La singular infancia de Tippi en la sabana africana (Parte 1)

Kara Ema:

Frase del día en ucraniano

Цей обід коштує шістдесят сім гривень.
Tsei obid koshtuie shistdesiat sim hryvenʹ.
Este almuerzo cuesta sesenta y siete grivnas.

цеtseestedeterminante demostrativo masculino singular
обідobidalmuerzosustantivo masculino, nominativo
коштуєkoshtuiecuestaverbo presente, tercera persona del singular
шістдесятshistdesiatsesentanumeral cardinal
сімsimsietenumeral cardinal
гривеньhryvenʹgrivnassustantivo plural, genitivo

Vídeo YouTube del día

Sofia Alferova, danza contemporánea.

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Hoy sábado me vi un documental francés que me encantó, dado que muestra algo muy especial que no se ve todos los días: una niña occidental siendo criada alrededor de animales salvajes y entre indígenas africanos.

Tippie Degré nació en Namibia, hija de unos padres fotógrafos y cineastas especializados en fauna salvaje, y se crió en la sabana durante los primeros diez años de su vida en África meridional.

Durante su infancia en Namibia, Degré entabló amistad con los animales entre los que vivía, entre ellos un elefante de 28 años llamado Abu, un leopardo apodado J&B, leones, jirafas, una mangosta rayada, un avestruz, suricatas, un guepardo, un caracal, serpientes, una rana toro gigante y camaleones. Además, también se llevaba bien con los pueblos indígenas locales y se vestía como ellos.

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Si te crían como a una niña por más que seas biológicamente un varón, lo más probable es que te vayas a adaptar rápidamente a eso y te vayas a sentir toda tu vida una niña. Si te crían como a un indígena en la selva por más que seas una niña nacida de padres de ciudad, te vas a sentir cómoda estando con animales salvajes, y vas a desarrollar y demostrar capacidades que las personas de las sociedades WEIRD no creen que los niños pequeños puedan tener, tales como manipular cuchillos, reconocer cientos de plantas diferentes, cazar animales pequeños y desplazarse solos por la selva a pocos metros de leopardos y serpientes.

El documental salió en 1997 y se titula Le monde selon Tippi (El mundo según Tippi). Dura 54 minutos y puedes encontrarlo completo en YouTube, aunque con muy baja calidad y en francés sin subtítulos.

Tomé algunas notas y capturas de pantalla mientras lo veía, así podía compartírtelas.

En la primera escena la loli habla frente a la cámara y dice lo siguiente: «No conozco mucho sobre las princesas pero un poco sí. En África, he aprendido a subirme a todos los árboles. Sé cómo hacer las cosas; soy grande, ya no soy una bebé. ¡Puedo hacer todo! ¡Voy a convertirme en Tarzán!» Luego se pone a bailar y a cantar algo sobre peces mágicos y maléficos.

En la siguiente escena la pequeña nos presenta a su padre, a quien saluda con un besito en la boca al mismo tiempo que exclama en inglés «This is my Dadou!» (Este es mi papi), y a su madre, a quien saluda también de la misma manera y anunciando «This is my Mommy!» (Esta es mi mami). Esta es prácticamente la única escena de toda la peli en la que vemos a Tippi dentro de una casa estilo occidental y vestida con ropa estilo occidental.

En la tercera escena, Tippi ya aparece con su atuendo indígena, el cual consistía de un taparrabos y no mucho más (a veces también unos accesorios tipo bolsos para cargar cosas dentro). La niña, de 6 años durante el rodaje del documental, comenta que todo el mundo quiere que ella les cuente sobre su vida tan singular, y ella está cansada de tener que explicarlo todo a cada vez.

También dice: «Eux, ils vivent dans l’angoisse des villes. Moi, j’habite dans la nature. Pour ça il faut aller en Afrique d’abord ! C’est loin, très loin ; dans les nuages, tout au bout de la Terre. C’est là où je suis née.» («Ellos viven en la angustia de las ciudades. Yo vivo en plena naturaleza. ¡Para eso hay que ir primero a África! Está lejos, muy lejos; entre las nubes, en el extremo más alejado de la Tierra. Ahí es donde nací.»).

En las siguientes escenas se la ve a Tippi interactuando con varios animales salvajes: cargando con una serpiente y sentada al lado de un leopardo.

Tippi con serpiente
Tippi con leopardo

Luego, nuestra protagonista nos muestra cómo vive e interactúa con las tribus indígenas locales Himba y San.

El pueblo himba […] es un grupo étnico, con una población estimada de unas 50 000 personas, de la región […] de Kaokolandia, en el norte de Namibia […]. Los himbas son el único grupo nativo de Namibia que aún conserva el estilo de vida original que tenía hace algunos siglos.

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Se llama genéricamente bosquimanos —o, también, san, basarawa, sho o ǃkung— a varios pueblos africanos, tradicionalmente cazadores-recolectores, que hablan alguna de las lenguas joisanas noroccidentales, caracterizadas por incorporar sonidos de chasquido o cliqueos.

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En un momento hay una escena en que Tippi está narrando lo que hacen los animales que ve desde un vehículo. Dice lo siguiente: «Le mâle est en train de poursuivre l’autruche, pour l’embrasser, pour le faire l’amour.» («El macho está persiguiendo al avestruz para besarla, para hacerle el amor.»). No me esperaba escuchar a una niña de 6 años diciendo eso. Aplausos para los padres que se ve que le han enseñado bien, sin ocultarle cosas ni usar eufemismos como tienden a hacer los padres occidentales.

Tippi con el pueblo himba (I)
Tippi con el pueblo himba (II)
Tippi con el pueblo himba (III)

Más adelante habla de su copain (amigo) Tui, un hombre bosquimano, quien le ha enseñado muchas cosas. Dice que ella también es una «Bushman», ya que puede hacer todo lo que los bosquimanos pueden hacer, solo que ellos son todos negros y ella es blanca.

El padre de Tippi nos cuenta que «la vida con los Bushmen es una vida de felicidad: solo hay juegos y risas. No tienen orden, ni jerarquía, ni líderes; solo hay cariño, poesía e inocencia. No necesitan nada, así que poner a Tippi al contacto de los bosquimanos es extraordinario como enseñanza.»

«Un bushman se pone muy bajo en la jerarquía de la naturaleza. Para él, la hiena es más importante, o el chacal es más importante que él. Dialogan con todos los seres vivos en el medio ambiente que los rodea. Es evidente que nadie puede enseñar a Tippi tantas cosas con tanta sabiduría y tanta magia.»

En otra escena se la ve a Tippi sentada estudiando con su madre, pero su sesión de estudios no dura más de un minuto, dado que enseguida ve a un grupo de bosquimanos pasando cerca y quiere ir a jugar con ellos. La madre, al ver que su hija no le iba a prestar atención en aquel momento dado que su interés estaba en otra parte, la deja salir a jugar. Los estudios tendrán que esperar.

Algo que me resultó curioso fue que durante la sesión de estudio, Tippi estaba vestida con una camiseta, al estilo occidental. Pero tan pronto como su madre la dejó ir con los Bushmen, se levantó de la silla, se quitó la camiseta y se puso en modo bosquimana, adoptando el atuendo de ellos.

Sesión de estudio
Tippi con el pueblo san (I)
Tippi con el pueblo san (II)
Tippi con el pueblo san (III)

La niña Tarzán nos cuenta en un momento que le encanta pasar tiempo con los indígenas san, dado que siempre están jugando y divirtiéndose, y cada experiencia con ellos involucra un aprendizaje de algo nuevo. Una de las cosas que más le gusta hacer es jugar en el agua.

Niños san (incluyendo a Tippi) jugando en el agua desnudos.

Más adelante los bosquimanos le enseñan a Tippi a usar el arco y flecha, y se la llevan de caza.

Tippi usando por primera vez su arco
Tippi yendo a cazar pájaros con un grupo de bosquimanos

En las últimas escenas del docu se la ve a Tippi junto a su frère éléphant (hermano elefante) Abu. La niña cuenta que Abu se sienta para que ella se pueda subir a su lomo, que el elefante juega con ella a tirarse agua y demás.

Tippi y Abu, su hermano elefante.
Tippi subiéndose a Abu
Tippi subida al lomo del elefante

El documental termina con las siguientes palabras de Tippi: «Moi j’ai été très gentille pendant le tournage du film, j’en avais un peu marre c’est vrai, mais j’étais obligée d’obéir sinon le film il était foutu. Je l’ai fait exprès pour que tout le monde me voit en cassette comme ça j’aurai plus jamais besoin de leur expliquer.» («Yo me porté muy bien durante el rodaje de la película; es verdad que estaba un poco harta, pero tenía que obedecer, porque si no, la película se habría echado a perder. Lo hice para que todo el mundo me viera en la cinta y así ya no tendría que volver a explicárselo a nadie nunca más.»).

Algo que me gustó mucho de este filme fue haber visto a los niños (tanto Tippi como los indígenas) siempre alrededor de los adultos, viviendo con ellos, observándolos y aprendiendo de ellos; a diferencia de las sociedades WEIRD en que están casi todo el tiempo separados de los adultos, encerrados en las escuelas. Francamente estoy de acuerdo con los padres de Tippi que esta experiencia fue mucho más beneficiosa y enriquecedora para ella que si se hubiesen quedado en Francia y la hubiesen mandado a la escuela convencional.

Además de un documental, también hay un libro sobre la vida de Tippi. Se llama Tippi: My Book of Africa (Tippi: Mi libro de África), y fue escrito por la niña cuando tenía 10 años. A continuación te comparto algunas de mis fotos favoritas y de las cosas que escribe Tippi en su libro.

Tapa del libro

Me llamo Tippi. Soy africana y nací hace diez años en Namibia. Mucha gente me pregunta si mi nombre se escribe como «teepee», como en «teepee indio». Mis padres me pusieron este nombre en honor a Tippi Hedren, la actriz que protagonizó Los pájaros, una película de terror de Alfred Hitchcock.

Estoy contenta de que mis padres me pusieran el nombre de Tippi por muchas razones: en primer lugar, no hay muchas otras chicas que se llamen Tippi, lo cual me parece bien porque tampoco hay muchas otras chicas que hayan vivido como yo. Este nombre también nos recuerda a los indios que vivían en la naturaleza, igual que yo. Y, por último, la película del señor Hitchcock se llama «Los pájaros», y a mí me encantan los animales enormemente. No exagero cuando digo «enormemente».

Los animales son como hermanos para mí. Es normal. Nací y crecí con ellos. Estos animales salvajes de África fueron mis primeros compañeros de juegos, y por eso los conozco tan bien. […]

Tippi: My Book of Africa
Tippi durmiendo con un cuchillo (izquierda), y con un lemur en la espalda (derecha).

A todo el mundo le llama la atención cuando se entera de que puedo hablar con los animales. ¡A todos menos a los animales! Siempre me preguntan cómo aprendí a hablar con ellos. ¡Es aburrido! No tengo mucho que decir… No quiero explicar cómo hablo con ellos, porque no sirve de nada. Es un secreto. Hay que tener un don para entenderlo. Todo el mundo tiene un don, ya sea escribir, cantar, pintar, aprender otros idiomas o practicar deporte. Todos los dones encierran algún tipo de misterio.

Entender a los animales, ese es mi don. Pero no a cualquier tipo de animales: solo a los animales salvajes de África. Les hablo con la mente, o a través de mis ojos, mi corazón o mi alma, y veo que me entienden y me responden. Se mueven o me miran, y parece que en sus ojos aparecen letras. Entonces —sé que puede sonar raro— estoy segura de que puedo hablar con ellos. Así es como nos conocemos y, a veces, incluso entablamos una amistad.

[…]

Mi Nono es muy suave y agradable, huele bien y es un amigo inseparable. Cada vez que me voy a vivir a otro sitio, dejo atrás a mis amigos, y lo mismo ocurre con los animales. Nos conocemos, nos hacemos amigos y luego me voy. Con mi Nono no es así; todas las noches está aquí conmigo.

[…] No sé a partir de qué edad ya no necesitaré a mi Nono; quizá nunca. En mi caso, creo que lo tendré hasta el día en que conozca a mi novio y me enamore. También creo que es posible dormir con tu novio y con tu Nono. El hecho de que quieras tanto a tu Nono no significa que sigas siendo un bebé.

Tippi: My Book of Africa
El Nono de Tippi (su doudou; su objeto de apego).

Abu es mi «hermano». Es un elefante, aunque ya es adulto y tiene más de 30 años. […] Abu es un personaje magnífico, mi amigo, mi «hermano». Lo adoro, así de sencillo. Me hace muy feliz cuando volvemos a estar juntos. No sé si hay un sitio mejor para sentarse que detrás de su cabeza, con las piernas metidas entre sus orejas. En los elefantes, ese es el único sitio que es realmente suave. El resto de su cuerpo está cubierto de un pelaje espeso que pica mucho. Soy tan feliz cuando estoy encima de Abu que podría quedarme ahí durante horas y horas.

Tippi: My Book of Africa
Tippi con su hermano el elefante

A mi madre le encanta esta foto. Es en blanco y negro porque todas las demás cámaras que hacían fotos en color estaban estropeadas ese día. Mis padres se habían quedado en el campamento, pero yo estaba con Randall y Abu, que estaban rodando una película para Walt Disney. Hacía muchísimo calor y, cuando estás rodando una película, te pasas horas y horas esperando sin hacer nada. Era demasiado pequeña para recordarlo, pero me imagino perfectamente lo que pasó: probablemente Abu y yo estábamos hartos, así que nos fuimos. Mamá me contó que nos vio aparecer a los dos de la nada. Me había quitado el pañal y los zapatos —al parecer, solía hacerlo todo el tiempo— y caminaba de puntillas para que los grandes trozos de barro seco que cubrían el suelo no me hicieran daño. Mamá dice que Abu me seguía como un niñero y que parecía que él también caminaba de puntillas para tener cuidado de no aplastarme.

Tippi: My Book of Africa
Tippi siendo seguida de cerca por su niñero elefante

Es muy divertido montarse a lomos de un avestruz. Es suave y te mantiene calentito. Es muy cómodo.

[…] Linda fue muy simpática. Tenía tanto miedo de que me cayera que no se atrevía a moverse. Es una pena, porque me habría encantado que echara a correr. ¡Me encanta la velocidad! Sobre todo cuando corren, las avestruces son las aves más rápidas del mundo.

Tippi: My Book of Africa
Tippi montada en el lomo de una avestruz

[…] Aunque Dawid y Peta le dieron el biberón y lo criaron, J&B nunca se dejó domesticar. Es un leopardo, y un leopardo es peligroso. Lo sabía, pero nunca le tuve miedo. Jugaba con él y él notaba que no le tenía miedo, así que nunca me atacó. Era tan mono. Cuando veía que iba a hacer alguna travesura, le regañaba con mucha severidad y entonces se detenía y me miraba con cara de dolor.

[…] [Una vez, J&B saltó la reja del jardín porque quería venir con nosotros a dar un paseo.] Por el camino se topó con dos niños africanos. Cuando vieron a J&B, se asustaron muchísimo, así que echaron a correr y empezaron a gritar. No sabían que, cuando te enfrentas a un animal salvaje, eso es precisamente lo que no debes hacer. J&B, de inmediato, los tomó por presas y atrapó al niño más pequeño…

[…] Oí la voz de Dadou hablándole en voz baja mientras cogía al niño en brazos. Y me di cuenta de que J&B no quería soltar a ese niño. Creo que realmente había decidido abalanzarse sobre Dadou para recuperar a su presa. […] Alguien tenía que hacer que J&B se detuviera. Me acerqué a él y le dije: «¡J&B, basta ya!».

[…] Para asegurarme de que me había entendido bien, le di un golpecito en la nariz. Fue un golpecito fuerte, para que se diera cuenta de que se estaba portando como un «niño malo» y de que tenía que hacerme caso o me enfadaría mucho, mucho. Así que se sentó y se rindió, y, igual que antes cuando le había regañado, tenía una expresión de dolor en la cara.

[…] A J&B lo castigaron mucho. Lo encerraron en una jaula con malla metálica que llegaba hasta el techo. Ya no podía salir, pero yo iba a verlo, a hablar con él y a acariciarlo a través de la malla. Eso le hacía tan feliz que una vez me hizo pis encima para decirme que me quería. Yo no quise lavarme porque quería conservar el olor de su amistad conmigo, pero mamá dijo que eso era imposible. Tuve que darme una ducha y ella me frotó con mucha fuerza.

Esta historia demuestra que tener un leopardo es una gran responsabilidad. Es un animal muy fuerte y puede matar a las personas. Aun así, J&B era adorable y nos queríamos mucho.

Tippi: My Book of Africa
Tippi con su amigo el leopardo

Uff… Este libro es más largo e increíble de lo que pensé que sería cuando lo empecé a leer. Son alrededor de 150 páginas y solo he llegado hasta la 50 por ahora. Creo que dejaré aquí y retomaré mañana.

Ame,
Kato