Kara Ema:
Vídeo YouTube del día
Loli rusa practicando baile en barra (pole dance).
El jueves a las 7:40 —la misma hora en la que partía el autobús— salí de la casa y arranqué la caminata hacia el centro, la cual me tomó unos cuarenta minutos.

Me da gracia que, a pesar de que Sciacca es una localidad pequeña con 40 mil habitantes, tiene como veinte iglesias en o cerca del centro histórico. Tiene varias plazas también (piazza), algo muy típico del paisaje urbano de Italia y de Europa en general. Pero lo que no vi fueron parques, y mucho menos parques infantiles.
Cuando llegué a la escuela me puse a hojear el libro para ver qué actividad les daba a los peques. En eso me crucé con una actividad que me hizo recordar a mi infancia:

A las 9:00 arrancó el Circle Time, liderado por Darcy. Hay un baile muy popular en Gran Bretaña, llamado Hokey Cokey. Darcy —siendo británica— hizo a los niños bailarlo. Como era de esperarse, a todos les gustó especialmente la parte en que todo el grupo cierra el círculo corriendo hacia el centro.
A las 9:30 arrancó la primera hora de clase. El tema del día de hoy era Nature (naturaleza), así que lo primero que hice fue escribir en el pizarrón una sopa de letras con 12 palabras relacionadas con naturaleza que los niños tenían que encontrar.

Luego les hice hacer una actividad del libro en la que tenían que dibujar tres animales fantásticos: uno con cabeza de elefante y cuerpo de serpiente, otro con cabeza de león y cuerpo de mono, y el último con cabeza de águila y cuerpo de tiburón.


A las 10:10 (faltando veinte minutos para terminar la clase y pasar a la merenda), les hice a los niños salir a la terraza para hacer un juego.
Les di cintas verdes a todos y les dije que se las tenían que poner en la cola, o dicho más precisamente, entre la ropa interior y el pantalón. La idea era que esta era su «vida», y podían seguir en el juego siempre y cuando tuviesen vida. El objetivo entonces era proteger su vida mientras intentaban robar la vida de los demás.
Cuando alguien se quedaba sin vida, tenía que pasar a la estación (una mesa en una esquina de la terraza) donde podían obtener una nueva vida, pero antes tendrían que superar un desafío, haciendo coincidir unas cartas en inglés con palabras y dibujos. Para que se entienda mejor doy un ejemplo: un niño venía a la mesa y una ayudante le daba una carta que ponía «girl». Sobre la mesa había varias cartas con dibujos; el niño tenía que encontrar el dibujo correspondiente a la carta que había recibido, es decir el dibujo de la niña.



Después del snack hicimos un pequeño bingo: cada alumnos tenía dos cartones de bingo y una de mis ayudantes iba cantando distintas palabras en inglés hasta que alguien hiciera bingo.

Luego hicimos una actividad que había preparado Caterina: What’s in the bag? Uno de los niños pasaba al frente y metía su mano dentro de una bolsa sin mirar su interior. Solamente por medio del tacto tenía que intentar adivinar qué había dentro de la bolsa.

Luego hicimos otra actividad más en la que los niños tenían que escribir cada uno en una hoja (en los dos sentidos: de papel y de un árbol) una palabra en inglés relacionada con la naturaleza, y del otro lado de la hoja una breve frase haciendo uso de esa palabra.


Los últimos cinco minutos de clase volvimos a salir a la terraza para hacer otro juego más: What’s the time Mr. Wolf?


A las 12:00 fuimos a Pegaso.

A las 13:00 terminó todo. Una vez más Kasia me dio 50€ a modo de compensación por mi trabajo como profesor titular en su curso de verano.
Por cierto, al parecer Kasia no contrata a nadie para limpiar la escuela, si no que se encarga ella misma de hacerlo. Ella también es la única que lo administra; su marido no se involucra para nada.
El viernes a las 7:00 desayuné lo de siempre: café con leche con dos tostadas con mantequilla de pistacho.

A las 8:00 llegué al centro de Sciacca. Habían cortado la calle dado que tenían que bajar (o subir, no estoy seguro) una unidad de aire acondicionado, haciéndola pasar por la última ventana de un edificio con una grúa. Conque así es como hacen entrar los objetos y muebles grandes a las casas en Italia.

A medida que los niños llegaron se sentaron en ronda en el piso de la terraza para jugar a varios juegos.

Hoy era un día especial, dado que no habría clases en la escuela ni en Pegaso, sino que iríamos a pasar la jornada a un «Secret Garden» (jardín secreto). Así es como Kasia lo había llamado para hacerlo más misterioso, pero el nombre real era Giardino Scandaglia.
Antes de ir al jardín nos paseamos un poco por el pueblo con los peques. Esta parte me gustó mucho. Muchas veces he visto grupos de niños paseando por ciudades europeas, y he querido estar con ellos, saber de dónde venían y demás. Hoy finalmente me tocó estar del otro lado, con los niños. Pude ver varias personas que se detenían unos minutos a observarnos y nos sonrían; un par de ellos incluso se acercaron a saludarnos.

A estas niñas les presté mi Sprigatito para que lo llevaran durante el trayecto y me lo cuidaran. Vi como se la pasaban entre ellas, teniéndolo un minuto cada una, e incluso le inventaron un nombre, una edad y un género. Dijeron que tenía un año, que era una niña porque tenía los ojos rosas, y que se llamaba Cusi Giugi Mela Verde Vampiro.

«Mela verde» en italiano significa manzana verde, lo cual era un nombre bastante apto para Sprigatito, debido a su color verde manzana. «Vampiro» se lo añadieron después, cuando se dieron cuenta de que tenía un colmillo que le salía de la boca cual si fuese un vampiro. «Cusi giugi» no significa nada; supongo que fue un añadido por alguna de ellas solo para hacer que el nombre sea más tierno.
Cuando yo les pregunté si se trataba de un ragazzo o una ragazza y una de ellas me dijo ragazza porque tenía los ojos rosas, le respondí que podría haber sido igualmente un varón, ya que a los varones también a veces les gusta el rosa, así como a las niñas a veces les piace el azul. No me gustan estos estereotipos de género con los colores, por eso intenté explicarles esto a estas niñas.

Durante la caminata paramos un par de veces para ponernos en ronda y hacer algunas de nuestras canciones que hacíamos siempre.

Una cosa que me llamó la atención fue que nadie se molestó en explicar/recordar a los niños que antes de cruzar la calle deben mirar a ambos lados y asegurarse de que no viene ningún vehículo. Este paseo era el momento ideal para hacerles practicar un poco de seguridad vial, pero nadie lo hizo. La forma en que cruzábamos la calle era que uno de los adultos se ponía primero frente al tránsito y luego los peques pasaban en dos hileras. Nadie levantaba la mano tampoco.







A las 10:30 llegamos al jardín, justo para la hora de la merenda. Se trataba de un jardín privado, propiedad de la familia Scandaglia. Se podía acceder a él solo mediante cita previa.


En esta última foto notarás que hay una niña que tenía un teléfono. Era del grupo de los Lions (los más grandes) y tenía 11 años. Aunque igual según me han contado, muchos niños italianos reciben teléfonos mucho antes también, tipo a los 7 años o por ahí.
Después del snack lo que hicimos fue dividirnos en grupos. Cada profe tenía una estación (cinco en total), y los niños también estaban divididos en cinco grupos. La idea era que primero fuesen a una estación a hacer los juegos/actividades que el profe había preparado allí, y luego fuesen rotando hasta que todos hubiesen hecho todas.
Las estaciones consistían en las siguientes actividades:
- Crafts (manualidades).
- Scavenger hunt (búsqueda de objetos).
- Planting (plantación).
- Games (juegos).
- Reading (lectura).
Yo me ocupé del rincón de juegos. En particular, había preparado un juego en el cual yo les hacía escuchar distintos sonidos (e.g. río fluyendo, pájaros cantando, fuego crujiendo, vacas, olas, viento, truenos, tren, etc.) y los peques debían clasificarlos en tres categorías: animales, naturaleza o ambiente, no naturaleza o creado por el hombre.
Me causó gracia cuando en un momento les puse el sonido de unos grillos y les pregunté qué era, tras lo cual varios me dijeron súper convencidos: GRILL! Claro, pasa que grillo en italiano es «grillo» (se escribe igual que en castellano pero se pronuncia diferente), entonces como nunca habían escuchado la palabra «cricket», asumieron que simplemente había que quitarle la última letra al término en italiano para crear el término en inglés.
También hice otro juego más, con cartas de animales. Puse las cartas sobre la mesa y les pedí que encontraran animales carnívoros, animales con dos patas, animales de compañía (mascotas), reptiles, insectos, mamíferos, animales con alas, animales marinos, animales pequeños, animales gigantes, etc.


A las 13:00 terminó todo y los padres pasaron a buscar a sus hijos ahí mismo en el jardín. Tras despedirme de la gente, me volví para casa caminando y pasando por la spiaggia.

Lo que me gusta de esta playa es que mismo cuando hay gente es tranquila y para nada comercial. No hay vendedores ambulantes, no hay personas queriendo cobrarte 40€ por el alquiler de un ombrellone (parasol) y un par de lettini (tumbonas). Solo hay una tienda tipo minibar con un techo y algunas mesas, vendiendo bebidas y sándwiches.
A las 17:00 tuve que volver a la escuela para mi segunda clase de italiano. Esta vez éramos tres alumnos: una mujer de Alemania, la chica de Hong Kong y yo. Hablamos sobre el aperitivo italiano.

Una hora más tarde terminó la clase, pero no me quería volver todavía a Foggia dado que a las 19:30 habíamos quedado encontrarnos con Kasia y todos los profes para ir a un bar a por un aperitivo. Así que decidí ir a hacer tiempo en Bar Rossi. Me pedí una schiacciata (2,5€) y me fui a sentar afuera.
La scaccia (pl.: scacce), scacciata o schiacciata es un pan plano relleno típico de Sicilia. La scaccia se elabora con una lámina rectangular muy fina de masa, doblada sobre sí misma tres o cuatro veces. Se puede rellenar con diferentes ingredientes; las variantes más habituales son ricotta y cebolla, queso y tomate, tomate y cebolla, o tomate y berenjena, dependiendo de la zona, los gustos o la temporada. Se hornea y se puede comer caliente o fría.
Wikipedia

A las 19:30 caminé hasta Bar Florio, donde habíamos dicho que nos encontraríamos. Fui el primero en llegar (parece que los tanos no son muy puntuales; de seguro no como los japoneses). Kasia había dicho que nos invitaría a todos una bebida para el aperitivo.

Mientras todos se pidieron bebidas alcohólicas —sobre todo el Spritz, que es por lejos el aperitivo italiano más popular—, yo opté por un frappè al pistacchio.

A las 22:00 los que quedábamos (solo Kasia, Leo, Darcy y yo) nos pasamos a una pizzeria para cenar. No podía creer la cantidad de opciones de pizzas que había para elegir. El menú tendría un total de doce páginas, ocho de las cuales eran pizzas. Para indecisos como yo definitivamente no está bueno que haya tanta variedad.

Me decidí tan pronto como vi que había una pizza que venía con pistacho. ¡Sí que les gusta el pistacho a los italianos, eh! No me acordaba que eran tan pistacheros, aunque igual creo que no les ganan a los turcos.
La pizza que pedí costaba 13€, se llamaba Golosa y venía con mozzarella, pesto di pistacchio, granella di pistacchio, burrata, mortadella (mozzarella, pesto de pistacho, pistachos picados, burrata, mortadela).

A las 23:00 nos fuimos. Kasia y Leo nos llevaron al apartamento con su coche.
Ame,
Kato
