Otomarikai en lo de mi amiga Yume en Sakai

Kara Ema:

Viernes 20 de febrero.

A la mañana hice el check-out, cogí todo mi equipaje y me fui a tomar el tren.

Llegué a la estación de Nakamozu en Sakai y una vez más caminé desde allí hacia el gakudō.

Pasé por la esquina donde había estado charlando con aquellas tres niñas a la misma hora que el día anterior, con lo cual no me sorprendió demasiado cuando me crucé con ellas de vuelta. Me saludaron simpáticamente.

Justo tenía unos chocolates Kit Kat en una de las bolsas que llegaba conmigo, así que les ofrecí uno a cada una, pero por desgracia no me los aceptaron. Me pareció muy japonés de su parte no aceptar los chocolates y decirme 気持ちだけ (kimochi dake; el sentimiento es lo que importa).

Los japoneses, cuando aceptan un regalo de alguien, es como que sienten que están en deuda con esa persona y por consiguiente se ven socialmente obligados a saldar esa deuda devolviendo el favor/regalo de alguna manera. Estas niñas sabían que probablemente no me volverían a ver, con lo cual no iban a poder saldar esa deuda nunca, por eso no pudieron aceptar mis chocolates.

Niños de primaria volviendo a casa caminando desde la escuela

A las 15:00 pasadas llegué al gakudō. Al igual que la jornada anterior, la mayoría de los niños que ya habían llegado estaban ocupados haciendo la tarea.

Así es como los niños anotan la tarea que se llevan para hacer en casa

Esta última imagen muestra una página del 連絡帳 (renrakuchō; cuaderno de comunicaciones) de una niña. Si te fijas bien, notarás que hay caracteres encerrados dentro de un círculo; en particular, し (shi) y じ (ji). Estas son abreviaturas que emplean para representar ciertos términos habituales, por ejemplo:

AbreviaturaTérmino abreviadoTraducción
し (shi)宿題 (shukudai)Tarea para casa
じ (ji)自主学習 (jishugakushū)Estudio independiente
お (o)音読 (ondoku)Lectura en voz alta
も (mo)持ち物 (mochimono)Cosas a llevar para la próxima
て (te)手紙 (tegami)Carta para los padres/tutores
れ (re)練習 (renshū)Práctica
Loli haciendo tarea de lengua/kanji.
Este papel dice lo que la niña leyó cada día (ondoku) e incluye una columna para la firma de la persona que comprobó la lectura (normalmente el padre o la madre en casa), y otra columna para el sello del maestro o la maestra de clase.
Este papel es específico del gakudō y no de la escuela. Los niños reciben un formulario como este cada día, el cual tienen que rellenar diciendo cosas como cómo se sienten, qué tienen ganas de hacer, etc. La niña lo llenó de dibujos tiernos.
Loli haciendo ondoku (leyendo en voz alta) mientras yo comprobaba que leyera bien.

A las 16:15 tuvimos una reunión con todos los niños para decidir lo que querían hacer una vez que terminaran con sus tareas escolares.

Reunión

El viernes era el día de ちいプロ (chiipro, abreviatura de «pequeño proyecto»), con lo cual todos tenían que elegir participar de un pequeño proyecto, tal como hacer pegatinas, programación, piano, bordado, pintura, etc.

Programación en Scratch
Practicando piano
Guía para escribir las letras en el ordenador

Esta es una de las cosas que me resultaron más curiosas. Los niños japoneses aprenden primero sus propios silabarios (hiragana y katakana) en primer grado, y bastante después (cuarto grado) empiezan a aprender rōmaji, el alfabeto latino.

El tema es que para poder escribir en un ordenador necesitan saber rōmaji, dado que las letras que aparecen en el teclado son A, B, C, D, etc., y no あ, い, う, etc. Por eso es que estos niños tenían consigo una tabla con las equivalencias entre rōmaji y hiragana/katakana.

Unas lolis estaban viendo un vídeo en YouTube explicando cómo hacer slime.

Lolis haciendo slime (I)
Lolis haciendo slime (II)
Lolis jugando con el slime (I)
Lolis jugando con el slime (II)
Loli concentrada con su pequeño proyecto
El genkan del gakudō estaba repleto de zapatos de niños (18 pares, si no conté mal).

A las 17:30 me despedí de los peques y me fui del gakudō. Le agradecí una vez más a Miyako por haberme dejado visitar, y ella a su vez me agradeció a mí por haber ayudado. Me dijo que el viernes especialmente tenía un montón de niños y poco staff, así que realmente le fui de ayuda haber estado allí.

Me tomé el tren y a eso de las 18:00 me bajé en la estación de Kitanoda. Desde allí caminé veinte minutos hasta llegar a la casa de Yume.

Había quedado con la familia de Yume que me quedaría en su casa a pasar todo el fin de semana. En otras palabras, iba a hacer un お泊まり会 (otomarikai; fiesta de pijamas) con mi amiga niña Yume.

Yume me saludó al entrar a la casa y nos pusimos a jugar juntos. Como yo le conté que había hecho slime con los niños del gakudō, ella fue a su cuarto a buscar un juguete para hacer slime conmigo.

Haciendo slime con Yume

En una pared de la casa noté este papel pegado, probablemente escrito por Yume:

Papel pegado en la pared

Decía lo siguiente:

じぶんにとってたいせつなこと
① 人の気もちをかんがえる。
② じぶんにとってたいせつなことをする。
③ このふたつをおぼえれば、人をかなしませたりぜったいしない。
Cosas importantes para mí
① Tener en cuenta los sentimientos de los demás.
② Hacer lo que es importante para mí.
③ Si recuerdo estas dos cosas, nunca haré que nadie se sienta triste.

Así como nunca conocí personas más amistosas que los filipinos, nunca conocí personas más empáticas que los japoneses. El nivel de consideración que los japoneses tienen para con los sentimientos de otros es inequiparable. La clave está en cómo los crían para que todos lleguen a incorporar esta apreciación y deferencia por el prójimo desde muy temprana edad. Este papel en la pared es un claro ejemplo de esto. El orden en que están escritas esas tres cosas en el papel no es casualidad: los sentimientos de los demás (de las personas que quiero y no deseo lastimar) van primero, lo importante para mí va después.

A juzgar por el hecho de que el papel estaba escrito usando mayormente hiragana y casi nada de kanji, diría que fue escrito cuando Yume estaba más o menos en segundo grado de primaria, es decir cuando primero la conocí—cuando ella tenía 8 años. Poniéndome en la mente de mi yo del pasado, cuando yo tenía esa edad, no me puedo imaginar la idea de dar tanta importancia a los sentimientos de los demás, incluso por arriba de mis propios intereses. Ahora sí soy así (o intento serlo), pero mi yo de 8 años muy raramente pensaba en los sentimientos de otros. La palabra «empatía» no estaba en mi diccionario por aquel entonces, literal y metafóricamente.

Después de jugar con el slime, mi amiga y yo escribimos en un papel el plan de lo que íbamos a hacer todo el fin de semana que compartiríamos juntos.

Papel con el plan de la fiesta de pijamas
土日やること!!

朝ごはん
たもごかけごはん
10:10〜11:30 テニス
おひるごはん
3:00〜 たいやき
よるごはん
Milanesa マッシュポテトを作る

朝ごはん
パンケーキ
クッキー
ひるごはん
わしょく
・おにぎり
・たまごやき
・おみそしる
¡¡Cosas a hacer el fin de semana!!
Sábado
Desayuno
Arroz con huevo batido
10:10–11:30 Tenis
Almuerzo
15:00– Taiyaki
Cena
Cocinar milanesas con puré
Domingo
Desayuno
Panqueques
Galletas [se refería a los alfajores]
Almuerzo
Comidas japonesas
• Onigiri
• Tamagoyaki
• Sopa de miso

La mayoría de las cosas escritas en la planificación del fin de semana tenían que ver con cocinar y comer comidas, y eso fue exactamente lo que terminó ocurriendo: nos la pasamos cocinando casi todo el finde. A mí no me importaba mucho lo que hiciéramos siempre y cuando lo hiciésemos juntos. Lo que me hacía feliz era pasar tiempo con mi amiga, sea cual fuera la actividad.

Después de planificar el otomarikai, Yume se puso a tocar un poco el piano para mostrarme cómo había mejorado desde la última vez.

Yume tocando el piano

Después del piano nos pusimos a hacer fotos tiernas juntos utilizando la app de Snow en mi teléfono. Una de estas fotos en que salimos los dos me la configuré como fondo de pantalla.

Yume siendo kawaii

A las 20:30 preparamos —entre Rina, Yume y yo— okonomiyaki para cenar.

Rina asando el okonomiyaki

A las 21:00 cenamos.

Akio —el hermano mayor de Yume— también estaba en la casa y cenó con nosotros. El papá de Yume no había llegado de trabajar todavía; llegó bastante tarde, cuando ya todos nos estábamos yendo a dormir.

Resulta que el padre de Yume es CEO de una empresa, y prácticamente no tiene descansos. Se la pasa trabajando y yendo a la oficina todos los días, desde la mañana hasta la noche, incluyendo los sábados y domingos. No pude evitar preguntarme qué clase de vida era esa. Mismo si ganase un montón de dinero, ¿realmente merece la pena vivir así, apenas pudiendo ver a tus propios hijos?

Rina también estaba bastante ocupada este fin de semana, dado que tenía que salir a la calle a repartir folletos para reclutar gente para las reuniones de Komi (recuerda que ella es la organizadora/encargada de las reuniones).

Akio también estaba bastante ocupado, dado que la semana siguiente tenía exámenes finales de la escuela, con lo cual se la pasó casi todo el fin de semana estudiando. Personalmente pienso que esto tampoco está bueno. Si no me equivoco Akio tiene 13 años; probablemente cumpla los 14 este año. Una persona de esta edad debería tener tiempo el fin de semana para hacer actividades lúdicas y deportivas además de estudio. Sin embargo, apenas salió de su cuarto, y definitivamente no salió de la casa.

Yume fue la menos ocupada de todos, aunque eso no significaba que no tenía responsabilidades tampoco. El sábado por ejemplo le tocaba limpiar la bañera y además tenía naraigoto (clases) de tenis. Además tenía que ayudar con los quehaceres de la casa, incluyendo lavar los platos, colgar la ropa, hacer la comida y pasar la aspiradora por la alfombra, entre otras cosas.

Así es la vida diaria de una familia japonesa: todos ocupados casi todo el tiempo con diferentes tareas y responsabilidades, desde los adultos más grandes hasta los niños más pequeños. El tiempo libre casi que no está en el diccionario de un japonés.

Los niños japoneses normalmente se bañan con su padres, es decir, entran al cuarto de baño juntos, se desnudan, se duchan y finalmente se meten en la bañera también juntos para relajarse y charlar sobre las cosas que hicieron durante el día.

Los padres generalmente dejan que los niños sean los que decidan naturalmente a qué edad ya no se sienten más cómodos yendo a bañarse con sus padres y prefieren hacerlo solos. Esta edad suele ser más o menos cuando pasan a la escuela media, aunque algunos se siguen bañando con sus padres mismo en la adultez.

Yume fue la primera en usar el cuarto de baño después de cenar; decidió bañarse sola. Su hermano mayor, por su parte, si bien ya está en la escuela media dijo que quería bañarse con su padre. Rina se bañó a la mañana siguiente mientras que yo entré al baño cerca de las 23:00. Intenté hacer lo más rápido posible ya que no quería que Yume se durmiera antes de que pudiese decirle buenas noches.

También es común que entre amigos del mismo género se bañen juntos. Por ejemplo, durante una fiesta de pijamas cuando un niño invita a otros niños a su casa, generalmente entran todos al baño juntos. Si bien yo estaba haciendo una fiesta de pijamas con Yume, no éramos del mismo género ni de la misma generación, con lo cual ya sabía que bañarme con ella no iba a ser posible.

Si bien Yume nunca pidió bañarse conmigo, sí pidió dormir conmigo. Primero me dijo a mí「一緒に寝たいね」(Isshoni netai ne; Quiero dormir contigo), a lo que yo respondí que también quería pero no sabía si sería posible. En ese momento ni siquiera estaba seguro todavía dónde exactamente me iban a hacer dormir.

Luego Yume le fue a preguntar a Rina si podía dormir conmigo y Rina le dijo que sí, que bajara dos futones al salón y los colocara uno al lado del otro, en el piso sobre la alfombra, en el espacio que había entre el televisor y el sofá. Supongo que así es como ocurren las fiestas de pijamas normalmente en Japón: todos duermen en el salón, uno al lado del otro pero cada uno en su propio futón / bolsa de dormir. Me puso contento saber que iba a poder dormir con mi amiga.

Así fue como dormimos en el salón, uno en cada uno de los futones.
Yume-chan mostrándome los peluches que se había traído de su cuarto para dormir con ellos

Si bien me dejaron dormir con Yume, el padre que mucho no me conocía —nunca había tenido mucha interacción con él como sí había tenido con su esposa e hijos en las reuniones de Komi y demás— no confiaba en mí lo suficiente como para dejarme pasar la noche solo con su hija en el salón de su casa, así que él también se trajo unas mantas y una almohada y se echó a dormir en el sofá.

A las 23:00 pasadas nos dijimos buenas noches y nos dormimos.


Sábado 21 de febrero.

A eso de las 7:30 nos levantamos.

Yume acostada aún en proceso de despertarse; el papá todavía en el sofá.

Preparamos el desayuno juntos.

Rina (la mamá) hizo 肉じゃが (nikujaga; guiso de carne y patatas) mientras Yume y yo nos encargamos del 卵かけご飯 (tamagokakegohan; bol de arroz con huevo crudo encima) y la 味噌汁 (misoshiru; sopa de miso).

Preparando el desayuno
Desayuno listo y servido

Después de desayunar Yume me invitó a la calle a jugar un rato con una pelota de tenis. ¿Recuerdas que te conté que es común que los niños salgan a jugar a la calle? Esto es posible en Japón (a diferencia de la mayoría de los otros países) debido principalmente a dos razones:

  1. El flujo vehicular en las calles japonesas residenciales es bajo (un coche por minuto o cada varios minutos).
  2. Los usuarios de las calles japonesas (automovilistas, peatones, ciclistas, etc.) saben que el uso es compartido y son extremadamente cuidadosos con los otros usuarios más vulnerables (e.g. los coches dejan pasar a los peatones o reducen la velocidad cuando ven niños jugando cerca).
Jugando con Yume en la calle

Luego volvimos a la casa, pasamos por el cuarto de mi amiga y al rato salimos dado que Yume tenía práctica de tenis. Ella fue con la bici y yo fui caminando/corriendo al lado.

Cuarto de Yume

Mientras íbamos por la calle Yume vio que yo estaba usando el teléfono y me regañó, diciendo que no podía usar el teléfono mientras caminaba (歩きスマホ; arukisumaho) y que la policía se iba a enojar conmigo.

Yume con su bolsa y su cartera yendo a tenis, buscando la tarjeta de membresía que tenía que mostrar al entrar al edificio.

Ten en cuenta que si bien en este momento estaba yendo conmigo, normalmente iría y volvería a su casa ella solita. Todas las semanas Yume tiene naraigoto de tenis y de piano, mientras que Akio tiene de 卓球 (takkyū; tenis de mesa) y de piano.

A las 10:00 llegamos a la pista de tenis. Yume se puso a practicar sola golpeando una pelota con la raqueta contra la pared mientras esperaba a que llegara su profesor y arrancase la clase.

Clase de tenis de Yume

A las 11:20 terminó la clase y volvimos a casa.

Volviendo a casa en bici

Yume quiso hacer algo con 粘土 (nendo; arcilla).

Jugando con arcilla

Luego Yume quiso ver una peli: 千と千尋の神隠し (Sen to Chihiro no Kamikurashi; El viaje de Chihiro).

Viendo El viaje de Chihiro con Yume

En un momento entré al cuarto de Akio para ver cómo estaba estudiando.

Estudiaba principalmente usando una tablet específica para el estudio, con una aplicación que incluía un montón de problemas de todas las materias de la escuela media.

A las 12:30 fuimos con Yume a comprar ingredientes al supermercado para hacer las milanesas a la noche.

Yendo al supermercado con Yume
En el supermercado con Yume

Cuando volvimos a casa Yume y yo ayudamos a colgar la ropa recién lavada para que se secara. Mientras tanto Rina preparaba la comida.

A las 14:30 almorzamos comida coreana: 냉면 (naengmyeon) y 부침개 (buchimgae, o chijimi como lo llaman los japoneses).

El naengmyeon […] es un plato de fideos originario de Corea del Norte que consiste en fideos largos y finos hechos a mano con harina y almidón de diversos ingredientes, entre los que se incluyen principalmente el trigo sarraceno (메밀, memil), pero también patatas, boniatos, almidón de arrurruz (de color más oscuro y más masticable que los fideos de trigo sarraceno) y kudzu (칡, chik). Otras variedades de naengmyeon se elaboran con ingredientes como algas y té verde.

Wikipedia
Naengmyeon

Buchimgae […] o tortita coreana, se refiere en términos generales a cualquier tipo de ingrediente frito en la sartén y rebozado en huevo o en una masa mezclada con otros ingredientes. Más concretamente, es un plato que se elabora friendo en una sartén una masa espesa mezclada con huevo y otros ingredientes hasta formar una tortita fina y plana. También se consume habitualmente en los hogares japoneses, donde se conoce cariñosamente como chijimi (チヂミ) o Kego-yaki (警固焼き).

Wikipedia
Buchimgae

A las 17:00 pasadas arrancamos a cocinar la cena. Yume se encargó de cortar el pollo mientras yo pelaba las patatas.

Yume cortando el pollo
Cocinando milanesas con Yume (I)
Cocinando milanesas con Yume (II)
Cocinando milanesas con Yume (III)
Cocinando milanesas con Yume (IV)
Cocinando milanesas con Yume (V)

Tardamos un montón (más o menos tres horas) y nos la pasamos trabajando en la cocina, pero valió la pena porque salieron bastante ricas. Además, como te dije antes no me importaba en qué invirtiésemos el tiempo mientras estuviésemos haciendo cosas juntos.

A las 20:15 nos sentamos todos en la mesa y cenamos. El papá de Yume aún no había llegado de trabajar, así que no cenó con nosotros al igual que la noche anterior.

Milanesas napolitanas con puré de papas, un clásico argentino.
Yume disfrutando de su milanesa

A las 22:30 nos fuimos a dormir, después de bañarnos.


Domingo 22 de febrero.

Nos levantamos a las 6:30 y ya desde ese momento nos pusimos a cocinar juntos de vuelta. Esta vez Akio también ayudó. Hicimos panqueques para el desayuno de todos.

Haciendo panqueques (I)
Haciendo panqueques (II)

Una cosa que aprendí de hacer panqueques con japoneses es que ellos los prefieren más pequeños y gruesos, como los estadounidenses, mientras que en Argentina los panqueques son más grandes y bien finitos, básicamente como los crêpes franceses.

Aprovechando que había dulce de leche, yo le puse eso a mis panqueques. Los demás prefirieron ponerle sirope de arce (maple syrup).

Desayuno listo
Yume-chan probando un panqueque con dulce de leche

Intentamos hacer alfajores de vuelta pero esta vez fallamos en la proporción de los ingredientes y nos terminaron saliendo más como galletas.

Horneando las galletas que se suponía que iban a ser tapas de alfajores
Yume haciendo figuras originales con la masa que sobró
Galletas listas

A las 10:30 Yume se puso a ver otra peli.

Yume viendo una película

La forma de ver películas de Yume me resultó peculiar. Tenía casi siempre el control remoto en la mano y a cada rato presionaba el botón para adelantar (飛ばす; tobasu) diez segundos. Bueno, no todo el tiempo pero al menos una vez en cada escena lo hacía, y si adelantaba demasiado a veces volvía para atrás. En otras palabras, todas las partes que le aburrían o no le interesaban demasiado se las salteaba.

Me pareció muy característico de su generación, cuya infancia coexistió con el auge de aplicaciones que fomentan el consumo inmediato de contenido en forma de vídeos cortos como TikTok. La capacidad de atención y de tolerar momentos aburridos de esta generación es críticamente nula.

A las 12:00 pasadas Yume y yo nos pusimos a ver los ingredientes que necesitábamos para hacer たい焼き (taiyaki). Mi amiga quería hacerlos con interior de chocolate, así que con la ayuda de Chappi anotamos en un papel las cantidad de todo lo que precisábamos y luego fuimos a comprar lo que nos faltaba (leche y barras de chocolate).

Yume anotando las cantidades de los ingredientes
Yendo a comprar
Comprando el chocolate en un konbini

A las 13:00 cocinamos el almuerzo: 卵焼き (tamagoyaki) y おにぎり (onigiri).

Haciendo el tamagoyaki
Haciendo el onigiri
Tamagoyaki y onigiri listos para comer

En este momento no había nadie en la casa más que Yume, Akio y yo, así que solo fuimos tres para el almuerzo.

Después de comer nos pusimos a hacer los taiyaki.

Yume cortando el chocolate
Yume poniendo el taiyaki en la plancha

A las 18:00 Akio se puso a cocinar la cena de なべ (nabe; cazuela).

Akio cocinando para todos
Cena servida

Este fue el primer día que el padre de Yume llegó lo suficientemente temprano del trabajo como para poder cenar con nosotros.

A eso de las 20:00 me despedí de todos y me tomé el tren hacia Umeda, desde donde saldría mi autobús de regreso a Tokio.

Estación de Ōsaka en Umeda

A las 21:00 llegué a la terminal de Willer Bus, la compañía de bus que contraté. El bus me costó ¥6230 (~34€).

Terminal de Willer Bus en Umeda Sky Building

Tres cuartos de hora más tarde ya estaba sentado en el autobús rumbo a Tokio.

A las 23:00 hicieron la primera parada en una Service Area (SA) para ir al baño. A las 25:30 hicieron la segunda. Cada parada duraba quince minutos exactos.

Cartel avisando que a la 1:45 el autobús volvería a arrancar la marcha.

Lunes 23 de febrero.

A las 3:15 hubo una parada más y a las 5:00 otra. Había una parada cada dos horas aproximadamente, lo cual me pareció genial y muy distinto a Vietnam donde no paraban casi nunca.

A las 6:00 pasadas llegué a Ikebukuro, Tokio.

Ikebukuro

No pude encontrar nada abierto a esa hora más que los konbinis y McDonald’s. Necesitaba un lugar que tuviese wifi y lugar para sentarse, así que me pedí algo en el McDonald’s. Resulta que el wifi no andaba muy bien, así que cuando se hicieron las 7:00 (hora en que abren todas las cafeterías), me pasé a la cafetería Doutor.

McDonald’s, uno de los únicos negocios abiertos a las seis y media de la mañana.

A las 12:30 me tomé un tren desde Ikebukuro hasta Saitama para volver a lo de mi amiga Akane.

Después te sigo contando.

Ame,
Kato