Estado

Hoy en el trabajo estuve con un niño que apenas sabía hablar pero que ya se ponía y sacaba las zapatillas, las medias y la mochila solo, y las acomodaba en sus respectivos lugares. También ordenaba los juguetes y platos sin ayuda. Los niños japoneses son criados para ser autosuficientes lo más temprano posible.
Primera vez que voy a un lugar de comida rápida (Wendy’s) y la comida está lista antes incluso de que se termine de procesar el pago en mi tarjeta. La eficiencia japonesa realmente es inigualable.
Hoy fui a Uniqlo. Primera vez que me compro ropa (sacando remeras) en un año. Me impresionó la forma en que pagué lo que compré: metí los cinco productos (dos pantalones, dos bóxers y un paraguas) en un cubículo, y automáticamente me apareció el detalle con el precio de cada artículo y el total. Pasé mi tarjeta, recogí la ropa y me fui. La magia de las etiquetas RFID.
Desde la ventana de mi casa todos los días veo grupos de ~20 niños de jardín marchando en fila por el costado de la calle. Cuando llegan a la esquina, el instructor levanta una bandera y los niños levantan la mano. La mantienen levantada mientran cruzan la calle. Ahora entiendo por qué los niños japoneses son tan capaces de andar solos por la calle: lo empiezan a practicar desde que van al jardín.
Acabo de ser rechazado en un soapland (tipo de burdel) por ser extranjero. Cuando los llamé me preguntaron si mi nacionalidad era la japonesa y si había nacido en Japón. Cuando les dije que no me hicieron esperar en línea un minuto, seguramente mientras le iban a preguntar a la trabajadora sexual que yo había elegido si aceptaba extranjeros. Luego volvieron y me dijeron que no. Tendré que seguir buscando uno que acepte o esperar a llegar a Ámsterdam entonces.
Estoy en el tren. De repente miro hacia un lado y veo nada más que mujeres. Hacia el otro lado también nada más que mujeres. Me doy cuenta de que me había metido en un vagón de uso exclusivo para mujeres. Supongo que como soy extranjero todas asumieron que no me había dado cuenta y por eso no me dijeron nada. ¡Ups!
En IMDb, cada episodio de The Last of Us tiene menos del 5% de los votos con la puntuación más baja, una de diez estrellas (1/10). Pero hay dos grandes excepciones: los capítulos que muestran una pareja gay y una lésbica tienen 26% y 14% de votos 1/10 respectivamente. Esto significa que, si bien uno creería que la homofobia ya es cosa del pasado, la realidad es que lamentablemente sigue habiendo mucha gente homofóbica y anti LGBTx.
Es tanta la cantidad de alemanes que hay en mi share house, que entre ellos asumen que todo el mundo habla alemán. Ya me ha pasado unas cuatro veces que me saluden o me digan cosas en alemán. Yo siempre les respondo con un «Ich spreche kein Deutsch» (no hablo alemán). Otra palabra que me gusta usar con ellos para hacerlos reír es «Scheiße» (mierda).
Un ejemplo de lo quisquillosos que son los japoneses con las reglas. La mitad de la página para comprar entradas a un concierto es información sobre el evento. La otra mitad son reglas tales como: prohibido filmar a las idols, permitido tomar fotografías pero prohibido publicarlas en internet o redes sociales, prohibido levantar la cámara por arriba de la cabeza, prohibido tocar a las idols (incluyendo cosas como un simple choque de manos), etc.
Japón no es un país pensado para trotamundos. Cada vez que me mudo a una nueva ciudad tengo que visitar una oficina de correos y dos ayuntamientos, donde me hacen escribir veinte veces mi nombre, mi teléfono, mi dirección nueva y anterior. Además tengo que presentar tres tarjetas para que les pongan mi nuevo domicilio. El papeleo es tan parte de la cultura japonesa como los templos y castillos…