Kara Ema:
Hoy me fui de excursión al Caminito del Rey.
El Caminito del Rey es un paso construido en las paredes del desfiladero de los Gaitanes, entre los términos municipales de Ardales, Álora y Antequera, en la provincia de Málaga, comunidad autónoma de Andalucía, España. Se trata de una pasarela peatonal de más de tres kilómetros (además de 4,8 kilómetros de accesos), adosada a la roca en el interior de un cañón, con tramos de una anchura de apenas un metro, colgando hasta 105 metros de altura sobre el río, en unas paredes que llegan a ser verticales.
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A las 9:30 partía un autobús desde la estación ferroviaria de Málaga, el cual nos dejaría en el desfiladero tras un trayecto de alrededor de una hora.
Durante este trayecto conocí a una chica súper simpática—una neozelandesa llamada Kaylee. Tuvimos una charla muy amena que hizo que el viaje pasara súper rápido. Y a la vuelta también nos volvimos a sentar juntos y seguimos platicando hasta llegar a la estación, donde nos despedimos y cada uno partió a su respectivo hotel.
Cuando nos bajamos del bus al llegar al lugar, tanto Kaylee como yo nos dimos cuenta de que habíamos cometido el mismo error: ambos habíamos completamente subestimado el viento y las nubes que habría, y el frío que haría. Es que ambos habíamos ido en pantalones cortos —creo que éramos los únicos en shorts de los cincuenta que éramos en el grupo— y en general con poco abrigo (en nuestra defensa, la app de tiempo decía que iba a estar soleado como lo ha venido estando casi todos los días, y con 16º C, no 12 ºC como terminó haciendo). Lo gracioso es que cuando fui a la Cueva de Nerja me pasó exactamente al revés: pensé que iba a hacer frío (¿acaso en las cuevas no hace frío normalmente?) y fui con bastante abrigo que al final no terminé usando, porque por alguna razón resultó que hacía calor. Pero hoy no me quedó otra que aguantarme las ráfagas gélidas.
La caminata por el Caminito la hice con un guía argentino llamado Marcelo, quien a medida que íbamos avanzando nos iba contando un montón de cosas re interesantes sobre la historia de este sendero, las cosas que pasaron ahí, la gente que vivió (y murió) ahí, el por qué del nombre que lleva, la fauna y flora que predomina, entre varios otros temas. Yo por supuesto, como siempre, he ido tomando notas de lo más interesante para luego poder averiguar más información y retransmitírtelo a ti.
Por ejemplo, una de las cosas que nos dijo es que durante el día los animales dominantes en el desfiladero son las cabras y los buitres, mientras que durante la noche salen los murciélagos y los jabalíes.
Luego nos habló sobre Rafael Benjumea, un ingeniero civil, quien a principios del siglo XX mandó a construir un canal de agua y una central hidroeléctrica entre el cañón para aprovechar el desnivel que tenía. Estas obras llevaron aparejadas el levantamiento de un camino de mantenimiento para el canal, conocido en aquel entonces como «Los Balconcillos». El mismo fue inaugurado por el rey Alfonso XIII el 21 de mayo de 1921, de ahí que ahora se lo conozca como el «Caminito del Rey».
Para no abrumarte con tanto texto voy a pasar un poco a las fotos, y entre ellas te seguiré contando un poco más sobre las historias que nos fue revelando Marcelo.

La primera placa que se ve ahí explica que el Caminito fue un proyecto del Ingeniero Benjumea. La segunda no se lee bien en la foto, pero dice que este sendero fue reabierto en 2015, tras haber sido rehabilitado para que fuera seguro de transitar, dado que anteriormente había sido cerrado al público tras un accidente fatal. Tenía la reputación de ser el sendero de montaña más peligroso del mundo.









En esa casa nos contó el guía que solía vivir un matrimonio con sus once hijos, los cuales tenían que atravesar el desfiladero todos los días para ir a la escuela que quedaba en el pueblo más cercano.



Los ammonoideos (Ammonoidea), o más conocidos como amonites, son una subclase de moluscos cefalópodos extintos que existieron en los mares desde el Devónico Medio (hace unos 400 millones de años) hasta finales del Cretácico (hace 66 millones de años).Gracias a su rápida evolución y distribución mundial son excelentes fósiles guía para la datación de rocas y han posibilitado la elaboración de sucesiones de biozonas de gran precisión bioestratigráfica.
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Última historia que tengo para contarte hoy sobre este lugar, desgraciadamente trágica: el 11 de agosto de 2000 tres jóvenes de entre 20 y 25 años decidieron colgarse de ese cable que ves en la última foto, con la idea de tirarse los tres a la vez de él, cual si fuese una tirolina, para ser trasladados al otro lado del cañón. Mas al otro lado jamás llegaron.
Ese cable había sido colocado allí hacía unos sesenta años atrás, en aquel entonces utilizado por los trabajadores de la central hidroeléctrica para transportar materiales. No estaba pensado para el transporte humano y muchísimo menos para llevar tres personas a la vez. El excesivo peso provocó que cediera uno de los anclajes del cable, lanzando a los tres muchachos al vacío desde una altura de 120 metros, ocasionando su instantánea muerte. Todo esto fue presenciado por un cuarto colega, que no se sumó a la tirolina por padecer vértigo, y que fue quien alertó a la Guarda Civil sobre el accidente.




A las 15:30 estaba de vuelta en el hotel, tras dos horas en total de bus (y charlas con Kaylee), y tres horas de caminata, durante las cuales recorrí unos diez kilómetros en un paraje natural maravilloso.
Ame,
Kato
Zarpado!!! Que vértigo y que divertido caminar por ahí! Los paisajes impresionantes! Y que onda Marcelo? Como termino siendo guía ahí? Y la casa de la familia porque esta abandonada, ninguno de los 11 hijos quiso seguir viviendo ahí?
No tengo idea cómo Marcelo terminó siendo guía. Solo sé que está viviendo en Málaga desde hace unos 17 años y es guía en el Caminito desde hace 6 años, o sea desde que este reabrió al público en 2015.
No pude encontrar nada de información en Internet sobre la familia esa; me es difícil buscarla porque cometí el error de no haber apuntado el nombre de la familia cuando el guía lo mencionó, y ahora lo olvidé. Solo te puedo decir una cosa que me acuerdo que comentaron: la hija más chica —que por cierto tenía apenas 22 días cuando su padre falleció, dejando a la madre sola en el medio de un desfiladero con 11 crías—, siguió viviendo por esa zona montañosa por mucho tiempo, aun después de que todos los demás se hubieran ido de la casa donde vivían. Una historia muy interesante, la verdad.