Curso de primeros auxilios, Jock Sturges y nuevo libro

Kara Ema:

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Adoro esta canción: Tomorrow, del musical de Annie. En este vídeo una loli coreana (Yoon Si Young) la canta con su poderosa voz para The Voice Kids Korea.

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Tras un consejo de Charlotte, el viernes puse 10 kilos de mis pertenencias en una caja de cartón y contraté los servicios de una empresa llamada Mondial Relay para enviar la caja a lo de mi hermana en España. De esta manera me voy deshaciendo de cosas que quiero conservar pero que no necesito en el futuro próximo. El envío me costó 20€, más 5€ adicionales que decidí pagar para asegurar la caja por un valor de 250€. No me pareció muy caro. Espero que llegue bien.

En realidad habría preferido enviar directamente mi maleta entera, pero en Europa no hay servicios de envío de maletas como los que tiene Japón, que son eficientes y económicos. La opción para enviar una maleta relativamente barato aquí es meterla dentro de una caja de cartón, ¿pero de dónde se supone que voy a sacar una caja lo suficientemente grande como para meter una maleta de 80x50x30 cm?

Dentro de cinco días me mudo, por eso es que me estoy deshaciendo de ciertas cosas ahora. Hoy aproveché la mañana no solo para enviar el paquete sino también para preparar la maleta. Ahora solo me queda el bolso de mano por hacer.

A la tarde me puse a ver una peli animada francesa llamada Ma vie de Courgette, del 2016. Sinopsis según Wikipedia: «Ícaro es un niño al que su madre y sus amigos le apodaban Calabacín, va a un orfanato donde conoce a otros niños y aprende sobre la amistad, el amor y los secretos de los demás.»


El sábado entre las 8:00 y las 18:00 tuve un curso de primeros auxilios en la sede de la Croix Rouge (Cruz Roja) de Cannes. Me costó 60€.

Ya había tenido un curso similar a este en Buenos Aires, pero decidí hacerlo de nuevo por tres razones:

  1. Los conocimientos que se aprenden en estos cursos son muy importantes y pueden literalmente salvar vidas. No está de más volver a verlos para tenerlos más frescos en la mente y consolidarlos.
  2. Ahora que estoy trabajando seguido con grupos de niños, pensé que sería útil tener algunas nociones básicas que me ayuden a socorrerlos si alguna vez les sucede algo mientras están bajo mi cuidado.
  3. A diferencia del curso de Buenos Aires, el que hice ahora con la Cruz Roja Francesa me va a otorgar un diploma que tiene validez a nivel nacional, y que me va a servir para hacer mi CV más atractivo.

El diploma en cuestión se llama PSC (Premiers secours citoyen).

El certificado de primeros auxilios para ciudadanos (PSC) es la formación básica en primeros auxilios en Francia. Cualquier persona puede realizar esta formación, que se adapta, si es necesario, a los alumnos con discapacidad. El formador evalúa a los alumnos de forma continua a lo largo de la formación; no hay examen. La asistencia a toda la formación es suficiente para obtener el certificado.

Wikipedia

Los principales temas que vi durante la formación del PSC fueron:

Les malaisesLos malestares (e.g. síncopes)
Les plaiesLas heridas
Les brûluresLas quemaduras
Les traumatismesLos traumatismos
Les hémorragiesLas hemorragias
L’étouffementEl atragantamiento
L’évanouissementLa inconsciencia
L’arrêt cardiorespiratoireEl paro cardiorrespiratorio
Le défibrillateur automatisé externe (DAE)El desfibrilador externo automático (DEA)
L’accident vasculaire cérébral (AVC)El accidente cerebrovascular (ACV)
Le garrotEl torniquete
La position latérale de sécurité (PLS)La posición lateral de seguridad
La réanimation cardiopulmonaire (RCP)La reanimación cardiopulmonar (RCP)
Les compressions abdominales (méthode de Heimlich)Las compresiones abdominales (maniobra de Heimlich)
Les compressions thoraciquesLas compresiones torácicas

En un momento el profesor nos mostró el Catakit, un bolso de emergencia que la Cruz Roja recomienda tener en las casas en caso de que haya una catástrofe y haya que evacuar rápidamente. Estas son algunas de las cosas que contiene dicho bolso:

  • 1 linterna multifunción con radio y dinamo (iluminación + radio, sin pilas)
  • 1 navaja multifunción
  • 10 pastillas para purificar el agua
  • 1 silbato de metal
  • 1 par de guantes de nitrilo
  • 5 toallitas estériles sin alcohol (limpieza de heridas)
  • 1 tijera para cortar ropa
  • 2 barras luminosas de emergencia

Contó que la Cruz Roja había entrevistado a niños de 4-5 años, preguntándoles qué es lo que, en su opinión, deberíamos añadir a este bolso de emergencia. Nadie adividinó la respuesta excepto yo.

Ya conozco a los peques demasiado bien como para no saber lo que dirían. Antes de decirte la respuesta te voy a dejar una chance para que pienses la pregunta e intentes adivinarla tú mismo.

¿Lista para saber la respuesta?

Los niños de 4-5 años al parecer todos contestaron que lo principal que no podía faltar en el bolso de emergencia era su doudou (su objeto de apego, ya sea una manta, un peluche u otro).

Te cuento un par de cosas interesantes que aprendí en este curso.

Aprendí que para ejercer primeros auxilios sobre una persona, solo hay tres categorías de edades a considerar:

AdulteAdultoMayor de 8 años
EnfantNiñoDe 1 a 8 años
NourrissonBebéMenor de 1 año

En el caso de los bebés, por ejemplo, el masaje cardíaco se realiza presionando con los dos dedos pulgares a la altura del esternón. Esto de hecho es una recomendación bastante reciente: hasta hace poco se enseñaba que había que comprimir el tórax del bebé empleando dos dedos de una misma mano.

A las 18:30 volví a casa.

Por cierto, hoy es Halloween. Vi a algunos niños disfrazados y entrando a negocios pidiendo dulces, pero no muchos la verdad. Tampoco vi muchos negocios ni casas con decoraciones. Me la crucé a Juliette en la calle, disfrazada y con su grupo de amigas. Les grité «Happy Halloween».


A la noche vi una peli de 1995 llamada Art for Teachers of Children (Arte para profesores de niños).

En el largometraje Art for Teachers of Children, la directora Jennifer Montgomery ofrece un relato con un marcado carácter autobiográfico sobre la relación que mantuvo, cuando era menor de edad, con su profesor. Una película muy personal en la que queda claro que sintió una necesidad interior de rodarla. Jennifer, de catorce años, está en un internado del norte de EE. UU. a mediados de los setenta. Se enamora de su profesor John, un joven casado aficionado a la fotografía artística. A ambos les avergüenza la atracción que sienten el uno por el otro. Jennifer se muestra huraña y pasiva, pero en un momento dado se ofrece a posar en topless para una fotografía. Poco después, anuncia su disposición a perder la virginidad. John, descrito por Jennifer como un «hippie aristocrático», resulta ser más un oportunista sin experiencia que una bestia depredadora y acepta con entusiasmo ambas ofertas, hablando sin cesar de arte y literatura. Su aventura acaba saliendo a la luz, lo que pone fin al matrimonio y a la carrera de John. Cuando él se muda a Newport, Jennifer lo visita de vez en cuando los fines de semana y su relación y las sesiones fotográficas continúan. A continuación, la película da un salto a finales de los ochenta, cuando John es procesado por el FBI por producir pornografía infantil, un caso que tuvo gran repercusión mediática. Jennifer siente la necesidad de defenderlo y rechaza los estereotipos sobre este tema.

IFFR

La película es autobiográfica, y muestra el amorío que tuvieron Jennifer Montgomery (14) y Jock Sturges (28) a mediados de los años setenta, narrado desde el punto de vista de Jennifer, la directora del filme.

En casos como estos, normalmente las autoridades consiguen convencer a la «víctima» de que es una víctima, que su relación fue un engaño, que nunca existió amor, y que fue abusada contra su voluntad. El FBI intentó hacer esto con Jennifer para incriminar a Sturges y meterlo preso pero no lo consiguió.

Jock Sturges (n. 1947, Nueva York) es un fotógrafo estadounidense conocido sobre todo por sus fotografías de playas nudistas en California, España, y Francia.

[…] Muchos de los trabajos de Sturges muestran chicas jóvenes desnudas, por lo que se le ha acusado de fomentar la pornografía infantil con la justificación de hacer obras artísticas. En 1990, agentes del FBI ingresaron a su estudio, confiscaron equipo y obras, y presentaron cargos por pornografía infantil. El mundo del arte y las comunidades de naturistas lo defiendieron públicamente. Después de un año de investigación, el caso fue desechado por un jurado y Sturges recuperó la mayor parte de su trabajo y su equipo.

Wikipedia

Es una lástima que los estadounidenses no sean capaces de reconocer la diferencia entre desnudez y sexo; entre arte y pornografía. Debido a esto, las pinturas, esculturas y fotografías artísticas de desnudos con niños son cosa del pasado. Nunca más un artista se animará a producir este tipo de contenido, por miedo a ser investigado por las autoridades yankis y ser tildado de agresor sexual como le pasó a Sturges. Nunca más tendremos fotógrafos como Sturges, pintores como Balthus o cineastas como Hofbauer.

Fotos del libro de Sturges, Last Day of Summer (I)
Fotos del libro de Sturges, Last Day of Summer (II)
Fotos del libro de Sturges, Last Day of Summer (III)
Fotos del libro de Sturges, Last Day of Summer (IV)
Fotos del libro de Sturges, Radiant Identities (I)
Fotos del libro de Sturges, Radiant Identities (II)
Fotos del libro de Sturges, Radiant Identities (III)
Fotos del libro de Sturges, Radiant Identities (IV)

El domingo por la tarde caminé media hora hasta Mougins para ir al Carrefour. Estaba cerrado. Volví caminando a Mouans-Sartoux para ir al Auchan. Estaba cerrado. Decidí entonces tomarme un tren hasta Cannes para ir al Monoprix. Estaba abierto.

Lo siento Francia, pero me cuesta llamar «primer mundo» a un país que te obliga a tomarte un tren para encontrar un supermercado abierto un domingo en una zona suburbana. Si Japón puede tener supermercados y tiendas de conveniencia abiertas todos los días a todos horas y en todos lados, tú también deberías poder.

Hoy arrancó un nuevo mes, y con él arranqué un nuevo libro. Fue originalmente publicado por Stevi Jackson en 1982, y se titula Childhood and Sexuality (Infancia y sexualidad).

Tapa y contratapa de Childhood and Sexuality de Stevi Jackson

Algunos extractos del primer capítulo: Breaking Taboos (Rompiendo tabúes).

Cualquier afirmación sobre los niños y el sexo está destinada, casi con toda seguridad, a ser polémica: un libro sobre este tema no puede evitar ofender a algunos de sus lectores. Escribir sobre los niños y el sexo supone aunar dos conjuntos de cuestiones muy emotivas, que provocan fácilmente escándalo moral e indignación. Prácticamente todo el mundo tiene opiniones firmes sobre estos asuntos, y algunos tienen convicciones inquebrantables.

[…] En cierto sentido, los niños son víctimas ideales, seres que merecen especialmente nuestra compasión, por lo que cualquier amenaza, real o imaginaria, que se les presente puede utilizarse para manipular la opinión pública. Las organizaciones benéficas que recaudan fondos, los políticos que buscan votos y los anunciantes que venden sopa y detergente en polvo saben perfectamente que, si centran sus campañas en los niños, tienen más posibilidades de obtener la respuesta que desean.

Childhood and Sexuality

Es muy fuerte esto que dice; por más que este libro tenga casi 50 años, no podría ser más relevante a la actualidad. Los políticos de varios países del mundo están ahora mismo intentando sacar leyes para implementar controles de verificación de identidad y de edad en las redes sociales, cosa de poder impedir que los menores las usen. Te lo intentan vender como una medida para «proteger a los niños», pero la realidad es que lo hacen para poder ejercer un mayor control de la población.

Desde que Freud sugirió por primera vez que los niños son sexuales, la idea se ha ido aceptando poco a poco, aunque a regañadientes. En general, a los niños todavía no se les trata como seres sexuales, y la posibilidad de que lo sean nos hace sentir incómodos a muchos de nosotros. La sexualidad sigue siendo un aspecto de la vida que tendemos a ocultarles y que consideramos peligroso para ellos.

[…] Todo el mundo afirma tener muy presentes los intereses de los niños, pero a veces ocurre que esas mismas actitudes y políticas ponen en peligro dichos intereses. Tomemos, por ejemplo, la espinosa cuestión de las leyes sobre la edad de consentimiento, que se supone que protegen a los jóvenes de la explotación sexual. Debido a ellas, las chicas pueden tener dificultades para acceder a métodos anticonceptivos fiables y, por lo tanto, corren el riesgo de sufrir embarazos no deseados. Dado que estas leyes incorporan un doble estándar de moralidad sexual, también podrían verse calificadas de «delincuentes sexuales»; hay muchas chicas en Gran Bretaña y en Estados Unidos que han sido internadas en centros para menores infractores por el único delito de «promiscuidad».

Childhood and Sexuality

Típico: a quienes no se ajustan al código moral que los gobernantes dan por sentado se los retira de la sociedad, enviándolos a la cárcel o a un centro de «rehabilitación» (entiéndase: condicionamiento). De las chicas que aún no han alcanzado el umbral moral arbitrario de la edad de consentimiento, se espera la abstinencia sexual completa. Cuando aparece una que no encaja en este molde, en lugar de revisar el molde y preguntarse si acaso no se equivocaron con esa edad, encierran a la «promiscua» en un centro hasta que cambie sus hábitos. Lo mismo se hacía con los homosexuales el siglo pasado: iban contra la moral de la época, así que se los metía en centros de «reconversión» hasta que dejaran de exhibir conductas desviadas y antisociales.

Mi objetivo es analizar nuestras actitudes hacia los niños y la sexualidad; explorar los supuestos que subyacen a las posiciones morales contrapuestas sobre el tema; y reflexionar sobre los efectos que nuestras actitudes tienen en nuestros propios hijos y en los de los demás a medida que aprenden sobre la sexualidad y asumen su propia experiencia sexual.

Al hacerlo, plantearé una serie de preguntas sobre aspectos de la vida que solemos dar por sentados. ¿Aprendemos a ser sexuales o la sexualidad es algo totalmente innato? ¿Es la infancia un estado natural o una condición social? ¿Cómo y por qué los adultos ocultan el sexo a los niños, y cuáles son las consecuencias? ¿Son los niños seres sexuales y, en caso afirmativo, en qué sentido? ¿Cómo adquieren realmente la mayoría de los niños la información sobre la sexualidad y qué interpretan de ella? ¿Es posible o deseable introducir cambios en la forma en que abordamos el tema de los niños y la sexualidad? Algunas de estas preguntas nos resultan más familiares que otras, pero espero que plantearlas nos brinde la oportunidad de hacer una pausa y reflexionar sobre nuestro comportamiento cotidiano. En nuestras relaciones con los niños, a veces sentimos la necesidad de examinar nuestros propios motivos e intenciones o de explicarlos a los demás, pero la mayoría de las veces no somos tan conscientes de nosotros mismos. Incluso cuando formulamos explicaciones, a menudo las basamos en actitudes e ideas que rara vez o nunca se cuestionan. Mi intención es cuestionarlas aquí.

Childhood and Sexuality

Ame,
Kato