Kara Ema:
Frase del día en mandarín
麗麗是一個聰明漂亮的姑娘。
Lìlì shì yí gè cōngmíng piàoliang de gūniang.
Lili es una chica inteligente y bonita.
| 麗麗 | Lìlì | Lili |
| 是 | shì | ser |
| 一個 | yí gè | un/una |
| 聰明 | cōngmíng | inteligente |
| 漂亮 | piàoliang | bonito/a |
| 的 | de | (partícula atributiva) |
| 姑娘 | gūniang | chica |
Vídeo YouTube del día
Niña muy talentosa haciendo acrobacias aéreas.
El lunes a las 7:30 salí del apartamento y pasé frente a la escuela Linsen.

Fui a desayunar a 7-Eleven (NT$114; ~3€) y me quedé allí un par de horas.
A las 10:30 fui al centro de Chen. No había nadie todavía. Me puse a limpiar. Una hora más tarde llegaron Chen, Wing y Xinyu. Los saludé y les di el souvenir que había comprado para ellos en Taipéi (la caja con los pasteles de Ruyi Sunny Cake). Me dijeron que no hacía falta que viniese tan temprano ahora porque habían comprado aspiradoras robot (tipo la Roomba), con lo cual ya no era necesario limpiar manualmente. ¡¡El futuro!!
A las 12:30 llegaron los niños más pequeños. Los más grandes llegaron más tarde—a las 16:30. Nadie sabía de mi regreso, así que todos se sorprendieron. Muchos recordaban mi nombre. Yo solo recordaba el nombre de algunos de ellos (algunos nunca me los pude aprender; soy pésimo recordando caras y nombres).
A las 14:00 salimos a correr por alrededor de la escuela Linsen. Una loli llamada Keai me pidió que la esperara, así que eso hice. Al parecer tenía lesionada la rodilla y no podía correr, así que caminamos juntos mientras todos los demás corrían. Hicimos dos vueltas antes de volver al centro.

A las 16:00 los niños comieron el snack. Hoy tocaba sandía (西瓜; xīguā).

A las 17:00 hicimos calentamiento y luego salimos a la escuela Linsen para jugar al fútbol. Yo fui arquero y no me hicieron ningún gol. Una sola vez pasó la pelota por mi arco pero pasó alta así que no contó como gol (solo cuentan los que pasan rodando por el suelo).

A las 18:30 tuve clase con dos de los estudiantes más grandes. Los dos son varones y creo que tienen 14 o 15 años. Básicamente nos pasamos una hora charlando de diferentes cosas, sobre todo de lo que yo estuve haciendo durante los últimos dos meses (mi viaje por Taiwán y el voluntariado en Shuangxi). Ellos me preguntaban cosas y yo les respondía. Yo también les pregunté algunas cosas a ellos, como cuál era su lugar favorito en Taiwán y por qué. La idea era practicar conversación.
Hacia las 20:00 ya no quedaba nadie en el centro. Una hora más tarde me volví para el apartamento.
El martes llegué al centro a las 11:00 y me encontré con Wing. Wing me dijo que había llegado demasiado temprano: me había olvidado que los martes los niños llegaban todos más tarde (a las 15:20), con lo cual no había necesidad de llegar temprano. Le dije entonces que me iría a dar una vuelta y volvería más tarde.
Decidí ir a un Carrefour.


Me senté un rato con la laptop para hacer tiempo hasta que se hiciera la hora de volver al centro.
A las 14:30 volví al centro.
Cuando llegaron los niños les di el snack del día (sopa de judías rojas). Luego se fueron arriba a estudiar. A medida que fueron terminando con sus tareas y estudios, vinieron a mí para contarme sobre lo que habían hecho el fin de semana y/o para el día de la madre que fue hace poco. Esa era la consigna que Xinyu les había dado.
A las 17:00 fuimos a la escuela a jugar al fútbol. Después del fútbol hubo tiempo libre, durante el cual jugué al hot potato con algunos de los niños: nos sentamos en ronda y teníamos que pasarnos la pelota hasta que se paraba la música.
En un momento noté que una niña llamó a la otra prefijando 小 (xiǎo; pequeño) antes del nombre. Su nombre era Rumi, por lo que la llamó 小Rumi (Xiǎo Rumi; Pequeña Rumi). Básicamente es una forma tierna y afectuosa de llamar a alguien en mandarín. Al notar a la niña usando este prefijo, lo usé yo también y obtuve como resultado unas risas por parte de los peques, que se dieron cuenta de que yo me había dado cuenta de cómo funcionaba su idioma.
El miércoles a la mañana antes de ir al centro me vi el documental de Sky King.
El 10 de agosto de 2018, un Bombardier Q400 de Horizon Air fue robado del Aeropuerto Internacional de Seattle-Tacoma (Sea-Tac) en Seattle, Washington. El perpetrador, Richard Russell, de 29 años, era un agente del servicio terrestre de Horizon Air sin experiencia de pilotaje. Después de que Russell realizara un despegue no autorizado, dos aviones de combate McDonnell Douglas F-15 Eagle se desplegaron para interceptar la aeronave. El control del tráfico aéreo de Sea-Tac contactó por radio con Russell, el único ocupante de la nave, quien se describió a sí mismo como un «tipo roto, con algunos tornillos sueltos». Aproximadamente 1 hora y 15 minutos después del despegue, Russell murió al estrellar intencionalmente el avión en la poco poblada Isla Ketron en el estrecho de Puget.
Wikipedia
A las 11:00 pasadas llegué al centro y puse los robots a trabajar bajo mi supervisión. Si bien ahorraban trabajo, todavía había varias cosas que había que hacer manualmente, como levantar las sillas y ponerlas sobre las mesas, levantar la aspiradora robot para que limpie sitios a los que de lo contrario no podría acceder debido a escalones que no puede subir por su cuenta, limpiar/vaciar la aspiradora robot.
A las 12:30 empezaron a llegar los niños e hicimos una reunión con ellos.

A las 14:00 una niña vino a pedirme que la ayudara con la tarea de inglés.

A las 15:00 me senté al lado de otra de las niñas y la ayudé también.

A las 15:30 fuimos al parque. Hoy era miércoles, el único día de la semana en que los niños no tenían que usar el uniforme escolar y salían todos temprano, por eso es que los miércoles Chen siempre los lleva al parque.



Se ve que a los niños les gustan estos juegos porque noto que se divierten, pero si yo estuviese a cargo de este buxiban les haría hacer actividades más variadas en lugar de siempre jugar con pelotas de fútbol.
A las 16:30 volvimos al centro y comimos el snack del día: pudding de leche de soja.

Hoy fue el día de ayudar a las lolis con inglés. A las 17:30 ayudé a otra más. Yo le iba diciendo ciertas palabras del vocabulario que ella había estudiado, y ella tenía que escribirlas correctamente en una hoja.


A las 18:00 jugué un rato con otras niñas hasta que las pasaron a buscar.

El jueves los niños ayudaron a hacer bolitas de tapioca para el snack.





El viernes a eso de las 13:00, Xinyu me pidió que acompañase a una niña de primer grado de vuelta a la escuela porque se había olvidado su cuaderno para hacer la tarea. La peque se tomó su tiempo en buscar el cuaderno y salir del cole. Cuando salió, volvimos juntos por la acera tangente a la escuela. Cuando pasamos por los juegos, yo la levanté para que ella pudiese verlos bien a través de la cerca y mostrármelos. Un minuto más tarde la bajé y seguimos camino hasta el centro.
Antes de llegar al centro la vimos a Xinyu, que se ve que había salido para ver por dónde andábamos dado que estabamos tardando en volver. Me preguntó qué estábamos haciendo en la cerca de la escuela y yo le expliqué que la peque me estaba mostrando los juegos. Me dijo que no podíamos hacer eso porque no éramos padres (?). No entendí bien a qué se refería. Le dije que estábamos fuera de la escuela, ¿entonces cuál era el problema?
El problema era que yo era hombre y estaba acompañando a una loli de 6 años, y según me explicó Xinyu hay muchos taiwaneses que pueden malinterpretar la situación, así que tengo que tener cuidado con eso. Me dijo que por esta razón es que los profesores hombres normalmente no tienen permitido tocar a los alumnos, sobre todo a las niñas, dado que existe el riesgo de que la niña diga algo a los padres, los padres lo malinterpreten y termine todo mal para el docente y la escuela.
Le dije que me parecía superinjusto y sexista que los taiwaneses (pre)juzgaran así a todos los hombres, y solo los maestros hombres no tuviesen permitido ningún tipo de contacto con las alumnas niñas. Ella estuvo de acuerdo conmigo con que era totalmente injusto. Nunca podría trabajar en un lugar o un país donde la gente sospeche tan rápidamente de malas intenciones y juzgue a los otros en base a su género. Lo peor es que siento que a medida que el mundo se vuelve más paranoico, esta mentalidad se vuelve la norma en cada vez más países.
Así como el otro día había sido el día de ayudar con inglés, hoy fue el día de jugar: me la pasé casi toda la tarde jugando con los niños. Se ve que quizás como era viernes, no les habían dado mucha tarea hoy entonces tuvieron más tiempo que lo normal para jugar.
En un momento le pedí a Huayu que me mostrara cómo hacía el puente. Yo intenté hacerlo pero obviamente no me salió. Ella llegó a hacerlo y a mantenerse en esa posición durante un minuto.


Hay dos niñas de cuarto grado que son mejores amigas, y están siempre juntas: Huayu y Yating. Mientras yo estaba jugando con Huayu y Keai, Yating estaba concentrada construyendo un cubo Rubix con piezas bastante pequeñas y difíciles de encajar una con otra. Estábamos jugando muy cerca de Yating, y haciendo movimientos bruscos y rápidos. Aquí hago mea culpa porque yo tendría que haberlo previsto y haberle dicho a Yating que se alejase un poco de nosotros o a las otras dos niñas que se alejaran de Yating.
Lo que pasó fue que Huayu, durante el juego que estábamos haciendo, hizo un movimiento repentino y sin darse cuenta destrozó en un instante todo lo que Yating había estado haciendo con las piezas del cubo Rubix. Yating inmediatamente le lanzó una mirada de reproche y un gemido de queja, y unos segundos después se echó a llorar, con un llanto no desmesurado como el de un niño pequeño, sino contenido y cargado de frustración, como el de una niña de diez años que acababa de perder todo el progreso que se había esforzado por conseguir.
Por un lado me hizo sentir mal ver a Yating llorando así, pero por el otro me resultó fascinante poder observar el desenlace de este conflicto que se había desatado entre las dos mejores amigas. Como te imaginarás, Huayu se sintió devastada al ver a su mejor amiga llorando por su culpa, así que no me sorprendió cuando noté que sus ojos se habían vuelto lagrimosos. Lo primero que hizo Huayu cuando vio a su amiga llorando, fue ir a buscar una caja de pañuelos y dejársela enfrente para que la usara.
Yo me senté al lado de Yating y le ofrecí un par de pañuelos. Mientras le acariciaba la espalda para consolarla, le pregunté si quería que la ayudáramos a construir el cubo Rubix de vuelta. Me dijo que no. Le pregunté si quería jugar a otra cosa. Me dijo que no. Le pregunté qué quería hacer—no me respondió. Le pregunté si quería que su amiga le pidiese disculpas. Me dijo que sí. Le dije a Huayu que le pidiese perdón y eso hizo. También le dije a Yating que Huayu no lo había hecho a posta, aunque creo que ya lo sabía, pero igual era entendible su frustración.
Un rato más tarde Yating se levantó y se quedó parada en una esquina del centro por la que la gente normalmente no pasa, al lado de las taquillas, aislada. Entendí que necesitaba estar un rato sola así que no me acerqué. Varios niños pasaron cerca de ella y la miraron con cara de confusión en plan «Qué está haciendo Yating ahí parada frente a las taquillas?», pero tampoco se acercaron.
Mientras tanto vi que Huayu había cogido un bolígrafo y un papel de color de esos cuadrados y pequeños, y estaba escribiendo algo. Me habría gustado ver lo que escribió pero no me dejó, lo cual también era entendible dado que se trataba de un mensaje personal para su amiga. Me imagino que habrá escrito algo como «De verdad lo siento. Te quiero mucho. Huayu~ ♥».
Primero le dio el papel a Keai para que Keai se lo llevara a Yating. Yo le dije a Huayu que en mi opinión, a Yating le gustaría más que fuese ella misma a llevarle el papel, y no una mensajera contratada. Luego Huayu me dijo que quería intentar construir el cubo Rubix, a modo de gesto de reconciliación. Me pareció muy dulce de su parte que se dispusiera a hacer esto por su amiga. Me senté entonces en el suelo al lado de ella para ayudarla.
Chen, el dueño del centro, cuando vio a Yating triste y sola en esa esquina donde se había puesto, le ofreció un bol de comida para levantarle el ánimo. La niña se sentó a comer a un metro de donde estábamos Huayu y yo intentando construir el cubo Rubix. Cuando Yating terminó de comer, yo le dije «Oye Yating, ¿por qué no vienes a darnos una mano? Tú eres la que mejor sabe cómo manipular estas piezas. Enséñanos cómo se hace», así que Yating vino y se sentó con nosotros a ayudarnos. Final feliz.


Algo interesante que ahora me estoy acordando al ver la foto de Huayu con la mascarilla puesta es lo siguiente. Huayu no había estado usando la mascarilla en todo el día; solo se la puso justo después de que ocurriese el incidente con Yating. Esto muestra que los taiwaneses —o por lo menos esta niña— a veces usan la mascarilla como forma de ocultar sus emociones cuando se sienten tristes o decaídos; básicamente en esos momentos en que hacemos o decimos algo que nos hace desear que la tierra nos trague o que nos volvamos invisibles.
Algo gracioso que noté también, es que si te fijas bien en la última foto, Huayu tiene una mascarilla puesta sobre la boca y otra más colgando de su muñeca de la mano izquierda. Los taiwaneses tienen este hábito de colgar la mascarilla del brazo o la muñeca cuando no la están usando. Se ve que Huayu estaba tan abatida por lo que había pasado que se olvidó de que tenía una mascarilla en el brazo y fue a buscar una nueva a la mochila.
Más tarde, cuando ya todo el drama había quedado atrás y todos estábamos contentos de vuelta, me puse a jugar con Rumi (loli de segundo grado) y Huayu. Se trataba de un juego simbólico en el que Huayu y yo éramos gatos, y Rumi nos daba de comer. Pero la comida no era gratis sino que la teníamos que pagar dándole a cambio «dinero gatuno».

A las 17:30 fuimos a la escuela. Allí también jugué con lolis: con Rumi y Shufen. Primero jugamos al pilla-pilla, y luego —mi idea— al 무궁화 꽃이 피었습니다 (Mugunghwa kkochi pieotseumnida; versión coreana del Red Light Green Light). Como las lolis no podían decir esa frase coreana popularizada por la serie Squid Game, en su lugar decían simplemente «one, two, three» y se daban la vuelta.
Les hice unas fotos hermosas de las dos peques riéndose mientras jugábamos:


Ame,
Kato

Gran final!