Kara Ema:
Una cosa que me olvidé de contarte la otra vuelta que me parece importante destacar —y quiero hacerlo al principio de la entrada antes de que se me olvide de vuelta— es que en los jardines japoneses no se enseña nada académico. Todas las actividades giran en torno al juego; lo académico se deja para la escuela primaria.
Esto significa que no se enseña nada de hiragana, katakana, kanji ni rōmaji (el alfabeto latino). Igual muchos niños ya saben leer al menos hiragana, probablemente porque sus padres les enseñaron en sus casas.
Tampoco se enseña nada de matemáticas (todavía estoy en shock de que los niños tailandeses aprenden multiplicación en el jardín…). Igual varios niños ya saben contar y sumar ciertas cifras bajas ayudándose con los dedos.
Cada tanto tienen una hora especial durante la cual se les enseña un poco inglés, pero no se espera que aprendan nada sino simplemente que se empiecen a familiarizar con el idioma, al menos con palabras fáciles y comunes como los nombres de los colores y de los animales.
El miércoles fue mi primer día en el hoikuen (guardería). Al igual que el jardín, la guardería queda bastante cerca de la casa de voluntarios, con lo cual puedo ir y volver fácilmente caminando.
En total tengo que estar cinco horas tanto en el jardín como en la guardería, pero mi horario de trabajo es diferente en cada uno:
| Yōchien / jardín | Hoikuen / guardería |
|---|---|
| 09:00〜14:00 (Salvo los miércoles que termino a las 13:00) | 09:00〜12:30 y 15:30〜17:00 (Hay un intervalo de tres horas en el medio) |
Antes de empezar a contarte mi jornada, te recuerdo algunas de las diferencias más importantes entre el yōchien y el hoikuen:
- El yōchien normalmente arranca a los 3 años mientras que el hoikuen tiene peques de todas las edades (0-6 años), separados en un aula para cada edad.
- El yōchien termina a las 14:00, aunque los padres que no pueden venir a buscar a sus hijos a esa hora pueden pagar un poco más pero que se queden más tiempo.
- Como las jornadas en el hoikuen son más largas (termina a las 17:00), a mitad del día los niños se cambian de ropa y duermen una siesta de una hora y media.
Cada vez que voy al yōchien siempre me asignan la misma clase (curso verde de los de 4-5 años), mientras que en el hoikuen me dan a elegir en qué clase quiero estar. Como no había estado en ninguna todavía les dije que me daba lo mismo, así que me asignaron la de los niños más grandes. Ellos la llamaban la clase de 5 años, pero cuando les pregunté a los niños qué edad tenían parecía que todos ya habían cumplido los 6 (lo cual tiene sentido, considerando que el año escolar termina en marzo).
Al igual que hicimos el día anterior en el yōchien, este día hubo una celebración para todos los niños que cumplían años en enero. La misma se realizó en el lobby y todos los cursos participaron.

Cuando volvimos al aula hicimos un breve segmento en el que la sensei tocaba el piano y los niños cantaban. Estos segmentos se hacen varias veces por día todos los días en los jardines y guarderías japoneses. Lo que no veo que se haga muy seguido es bailes con coreografías.

Una niña fue a pegar un sticker en el día correspondiente en su cuaderno (hacen esto todos los días).

En un momento noté que una loli se estaba metiendo los dedos en la nariz así que no pude evitar hacerle una foto. Para otras personas esto quizás sea desagradable; para mí es supertierno.

En mi experiencia con niños pequeños, diría que alrededor del 60% de los niños pequeños hurgan su nariz frecuentemente. De esta población de niños diría que más o menos el 30% procede a trasladar el dedo de la nariz a la boca, para comerse sus propios mocos. Es decir que en total solo el ~20% de los niños de jardín se comen los mocos. Por suerte esta loli era uno de ellos:
Además del festejo de cumpleaños, la otra cosa principal que había en la planificación del día de hoy era el ensayo para el acto que iban a hacer de la obra del Mago de Oz. Durante la misma tenían que cantar varias canciones y actuar ciertas escenas interpretando a los personajes del mago, el león, el espantapájaros, el hombre de hojalata y las brujas.

Una canción que cantaron que me gustó se llamaba 夢の欠片 (Yume no kakera; Fragmentos de un sueño). La letra decía lo siguiente:
| Original | Traducción |
|---|---|
| 夜空に瞬く 宇宙の星は 大事なことを教えてくれる どんなに寂しい ことがあっても 私は決して一人じゃないと この世に生きる誰もがすべて 愛し合いされ 命をつないでる それぞれ夢の欠片 この手で集めながら 大事につないだなら いつか夢は叶う | En el cielo nocturno, titilando las estrellas del universo nos enseñan cosas importantes Por más solitario que sea lo que pueda ocurrir yo nunca estoy verdaderamente solo todos los que viven en este mundo se aman unos a otros y están unidos por la vida cada uno guarda fragmentos de sueños mientras los reúne con estas manos si los unimos con cuidado algún día los sueños se harán realidad |


Después de practicar para el acto bajamos al patio a jugar al aire libre. El patio de este hoikuen es más pequeño que el del yōchien, y no tiene muchos juegos. Por esta razón es que normalmente los cursos van en distintos momentos, en lugar de ir todos juntos como sucede en el yōchien.

Fue casi todo el tiempo juego libre salvo por el final, en que la sensei hizo que los niños corrieran un par de vueltas alrededor del campo de fútbol, cosa de hacer un poco de ejercicio aeróbico.

A las 12:00 los niños se quitaron el uniforme de gimnasia que tenían y se pusieron uno más convencional y en mi opinión más tierno, con faldas escocesas para las niñas y pantalones cortos para los niños, ambos por arriba de las rodillas.
Los niños se cambiaron de ropa directamente en el aula, supongo que porque si cada uno hubiese ido al baño a hacerlo (había solo tres cubículos con inodoros y varios urinales) se habría formado una fila y habrían perdido mucho tiempo, entonces por practicidad las senseis dejaban que se cambiaran en el aula. En mi experiencia los niños de esta edad aún no tienen sentimientos de vergüenza/pudor por mostrar su propio cuerpo desnudo como sí tienen los adultos y los niños más grandes (de ~8 en adelante).



Mientras una sensei y algunos alumnos preparaban las mesas y la comida para todos, la otra maestra y el resto del curso salió del aula al lobby para hacer un juego. Este juego la verdad que me gustó bastante y me encantaría implementarlo con un grupo de niños dada la oportunidad en el futuro. Consistía en lo siguiente.
Había un cinco aros, uno en el medio y cuatro más en extremos opuestos. El aro del medio tenía ocho bloques amarillos. Podían jugar cuatro niños al mismo tiempo, dado que había cuatro «bases» (los aros en los extremos). Cada niño se ponía en su base y al arrancar el juego tenía que salir corriendo a buscar los bloques. Solo podían coger un bloque al mismo tiempo, con una sola mano. Llevaban el bloque a su base y luego salían a buscar otro. Si no había más bloques en el medio podían robar bloques de las bases enemigas. El primero que conseguía tener tres bloques en su propia base era el que ganaba.


A las 12:15 almorzamos. Me encanta poder almorzar siempre con los niños, sentados junto a ellos —en esas mesas diminutas donde no me entran las piernas ni por asomo— mientras charlamos de distintas temas.
Aprovecho estos momentos para preguntarles cosas que me da curiosidad saber de ellos. Por ejemplo, algo que les pregunté fue si estaban ansiosos por pasar a primaria. Todos me dijeron que no querían—que preferían seguir yendo al jardín. Tiene sentido, considerando que los niños de jardín se la pasan jugando y los de primaria tienen que empezar a estudiar.
Después del almuerzo normalmente los niños dormirían una siesta, pero como esta era la clase de los más grandes (que este año pasarían a primaria), ya no dormían siesta; en su lugar hacían actividades lúdicas o artísticas.
No llegué a ver lo que hicieron dado que en este momento era cuando arrancaba mi tiempo de descanso. Me volví entonces para la casa de voluntarios.
A las 15:30 volví al hoikuen y me los encontré los niños comiendo su おやつ (oyatsu; snack). A mí no me daban un snack lo cual no me molestó. Junto con el snack también recibían un vaso de leche.
Poco tiempo después una de las maestras me indicó dónde estaba la aspiradora y la fregona, y me pidió que rápidamente limpiara el piso del aula mientras los niños jugaban afuera en el lobby. En Japón la gente considera la limpieza como parte de la labor profesional propia.
La mentalidad es esta: ¿De quién es el aula? De las maestras y de los niños, entonces es responsabilidad de las maestras y de los niños mantenerla limpia. Obviamente que los niños de 5 años no van a pasar la aspiradora, pero sí los encargados cada tanto pasan el trapo por las mesas. En la escuela primaria hacen más cosas como barrer y limpiar los baños.
¿Recuerdas que una vez trabajé por un mes en un gakudō (servicio de cuidado extraescolar)? Cuando trabajaba allí también a veces me tocaba limpiar, no solo el piso sino también las mesas e incluso los inodoros/baños. Me imagino que las maestras del hoikuen/yōchien se turnan entre ellas para limpiar también los baños, tanto los de los niños como los de los adultos.
Luego los niños volvieron al aula y me agradecieron por haber limpiado. En este momento básicamente lo único que quedaba era juego libre hasta que viniesen los padres a buscarlos.



A las 17:00 pasadas me fui del hoikuen y volví a casa.
Tres cuartos de hora más tarde cogí una de las bicis y anduve durante media hora hasta llegar a 左京西部いきいき市民活動センター (Centro de Actividades Ciudadanas Sakyo Oeste Ikiiki). Resulta que entre las 18:30 y las 20:30 se celebraría una reunión de Komi allí.
¿Recuerdas a esa niña mitad japonesa y mitad argentina llamada Amy? Ella vive en Kioto y va a las reuniones de Komi en este centro. Me alegró poder volverla a ver después de más de un año. Está más grande de lo que la recordaba, bastante más alta y con la voz más grave.
También había otra chica que en realidad vivía en Ōsaka y había ido a esta reunión solo por esta vez, a visitar. Se llamaba Hana y tenía 17 años. ¡Ah! Y estaba por hacer un viaje a Argentina. En febrero se iría a pasar creo que un mes a la provincia de Santa Fe. Viviría con una familia argentina e incluso iría a una escuela secundaria pública local. Yo le dije que de seguro va a ser superpopular, no solo por lo guapa y maja que es sino también porque es bastante especial que de repente te caiga alguien en tu colegio que viene desde Japón.
Dado que no había venido mucho gente a la reunión (éramos solo cinco personas), nos pasamos las dos horas sentados en un círculo charlando, casi siempre sobre Argentina, dado que yo era de ahí, el papá de Amy era de ahí, y Hana viajaría ahí muy pronto.
Cuando terminó la reunión le pedí a Hana su Line para poder seguir hablando con ella. Le dije que a lo mejor la iría a visitar pronto a sus propias reuniones de Komi en Ōsaka.
Me despedí de todos y me volví con la bici a casa. Cuando ya estaba a menos de dos kilómetros me topé con un supermercado Life, así que decidí parar allí para comprar algunas provisiones.


Ame,
Kato

Que buenon que venga para aca!