Nagoya – Día 1: Castillo de Nagoya y Parque Meijō

Kara Ema:

Como hacía mucho que no me tomaba un avión (cuatro días), ayer fui al Aeropuerto de Fukuoka y me tomé otro, pero esta vez para el lado contrario. Como te conté, ya he visitado todas las prefecturas de Kyūshū, pero aún hay un montón de ciudades importantes de Japón que me quedan por ver en otras regiones, como por ejemplo, Nagoya.

Nagoya (名古屋市) es la ciudad más grande de la región de Chūbu, la cuarta ciudad más poblada y la tercera área urbana más poblada de Japón […]. Situada en la costa del Pacífico, en el centro de Honshu, es la capital y la ciudad más poblada de la prefectura de Aichi, y es uno de los principales puertos de Japón junto con los de Tokio, Osaka, Kobe, Yokohama y Chiba. […]

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Lo que tiene de bueno Nagoya es que es una ciudad ubicada casi exactamente en el centro geográfico de Japón, lo cual hace que casi todo esté relativamente cerca. Por ejemplo, dentro de un radio de 300 kilómetros alrededor de Nagoya están Tokio, Yokohama, el monte Fuji, Osaka, Kyoto, Kobe, Himeji, etc. Mientras tanto Fukuoka queda a 700 kilómetros al oeste de Nagoya, y a más o menos 1000 kilómetros al oeste de Tokio.

Nagoya es una ciudad grande, con muchas cosas para hacer y ver tanto dentro de ella como en sus alrededores. Por eso he decidido venir a pasar una semana aquí. Aun así voy a estar con el tiempo justo para todo lo que tengo planificado hacer.


Ayer —viernes 23 de diciembre, la víspera de Nochebuena— a las 8:30 me tomé el metro hacia el Aeropuerto de Fukuoka.

En prácticamente todas las ciudades que he visitado hasta ahora en toda mi vida, los aeropuertos siempre han estado en las afueras de la ciudad, y para llegar a ellos siempre he necesitado alrededor de una hora en transporte público. Esto hace de Fukuoka una interesante excepción, dado que su aeropuerto está ubicado en el distrito de Hakata, a solo diez minutos en metro desde Tenjin —que vendría a ser el centro—, y desde la estación de Hakata —que también es una parte céntrica— está tan cerca que hasta podrías ir caminando (tardarías unos 30-40 minutos).

Esta mañana estuvo bastante fría en Fukuoka, y con una fuerte tormenta de nieve. Esto me preocupaba un poco; temía que tuviesen que postergar o cancelar mi vuelo debido al mal tiempo. Al final se terminó retrasando, pero por suerte no por mucho tiempo. En lugar de embarcar a las 10:00 como estaba previsto, lo hice a las 10:30.

Una de esas cosas bizarras que solo encuentras en Japón: un restorán de ramen al lado de una sala de espera para embarcar.

Ese restorán de ramen me tentaba bastante, sobre todo porque era Hakata ramen, que es sabrosísimo y hacía meses que no comía, pero como no sabía exactamente a qué hora saldría mi vuelo preferí no arriesgarme. Así que me acabé comprando dos sándwiches de tonkatsu para satisfacer mi apetito hasta que tuviese tiempo de almorzar algo más abundante.

Cuando el avión empezó a hacer carreteo noté algo curioso, que en realidad yo ya sabía que iba a pasar, por eso estaba con la cámara preparada para filmarlo. Resulta que el personal de tierra de las aerolíneas japonesas saluda al avión cuando está saliendo, no solo agitando la mano sino también haciéndole reverencias, lo cual me parece absolutamente fantástico y quintaesencialmente japonés.

Personal de tierra saludando mientras el avión se iba. Ya que estaba también filmé el despegue.

A las 12:00 pasadas llegué al Aeropuerto Internacional Chūbu Centrair, tras alrededor de una hora de viaje aéreo.

El Aeropuerto Internacional Chubu Centrair (中部国際空港) es un aeropuerto ubicado en una isla artificial en la bahía de Ise, en la ciudad de Tokoname, dependiendo de la Prefectura de Aichi. Se encuentra a 35 km al sur de Nagoya en el centro de Japón y fue inaugurado en 2005.

El aeropuerto de Nagoya, llamado también aeropuerto de Japón central o aeropuerto de Chubu, es una aeroisla que sirve al área urbana de Nagoya; es uno de los más importantes de Japón y de los más modernos del mundo. […]

Centrair está clasificado como un aeropuerto de primera clase y es la principal puerta de entrada internacional para la región Chubu («central») de Japón. […]

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En Nagoya hacía el mismo frío de invierno que hacía en Fukuoka, pero al menos no estaba nevando y había algo de sol. (No me malinterpretes: me encanta la nieve, pero no cuando recién estoy llegando a una ciudad nueva y tengo planeado salir a recorrerla a pie.)

Cuando estaba yendo hacia la terminal de trenes para coger uno hacia la ciudad, de repente miro a mi derecha y veo un avión enorme estacionado dentro del edificio, y rodeado de juegos para niños y lugares para comer. No podía pasar por ahí sin echar un vistazo.

Flight of Dreams, en el aeropuerto de Nagoya

FLIGHT OF DREAMS es un parque temático de aviones construido en torno a la exhibición del primer Boeing 787 de la historia. Hay dos áreas principales: FLIGHT PARK, la zona de experiencias, y SEATTLE TERRACE, la zona de restaurantes y tiendas. También encontrará aquí la primera TIENDA BOEING fuera de Estados Unidos y LUXURY FLIGHT, un simulador de vuelo realista.

Centrair
Otro ángulo del avión
Cabina del avión con Papá Noel pilotando
Juegos para niños debajo y alrededor del avión
Un local de comida que vendía una hamburguesa gigante de 1 KG de carne a ¥7480 (~US$56).
La terminal donde me tomé el tren hasta la ciudad de Nagoya

A las 13:00 me tomé el tren y a las 13:40 llegué a la estación ferroviaria de Nagoya.


La estación de Nagoya y los edificios a su alrededor eran todos visitables y repletos de comercios. Acababa de llegar a la ciudad y ya tenía veinte mil sitios para recorrer y ver solo en el área de la estación. Pero no quería abrumarme desde el principio, así que decidí saltearme esta zona, por lo menos por ahora. Lo que sí quería hacer aquí era buscar un lugar para almorzar.

Mientras me paseaba sin rumbo en busca de algo para comer, vi un cartel en una de las tiendas que decía「大盛無料」(ōmori muryō; «porción grande gratis»). Era uno de mis tipos de lugares de comida japonesa favoritos; de esos que tienen máquinas afuera con botones para elegir lo que quieres comer y pagar, y luego dirigirte con el ticket que te dan hasta el mostrador para entregárselo al personal de cocina.

Pero esa no es la única razón por la cual me gustan tanto estos lugares. La principal razón es que tienen comida súper rica y barata, al punto de que sientes que les estás robando. Sobre todo cuando te ofrecen la posibilidad de pedir una porción extra grande sin pagar ningún adicional, como era el caso aquí.

Este bol enorme de soba con la croqueta de jamón me costó apenas ¥560 (4 dólares).

A las 14:00 terminé de almorzar y me fui de la estación en dirección a mi hotel. En el camino me crucé con estas cosas:

JR Central Towers, dos rascacielos conectados a la estación de Nagoya. Según Wikipedia, es el complejo comercial anexado a una estación más grande del mundo. Por eso es que me quería ir de ahí antes de entrar a ver este lugar; sabía que si entraba iba a terminar pasando la jornada entera ahí dentro recorriéndolo todo.
En los primeros pisos de este complejo se encuentra el centro comercial Takashimaya
Árbol de Navidad en la estación de Nagoya. Según leí todas las decoraciones de Navidad en Japón desaparecen de la noche a la mañana el 26 de diciembre. Supongo que en dos días me enteraré si es verdad.

Tras arrancar a caminar por las calles nagoyenses, note dos cosas casi de inmediato:

1. La ausencia de semáforos para peatones

En varias intersecciones me di cuenta de que había semáforos para los vehículos pero no para las peatones, lo cual es curioso y al principio parece extraño, pero tiene perfecto sentido.

Si a un peatón japonés le metes un semáforo rojo, lo más probable es que esa persona se quede parada ahí hasta que el semáforo se vuelva verde, por más que no pase ningún coche. Pero si solo pones semáforos para los coches, estás indicándole a los peatones que tienen derecho a cruzar en cualquier momento, siempre y cuando no hayan vehículos pasando.

2. El largo de las faldas de las chicas

Y sí, soy hombre después de todo, y todos los hombres heterosexuales se fijan en estas cosas, a pesar de que solo algunos de ellos lo reconocen.

En Japón, no solo a los hombres les gusta observar las faldas mega cortas de las chicas, sino que a las chicas les encanta ir en minifalda a todos lados y en todas épocas. Van así vestidas por la calle, en centros comerciales, e incluso en la escuela (o al menos en las que les permiten ir así). En verano, primavera, otoño, e incluso en invierno.

Esto último fue lo que más me impresionó. Ayer hacían 0 ºC en Nagoya. Yo estaba en pantalón largo y con cuatro abrigos encima. Mientras tanto, veía colegialas caminando en minifalda y con calcetines cortos (es decir con casi todas sus piernas expuestas) como si nada.

Incluso he visto algunas cuyas faldas eran tan cortas que quedaban completamente cubiertas por sus chaquetas, dando la ilusión de que estaban parcialmente desnudas.


A las 14:20 llegué a mi hotel, a pocas cuadras de la estación de Nagoya. Se trataba de Nine Hours, una cadena de hoteles cápsula.

Una cosa interesante del hotel es que había un ascensor para uso exclusivo de hombres y otro para uso exclusivo de mujeres. El primero no paraba en los pisos para exclusivo de mujeres y el segundo no paraba en los pisos para uso exclusivo de hombres.

Ascensor para uso exclusivo de hombres que solo paraba en los pisos que se muestran a la izquierda (1F: recepción y café, 2F: taquillas y duchas, 7-9F: cápsulas, 10F: sala de estar de uso compartido). Los únicos pisos a los que podían acceder tanto hombres como mujeres eran el 1F y el 10F.

De momento lo único que hice en el hotel fue hacer el check-in y dejar mi mochila en mi taquilla. Así que casi tan pronto como entré volví a salir para aprovechar la tarde y recorrer un poco la ciudad.

Una interesante decoración que me encontré frente a una tienda, en una de las calles comerciales de Nagoya.

Pensé que me gustaría ya tildar por lo menos uno de los lugares que tenía en mi lista para ver, ya desde el primer día, así que me fui caminando desde el hotel hasta el Castillo de Nagoya.

El castillo de Nagoya (名古屋城) es un castillo japonés situado en Nagoya, Japón.

El castillo de Nagoya fue construido por el dominio Owari en 1612, durante el periodo Edo, en el emplazamiento de un castillo anterior del clan Oda en el periodo Sengoku. […] El castillo de Nagoya fue destruido en 1945 durante el bombardeo de Nagoya en la Segunda Guerra Mundial y desde 1957 se está llevando a cabo su reconstrucción y reparación.

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Te voy a ser sincero: ver un castillo no es algo que me interese demasiado; definitivamente no lo suficiente como para tener que hacerlo el primer día. Por eso es que el único día que estuve en Osaka preferí pasármelo en el barrio otaku y el barrio rojo antes que ir al castillo de Osaka.

Aun así, reconozco el valor que tienen estos castillos como bienes del patrimonio histórico y cultural de Japón. Hay algunos castillos importantes que pienso que tengo que visitarlos por lo menos una vez en la vida, y el de Nagoya era uno de ellos. Por eso decidí hacerlo el primer día—para sacármelo de encima, poniéndolo burda y honestamente.


A las 15:00 llegué al castillo. Cerca de la entrada me encontré de vuelta con estos sellos conmemorativos que tanto les gustan a los japoneses. Es gracioso como ahora que ya los he visto una vez, los veo en todos lados, mientras que antes no los veía nunca a pesar de que seguramente estaban.

Sellos conmemorativos del castillo de Nagoya

Desgraciadamente el castillo estaba temporalmente cerrado a visitas, así que no pude verlo por dentro. Lo más atractivo del castillo igual es su exterior, lo cual sí pude ver y tomarle fotos. También pude ver el palacio del castillo —al parecer todos los castillos japoneses tenían también un palacio en sus predios—, y este sí lo pude visitar por dentro.

Palacio Honmaru (I)
Palacio Honmaru (II)
Palacio Honmaru (III)
Palacio Honmaru (IV)
Palacio Honmaru (V)
Castillo de Nagoya por fuera

A las 16:00 pasadas me fui del terreno del castillo y me pasé al terreno de al lado, el cual era un parque público (y gratuito, a diferencia del castillo que salía ¥500) llamado Parque Meijō.

Parque Meijō (I)
Parque Meijō (II)

En este parque me encontré con tres estatuas: una de una mujer, una de una niña y una de un hombre. Los tres estaban desnudos.

Estatua de mujer desnuda
Estatua de niña desnuda
Estatua de hombre desnudo

A las 17:00 me fui del parque y volví caminando hasta el hotel, ya que hacía mucho frío y mis manos me estaban empezando a preocupar dado que no las sentía. Me tendría que comprar unos guantes.

Una calle comercial cubierta peatonal iluminada (perdón por tantos adjetivos juntos).

Antes de llegar al hotel pasé por un konbini para comprarme una merienda. Allí fue donde me encontré una de las cosas más ridículas, bizarras, graciosas y geniales que vi en mi vida; de esas que solo se ven en Japón:

Dos hombres comprando en el konbini vestidos de Eevee y de Stitch

A las 17:30 llegué al hotel y me fui a ver la sala de estar en el décimo piso.

Sala de estar de mi hotel

Me quedé ahí un rato y luego bajé a ver cómo era la cápsula donde dormiría esa noche y toda la semana que viene.

Habitación de cápsulas de mi hotel
La cápsula donde dormí

La cápsula era híper minimalista. Contaba con el espacio justo para el colchón, y lo único que tenía era el colchón, las sábanas, la almohada, una toma de corriente, un enchufe USB, y una perilla para regular la luz.

No me molesta dormir en estas cápsulas. Al contrario, me parece una experiencia diferente de lo habitual, lo cual lo hace interesante. En mi opinión, el gran atractivo de los hoteles cápsula es que son igual de baratos que los hostales, pero casi con la misma privacidad que un hotel común. Por eso es que los hostales son tan raros de ver en Japón y los hoteles cápsula tan predominantes.

Ame,
Kato