Kara Ema:
Frase del día en ucraniano
Моя молодша сестра любить пити молоко, а я люблю їсти рибу. Ми обидва коти.
Moia molodsha sestra liubyt pyty moloko, a ya liubliu yisty rybu. My obydva koty.
A mi hermana menor le gusta beber leche, y a mí me gusta comer pescado. Los dos somos gatos.
| моя | moia | mi | pronombre posesivo, femenino singular |
| молодша | molodsha | menor | adjetivo, femenino singular |
| сестра | sestra | hermana | sustantivo, femenino, nominativo |
| любить | liubyt | le gusta | verbo, 3.ª persona singular |
| пити | pyty | beber | infinitivo |
| молоко | moloko | leche | sustantivo, neutro, acusativo |
| а | a | y, mientras que | conjunción |
| я | ya | yo | pronombre personal, nominativo |
| люблю | liubliu | me gusta | verbo, 1.ª persona singular |
| їсти | yisty | comer | infinitivo |
| рибу | rybu | pescado | sustantivo, femenino, acusativo |
| ми | my | nosotros | pronombre personal, nominativo |
| обидва | obydva | ambos | numeral, masculino |
| коти | koty | gatos | sustantivo, masculino, plural, nominativo |
(Esta será la última frase del día en ucraniano, dado que el campamento con los ucranianos ya está por empezar.)
Vídeo YouTube del día
Bielorrusas interpretando danza «Wow-You» durante un concierto benéfico para los huérfanos.
El viernes volvió Julien, ya que como te había contado él tenía solo dos semanas de vacaciones mientras que Charlotte tenía un mes.
Me habían pedido que lo fuese a buscar con el coche hasta el aeropuerto de Niza. No me gustaba mucho la idea dado que como sabes no me gusta mucho conducir, y menos por autopistas a 100 km/h. Pero con tal de ayudar a mi amiga que me estaba dejando vivir en su casa, lo hice igual.
A las 9:40 salí de casi y media hora más tarde llegué al aeropuerto. Me aparqué en la gasolinera que me habían dicho, a pocos metros de la entrada al aeropuerto. Al rato llegó Julien y tomó el volante él para volver a Mouans-Sartoux.
Eran las once y algo cuando regresamos a la casa. Él se fue a descansar a su cuarto y yo me fui al mío.
Me puse a ver la peli Girl Rising.
La película narra las historias de nueve niñas de nueve países: Sierra Leona, Haití, Etiopía, Afganistán, Perú, Egipto, Nepal, India y Camboya. La historia de cada una de ellas fue escrita por un escritor de su país y narrada por actores de renombre. Sus historias reflejan sus esfuerzos por superar las barreras sociales o culturales.
Wikipedia
En un momento el docu dice que cada 30 segundos se casan 13 mujeres (y niñas) menores de 18 años. Supongo que esta estadística será sin contar las sociedades tradicionales, dado que no creo que tengan datos de muchas de ellas. Lo que me molesta igual es que lo dice como si fuese algo necesariamente malo. Si una joven es obligada a casarse y a dejar la escuela por supuesto que es malo, pero no todos los casos son así. Nadie nunca habla de los casos positivos, como el de esa pareja que conocí en el pueblo Badui. Para las sociedades WEIRD no hay matices cuando se trata de matrimonio infantil, trabajo infantil, prostitución infantil, pornografía infantil, etc. Está mal y punto. El lugar del niño es la escuela y el del adulto, la oficina—cada uno en su prisión correspondiente. ¿Que en otras sociedades sí lo hacen? Las otras sociedades están equivocadas entonces. Nosotros tenemos la verdad absoluta. El único código moral que vale es el nuestro. Y el nuestro de ahora, no el nuestro del siglo pasado, que decía que los gays eran unos degenerados y enfermos mentales. Los únicos degenerados y enfermos mentales ahora son los que miran a los niños con deseos perversos. A esos sí hay que matarlos a todos, o por lo menos castrarlos o mandarlos a terapia de conversión como hacíamos antes con los gays y que funcionaba tan bien.
A las 14:00 salí de casa y me tomé un tren hasta Cannes. Desde Cannes caminé hasta Le Cannet y dejé mi CV en la mairie.

Del ayuntamiento caminé hasta el Complexe sportif Roger Duhalde (Complejo deportivo Roger Duhalde). Tendría una entrevista a las 16:00 con el encargado del Service Jeunesse de Mougins.
¡Me contrataron! Arranco a trabajar a principios de septiembre en una de las escuelas de la comuna. De momento solo trabajaré una vez por semana, con un grupo de niños de 6 a 12 años. No tengo idea todavía cuántos niños habrá ni cuántos animadores.
¿Recuerdas que te había contado que los miércoles normalmente los escolares franceses no van a la escuela, o bien van pero solo media jornada (dependiendo de la comuna)? En el caso de Mougins, no tienen clases en toda la jornada del miércoles. En su lugar los padres tienen la posibilidad, si lo desean, de enviar a sus hijos al centre aéré (accueil de loisirs) de la escuela para que pasen la jornada ahí con animadores realizando distintas actividades. Este servicio es ofrecido por la comuna y tiene un costo, a diferencia de la escuela en sí que es gratuita. Mi trabajo será justamente el de animar los mercredis (la jornada de los miércoles).
Desde el complejo deportivo me volví a casa caminando tranquilo y contento por haber conseguido trabajo finalmente. Rentré a las 18:00.
Antes de dormir me vi el cuarto episodio de L’arte della gioia.
El sábado me pasé la mañana preparando todas las cosas que iba a llevar a la colonia (o la «coló», como le dicen aquí de forma abreviada/afectuosa).
Por la tarde, mientras esperaba a que se hiciera la hora de mi bus, me puse a leer un nuevo libro. También aproveché el largo trayecto en bus para avanzar bastante la lectura. Originalmente te iba a hablar del libro aquí, pero como se estaba haciendo demasiado largo he decidido mejor dejarlo para otro artículo futuro.
A las 16:30 Julien me llevó en el coche hasta la parada del bus que había reservado, de la compañía BlaBlaCar. A las 17:00 pasó el bus.
A las 19:00 llegué a Marsella, a la estación Marseille-St-Charles, donde tuve que esperar dos horas hasta mi siguiente bus (nocturno).

Mi primera —y única, en realidad— misión mientras estaba ahí consistía en encontrar un baño público gratuito, lo cual por desgracia muchas veces no es tan fácil en ciudades europeas. El baño dentro de la estación costaba un euro, lo cual por una cuestión de principios no estaba dispuesto a pagar.
Caminé un rato hasta que di con una de esas cabinas metálicas que están en las aceras. Cuando vi que no había que pagar nada para usar este sanitario, entré a la cabina. La puerta se cerró detrás de mí y una voz de mujer dijo «Porte fermée et verrouillée» («Puerta cerrada y trabada»).
Primero hice uno, y luego decidí hacer dos. Coloqué varias tiras de papel higiénico sobre la tabla y, justo cuando me estaba agachando para sentarme, de repente la puerta se abrió por sí sola, dejándome totalmente al descubierto de todos los peatones que pasaban por la acera. Me levanté rápido y toqué todos los botones, esperando dar con el que hacía que la puerta se cerrara. Cuando la puerta se cerró me volví a sentar, pero no tardé en tener que volver a pararme dado que la voz de mujer acababa de anunciarme que el ciclo de lavado estaba por comenzar, y tenía que salir inmediatamente del cubículo.
Pienso que justamente por estos motivos es que en Asia no se ven nunca este tipo de baños públicos: porque dan un montón de problemas. No entiendo por qué los países europeos los usan tanto, en lugar de hacer como los asiáticos y construir baños decentes normales, limpios y gratuitos.
Creo que estoy empezando a odiar las ciudades grandes europeas como Marsella. Mientras más grande es una ciudad, más probabilidades hay de encontrarte con turistas, criminales, drogadictos, mendigos, influencers, YouTubers y baños de pago. En las dos horas que estuve aquí me crucé con casi todos estos personajes, salvo quizás con criminales y drogadictos. De hecho, ahora mismo mientras te escribo esto tengo a un influencer haciendo un live para Instagram sentado a dos metros de mí. Por alguna razón, en las ciudades grandes asiáticas todos estos personajes no son tanto un problema como en las europeas. Por ejemplo, en Tokio, Bangkok y Taipéi jamás me he cruzado con criminales, drogadictos o mendigos.
A eso de las 21:00 salió mi segundo autobús. Pasaría toda la noche aquí, así que intenté ponerme cómodo—lo más cómodo que uno puede estar en un autobús.
Antes de intentar dormir, decidí ver un episodio más de L’arte della gioia.
Pude dormir al menos seis o siete horas, lo cual considero un éxito en un autobús.
A las 11:00 del domingo llegué a Nantes.

De ahí caminé una hora y media hasta la zona de camping donde tendría lugar el campamento. No me esperaba que esta caminata fuese a ser tan bonita.





A las 12:30 llegué al camping y me instalé en una de las carpas. Había solamente una familia, quienes se irían a las 16:00 y me dejarían a mí totalmente solo en todo el predio. El resto de mi grupo (tanto animadores como jóvenes) llegarían al día siguiente. Yo había llegado un día antes a propósito debido a que venía desde lejos.



Algunas de las carpas tenían ocho camas, otras seis y una diez. Pienso que los animadores vamos a dormir todos juntos en la carpa más grande (la de diez), mientras que los jóvenes se distribuirán en las otras, respetando por supuesto la regla de que no se permite géneros mixtos en una misma carpa. No queremos que nadie tenga un hijo, y con los adolescentes nunca se sabe.

Además de las carpas, las mesas para comer y las parrillas para hacer barbacoa que ves en la última foto, también había una carpa cocina y unos baños.


Por cierto, la carpa cocina era el único lugar de todo el camping donde había tomacorrientes, justo al lado de las neveras. Por eso es que ahora mismo te estoy escribiendo desde aquí, sentado a medio metro de las tres neveras que hay, dado que necesito cargar mis dispositivos.
Luego, por lo que pude ver de los baños, si bien hay una parte para mujeres y otra para hombres, la parte para mujeres está cerrada con llave. No sé si mañana la van a abrir o no. Espero que sí porque si no significará que todos tendremos que usar la parte para hombres, donde solo hay dos urinales, dos inodoros y tres duchas. Tres duchas para 35 personas va a ser duro…
La gente que se fue me dejó algunas cosas en la nevera (queso, postres de chocolate, yogur, ensalada, tomate). La verdad que me vino rebién: lo pude utilizar como cena. De no haber tenido todo esto tendría que haber caminado de vuelta hasta la ciudad. Y mismo haciendo eso me iba a costar conseguir un supermercado abierto, ya que en Francia los domingos por la tarde/noche la mayoría cierran.
No tengo mucho más para contarte por ahora. Me pasé el resto del día tranquilo, descansando y ansioso por que arrancara el campamento finalmente.
No creo que te vaya a poder escribir sobre el campamento hasta que termine dentro de una semana. Igual estaré tomando notas todos los días para no olvidarme los detalles y luego poder contarte.
Antes de dormir me vi el último episodio de L’arte della gioia.
Ame,
Kato
