Hinamatsuri y espectáculo de comedia en Asakusa

Kara Ema:

Ayer martes me levanté temprano dado que a las 10:00 tenía que juntarme con unos compañeros de vivienda (odio que esa sea la mejor traducción que el español tiene de housemate) para ir todos juntos a registrarnos en el ayuntamiento de Kawaguchi, la ciudad donde estamos viviendo en la prefectura de Saitama.

Ahí es cuando seguramente te preguntarás: «¿Pero cómo? ¿No estabas viviendo en Tokio?».

Sí y no.

Es que Tokio puede significar muchas cosas, dependiendo de los bordes geográficos que consideres. En su acepción más inclusiva, Tokio es tan inmensa que más que una metrópolis es una megalópolis, o una aglomeración de varias ciudades y áreas urbanas y metropolitanas. De la que menos a la que más área abarca, las posibles definiciones de Tokio son las siguientes:

  1. Los 23 barrios especiales de Tokio; lo que antes se conocía con el nombre de Tokyo City (ciudad de Tokio). Es aquí donde están los barrios más céntricos y turísticos, así como las áreas administrativas e históricas. Cada vez que yo te hable del «centro de Tokio», me voy a estar refiriendo siempre a esta parte.
  2. La Metrópolis de Tokio, la cual incluye los 23 barrios especiales y las «ciudades dormitorio» que están al oeste. Se las llama así porque en estas ciudades es donde vive la gran mayoría de los tokiotas que viajan todos los días desde aquí hasta el centro para trabajar.
  3. El Área del Gran Tokio, la cual comprende la metrópolis de Tokio y las prefecturas a su alrededor: Chiba al este, Kanagawa al oeste y Saitama al norte, donde estoy viviendo yo.

A las 10:00 estaba en la estación de Kawaguchi, que era donde habíamos quedado encontrarnos para ir hasta el ayuntamiento. Éramos un neerlandés, tres alemanes y yo. Cuatro hombres y una mujer.

Vista de la ciudad de Kawaguchi desde la estación

Cuando terminé de hacer este trámite me volví a casa caminando, aprovechando que el día estaba hermoso. Almorcé algo simple y a las 15:00 pasadas volví a salir. Me había armado el siguiente plan para el resto de la jornada: ir a un centro comercial que quedaba más al norte en Saitama —es decir, no en dirección a Tokio sino en la dirección opuesta—, dado que había leído que en este momento había una gran celebración por el Hinamatsuri en este centro comercial.

Ya te había hablado una vez del Hinamatsuri, ¿recuerdas? Es el «festival de las muñecas», también conocido como «festival de las niñas» dado que es a ellas a quienes está dedicado. Vendría a ser como una especie de Día de la Niña. Se celebra el 3 de marzo en todo Japón, con el fin de expresar deseos de buena salud, sano crecimiento y felicidad para todas las niñas japonesas.

El centro comercial se llamaba Elumi Konosu y quedaba en la ciudad de Konosu, a una hora de tren desde mi casa. A las 16:30 llegué a la estación de Konosu.

Decoración de Hinamatsuri en la estación de Konosu

Elumi Konosu estaba conectado directamente a la estación, así que no tuve que caminar mucho para llegar.

Entrada a Elumi Konosu Shopping Mall, adyacente a la estación de Konosu.

Apenas entré al centro comercial vi lo que había ido a ver: la plataforma de muñecas de Hinamatsuri más grande de todo Japón, con 7 metros de alto, 31 niveles y alrededor de 1800 muñecas.

Pirámide de muñecas de Konosu (I)
Pirámide de muñecas de Konosu (II)
Detalle de algunas de las muñecas que había

Como te había contado, mi idea era recorrer Elumi Konosu y pasar el resto de la jornada allí. Pero todo ese plan terminó cambiando casi tan pronto como entré en el centro comercial.

Resulta que no me acordaba que había comprado una entrada para ir ver un show de stand up en el centro de Tokio.

Cuando me acordé ya eran cerca de las 17:00. El espectáculo arrancaba a las 18:30, pero pedían que estuvieras al menos quince minutos antes. Me dije a mí mismo lo siguiente: «si tardé una hora en venir hasta aquí desde mi casa, alejándome del centro de Tokio más de lo que mi casa ya estaba alejada, no existe ninguna chance de que pueda llegar a tiempo».

O al menos eso creí. Pero gracias a la maravilla ingenieril que es el sistema ferroviario de Tokio (número uno en el mundo), contra todo pronóstico conseguí llegar solo un par de minutos después de las 18:15.


El comediante al que fui a ver se hace llamar Meshida. Si bien es japonés, hace stand up en inglés, con lo cual su público tiende a ser casi el 100% extranjeros que están en Japón, ya sea por turismo o como residentes temporales.

Meshida tiene un canal en YouTube con 144 mil suscriptores y más de 14 millones de vistas en total hasta ahora. Es decir que si bien no es famoso, es relativamente popular. Por supuesto que yo lo sigo en YouTube—me encantan sus videos porque siempre aprendo algo nuevo sobre la cultura japonesa a la vez que me divierto con sus chistes.

Este es un ejemplo de la clase de chistes que hace:

YouTube player
Meshida hablando sobre lolicon en Japón

Ayer cuando lo fui a ver en vivo, no solo pude confirmar que Meshida es un excelente humorista sino que también es una gran persona.

El show tenía lugar en un bar en Asakusa, llamado Asakusa Smile Bar & Café.

Cuando estaba por llegar al bar tomé esta hermosa foto del río Sumida con la torre Tokyo Skytree de fondo.
Tras atravesar el puente Komagata me encontré con la primera estatua de niña, mirando melancólicamente en dirección al río.
La puerta que se ve en la esquina inferior derecha de esta foto es la entrada al bar. El edificio de la izquierda es el icónico Asahi Beer Hall.

Apenas entré vi que Meshida estaba parado en la puerta recibiendo a todos los que iban entrando; dándoles un estrecho de manos, agradeciéndoles por haber venido a su show y preguntándoles de dónde venían, qué venían a hacer en Tokio, etc.

Después de saludarlo a Meshida me dirigí a la barra para pedir algo para tomar. Me pedí un nihonshu, o como se lo conoce en el exterior, un sake (vino de arroz). Luego me fui a hacer un poco de sociales con las otras personas que habían venido a ver al humorista, los cuales eran todos extranjeros. Había una chica de China, varios europeos, dos estadounidenses, entre otros que no me acuerdo.

A las 18:30 nos hicieron pasar a un salón contiguo al bar, donde había un pequeño escenario y varios asientos enfrente. Yo me instalé en la primera fila, que era la única que tenía mesas para apoyar mi bebida.

Lo primero que noté apenas me senté, que casi me hizo saltar de la alegría, fue que estaban pasando música de mi banda favorita, Atarashii Gakko. Apenas se apareció Meshida en el escenario le pedí que se me acercara para poder decirle que a mí también me encantaba este grupo.

Meshida en el escenario dando su show

Si bien hubo algunos chistes de él que ya conocía porque los había escuchado en su canal en YouTube, en general me pareció genial el evento. Me la pasé riéndome la hora y media que duró.

Al final le pedí a Meshida si podía hacerme una foto con él y le agradecí por las risas. Meshida es conocido en YouTube como hentai sensei, que significa algo así como «el profesor pervertido». Así que después de sacarme la foto con él le agradecí diciéndole «¡gracias hentai sensei!», lo cual lo hizo reír. Se sintió interesante haber hecho reír a un humorista.

A las 20:00 pasadas, cuando terminó el espectáculo, no me quedé a charlar con los extranjeros dado que no quería llegar tarde a casa. Así que desde la sala donde tuvo lugar el show encaré directamente hacia la puerta de salida.

Cuando estaba esperando el semáforo en la siguiente calle, de repente escucho a alguien diciéndome de lejos «¡thank you!». Me doy vuelta y lo veo a Meshida parado en el medio de la calle, saludándome con el brazo. Resulta que cuando se dio cuenta de que yo me había ido había salido del bar para buscarme, despedirme y agradecerme una última vez por haber acudido a su show. Solo los japoneses hacen esta clase de cosas, y por eso los adoro tanto.

Montaje de algunas partes del show

Antes de irme de Asakusa, ya que estaba por esta zona decidí visitar uno de los atractivos turísticos más populares de Tokio: el templo Senso-ji.

Pasillo entre la puerta Kaminarimon y el templo Senso-ji
Puerta Houzomon del templo Senso-ji

Lo último que hice antes de volver a casa fue pasar por la gran tienda de Don Quijote de Asakusa.

Asakusa Don Quijote

A la noche, ya estando en casa, fui a la sala común a cenar. Allí estuve charlando un rato con algunos de mis compañeros de vivienda. Por alguna razón la gran mayoría parece que son de Alemania, así que me sentía medio extraño rodeado de tanta gente hablando en alemán entre ellos. Me hizo arrepentirme un poco de no haber continuado con mis estudios de alemán.

Pasada la medianoche solo quedábamos tres personas en la sala de estar: un neerlandés, un alemán y yo. El neerlandés se puso a ver un animé en Netflix mientras el alemán y yo intentábamos tener una conversación. Digo intentábamos porque al parecer él no sabía inglés y su japonés era bastante básico todavía. Así que con su japonés básico, mi alemán básico y un poco de ayuda de un traductor automático más o menos conseguimos hacernos entender.

Como te había comentado antes, prácticamente todos en mi share house son extranjeros. Hay varias mujeres, pero la mayoría son hombres. Parecería que tienen todos entre 20 y 30 años, más o menos. La mayoría vienen de Europa, sobre todo de Alemania y Países Bajos, aunque también sé que hay un australiano y un par más de Gran Bretaña. Tengo entendido que no hay ningún español ni francés, desgraciadamente.

¡Ah, se me estaba por olvidar contarte un detalle importante! Ayer llegó mi roommate (compañero de habitación). También es alemán, y por suerte es súper simpático, así que pienso que nos vamos a llevar bien. Es una experiencia nueva para mí esto de tener un roommate. Ya te contaré más en detalle sobre él y los demás a medida que los vaya conociendo mejor.

Ame,
Kato