Reunión de Komi, barrio coreano y fin de semana relajado

Kara Ema:

El jueves fue mi último día con Akane y su familia. A las 11:00 me despedí de ellos y Kaka me llevó con el coche hasta la estación. A la tarde Akane se volvería para Saitama, mientras que yo había decidido quedarme unos días más en Osaka.

Cerca de las 12:00 llegué al hotel que reservé por una semana en la ciudad de Osaka, un APA Hotel (mi cadena de hoteles japonesa favorita). Les pedí que me guardaran las maletas y me fui a dar una vuelta, dado que el horario de check-in era recién a las 15:00.

Almorcé unos sándwiches en Doutor y luego me fui al parque Nakanoshima, donde me quedé un rato leyendo Escape from Childhood.

Parque Nakanoshima (I)
Parque Nakanoshima (II)
Leyendo un capítulo más de Escape from Childhood

A las 15:00 hice el check-in y subí a mi habitación.

El panel al lado de mi cama, para controlar todas las luces de la habitación, el aire acondicionado, y cargar dispositivos electrónicos.

A las 17:30 salí de vuelta y me fui a tomar la línea Sakaisuji del metro de Osaka. Me bajé en la estación terminal Tengachaya. Desde allí me pasé a un tren Nankai, y me bajé en la estación Kitanoda, en la ciudad de Sakai.

Sakai (堺市) es la segunda ciudad más grande en la prefectura de Osaka, y queda inmediatamente al sur de la ciudad de Osaka. La razón por la cual estaba allí ese día era la siguiente.

En el campamento al que fui en abril me hice una amiga de ocho años llamada Yume. Me empecé a escribir por Line con mi amiga —a través del teléfono de su madre—, y ella me contó que vivía en Sakai y que todos los jueves de 18:30 a 20:30 tenía reunión de Komi. Yo le dije que iba a estar en Osaka en mayo así que a lo mejor nos íbamos a poder volver a ver. Se puso supercontenta cuando le revelé que iría a la reunión de Komi de este jueves.

A las 18:30 en punto llegué al sitio donde me dijo mi amiga que se celebraría la reunión.

Entrada al lugar de la reunión (un salón de eventos que Komi seguramente alquila)

Apenas crucé la puerta, no llegué a tiempo de quitarme el calzado que ya tenía a Yume enroscada a mí como si fuese una garrapata. Tan pronto como me vio entrar se me acercó corriendo, pegó un salto y se me tiró encima, abrazándome con sus cuatro extremidades. La madre estaba atrás de ella sonriendo, y pidiéndole que lo hiciera de vuelta dado que no había llegado a tiempo de sacar una foto.

Después de abrazarnos y jugar un rato, de repente Yume fue a buscar algo en su bolso y me lo entregó. Eran unas cosas hechas por ella con papel, incluyendo una pequeña carta que había escrito para mí:

Obsequios de parte de Yume (los cuales me pienso llevar a la tumba)
大好きなかとへゆめより
今日あえてうれしかった。ゴルデンウィーク明日から土ようびあそぼ
Querido Kato de parte de Yume
Estoy contenta de haberte podido ver hoy. Juguemos mañana hasta el sábado
Lo que decía la carta

Me acabo de dar cuenta de la poca cantidad de kanji que incluye la carta, lo cual es entendible puesto que fue escrita por una niña de tercer grado que aún los está aprendiendo. 「大好き」(daisuki) significa «querer mucho» y es algo que los japoneses normalmente tardan muchísimo en llegar a decir a una persona; a veces no llegándolo a decir nunca. La parte de «juguemos mañana hasta el sábado» es porque Yume estaba de vacaciones escolares por la Golden Week, y entonces quería que me quedara con ella hasta el sábado para jugar juntos.

Las dos horas que duró la reunión de Komi mi amiga se mantuvo pegada a mí, sentada en mi regazo, pidiéndome que le hiciera caballito, upa, que jugáramos al piedra, papel o tijera (le enseñé a decirlo en español), a levantarla por el aire y hacerla volar, al juego ese de chocar las palmas con el otro al ritmo de una canción, entre otras cosas.

A las 20:30 terminó la reunión y la mayoría se fue a su casa, pero Rina —la madre de Yume— como era la organizadora del evento se quedó ordenando y hablando con algunos que todavía quedaban, así que Yume y yo aprovechamos para seguir jugando y charlando un rato más. Al final Rina se ofreció a llevarme con su coche hasta la estación; Yume exigió que me sentara atrás con ella.

Mientras íbamos en el coche Yume manifestó su deseo de que yo fuese a su casa a quedarme a dormir. Incluso quería que fuera ese mismo día, lo cual era complicado dado que no tenía ropa para cambiarme ni cepillo de dientes, etc. Su mamá le dijo que primero habría que consultarlo con papá.

Rina detuvo el coche frente a la estación, tomó su teléfono y le envió un mensaje a su marido. Tras recibir la respuesta anunció que por lo pronto no sería posible dado que el marido consideraba que «era demasiado pronto». Y sí, es entendible. Después de todo él no me conocía y Rina me conoció ese mismo día (aunque ya habíamos hablado un par de veces por Line). Yume se quejó y yo la consolé asegurándole que nos veríamos nuevamente el jueves que viene y a lo mejor podría ir a su casa otro día.

Los saludé a todos y me fui a la estación a tomar el tren. Eran las 22:15. Una hora más tarde llegué al hotel.


El plan para el viernes era ir a visitar el barrio coreano de Osaka.

Salí del hotel a las 15:15 y me tomé el metro hasta la estación Tsuruhashi. Desde ahí empecé a caminar hacia Ikuno Korea Town.

Ikuno Korea Town (japonés: 生野コリアタウン, coreano: 이쿠노 코리아타운) es un barrio coreano en Ikuno-ku, Osaka, Japón. Es uno de los barrios coreanos más grandes del país y una importante atracción turística, con cerca de dos millones de visitantes en 2021.

Se encuentra a diez minutos a pie de las estaciones de Tsuruhashi y Momodani. Entre las 10:00 y las 18:00 horas, la calle comercial principal es zona peatonal. En las inmediaciones se encuentra el Museo de la Ciudad Coreana de Osaka, que trata sobre la historia de la zona y muestra la cultura coreana.

Wikipedia
No tardé en empezar a ver carteles escritos en coreano

Leí por ahí que el 20% de la gente viviendo por esta zona es de origen extranjero, lo cual lo convierte en el barrio con mayor densidad de extranjeros residentes de todo Japón.

鶴橋商店街 (Tsuruhashi shōtengai; calle comercial de Tsuruhashi)

Así comenzaba toda una red de shōtengai que había en los alrededores de la estación de Tsuruhashi, la mayoría de cuyos comercios vendían comida y otros artículos coreanos (y sospecho que muchos de los vendedores eran de origen coreano).

鶴橋本通 (Tsuruhashi hondōri; calle principal de Tsuruhashi)

La forma en que los comercios promocionaban sus comidas me hacía acordar a cuando estuve en Corea, dado que eran las mismas imágenes de comidas con un montón de queso encima, o de comidas superpicantes, y ni una señal del precio que salía cada cosa.

Uno de los locales coreanos y las comidas que vendía

En un momento pasé por un supermercado coreano llamado Kimchiland (キムチランド) y me compré varias cosas que me gustaban y recordaba haber consumido cuando había estado en Corea.

Kimchiland
Lo que me compré en el super coreano

Finalmente llegué a la calle principal del barrio coreano, llamada 御幸通り(Miyuki-dōri).

Miyuki-dōri

En una tienda de ahí me compré un hotteok (panqueque coreano) de queso, y en otra un hasdogeu (perrito caliente coreano) también con queso y una salchicha.

Hotteok de queso
Hasdogeu con salchicha y queso

El hasdogeu me lo fui a comer a un parque mientras leía Escape from Childhood.

A las 18:00 me fui del parque y tomé la avenida Sokai (疎開道路; Sokai-dōro). Me seguí cruzando con varios negocios coreanos.

Supermercado coreano
Fotomatón coreano

También pasé por un lugar llamado Jaws Topokki que vendía mi comida coreana favorita, tteokbokki. Entré y me pedí un plato, el cual comí muy lentamente —en parte porque estaba picante y en parte porque ya estaba lleno de lo que había comido antes— mientras leía los últimos capítulos que me quedaban para terminar Escape from Childhood.

Comiendo tteokbokki en Jaws Topokki

A las 19:30 me fui a la estación y media hora después llegué al hotel.

Por cierto, he estado notando estas nuevas instalaciones en algunas de las estaciones ferroviarias de Osaka:

Al parecer son para poder pasar y que te cobren automáticamente sin tener que pasar ninguna tarjeta, utilizando un sistema de reconocimiento facial. Las han estado instalando en preparación para la Expo Mundial que se celebrará en Osaka en 2025. Personalmente no sé si me gusta mucho la idea de que me escaneen la cara cada vez que uso el tren, pero al fin y al cabo es algo que ya lo están haciendo hoy en día con las cámaras de seguridad equipadas con sistemas de reconocimiento facial e inteligencia artificial. La privacidad hace años que se ha vuelto cosa del pasado, y a nadie parecería importarle demasiado.


El sábado no hice gran cosa. A las 17:00 salí a Hotto Motto a comprarme un bentō para… ¿almorzar? ¿cenar? ¿almorcenar? Me costó apenas 600 yenes (~4 dólares) y no tardaron más de dos minutos en entregármelo desde que lo pedí, lo cual nunca va a dejar de sorprenderme. Me lo fui a comer a un parque cercano.

Comiendo mi bentō de chicken nanban en el parque Nakaoe

Después de comer me quedé un rato en el parque leyendo el primer capítulo de un nuevo libro que arranqué a leer—Dialogues with Children de Gareth B. Matthews.

Cada semana durante un año, un filósofo profesional y ocho niños de una escuela de Edimburgo se reunieron para elaborar historias que reflejaran problemas filosóficos. El filósofo, Gareth B. Matthews, cree que los niños son mucho más capaces y están más dispuestos a pensar en abstracto de lo que los adultos suelen reconocer. Este atractivo libro tiene profundas implicaciones para la educación y para nuestra comprensión del abanico de relaciones entre adultos y niños. Con el ejemplo de estos diálogos, Matthews invita a padres, profesores y a todos los adultos a abrirse a esos momentos en los que pueden compartir con los niños los placeres del descubrimiento filosófico conjunto.

Goodreads

A las 18:00 fui al supermercado Gyōmu (業務スーパー), una cadena conocida por tener buenas cosas a buenos precios.

業務スーパー

Allí me compré un par de cosas, incluyendo té tailandés —no puedo creer que al fin encontré un lugar donde lo vendan a fuera de Tailandia— y un helado que comí en el camino de regreso al hotel.

Té tailandés instantáneo
Comiendo helado en la calle

La práctica de comer helado en la calle es algo que he visto miles de veces en Europa (sobre todo en Italia) y exactamente cero veces en Japón. Hay dos razones para esto:

  1. Los japoneses no tienen una cultura de comer cosas mientras caminan. Por lo general si se compran algo para comer no empiezan a caminar hasta no haberlo terminado.
  2. Los japoneses no tienen una cultura fuerte de tomar helado como existe en países como Italia y Argentina (los argentinos habiéndolo heredado de los italianos).

Pero el hecho de que esté en un país rodeado de gente que nunca tomaría helado caminando por la calle no significa que yo tenga que privarme de hacerlo si me da la gana.


El domingo salí del hotel a las 11:00.

Me fui a un parque cercano llamado Utsubo.

Parque Utsubo (I)
Parque Utsubo (II)
Parque Utsubo (III)
Esculturas en el parque Utsubo (I)
Esculturas en el parque Utsubo (II)
Esculturas en el parque Utsubo (III)

A las 15:00 fui a una hamburguesería llamada Burgerlion, que quedaba a una cuadra del parque. La hamburguesa doble con queso que me pedí me pareció rica pero un poco cara (¥2420; ~US$16).

Hamburguesa de Burgerlion

A las 17:00 volví al hotel.

A la noche me puse a ver una peli en Netflix llamada「先生!好きになってもいいですか?」(Sensei! Suki ni nattemo ii desu ka?; ¡Profesor! ¿Puedo enamorarme de usted?). La vi con subtítulos en japonés para practicar (de todas formas eran los únicos que había).

Shimada Hibiki, estudiante de segundo curso y representante del club de tiro con arco, es una estudiante de 17 años que nunca se ha enamorado. Durante la ceremonia de ingreso en su instituto ve a Kosaku Ito, su profesor de Historia Universal de 26 años, que tiene fama de ser una persona severa y fría. Hibiki, rescatada por Ito tras un pequeño incidente, descubre que su profesor es en realidad compasivo con los demás y empieza a desarrollar sentimientos románticos hacia él. Hibiki se confiesa, y su amor honesto y joven empieza a derretir poco a poco el corazón de Ito.

MyDramaList

Me pareció supertierna la relación entre los dos personajes principales, en especial la parte en que ella le confiesa su amor mencionando la frase que está en el título de la película:

Me encanta la frase; el único problema es que si tiene que preguntar eso problablemente ya sea demasiado tarde.

Igual mi frase favorita de la peli no es esa sino una que que le dice una amiga a la prota cerca del final, cuando la prota ya se estaba por rendir y empezaba a pensar que su relación con el profe no tendría futuro dado que no se podía enamorar de él:

「世の中に好きになっちゃいけない人なんていないよ」(Yononaka ni suki ni nacchaikenai hito nante inai yo; En este mundo no hay nadie de quien no puedas enamorarte.)

Después de escuchar eso la prota corre a buscar al profe que ya se estaba yendo dado que todo el mundo en la escuela se había enterado del beso que le había dado a la prota. El profe también corre a buscarla a ella, y cuando se encuentran le confiesa que él también se había enamorado. Lo que sí: le pide de esperar a que ella se haya graduado de la escuela para empezar a salir juntos.

La última escena es el día de la graduación. El profe la está esperando a la salida de la escuela. Cuando la ve, la felicita por haberse graduado y le pregunta qué quiere hacer. Ella dice que quiere tomarle la mano. Se toman la mano, luego se besan y aparecen los créditos.

La peli me pareció excelente de principio a fin salvo por un detalle: el de esperar a la graduación. Si los dos se aman, ¿qué necesidad hay de esperar? ¿Qué más hace falta para establecer una relación amorosa con alguien además de amor recíproco? Además la chica ya tenía 17, con lo cual no podía faltar más de un año para que se graduara.

La canción de los créditos finales también me pareció fantástica:

YouTube player
Uta Usagi de Spitz — Los clips que se muestran en el video son partes de la peli.

No tengo idea cómo será en otros países, pero al menos en Japón sé que esto de que una alumna y un profesor se enamoren y terminen casándose tan pronto como ella se gradúa es algo que si bien no es supercomún, tampoco es particularmente raro. Una vez estábamos hablando sobre este tema con Akane, y ella me contó que en la escuela a la que iba su marido Taiyo hubo uno de estos casos.

Ame,
Kato