Kara Ema:
Frase del día en vietnamita
Chỉ có người giàu mới mua được cái xe này.
Solo la gente rica puede comprar este coche.
| chỉ | solo / solamente |
| có | marcador de énfasis |
| người | persona(s) |
| giàu | rico / adinerado |
| mới | entonces (patrón gramatical «chỉ có… mới») |
| mua | comprar |
| được | poder |
| cái | clasificador de objetos |
| xe | coche |
| này | este / esta |
Terminé de leer Aquarium. Te resumo muy brevemente lo que pasa después de que la niña se entera de que el hombre era su abuelo.
La madre no quería saber nada del abuelo porque él la había abandonado 19 años atrás. Varios capítulo más adelante, finalmente la madre decide darle una oportunidad, y el abuelo invita a madre y a hija a vivir con él en su casa.
La amiga de la niña —también de 12 años— pasa a visitar. En un momento las dos niñas se van a bañar juntas en la bañera de la casa. La madre no parecía tener ningún problema con esto hasta que…
Pareció una eternidad antes de que mi madre nos dejara y cerrara la puerta. Nos encontramos en el medio, con las rodillas tocándose bajo el agua, y nos dimos los besos más suaves. Nuestras caras estaban húmedas por el vapor y el pelo se nos pegaba a las mejillas. Mi columna vertebral se levantó de mi espalda y el resto de mi cuerpo se curvó. No podía creer lo sedosos que eran sus labios, y me deslice por ellos, cerré los ojos y pensé que aquello era perfecto.
¿Has encontrado el champú?, preguntó mi madre al entrar. Aparté los brazos de Shalini con un movimiento rápido como un rayo, impulsado por la vergüenza y el miedo, pero no lo suficientemente rápido.
[…] Shalini se había desplomado en el agua, escondiéndose, pero yo permanecí de rodillas y no podía creer la expresión de mi madre, en cuyo rostro había desaparecido todo el amor y solo quedaba repugnancia, mirándome como si fuera basura.
No, dijo mi madre. No. No vas a hacerme esto. […] No voy a criar a una lamecojones. Shalini, sal de la puta bañera ahora mismo. Te vas a casa y no volverás a ver a Caitlin nunca más.
[…] Mi madre me golpeó muy fuerte en la cara, sentí un estallido en la cabeza y el mundo se cerró a mi alrededor, caí al suelo y, de alguna manera, no perdí el conocimiento. Vi como mi madre soltaba a Shalini y se acercaba a mí, tocándome, con la cara muy cerca, apenada, pero Shalini la apartó de un empujón, me sujetó la cabeza con ambas manos y me besó.
«Aquarium» de David Vann
Al final el abuelo acaba siendo el héroe de la novela, haciéndole ver a la madre que necesita ayuda psicológica y que el romance entre su hija y la amiga de su hija no tiene nada de malo.
El martes (18 de noviembre) a las 5:30 salí del hotel. Es que tenía clases a la mañana en una escuela a 24 kilómetros de mi hotel, y esta vez quería ir en autobús para no gastar tanto en Grab.
Me tuve que tomar dos autobuses. En el segundo me crucé con varios estudiantes que también estaban yendo a la escuela (no la misma a la que yo iba ya que eran de secundaria).

A las 7:00 llegué a Trường Tiểu học Phương Đình A, la escuela primaria pública donde daría clases toda la jornada.

El siguiente era mi programa:
| 07:30–08:10 | 5A1 |
| 08:10–08:50 | 5A2 |
| 09:10–09:50 | 5A3 |
| 14:40–15:20 | 1A2 |
| 15:40–16:15 | 1A3 |
| 16:15–16:50 | 1A1 |
Es decir que tenía quinto grado a la mañana y primer grado a la tarde; en otras palabras igual que en la jornada anterior, solo que estaba vez me tocaba ambos grados en el mismo colegio, lo cual fue genial porque me permitió quedarme allí todo el día.
Lo bueno de llegar a primera hora y temprano es que pude interactuar un rato con los niños y hacer un pequeño tour de la escuela mientras esperaba a que se hiciera la hora de mi clase.

Los niños parecían estar solos; no vi maestros hasta que se hicieron las 7:30.

En una de las aulas vi un horario de clases:

| Lunes | Martes | Miércoles | Jueves | Viernes |
|---|---|---|---|---|
| Actividades experienciales | Lengua inglesa – Programa extranjero | Matemáticas | Lengua inglesa | Matemáticas |
| Matemáticas | Arte | Lengua inglesa | Matemáticas | Música |
| Lengua vietnamita – Lectura | Matemáticas | Informática | Lengua vietnamita – Escritura | Lengua inglesa |
| Educación moral | Tecnología | Ciencias | Educación física | Actividades experienciales |
| Lengua vietnamita – Gramática y vocabulario | Lengua inglesa | Lengua vietnamita – Lectura | Historia y geografía | Biblioteca (estudiar – leer) |
| Educación física | Lengua vietnamita – Escritura | Lengua vietnamita – Lectura | Actividades de grupo | Lengua vietnamita – Lectura ampliada |
| Ciencias | Historia y geografía | Actividades experienciales | Refuerzo de vietnamita | Refuerzo de vietnamita |
| CTIM | Refuerzo de matemáticas | Refuerzo de matemáticas |
Lo del «programa extranjero» es lo que yo te contaba la vez pasada sobre esas clases de inglés que los alumnos de escuelas públicas tienen con profesores extranjeros. Al parecer es una sola vez por semana que las tienen; el resto de las clases de inglés son con maestros vietnamitas. Los padres deben pagar un adicional para que sus hijos puedan asistir a estas clases con docentes extranjeros, a pesar de estar incluidas en el currículo.
Como ya eran las 7:30 y la TA aún no había llegado, decidí arrancar solo con un juego. Les pedí a los alumnos que pasaran al pizarrón y escribieran diez palabras relacionadas con una categoría (e.g. comida, ropa, etc.):


No sé por qué será —¿genética?—, pero me resulta curioso que en Vietnam veo a mucho más niños usando anteojos de los que veía en Tailandia, Japón y otros países. Solo en esta clase de quinto grado había por lo menos seis alumnos que estaban usando anteojos. En total eran como cuarenta, con lo cual el 15% usaba anteojos.
Al rato apareció la TA y nos hizo mover a todos a la tercera planta de la escuela, donde estaba el aula de inglés. Allí fue donde enseñé a los tres cursos de quinto grado. La clase se trató de un repaso sobre profesiones y términos para preguntar por direcciones.
A las 8:50 se hizo la hora del recreo. La TA se me acercó y me dijo en inglés lo siguiente: «ahora puedes descansar aquí mismo o bien bajar a la sala de reuniones». Yo no quería hacer ninguna de esas dos cosas, sino que simplemente quería aprovechar el hecho de poder estar dentro de una escuela para jugar con los niños. Así que me dirigí al patio, con un arma preparada en el bolsillo.
Mi «arma» era un marcador Carioca Stamperello, de esos que tienen figuras que las puedes estampar. En particular se trataba de un marcador rojo con una figura de corazón. Cuando los niños se me empezaron a acercar, saqué mi arma del bolsillo y les empecé a estampar las manos con corazones. Sabía que les iba a gustar y así fue. Más y más niños me pidieron que les estampara también.


Otra cosa que hice bastante a pedido de los mismos niños fue firmar autógrafos. Varios de ellos de repente se me acercaban con un lápiz o un boli en la mano y con un pedazo de papel en la otra, extendiéndome ambos para que les firmara. Algunos incluso me hicieron firmar sus libros de texto y cuadernos.
A las 9:50 terminé todas las clases de la mañana. La TA me llevó a la sala de reuniones del primer piso y me dijo que si quería me podía quedar allí e incluso dormir una siesta. También me ofreció comer la comida escolar, la cual tendría que pagar pero barato: ₫30k (~1€), así que acepté su oferta.

A las 10:30 volvió a aparecer la TA trayéndome mi almuerzo.

A eso de las 11:00 todo el colegio se sumió en silencio. Es que había arrancado la hora de la siesta, durante la cual los alumnos están obligados a dormir, o al menos a quedarse acostados en silencio. Algunos de los alumnos van a almorzar a sus casas y luego vuelven para las clases de la tarde; solo estos se salvan de la siesta obligatoria.
Aproveché que estaba todo tranquilo para hacer un paseo exhaustivo por todo el edificio escolar, recorriendo planta por planta y aula por aula.
En la primera planta los aseos tenían un cartel en el medio que ponía «giáo viên» (docentes) y otro al otro lado que ponía «học sinh» (estudiantes), es decir que estaban segregados no solo por género sino también por edades, al igual que en las escuelas privadas e internacionales.

Sin embargo, en la segunda planta no había tal segregación etaria.

Otra cosa que me resultó interesante fue la hilera de bidés estilo europeo que había en el aseo de las niñas, sin ningún tipo de separación entre ellos:

Al parecer las niñas utilizan estos bidés para hacer pis, mientras que van al inodoro solo cuando necesitan hacer caca. Mientras tanto en el aseo de los varones hay una hilera de urinales, cuyo propósito es el mismo que los bidés para las niñas. La verdad que me pareció bastante inteligente y me hizo preguntarme por qué no se ven bidés así en otros aseos de mujeres, así como los aseos de hombres siempre tienen urinales. Muchas veces los aseos de mujeres se llenan tanto que las mujeres tienen que hacer fila afuera y esperar varios minutos para poder entrar. Quizás si implementaran los bidés estos el flujo de gente se aliviaría un poco.
Estoy contento porque finalmente tuve oportunidad de ver algo que venía queriendo ver hace rato: a los estudiantes vietnamitas durmiendo la siesta arriba de los bancos.

A mí lo que no me gusta para nada de esto es el hecho de que sea obligatorio. Los niños tiene solo dos opciones: o se duermen o se quedan quietos y acostados al lado de todos los otros que están durmiendo, haciendo nada. No hay una tercera opción de salir del aula a jugar afuera, o ir a otra aula a estudiar o adelantar tarea.
Mientras me paseaba por la escuela vi un montón de aulas vacías; solo estaban usando unas pocas para que los niños durmieran, lo que significa que los habían agrupado y juntado con otros cursos. No les costaría nada hacer un segundo grupo con los niños que prefiriesen no dormir, y ubicarlos en una de las varias aulas que vi vacías, pero no.



Esta sala donde estaban los niños no era un aula con bancos, con lo cual dormían directamente en el paso, sobre esterillas.
Me asomé por la ventana y los vi a todos acostados en silencio; también vi que había una maestra entre ellos. Al cabo de unos minutos, noté que la maestra salió de la sala. Tan pronto como si fue, algunos niños se levantaron y se asomaron a la puerta. Cuando me vieron a mí empezaron a decir en voz baja «Teacher! Teacher!». Entonces me acerqué para espiar adentro de la sala por la puerta. Fue ahí cuando la voz baja se convirtió en gritos y estrépitos. De repente los niños ya no estaban acostados inmóviles sino que muchos se habían levantado y venían hacia mí para saludarme. Yo les intenté decir que bajaran la voz porque había gente durmiendo en otras partes de la escuela, pero no hubo caso.

Me fui rápido antes de que la situación se tornara peor y antes de que me viese alguna de las maestras.
En la segunda planta me topé con las salas de música y de arte. En la de música había dos maestras jugando a los naipes.


Una cosa que observé durante mi paseo por el colegio fue que había cámaras solo en los pasillos, y no dentro de las aulas. Esto me pareció muy bueno, y la forma que debería ser en todas los centros educativos. Poner cámaras dentro de las aulas no solo es innecesario sino que provoca estrés a los maestros dado que sienten que están siendo observados todo el tiempo. Según me contó Linh, las escuelas privadas suelen tener cámaras dentro de las aulas pero las internacionales no. Los jardines, por su parte, tienen siempre cámaras en las aulas dado que suelen permitir que los padres tengan acceso a las cámaras y puedan ver a sus hijos en todo momento desde sus casas o sus trabajos.
Volví a bajar a la primera planta, donde me sorprendió encontrar un parque de juegos detrás del edificio y otro edificio separado el cual alojaba el gimnasio.




Esta sala es para uso exclusivo de la organización juvenil escolar. Aquí se realizan actividades como reuniones de estudiantes líderes, preparación de actos escolares, organización de eventos, ensayos de la banda de tambores y almacenamiento de banderas, tambores y materiales usados en ceremonias y actividades del colegio.

A las 14:40 tuve clase de vuelta, esta vez con los de primer grado y en las aulas de ellos (no en el aula de inglés como había tenido con los de quinto).
La TA apareció literalmente 20 segundos nada más, tiempo suficiente para decirme que tenía que hacer algo y preguntarme si podía encargarme de la clase yo solo. Tan pronto como le dije que sí se esfumó y no la vi nunca más. Es decir que de repente me encontré en la situación de tener que liderar tres cursos de 40 niños de 6 años completamente solo y sin ayuda.
La clase que tenía que dar trataba sobre el cuerpo, con lo cual en un momento les hice bailar y cantar la clásico canción infantil Head, Shoulders, Knees and Toes. También intenté hacerles el juego que me gusta a mí con el bolígrafo (e.g. head, eyes, nose, ears, pen!) pero no funcionó del todo bien puesto que los niños eran demasiado pequeños y con un inglés aún muy bajo para entender bien la idea.

En ciertos momentos los niños se me acercaban y me abrazaban, me daban choques de la mano y jugaban conmigo de distintas formas.

En un punto la clase se empezó a descontrolar y no supe cómo volver a tomar las riendas. Por suerte pasó una maestra por el pasillo y solo tuvo que pararse afuera del aula —mirando hacia dentro por la ventana con el ceño fruncido— para que los alumnos se callaran y volvieran a sus sitios.
Supongo que esta es la gran ventaja de tratar a los niños como una figura de autoridad que está por arriba de ellos: que ellos te tienen miedo y se vuelven sumisos y callados con tan solo verte. Yo no podría hacer eso nunca porque no me gusta que los niños me vean como alguien superior sino como un igual. Esta maestra que se paró en la ventana podrá hacer que los niños se comporten al instante pero no creo que reciba muchos abrazos de ellos como recibí yo aquel día.



La mitad del tiempo estas clases de primer grado fueron un caso total, pero aun así fue extremadamente divertido y gratificante para mí estar rodeado de tantos niños adorables e interesados por mí, queriendo abrazarme, pintarme las uñas, colgarse de mis brazos, piernas, etc.
A las 16:50 terminaron todas las clases y empezaron a aparecer los padres viniendo a buscar a sus hijos en las motos.

Me volví a Hanói de la misma forma que salí, por medio de dos autobuses. Antes de llegar al hotel pasé por un GS25 para comprarme algo para comer (₫87k; ~3€).
A las 20:00 llegué al hotel.
Ame,
Kato
Dia intenso!