Oni wa soto, fuku wa uchi 👹

Kara Ema:

El miércoles fui al hoikuen y pedí ir con los de un año (aunque casi todos ya tenían dos). Era la segunda clase de niños más pequeños después de la de cero años (la cual por cierto es la única a la que no tengo permitido ir).

La directora del hoikuen me saludó al entrar a las 9:00 y me recalcó que no tomara fotografías, ni siquiera para fines personales. 🙁

En la clase había alrededor de 15 niños y cuatro maestras (cinco conmigo).

Después de hacer el saludo de la mañana, la primera actividad que hicieron fue cantar la canción de 鬼のパンツ (Oni no pantsu; Los calzoncillos del demonio) y pintar con acuarelas.

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Oni no pantsu

Luego bailaron canciones con coreos para mover un poco el cuerpo y hacer ejercicio. Le hice una foto al teléfono de la sensei para poder tomar nota de la playlist que usaba:

  • エビカニクス (Ebikanikusu; Camarones y cangrejos)
  • バナナくんたいそう (Banana-kun taisō; Ejercicio con Banana-kun)
  • からだ☆ダンダン (Karada dandan; Cuerpo en movimiento)
  • ジャンボリミッキー!(Jamboree Mickey)
  • ツバメ (Tsubame; Golondrina)
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エビカニクス
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バナナくんたいそう
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からだ☆ダンダン
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ジャンボリミッキー!
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ツバメ

A las 10:00 salimos al patio para jugar un rato afuera. Los niños se la pasaron jugando con la arena en el arenero. Una de las sensei se puso a hacer grandes pompas de jabón.

Cuando volvimos al aula los niños pasaron por el baño. La mayoría usa pañales todavía, igualmente creo que las sensei hacen que todos vayan al baño para que adopten la costumbre de hacer pis ahí en lugar de dentro del pañal.

Por cierto, la sala de los de un año es la grande de abajo, que tiene una panel separador en el medio. Del otro lado del panel estaban los más peques del hoikuen: los de cero años. Cada tanto se acercaban al biombo para curiosear lo que hacían los mayores. También aquí usan bastante los paneles separadores mismo dentro de la misma clase.

Después de ir al baño algunos niños se cambiaron de ropa. Yo ayudé a varios a ponerse el pantsu (calzoncillo/bragas, o bien los pañales) y el pantalón. Luego se lavaron las manos y fueron a sentarse para almorzar.

A las 11:30, mientras los niños almorzaban, una de las sensei colocaba los futones en preparación para la siesta. Mientras tanto a mí me habían dado otro trabajo: preparar la ropa de cada uno en canastas. Resulta que cada niño tenía una canasta grande con un montón de ropa (pañales, bragas, calzoncillos, pantalones, camisetas de manga larga y corta).

Me habían dado canastas pequeñas e indicado que buscara en la canasta grande un pañal, un par de bragas/calzoncillos, un pantalón y una camiseta de manga larga, y trasladara todo eso la correspondiente canasta pequeña para cada niño.

Canastas con ropa de los niños

La forma en que pude identificar fácilmente qué canasta correspondía a cada niño fue que tanto la pequeña como la grande tenían los dibujos de distintas frutas y flores.

Cuando terminé ese trabajo me senté con los niños a ayudarles a terminar de comer.

A eso de las 12:00 los peques pasaron nuevamente al baño. Los que necesitaban un recambio de pañales y/o ropa se cambiaron. Luego se fueron a acostar a sus respectivos futones. Le hice tonton a un niño por unos minutos hasta que me dijeron que me podía ir a almorzar a la oficina.

Me despedí de los niños y de las sensei y salí del aula. Pasé por la cocina para pedir mi almuerzo, y me llevé la bandeja a la oficina para almorzar allí.

Almuerzo en la oficina del hoikuen

La 園長 (enchō; directora) estaba sentada en la punta. En las oficinas japonesas es fácil identificar al jefe dado que siempre se sienta en un extremo, desde el cual puede ver fácilmente a todos los demás.

En una parte de la oficina —cerca de donde estaba la directora— había un monitor encendido mostrando todas las cámaras de las distintas aulas y partes de la guardería.

Un cocinero estaba en la oficina preparando algo en un papel impreso. Le pregunté qué era y me lo mostró: se trataba de una hoja con fotografías de un niño almorzando en el hoikuen y con un texto que decía arigatō (gracias). Resulta que ese niño se estaba yendo de la guardería, y el cocinero le había hecho este papel a modo de regalo para expresarle su agradecimiento por comer siempre las comidas que él preparaba. Me pareció un gesto muy japonés de su parte.

A las 12:40 me volví a la casa e hice lo mismo que estaban haciendo los niños: dormir una siesta. Es raro que duerma siestas, pero hoy sentí que la necesitaba. Además, no hay mucho más que se pueda hacer en ese recreo que tengo a mitad de la jornada laboral (o voluntarial).

A las 15:30 volví al aula con los peques.

Hice esta foto justo antes de entrar al aula para mostrarte los cajones donde guardan los abrigos y gorras de cada uno. Fíjate cómo cada uno tiene su flor o fruta designada.

No quedaban muchas actividades más. Cuando llegué a la clase los niños estaban sentados comiendo un snack (senbei; galleta de arroz). Cuando terminaron de comer pasaron a otro sección del aula para hacer juego libre. Más tarde aparecieron también los de cero años y se colocaron a jugar en la sección contigua. A todo esto poco a poco los padres iban llegando a buscar a sus respectivos hijos.

Hice reír a algunos niños jugando al inai inai ba (versión japonesa del peekaboo) y haciendo ladridos y maullidos, esa clase de cosas. Algunos a veces se me subían a mi regazo pero nunca duraban más de un minuto allí. Es la edad en que los peques están constamente en movimiento buscando cosas con las cuales experimentar y entretenerse.

En un momento una niña notó el mapa con la ubicación de los futones pegado en la puerta del armario, así que empezamos a jugar a buscar frutas y flores en dicho mapa. Por ejemplo, yo le decía cosas como «¿Llegas a ver la banana?». Al principio lo hacíamos desde el piso, hasta que ella me pidió que le hiciera dakko para poder ver el mapa desde más cerca.

Algo que me causó gracia fue cuando yo le pregunté «¿Dónde está la flor?» y ella en lugar de señalarme una de las flores que estaban en el mapa, se tocó su propia nariz. «Flor» en japonés se dice hana (花). «Nariz» en japonés también se dice hana (鼻).

A las 17:15 me fui y volví para casa.


Esto no tiene nada que ver con nada pero encontré este vídeo en YouTube de una niña de 10 años haciendo patinaje artístico sobre hielo y saliendo campeona de la competencia. Los movimientos que hace son demasiado increíbles como para no compartirlo:

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Aoha Hoshi (10), campeona del pantinaje artístico.

¿Recuerdas que la ONG para la cual estoy trabajando (como voluntario) tiene dos programas, uno de gatos (refugio/café) y uno de niños (jardín/guardería)? Actualmente la cantidad de voluntarios que hay en la casa es la siguiente:

  • Dos en el programa de gatos (una inglesa y una australiana).
  • Tres en el programa de niños (una alemana, un francés y un argentino).

Tenemos un grupo de chat donde los voluntarios en el programa de gatos suben todos los días fotos tiernas de los gatitos. En un universo paralelo donde Japón no fuese tan estricto con las fotos de los niños, quizás los voluntarios del programa de niños podríamos subir fotos tiernas de los peques al igual que suben de los nekos.

En fin.


El jueves tuve yōchien. El programa del día fue el siguiente:

HoraOriginalTraducción
08:30順次登口
自由
Llegada de los niños
Libre
09:50片付けPuesta en orden
10:00朝の会
♪ 劇のうた
Asamblea de la mañana
Canciones del acto
10:15豆まきごっこJuego de lanzar frijoles
10:45終了
劇あそび
Fin
Juego del acto
11:15昼食準備Preparación para el almuerzo
11:25昼食Almuerzo
12:10舞台Escenario
13:10自由あそび
片付け
降口準備
Juego libre
Puesta en orden
Preparación para la salida
13:45帰りの会
さようなら
Asamblea de vuelta a casa
Adiós
Una parte del guion de la obra
En Japón me topo constantemente con cosas superútiles que jamás he visto en otros países, como por ejemplo este broche de doble lado que sirve para juntar dos objetos y sujetarlos (en este caso los estaban usando para colgar dibujos de los niños en la pared).

Cuando salimos al patio la primera vez, de repente una niña de los Gorros Verdes me tomó de la mano y me llevó a donde estaban jugando al fútbol otros niños. Dijo「いれて」(irete; literalmente significa «insertar», pero en este contexto funcionaba para pedir jugar juntos) y nos sumamos a la partida. Casi todo el tiempo mientras jugábamos al fútbol la loli me seguía tomando de la mano.

Cuando volvimos al aula hicimos el ぶろっくじゃんけん (block janken), es decir la actividad diaria de hacer piedra, papel o tijera y los que ganaban se llevaban un bloque. Yo me sumé también y desafié a los peques a decirlo en inglés (Rock, Paper, Scissors, Go!). En un momento uno de los varones se me subió a mi rodilla para ayudarme a entregar los bloques a los ganadores. Al ver eso, Mika-chan se puso celosa y se me subió a la otra rodilla.

Luego, como faltaba poco para el setsubun, hicimos el tradicional juego de lanzar frijoles al oni (demonio 👹), diciendo「おにはそと、ふくはうち」(Oni wa soto, fuku wa uchi; Fuera los demonios, dentro la buena fortuna). Primero los varones se pusieron las máscaras de oni y salieron del aula; cuando entraron las niñas les empezaron a arrojar frijoles hechos de papel de periódico. Después alternaron los roles. Finalmente los tres sensei (la titular, la auxiliar y yo) hicimos de oni y todos los niños nos lanzaron frijoles.

En el almuerzo, cuando todos están sentados en las mesas (en los lugares que cada uno quiere), la sensei toca en el piano una canción tranquila mientras todos cierran los ojos y se relajan durante unos minutos. Mientras tanto, los encargados del día reparten la comida en cada mesa. Para cuando vuelven a abrir los ojos ya tienen todos su comida enfrente lista para disfrutar. Itadakimasu!

Después del almuerzo fuimos al escenario para volver a practicar la obra. Más tarde volvimos a salir al patio.

Lolis jugando en el patio, haciendo de cuenta que estaban en un restorán y pedían comida mientras una de ellas cocinaba y otra tomaba las órdenes.
Las fotos indicando qué debe ir en cada lugar es algo que jamás he visto en otros países y me parece súper ingenioso. Lo veo bastante tanto en el jardín como en la guardería.

Al final de la jornada la sensei optó por hacer otra 子供会議 (kodomo kaigi; reunión de niños) en lugar de leer un libro. Una vez más los peques formaron grupos de 4 a 5 personas y empezaron a debatir la siguiente cuestión: «Si rompes un juguete accidentalmente mientras estabas jugando, sin que ningún adulto se dé cuenta de que lo rompiste, ¿qué haces?»

Algunos respondieron que arreglarían el juguete utilizando cinta adhesiva y/o pegamento, y que no dirían nada a sus padres. Otros dijeron que sí avisarían inmediatamente a sus padres.

A las 14:00 volví a casa, limpié la cocina (hoy era día de limpieza y a mí me tocaba la cocina) lo más rápido que pude, salí a Daiso en bicicleta a comprar unos stickers y un par de cosas más (¥1032; ~6€). Volví a casa, pegué los stickers en la carta que le había preparado a Yume y me fui a tomar el tren.

Resulta que mi amiga Yume acababa de cumplir 10 años, así que puse en una bolsa todos los regalos que había preparado para ella:

  • Unas golosinas (incluyendo chocolates que sé que le gustan).
  • Un anillo que había comprado cuando estuve en India.
  • Una carta con un dibujo de Mofusand y unos stickers de gato.
Carta para Yume-chan

La carta decía lo siguiente:

Yume:

Feliz décimo cumpleaños.

Gracias por jugar siempre conmigo con una gran sonrisa.

No importa en qué parte del mundo esté o cuánto tiempo pase, siempre te consideraré una amiga importante para mí.

Te quiero mucho ♡

Traducción de la carta que le escribí a mi amiga

Tras un trayecto en tren de casi dos horas (que me costó ¥1100 / 6€), a las 18:30 llegué a la reunión de Komi en Sakai. Justo a la hora en que arrancaba.

No le había dicho nada a Yume de que iría este día. Ni siquiera le había contado a su mamá, Rina.

Yume se me echó encima tan pronto como me vio llegar. Jugamos juntos casi toda la reunión.

Al final Rina me llevó en el coche hasta la estación, como siempre hacemos. Aproveché este tiempo en el coche para darle a Rina todos los regalos.

Me dijo que era la primera vez en su vida que usaba un anillo y que alguien le regalaba uno. Le dije que lo cuidara mucho y me dijo que eso haría. También me prometió que me haría un regalo a cambio por todo lo que le había dado yo, y que estaba ansiosa por que llegue San Valentín para poder intercambiar chocolates conmigo.

Me despedí de Yume y de Rina y me tomé el tren —o mejor dicho los trenes— de regreso a Kioto. A la medianoche llegué a casa de vuelta. Fue un trayecto de ida y vuelta bastante largo pero por Yume mereció totalmente la pena.

Por cierto, este día hizo mucho frío; más de lo normal, sobre todo por el viento que había. Aun así increíblemente las jóvenes japonesas seguían usando faldas y medias cortas, dejando expuesta gran parte de sus piernas al frío, el viento y las miradas de los hombres.

Ame,
Kato