Día 1 en Nantes: Château des ducs de Bretagne, Île de Versailles, Jardin des Plantes

Kara Ema:

El miércoles a las 18:30 llegué a Nantes, en la región Países del Loira (Pays de la Loire).

Nantes es una ciudad bretona situada en la orilla del río Loira, a 50 km del océano Atlántico. Es la capital del departamento de Loira Atlántico y de la región de Países del Loira. Es el centro de una conurbación de más de 900 000 habitantes. Se la considera, junto a la de Saint-Nazaire, como la mayor área metropolitana del oeste de Francia. Históricamente, la ciudad se encontraba dentro de la parte de Bretaña donde antaño se hablaba el galó, una lengua románica.

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Es curioso que si bien hoy en día Nantes no pertenece a la región administrativa de Bretaña, por su cultura e historia es considerada una ciudad bretona.

A las 19:00 hice el checkin en el hotel Ibis, a 500 metros de la gare de Nantes.


El jueves a las 10:00 pasadas dejé el hotel para ir a recorrer.

A dos pasos del hotel estaba la Tour LU, así que pasé por allí primero.

Tour LU (Lefèvre-Utile)

Unos 500 metros hacia el norte estaba el Château des ducs de Bretagne.

El castillo de los Duques de Bretaña (en francés: Château des ducs de Bretagne) es una antigua fortaleza medieval y palacio ducal situado en la ciudad de Nantes, en la región francesa de Países del Loira, en la ribera derecha del río Loira, que alimentaba antiguamente los fosos.

Reformado y adaptado a las nuevas técnicas de artillería sobre el castillo original del siglo xiii llamado castillo de Nantes, fue la residencia principal de los duques de Bretaña desde el siglo xiii al xv. En 1840 fue objeto de una clasificación en el título de los monumentos históricos y actualmente es propiedad comunal, rehabilitado para su apertura al público en general.

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Château des ducs de Bretagne reflejado en el Miroir d’eau que había enfrente

Los terrenos del castillo se podían recorrer libre y gratuitamente, así que eso hice, junto con al menos una docena de grupos de escolares que habían decidido venir a hacer lo mismo ese día a esa hora.

Escolares camino hacia el castillo
Niños haciendo gimnasia en colchonetas dentro de los terrenos del castillo
Foso del castillo
Baluartes del castillo
Una de las entradas del castillo

Debe de ser genial ser animateur (animador) en Francia, dado que te permite viajar y conocer sitios históricos y maravillosos, de la mano de grupos de niños que se la van a pasar correteando alrededor de ti, exclamando «waouh!» a cada cosa mínimamente curiosa que vean, contándote chistes como el del «oui-fi», y en general alegrándote el día.

Por el otro lado, debe de ser genial ser un niño en Francia, dado que te la pasas todo el tiempo haciendo salidas a lugares increíbles, tienes seis períodos de vacaciones por año (uno para cada estación, más Navidad y Pascuas) durante los cuales te mandan a colonias de vacaciones donde realizas viajes por distintas partes de Francia y Europa.

Después del castillo pasé por la Cathédrale Saint-Pierre-et-Saint-Paul de Nantes, la cual estaba temporalmente cerrada así que solo la pude apreciar por afuera.

Cathédrale Saint-Pierre-et-Saint-Paul de Nantes

A las 11:00 fui a ver la Isla de Versalles.

La isla de Versalles (en francés île de Versailles) es una isla fluvial, parcialmente artificial, del río Erdre a su paso por la ciudad de Nantes (Francia). Fue construida a partir de los materiales de excavación y dragado obtenidos durante la construcción del canal de Nantes a Brest.

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Cuando llegué no esperaba encontrarme con un hermoso y amplio jardín japonés.

Jardin japonais de l’Île de Versailles (I)
Jardin japonais de l’Île de Versailles (II)
Jardin japonais de l’Île de Versailles (III)
Jardin japonais de l’Île de Versailles (IV)
Río Erdre (buena suerte intentando pronunciar eso en francés)

Desde la isla volví a bajar hasta la altura de la catedral, solo que esta vez estaba en la parte este que daba al Cours Saint Pierre.

Izquierda: Cathédrale Saint-Pierre-et-Saint-Paul. Derecha: Porte Saint-Pierre.

Continué bajando por el Cours Saint Pierre hasta llegar a la altura del castillo, o mejor dicho el terreno que estaba ubicada inmediatamente al este del castillo, donde en ese momento estaban haciendo una especie de festival bretón llamado Les Jeux de Bretagne (Los juegos de Bretaña).

Bandera de Bretaña
Les Jeux de Bretagne (I)
Les Jeux de Bretagne (II)
Les Jeux de Bretagne (III)
Les Jeux de Bretagne (IV)

A las 12:00 llegué a mi siguiente parada: Jardin des Plantes.

El jardín de plantas tenía, como era de esperarse, plantas.

Plantas en el Jardin des Plantes

También como era de esperarse —dado que esto es Francia—, había grupos de escolares haciendo pique-niques.

Pique-nique de escolares en el Jardin des Plantes

Pero también había cosas inesperadas, como un árbol de forma bizarra y un banco para gigantes.

Épicéa de Serbie (Pícea de Serbia)
Banc géant (Banco gigante)

Este parque tenía una salida que daba a la gare de Nantes.

Gare de Nantes
Cartel de Nantes frente a la estación

A las 13:00 regresé al hotel.

A las 17:30 volví a salir, con dos misiones:

  1. Ir a cortarme el cabello.
  2. Ir a comprar una nueva maleta.

A las 18:30, tras salir de cortarme el pelo, pasé por el Aire de Jeux de Kinya Maruyama.

Aire de Jeux de Kinya Maruyama en el Square Élisa Mercœur

En el centro del parque, un pequeño espacio cerrado alberga una singular zona de juegos. Aquí, el arquitecto y artista japonés Kinya Maruyama ha creado un monstruo marino liberado de las profundas arenas.

Este largo y colorido animal serpentea entre los árboles, prestando su espalda a las plantas, su costado a los exploradores y su boca abierta a los aventureros más atrevidos.

Con cabeza de rinoceronte y ojos de dragón, los niños descubren un lugar donde saltar, jugar y seguir inventando sus mundos imaginarios.

Le voyage à Nantes

Frente a esta área de juegos había un campo de fútbol curvo, llamado Feydball.

Feydball

El campo de fútbol diseñado sobre el césped se adapta a los desniveles del terreno, a su pendiente y, sobre todo, a su forma de media luna. Los espectadores se sientan en los escalones, convertidos en gradas, y contemplan un partido distorsionado por la inusual configuración del terreno de juego. El público también puede animar a los jugadores frente a un gran tótem de espejos, una especie de pantalla de retransmisión en la que la percepción se invierte: el espejo crea una anamorfosis que da al campo su aspecto clásico, ¡pero distorsiona a los jugadores y al balón!

Le voyage à Nantes

Cuando estaba yendo a las Galeries Lafayette para comprarme la maleta, me topé con esto:

Si la estrategia de poner un maniquí vestido así en la vitrina era captar mi atención lo han conseguido

Cuando vi esto me dije: «Espera un momento…», retrocedí cinco pasos y entré a la tienda a ver de qué se trataba. La maleta podría esperar.

Resultó ser un local llamado Envie de Japon, que vendía toda clase de artículos relacionados con Japón, e incluso tenía una parte que era tipo un manga café, donde pagabas para entrar y podías hacer uso de todo lo que había dentro, incluyendo juegos de arcade, videojuegos, una biblioteca con manga y demás.

Carteles kawaii que vendían
Cartel kawaii decorativo dentro de la parte del manga café (me dejaron entrar a verla sin pagar)
Figuras
Marque-pages (marcapáginas) kawaii que me compré. El de Anya lo estoy usando en mi libro de chistes. El resto son para regalar.

Frente a las Galeries Lafayette me encontré de casualidad con otra tienda más relacionado con Japón. Esta vez se trataba de un local especializado en la venta de manga.

Japanism, tienda de manga en Nantes.
Interior de la tienda

Te dije que los franceses adoran la cultura popular japonesa, ¿no?

A las 19:00 finalmente entré al centro comercial y me compré la maleta que necesitaba. De ahí me volví para el hotel.

Al rato volví a salir porque tenía que ir a buscar un TooGoodToGo que había pedido en una boulangerie.

Pasé por la Place du Bouffay, donde me encontré con una curiosa estatua, donde la persona estaba parada con un pie sobre el pedestal y el otro en el aire.

Éloge du Pas de Côté

Luego pasé por Rue Kervégan, una calle llena de bares y restoranes.

Rue Kervégan

Finalmente llegué a Le Boulanger Feydeau y retiré mi TooGoodToGo.

A las 20:00 llegué al hotel y esta vez sí que ya no volví a salir.

Ame,
Kato