Kara Ema:
Domingo 8 de marzo.
Me levanté a las 7:00 y me preparé un riquísimo desayuno de chocolatada con brownies y skyr de caramelo salado.

A las 8:00 salí de casa y una hora más tarde llegué a 上原社会教育館 (Uehara Shakai Kyōikukan; Centro de Educación Social Uehara), donde Kifove había alquilado una sala para realizar un evento especial.

El evento consistía en una clase de cocina con niños, donde los voluntarios adultos extranjeros interactuaban con los niños japoneses y entre todos cocinábamos tacos mexicanos.
Los niños empezaron a llegar a las 10:00, mientras que los adultos estábamos citados a las 9:00 para tener un briefing inicial y empezar a preparar todo (e.g. distribuir los ingredientes en cada una de las mesas).





En nuestra mesa éramos dos lolis, dos varones y tres voluntarios extranjeros, incluyéndome a mí. Los padres de los niños estaban sentados en los bordes de la sala, observando cómo sus hijos preparaban las cosas y hablaban en inglés con los voluntarios.


Tan pronto como terminamos de cocinar los tacos, los niños pusieron dos tortillas en sus platos y le empezaron a agregar el contenido para armarse sus tacos. Luego dijimos itadakimasu todos juntos y pudieron comérselos.


Los voluntarios también nos armamos y comimos nuestros tacos después de que los niños hubiesen tenido oportunidad de hacerlo.
Una chica de mi mesa y yo nos teníamos que ir a otro evento de Kifove que tenía lugar en Yokohama (estábamos en Shinjuku), con lo cual tan pronto como terminamos de comer nuestros tacos nos despedimos y nos fuimos a tomar el tren.
A las 13:40 llegamos al parque 臨港 (Rinkō) en Yokohama, donde tendría lugar el evento de Kifove. Yo había sido convocado para ser el MC (maestro de ceremonias).








Nos había tocado un hermoso día de sol.


A las 16:00 terminó el evento y me volví en tren a Saitama.
A las 18:00 pasadas llegué a lo de Akane, cogí mis maletas que había dejado preparadas la noche anterior, y me subí al coche de Taiyo. Es que habíamos quedado que hoy domingo me mudaría a lo de mi otra familia amiga en Saitama: la familia de Sakura, ¿la recuerdas?
Cerca de las 19:00 llegué a lo de Sakura, y en la puerta de su casa me despedí de Akane y su familia y les agradecí por todo. También me disculpé con Sakura por haber llegado tarde, justo a la hora de la cena.
Cenamos 手巻き寿司 (temaki-zushi), un tipo de sushi que se prepara enrollando arroz y rellenos en una hoja de nori con las manos, justo antes de comerlo.

Había sido un día extremadamente largo y agotador para mí, así que tan pronto como terminé de cenar dije oyasumi a todos y me fui arriba a mi cuarto a acostar.
Estaba tan cansado que acabé durmiendo doce horas—desde las 20:30 del domingo hasta las 8:30 del lunes.
Lunes 9 de marzo.
Fue un día más bien tranquilo. No tenía planes de ir a ningún sitio.
A las 12:30 salí a pasear un rato con la bici de Sakura.

A las 14:30 llegó Takeshi de la escuela—el hermano menor; ahora está en cuarto grado de primaria. Me saludó con un tadaima, cogió un yogur de la nevera, un manga del estante y se sentó en la mesa a leer mientras tomaba el yogur.

Si recuerdas, a esta familia le gusta mucho leer. Son todos lectores en la casa. Cada dos semanas van a la biblioteca a devolver los libros que tomaron prestados y pedir prestados otros más. Además, todos leen el periódico todos los días, incluyendo los dos niños.

Algo interesante para mí es que, si bien el mayor de los niños (Daichi) ya está en la escuela media, los padres aún no le han dado un teléfono móvil. Mientras tanto he visto niños japoneses que ya tienen su propio teléfono (me refiero a smartphone tipo iPhone, no el «Kid’s Phone») desde que arrancan la escuela primaria con 6 años.
Takeshi, tras más o menos unos diez minutos de lectura silenciosa en la mesa mientras terminaba su yogur, miró el reloj en la pared, se levantó (dejando el libro en la mesa pero llevando el yogur a la cocina), me dijo ittekimasu y se fue a su clase de shodō (caligrafía japonesa). Así es la vida atareada de los niños japoneses. Tan pronto como llegan a casa ya tienen que salir de vuelta a naraigoto (clases extraescolares), o bien a juku (escuela de refuerzo) o a gakudō (escuela suplementaria).
Daichi llegó a casa una hora más tarde, y al igual que su hermano menor también se volvió a ir casi al instante. Solo pasó por casa el tiempo suficiente para dejar la mochila del cole y cambiarse de ropa, luego se fue al parque a jugar al fútbol con sus amigos. Ni él ni su hermano volvieron a aparecer hasta la hora de la cena.
En un momento jugué a las cartas Pokémon con los dos niños, utilizando el mazo que me había comprado en Ōsaka. Sabía que me iba a ser útil alguna vez. Era la primera vez que jugaba a las cartas Pokémon con mis propias cartas en más de una década o incluso dos. Me divertí mucho volviendo a jugar y reviviendo mi infancia de esta forma. Alguna vez me gustaría hacer lo mismo con las cartas Yu-Gi-Oh! también.

También jugamos a un juego llamado 五目並べ (gomoku narabe).
El go-moku (del japonés «go» = cinco, y «moku» que aunque literalmente quiere decir ojo, en este caso se toma como punto, también llamado cinco en línea o cinco en raya) es un juego de mesa de estrategia abstracto. Tradicionalmente se juega con piezas de go (piedras blancas y negras) en un tablero de go. […] Debido a que las piezas normalmente no se mueven ni se quitan del tablero, el gomoku también se puede jugar como un juego de papel y lápiz. El juego es conocido en varios países con diferentes nombres.
Wikipedia

Básicamente, el primero que llevaba a colocar cinco piezas de su color seguidas —ya sea horizontal, vertical u oblicuamente—, ganaba.
Continué jugando con los niños en la sala de estar hasta que se hizo la hora de ir a dormir. Oyasumi y hasta mañana.
Ame,
Kato
Tipico juego japones!