Campamento francoucraniano: Día 1 – Llegada de los ángeles

Kara Ema:

No sé por dónde empezar a contarte todo lo que he vivido en este campamento tan extraordinario. Seguramente estarás pensando: «Es fácil, empieza por el principio y termina por el final». Sí, es cierto que podría narrarte todo lo que hicimos sencillamente, pero no se trata solo de la cronología de las actividades; lo que quiero recordar y dejar constancia en estos escritos va mucho más allá de eso.

Todos los hermosos momentos compartidos con estos 27 jóvenes—27 ángeles… Las conversaciones, los esfuerzos de cada uno por aprender la cultura y la lengua del otro, los abrazos, las cartas, los dibujos, las emociones, las sonrisas, las lágrimas… De todo esto se trata.

Durante mis próximos artículos, haré mi mejor esfuerzo por rendir homenaje a esta experiencia inolvidable que pasé, narrándola lo más vívida y detalladamente posible. Para revivirla, para no olvidarla nunca. Para tener siempre presente en mente y corazón a esos 27 ángeles.

Los siguientes artículos van dedicados a todos estos jóvenes, al fantástico equipo de animación con quienes trabajé, y a todo un país que he aprendido a amar esta última semana: Ucrania. A todos los ucranianos cuyas vidas se vieron fuertemente afectadas a causa de la guerra.

Quedé tan enamorado de Ucrania que, para mantener mi vínculo con esta cultura y su gente, estoy escuchando bastante música ucraniana. De hecho ahora mismo mientras te escribo estas palabras lo estoy haciendo. En cualquier momento me pongo a ver películas ucranianas también. Lo que no sé todavía es si voy a continuar estudiando el idioma; me encantaría pero es algo que lleva mucho tiempo y esfuerzo activo (a diferencia de escuchar música que se puede hacer pasivamente).

Слава Україні 🇺🇦 Героям слава

(Gloria a Ucrania 🇺🇦 Gloria a los héroes)


Lunes 17 de agosto.

Me levanté a las 6:00. Estaba todo oscuro y silencioso. Yo todavía seguía siendo el único en todo el predio, pero eso estaba por cambiar muy pronto.

A diferencia del día anterior que había estado soleado y caluroso, hoy estaba nublado y fresco. Las temperaturas inferiores a 20 ºC me pillaron completamente desprevenido.

Acostumbrado al calor del sur de Francia, nunca pensé que haría frío en el oeste, sobre todo considerando que aún era verano. Le escribí un mensaje a la directora diciéndole que no me había traído ningún abrigo y que por favor me trayera uno de su casa cuando viniera.

Durante los días siguientes continuaría la tendencia de estar mayormente nublado; fresco por las mañanas y las noches (nos poníamos abrigo), y caluroso durante el día (nos quedábamos en camiseta).

Decidí ir a darme una ducha. Por suerte había agua caliente. Luego me pasé a la cocina y picoteé algo del queso que había dejado la familia en la nevera.

A las 7:00 de repente se hizo totalmente de día. Hice varias idas y vueltas entre la cocina y mi carpa. No sabía qué hacer mientras esperaba a que viniesen los demás.

A las 8:30 finalmente llegaron Léa y Océane. Léa era la directora del campamento, y Océane era animadora como yo. Entre los tres formaríamos el equipo de animación del lado francés.

A las 9:00 empezaron a llegar los chicos franceses, traídos en coche por sus padres. En total eran ocho jóvenes, lo cual era bastante poco, considerando que originalmente estaba previsto que fuesen 20 franceses y 20 ucranianos (no consiguieron llenar el cupo del lado francés).

Por alguna razón eran mucho más varones que mujeres: 6 varones y 2 mujeres. Sin embargo, este desequilibrio se compensó bastante bien cuando llegaron los jóvenes ucranianos, que eran muchas más chicas que chicos: 14 mujeres y 5 varones.

14 + 5 = 19, lo sé. Te había dicho que serían 20 chicos ucranianos, y eso era lo que había estado confirmado hasta este día. Pero a último momento recibimos la triste noticia de que una chica no iba a poder asistir. No me quedó claro exactamente bien por qué, pero sí entendí que tenía que ver con la guerra. Quizás alguien cercano a ella había muerto, la verdad es que no lo sé, pero detesto el hecho de que a causa de esta guerra de mierda nunca la pude llegar a conocer.

Por cierto —te digo esto ahora porque me acordé y si no más tarde me voy a olvidar—, este campamento era de pago para los chicos franceses pero totalmente gratuito para los ucranianos. Estaba financiado conjuntamente por la Accoord (empresa que me contrató) y por la asociación Volya, dedicada a brindar apoyo humanitario a los ucranianos en Francia.

Por cierto número 2: la razón por la cual los llamo «los jóvenes» es porque así es como todos hacíamos referencia a ellos casi siempre. Nadie usaba el término «enfants» (niños) o mismo «ados» (adolescentes), sino que optaban por «les jeunes». En mi redacción utilizaré alternadamente los términos «jóvenes», «chicos» o «ángeles», dado que eso es lo que eran para mí.

¿Por qué eran ángeles? Porque se portaban superbien, ayudaban todo el tiempo con toda la voluntad, hacían todo lo que nos los animadores les pedíamos, sonreían constantemente, demostraban simpatía, empatía y afecto, y hacían esfuerzos notorios por involucrarse lo más posible en la cultura del otro (los franceses en la ucraniana y los ucranianos en la francesa), por ejemplo aprendiendo algunas palabras del idioma y usándolas en los contextos adecuados (e.g. «buenos días», «buen apetito», «buenas noches», etc.).

A las 10:00, cuando ya estaban todos los chicos franceses con nosotros y sus padres se habían ido, Léa la directora se llevó a cuatro de ellos al supermercado para comprar provisiones para el desayuno, almuerzo, merienda y cena. Ciertos días tendríamos un traiteur (servicio de catering) contratado que nos traería comida ya preparada, mientras que el resto de las veces deberíamos cocinar nosotros, involucrando por supuesto a los jóvenes.

Los otros cuatro se quedaron conmigo y con Océane haciendo decoraciones para pegar en todo el campamento y sorprender a los ucranianos cuando llegaran más tarde.

Decoración dibujada por mí

En este papel que dibujé yo puede verse lo siguiente:

  • Un texto que pone Україна (Ucrania).
  • Un texto que pone Ласкаво просимо (Bienvenidos).
  • Una bandera ucraniana.
  • Tres cañas de trigo (Ucrania es uno de los mayores productores y exportadores de trigo del mundo).
  • Una bandura (instrumento de cuerda tradicional ucraniano — бандура).
  • La Catedral de Santa Sofía en Kiev (Софійський собор).
  • La Estatua de la Madre Ucrania en Kiev (Батьківщина-Мати).
  • El Trýzub (tridente ucraniano) del Escudo de Ucrania.
  • Varenyky (вареники), empanadillas de masa rellenas de patata, queso o carne (plato tradicional ucraniano).
  • Borscht (борщ), sopa de remolacha, verduras y carne (plato tradicional ucraniano).
Decoraciones hechas por los chicos franceses. Fíjate cómo se esforzaban por escribir en ucraniano.

A las 12:30 almorzamos. No estaba previsto ni servicio de catering ni cocinar para este primer almuerzo, con lo cual los chicos debían traerse algo desde casa. Ni yo ni Océane nos habíamos traído nada, así que Léa nos compró un sándwich para cada uno.

Después de comer hubo un rato de tiempo libre/tranquilo, que los chicos usaron para socializar y conocerse mejor. Si no recuerdo mal hubo partidas de Uno también.

Voy a hacer un intervalo en la secuencia de actividades para contarte un poco acerca de las personalidades y particularidades de cada uno de los jóvenes franceses.

Había dos hermanos mellizos que tenían 14 pero eran tan pequeños y tiernos que parecían de 12. Cada vez que tenía que llamar a uno de los dos, era como tirar una moneda al aire dado que tenía 50% de probabilidades de que le acertara al nombre. Para mí eran idénticos y no tenía forma de distinguirlos más allá de la ropa que llevaban puesta. Se llamaban Maël y Loïc.

Luego estaba Marius, también de 14, que al igual que los mellizos había nacido en un país francófono fuera de Francia metropolitana (si no me equivoco en la isla de La Reunión). Los tres tenían la tez oscura, y este además tenía el pelo afro. Los mellis eran más bien tranquilos mientras que este era más energético. A los tres les gustaba mucho el fútbol y se pasaban los ratos libres jugando a la pelota.

Hugo tenía 13 años y presentaba un cuadro de TDAH (Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad) y de TEA (Trastorno del Espectro Autista). Le gustaba mucho hacer preguntas a los animadores, y a veces necesitaba alejarse un poco del grupo y pasearse de un lado a otro. También era muy bueno resolviendo el cubo de Rubik. Solía involucrarse más bien con los otros tres de arriba.

Romain era el más grande con 16 años. Creo que hicieron una excepción con él dado que se suponía que esta colonia era para jóvenes de entre 13 y 15 años. Era un chico muy atento, astuto y dispuesto a ayudar.

Luego estaba la parejita de Gabin y Agathe. Ambos tenían 15 años. Estaban saliendo desde marzo. Ambos eran muy amigos de Romain (los tres ya se conocían antes de la colonia, y se habían anotado juntos).

Finalmente estaba Isabelle, de 14 años. Isa era una chica tímida, con una personalidad más bien introvertida y reservada. Sus padres la habían anotado a la colonia pero ella no estaba con muchas ganas de participar, al menos al principio. Otra cosa interesante de Isa es que había nacido en Vietnam y físicamente parecía vietnamita, pero era francesa y solo hablaba francés. Resulta que había sido adoptada y llevada a Francia de muy pequeña.

Desde el primer día intenté acercarme lo más que pude a Isa y hacerme amigo de ella. Por dos razones: (1) porque notaba que todos los demás se hacían amigos entre ellos con facilidad menos ella, que le costaba más integrarse debido a la falta de confianza en sí misma y a su carácter reservado, y (2) porque sentí que su personalidad era muy similar a la mía, lo cual me hacía sentir cómodo hablando con ella y creo que a ella también hablando conmigo.

Ahora que te pude hablar de todos los franceses, volvamos a donde nos habíamos quedado en el relato de las actividades.

Entre las 14:00 y las 16:00 fuimos a hacer tir à l’arc (arquería). Me sentí como Sabine o como Tippi usando un arco y flechas.

Arquería con los franceses
Grupo de las chicas
Isabelle apuntando
Flechas que tiré yo en un momento (nada mal, ¿eh?).

Lo que me gustó de esta actividad fue que el animador especializado no solo se tomó su tiempo para explicarnos el protocolo de seguridad y los detalles de cómo posicionarse y cómo lanzar, sino que además nos propuso hacer ciertos juegos.

Por ejemplo, un juego que hicimos consistió en lo siguiente. Cada equipo (de dos personas cada uno; yo estaba con Océane) elegía una palabra secreta de cinco letras. Nosotros elegimos TANGO. El objetivo era intentar eliminar a los otros equipos, descubriendo cuál era su palabra secreta. Si uno le pegaba al amarillo, obtenía la primera letra de la palabra; si le pegaba al rojo, la segunda; si al azul, la tercera; al negro, la cuarta; y al blanco, la quinta. Así hicimos varias rondas y fuimos eliminándonos hasta que quedó un solo equipo ganador.

Algo que aprendí aquí y que no sabía es que, si bien existen arcos «zurdos» y arcos «diestros», no es la lateralidad de la persona la que determina qué arco usa, sino más bien el ojo que utiliza para apuntar. Por ejemplo, en el caso de Isabelle, ella escribe con la mano derecha pero apunta con el ojo izquierdo, con lo cual le corresponde usar un arco zurdo a pesar de ser diestra. En la imagen de arriba puedes verla claramente apuntando con el ojo izquierdo, mientras que mantiene su ojo derecho cerrado. Yo también apunto con el ojo izquierdo, por lo que utilicé un arco zurdo (tenido con la mano derecha).

Cuando terminamos la sesión de arquería, volvimos al campamento y merendamos. Luego hubo tiempo libre.

A eso de las 18:00 un grupo de jóvenes ayudó a preparar la cena, mientras los demás se duchaban o continuaban con las decoraciones del lugar.

Preparando la cena

La forma en que nos organizamos para asignar las tareas a los jóvenes fue la siguiente. Primero separamos a todos en cuatro grupos: Grupo 1, Grupo 2, Grupo 3, Grupo 4. Luego hicimos una tabla con cada día de la semana del campamento. La tabla mostraba qué tarea le tocaba a cada grupo, la cual cambiaba cada día. Para que se entienda mejor, aquí tienes una foto de la tabla en cuestión:

Tabla de asignación de tareas para cada día y grupo (trabajo de Océane).

Las tareas eran estas cuatro:

  • Dishes. Lavar los platos.
  • Storage. Sacar la basura y poner la mesa (no me preguntes por qué Océane llamó «Storage» a esta tarea porque yo tampoco lo entiendo).
  • Kitchen. Preparar la comida.
  • Com. Realizar un vídeo para compartir con los padres (a mi entender nunca lo hicimos esto al final).

Otra cosa que los ángeles hicieron en este tiempo fue arrancar con su carnet de voyage (cuadernillo de viaje). Así es como llamábamos a un pequeño cuaderno en el que podrían escribir, decorar y pegar fotos de cada día del campamento, para recordar todo lo que hicieron.

Las dos chicas francesas trabajando en su carnet de voyage
Maël y Marius usando la cámara de fotos profesional de Léa (me olvidé de contarte: Marius es un aficionado a la fotografía).

A las 20:30 cenamos.

Chicos sirviendo la cena
Cena de la primera jornada
Así quedó el barnum decorado (así es cómo los franceses llamaban a esta parte donde estaban las mesas que utilizábamos para comer y hacer todo tipo de actividades).

Después de comer un grupo de jóvenes se puso a lavar los platos.

Lavando los platos

A las 22:00 hicimos una foto de los ocho jóvenes franceses frente a la carpa de la cocina.

No se ve muy bien porque estaba oscuro, pero ahí donde están los chicos es la entrada a la cocina, y lo que parece un container al costado son los baños donde estaban las duchas y los inodoros.

Luego de hacer esta foto nos desplazamos a donde estaban los tipis (carpas cónicas y altas) para hacer la veillée (velada). Nos sentamos primero en el suelo cerca de los tipis, a mirar las estrellas, charlar un rato en la oscuridad y jugar una partida de Loup-garou. Luego nos metimos dentro de uno de los tipis y jugamos al Uno.

Jugando el Uno dentro del tipi

A eso de las 23:30 los chicos se fueron todos a acostar, previo haber entregado sus teléfonos a la directora para que los guardara por la noche. Había dos carpas de varones y tres carpas de mujeres.

Dos carpas de varones
Tres carpas de mujeres

Una vez que los chicos se acuestan, los animadores en las colonias de vacaciones normalmente tienen una reunión entre ellos, para hablar de cómo había ido la jornada y organizar la del día siguiente. A esta reunión se la suele llamar informalmente la cinquième («la quinta»), dado que muchas veces se hace mientras se come un snack o incluso se toma cerveza, con lo cual es como si fuese la quinta comida del día (tras el desayuno, el almuerzo, la merienda y la cena).

Tuve la reunión con Océane y Léa, y a eso de las una de la mañana nos fuimos a dormir.

Originalmente nos habían dicho que los ucranianos llegarían a eso de la medianoche, pero su avión tuvo un retraso importante y terminaron llegando a la una y media, por eso es que no los esperamos despiertos como estaba previsto. La única persona que los recibió despierta fue la directora.

Léa me contó al día siguiente que tan pronto como llegaron, se pusieron a comer algo y fueron a ducharse, ya que estaban hambrientos y sucios tras haber estado viajando durante dos días. Algunas de las chicas lloraron tras la llegada: estaban sensibles por el estrés del largo viaje, la fatiga, el hambre, y por supuesto la guerra, que es algo que por desgracia está constantemente presente en la mente de estos jóvenes.

Imagínate la idea de viajar a otro país y dejar a todos tus seres queridos en tu propio país, mientras este sigue siendo regularmente bombardeado por un enemigo cruel y despiadado. La idea de que cuando vuelvas a tu país dos semanas después, quizás tengas a un familiar menos que cuando te habías ido. Estoy seguro de que estos pensamientos han pasado en algún momento por la cabeza de estos ángeles. Pensandolo así, es normal lo sensibles que estaban y todo lo que lloraron.

Por lo que me contó una de las chicas ucranianas en un momento, el viaje que tuvieron que hacer fue el siguiente:

  1. Jersón a Odesa en autobús (~6 horas).
  2. Odesa a Leópolis en autobús (~14 horas).
  3. Leópolis a Budapest en tren (~15 horas).
  4. Parada en Budapest durante la jornada para pasear y conocer (~8 horas).
  5. Budapest a Nantes en avión (~3 horas).

Y dentro de unos días cuando tengan que regresar seguramente van a tener que hacer un viaje similar solo que en sentido inverso, dado que desde hace años que no hay vuelos hacia o desde Ucrania.

A eso de las tres de la mañana finalmente se fueron a dormir los pobres y cansados ángeles azules y amarillos.


Termino mi narración de la jornada compartiéndote la narración de la directora, la cual es mucho más corta que la mía, y que escribió en una aplicación a la cual tenían acceso los padres para que pudiesen estar al tanto de lo que sucedía cada día en el campamento.

Lunes, 17 de agosto — El comienzo de nuestra aventura franco-ucraniana

¡Ya está, nuestra aventura franco-ucraniana ha comenzado! Por la mañana, nuestros ocho jóvenes franceses se han tomado su tiempo para instalarse y decorar el campamento antes de la llegada de los jóvenes ucranianos, prevista para última hora de la tarde.

Tras un buen pícnic a mediodía, por la tarde tocaba practicar tiro con arco 🏹, y después, ¡ir a hacer las compras y preparar la cena! Y, por supuesto, imposible olvidarse de fregar los platos… ¡su momento favorito!

Mientras tanto, los jóvenes también aprovecharon la noche para observar las estrellas y jugar a algunos juegos de mesa.

Por su parte, los jóvenes ucranianos por fin se han reunido con el campamento tras tres días de viaje desde Jersón. Llegaron a la 1:30 de la madrugada, muy cansados, ¡pero felices de haber llegado por fin!

Nos vemos el martes por la noche para contaros su primer día todos juntos… ¡y quizá incluso unas palabras en ucraniano!

Léa

Ame,
Kato