma.

Después de despedirme de Phet pasé por la casa de Kalaya para ver si me la encontraba, pero no estaba. En parte mejor porque ya había estado jugando bastante con niños en la biblioteca.

A las 18:00 llegué a Terminal 21, caminando desde Sombat.

Terminal 21 en Sukhumvit

Este era el tercer Terminal 21 al que iba, tras haber visitado el de Pattaya y el de Korat. Debo decir que el Terminal 21 de Asok (Bangkok) es notablemente inferior que los de las otras ciudades tailandesas. Lo sentí un poco más compacto y sin tantas decoraciones como los otros.

Terminal 21 Asok (I)
Terminal 21 Asok (II)
Terminal 21 Asok (III)

En Gourmet Market me pedí unos rollitos de primavera vietnamitas y una botella de leche chocolatada fría (฿90; ~2,4€).

Una mujer y una niña (probablemente madre e hija) con las pulseras atadas de una correa.
Había varios restoranes vendiendo comida japonesa a un precio premium

Un restorán llamada Savory Malatang vendía una «hamburguesa china» por ฿100 (~2,6€). Me pedí una.

Hamburguesa china de Savory Malatang

No me cobraron ฿100 sino ฿107, por el IVA del 7%. Me molesta bastante lo inconsistentes que son los comercios aquí con el IVA. Algunos no te lo cobran, otros te lo cobran pero te lo incluyen en el precio que ves en el menú, y otros te lo cobran pero te sorprenden agregándotelo en la cuenta al final, como fue el caso aquí. La verdad es que podrían ponerse de acuerdo y facilitarle la vida al cliente dándote siempre el precio final en lugar de obligarte a tener que hacer cálculos para saber cuánto vas a gastar realmente.

El patio de comidas no incluía una máquina para tomar/cargar agua, a diferencia del de Terminal 21 de Korat, que recuerdo que sí tenía.

A las 20:00 me tomé el MRT para volver a casa. Me bajé en la estación Tao Poon para pasarme de la Línea Azul a la Púrpura. Necesitaba urgentemente ir al baño. Por suerte había uno en la estación, pero estaba segregado por géneros y el de hombres estaba ocupado.

Baño de hombres ocupado, baño de mujeres libre.

El de mujeres estaba libre, y yo realmente necesitaba un baño. Maldije la tradición esta que tienen los humanos modernos —sobre todo los asiáticos; no tanto los europeos— de separar los baños por género. Recordaba que en Europa (por ejemplo en la biblioteca Oodi de Helsinki) los baños no tenían etiquetas, por lo que todos podían usar cualquier baño que estuviese disponible, seas hombre, mujer, niño, niña o no binario.

Mientras estaba ponderando la idea de utilizar el baño de mujeres, apareció una mujer que se metió en el baño y el hombre que estaba en el de hombres finalmente salió. Si se hubiese demorado unos minutos más a lo mejor habría usado el de mujeres. Después de todo las etiquetas no son más que etiquetas y a las necesidades fisiológicas hay que atenderlas oportunamente.

A las 21:30 llegué a casa.

Ame,
Kato