Finde tranquilo: sábado de compras y domingo de playa en Foggia

Kara Ema:

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Loli ucraniana Milana Kirilenko, ganadora del primer lugar en la categoría 6-9 años de baile en barra.

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El sábado a las 16:00 salí con la idea de ir a un supermercado Lidl que quedaba a dos kilómetros de casa.

En condiciones normales dos kilómetros me habrían tardado no mucho más de media hora caminar. Pero había un problema: la carretera que me dejaba ahí de forma más directa estaba cerrada al tránsito, y además pasaba por debajo de un puente (Lidl estaba cerca del puente, frente a la carretera que pasaba por arriba) y no había forma de subir.

Puente visto desde abajo, desde la carretera cerrada.

A las 16:30 llegué al puente y me di cuenta de que, a pesar de que estaba físicamente a tan solo 100 metros del Lidl, no tenía forma de llegar desde allí, así que tendría que volver y hacer una vuelta enorme para poder subir a donde estaba el supermercado.

Había otra alternativa: Apple Maps me marcaba un camino mucho más corto, pero que al principio me obligaba a pasar por una propiedad privada. La puerta de la propiedad estaba abierta, así que me acerqué y lo saludé al hombre que estaba en la casa. Le expliqué que necesitaba ir a Lidl, y le pregunté si podía pasar por ahí. Me dijo que no, que tendría que regresar por donde había venido y dar toda la vuelta. Le insistí un poco así que medio que se enojó y me gritó que se trataba de una calle privada.

El hombre sabía perfectamente que si me dejaba pasar podría llegar a Lidl en 5 minutos a pie desde ahí, de lo contrario tardaría más de media hora. A veces no entiendo por qué la gente tiene que ser tan individualista y antipática.

Por suerte no todos son así: cuando estaba empezando a dar la vuelta larga, me crucé con Elina, una de las profes en la escuela de Kasia. Estaba con su pareja en una moto. Me saludaron y me preguntaron a dónde estaba yendo. Cuando les dije que al Lidl, me dijeron que ellos también iban para allá. Me ofrecieron llevarme, pero solo cabían dos personas, así que Elina se bajó de la moto y se quedó ahí parada en la carretera mientras su novio me llevaba a mí primero, y luego volvía a buscarla a su chica.

Carretera cerrada vista desde arriba, desde el puente.

A las 17:00 llegué al Lidl.

En este Lidl tenías que etiquetar tú mismo el pan que llevabas, haciendo uso de esta máquina y balanza.
El queso parmigiano reggiano tenía una alarma antirrobo, y un cartel que decía «¿Has considerado las consecuencias?». Me parece un poco exagerado pero no tanto como que un pedazo de queso cueste casi veinte euros (!).
Siempre me pareció bizarro que el mochi sea tan popular en el oeste de Europa, y haya más variedad aquí que en el país de donde es originario. Mochi helado de caramelo salado no existe en Japón.
Trozos de pistacho y harina de pistacho. Recién ahora me estoy enterando de que existe la harina de pistacho.
Casi todo lo que compré (en la foto no aparecen las patatine, el panzerotto y los mochi helados). Me costó ~28€.

Esta vez compré un montón de quesos y embutidos, así como también pan, salchichas y patatine (patatas fritas) para hacerme unos ricos sándwiches. También conseguí empanadas, bastones de queso picantes, ravioles de ricota y espinaca y queso rallado.

Es gracioso porque la mayoría de las cosas que compré, son cosas que habría comprado en un supermercado en Argentina.

El panzerotto era de mozzarella y pomodoro (tomate); me lo comí de tentempié/merienda tan pronto como regresé a casa.

Parque infantil que me encontré de casualidad en mi camino de regreso (el único que he visto hasta ahora en todo el pueblo; mientras tanto hay veinte iglesias).
Paisaje con varias casas y campos

A las 18:15 llegué a casa.

Cerca de las 20:00 salimos a la playa con Darcy. Caminamos hasta donde terminaba mientras charlábamos, luego fuimos al minibar de la playa donde Darcy se ofreció invitarme una cerveza analcohólica de jengibre.

Cerveza de jengibre

A las 21:00 me despedí de Darcy y me fui a caminar yo solo por la playa, mientras hablaba por teléfono con mi tía. Una hora más tarde volví a la casa.

Durante mi trayecto de vuelta me crucé con un grupo de adolescentes que estaban sentados en el murete que separaba a la playa de la calle, comiendo pizza mientras charlaban animadamente. También me crucé con dos niños que estaban jugando a pasarse una pelota en el medio de la calle. Cuando pasé por al lado de ellos los saludé con un «buonasera», a lo que me respondieron con un «ciao».

Ni Darcy ni yo habíamos cenado todavía. Le dije que iba a preparar ñoquis y que si quería un plato. Me respondió que sí, así que preparé uno para mí y uno para ella.

Los hice con mantequilla y les añadí también un poco de albahaca que había comprado Darcy. Quedaron bastante ricos, aunque es una pena que me haya olvidado de ponerles el queso rallado.

Cena de ñoquis

El domingo a las 16:00 fui a la playa—la que está a media cuadra del apartamento.

Playa

Había bastante gente, sobre todo familias con niños.

Familias con niños

Me encontré un espacio libre cerca del mar y me instalé allí con una sombrilla que había tomado prestada de la casa.

La playa para mí es un lugar más bien para ir con otras personas. Si voy con otra gente puedo llegar a estar toda la jornada, mientras que si voy solo solo me puedo quedar unas horas.

Igual me gusta también ir solo. Más que bañarme en el mar, hay tres cosas que me gusta hacer en la playa cuando voy sin compañía:

  1. Caminar descalso por toda la orilla.
  2. People-watching (observar a la gente).
  3. Leer un libro, ya sea físico o en la Kindle.

Me metí al mar unos minutos para refrescarme, me senté en la sombra del parasol, hice algo de people-watching y finalmente me puse a leer en la Kindle.

Leyendo en la playa

Arranqué un nuevo libro.

Como sabes, por lo general voy alternando entre leer un libro de ficción y uno de no ficción. El último que leí fue Las Aventuras de Sherlock Holmes, lo que significaba que ahora me tocaba uno de no ficción.

El libro que estoy leyendo ahora es el siguiente:

El Mundo Hasta Ayer: ¿Qué Podemos Aprender de las Sociedades Tradicionales? es un libro de divulgación científica de 2012 escrito por el intelectual estadounidense Jared Diamond. Explora lo que las personas que viven en el mundo Occidental pueden aprender de sociedades tradicionales, incluyendo diferentes enfoques de la resolución de conflictos, tratamiento de los ancianos, crianza de los niños, beneficios del multilingüismo y una dieta baja en sal.

Wikipedia

Como sabes también, la antropología para mí —si bien no es mi área de estudio— me resulta fascinante, sobre todo todo lo que tiene que ver con diferencias culturales y acerca de la forma de vivir, pensar y actuar de las distintas sociedades y comunidades, tanto antiguas como modernas. Así que este era el libro perfecto para saciar mi curiosidad.

Los siguientes son algunos extractos de lo poco que leí y resalté hasta ahora:

La mayor parte de nuestro conocimiento sobre la psicología humana se basa en sujetos que pueden describirse con el acrónimo WEIRD: procedentes de sociedades occidentales, con estudios, industrializadas, ricas y democráticas. […] Por lo tanto, si queremos hacer generalizaciones sobre la naturaleza humana, debemos ampliar considerablemente nuestra muestra de estudio, pasando de los sujetos WEIRD habituales (principalmente estudiantes universitarios estadounidenses de psicología) a todo el abanico de sociedades tradicionales.

[…] [Las sociedades tradicionales] han ideado miles de soluciones a los problemas humanos, soluciones diferentes de las adoptadas por nuestras propias sociedades modernas WEIRD. Veremos que algunas de esas soluciones —por ejemplo, las formas en que las sociedades tradicionales crían a sus hijos, tratan a sus mayores, se mantienen sanas, se comunican, pasan su tiempo libre y resuelven sus conflictos— pueden parecerte, al igual que a mí, superiores a las prácticas habituales en el Primer Mundo. Quizá podríamos beneficiarnos de adoptar de forma selectiva algunas de esas prácticas tradicionales.

The World Until Yesterday

A las 19:00 volví a casa y fui directo a la ducha para quitarme toda la arena.

Darcy hizo insalata di riso (ensalada de arroz) para cenar, y me ofreció un plato a mí.

La insalata di riso (literalmente, «ensalada de arroz»), también conocida como riso freddo (literalmente, «arroz frío»), es un plato típico italiano que se consume durante el verano, y que se compone de arroz y otros ingredientes.

Wikipedia
Ensalada de arroz

A las 23:00 me fui a acostar.

Ame,
Kato