Kara Ema:
Miércoles 19 de agosto.
Me levanté a las 7:00. Por lo general intentaba levantarme siempre temprano, antes que la mayoría de los chicos y animadores, para tener unos minutos tranquilo para poder ducharme y prepararme mentalmente para afrontar la jornada.
Igual creo que Léa tenía la misma estrategia que yo. Ella siempre era una de las primeras personas en levantarse, y la última en irse a dormir. Con razón es directora. Yo no sé si podría ser director la verdad, dado que además de todas las responsabilidades del animador común, se te suman también un montón de cosas más de las que te tienes que ocupar y hacer espacios durante la jornada para encargarte de ellas. Cosas tales como hacer las compras, la contabilidad, escribir en el diario online para las familias, organizar las fotos y subirlas, etc., etc.
Mientras desayunábamos, hablábamos de música con los chicos ucranianos. Yo estaba interesado por conocer un poco de música ucraniana, así que les pedí que me dijeran los nombres de algunos temas que les gustaban. Por ejemplo, una de las canciones a las que me introdujeron y que me gustó fue Типу пара de NOTNA.
A las 8:30 llegó la camioneta del traiteur con los sándwiches para todos. Cada uno cogió su almuerzo y se lo guardó en su mochila. Luego nos fuimos todos arriba del autobús. Hoy tendríamos una excursión durante toda la jornada.


Íbamos a ir a un lugar que quedaba bastante lejos de donde estábamos, pero que igualmente a Léa le pareció que merecía la pena ir y mostrarle a los ucranianos, ya que se trataba de unos de los atractivos más remarcables de Francia: el Mont-Saint-Michel (Monte Saint-Michel).
El Monte Saint-Michel […] es un pueblo construido sobre una pequeña isla rocosa del estuario del río Couesnon, en Normandía (Francia), alrededor de la Abadía del Monte Saint-Michel. […] La arquitectura prodigiosa del monte Saint-Michel y su bahía lo hacen el sitio turístico más concurrido de Normandía y uno de los primeros de Francia, con unos 3,2 millones de visitantes cada año. […]
Wikipedia
La idea era que cuando llegáramos al lugar, los chicos tendrían un rato de quartier libre dentro del pueblo. Es decir que podrían explorar la isla por su cuenta, sin la presencia de los animadores. También tendrían su argent de poche (dinero de bolsillo) que les habían dado sus padres para comprar souvenires. Había una sola regla que había impuesto Léa: nadie podía estar completamente solo, es decir todos los jóvenes deberían formar grupos de al menos dos personas para el quartier libre.
Mientras estábamos en el bus aprovechamos para crear un grupo WhatsApp con todos los jóvenes franceses y nos los animadores, cosa de que si tenían algún problema pudiesen localizarnos por ahí. Léa no añadió a los jóvenes ucranianos en el grupo por dos razones:
- Si bien todos formábamos parte del mismo campamento, y todos hacíamos las actividades juntos, los principales adultos a cargo de los jóvenes ucranianos no éramos nosotros sino las profesoras de francés que habían venido con ellos.
- En Ucrania la aplicación de mensajería más popular es Telegram, no WhatsApp como en el resto de Europa. Con lo cual es probable que la mayoría de los chicos ucranianos ni siquiera tuviesen instalado WhatsApp en sus teléfonos.
El viaje duró unas dos horas y media—entre las 8:45 y las 11:15.
Entre el sitio donde nos dejó el autobús y el monte que íbamos a visitar, había una media hora adicional de caminata. También estaba la opción de tomarse un autobús gratuito que conectaba los dos puntos. Léa preguntó quiénes preferían tomar el bus y quiénes preferían caminar, así que nos separamos en dos grupos. Para mí grata sorpresa, la mayoría de los jóvenes optaron por ir a pie.


Con su arquitectura gótica medieval, realmente se parecía a Hogwarts. O quizás debería decir que Hogwarts se parecía al Mont-Saint-Michel.
A las 12:30 nos juntamos todos frente al pueblo, para dar las últimas indicaciones a los jóvenes antes de dejarlos explorar libremente.

Lo más importante que establecimos fue el punto de reencuentro y el horario. A las 13:45 teníamos que estar todos de vuelta ahí.
Hugo, el chico con trastorno del espectro autista, dijo que quería venir conmigo. Pero yo iba a ir con las otras animadoras, así que se sumó a nuestro grupo por un rato. En un momento paramos, y decidimos separarnos: Hugo y yo continuaríamos por nuestra cuenta.


Unos minutos antes de que se hiciera la hora en que teníamos que reunirnos con los demás, pasamos por unas boutiques y compramos souvenires. Yo compré unas galettes y un nougat para llevar a lo de Charlotte. Hugo también se compró algo para él con su dinero.
Tuvimos mucha mala suerte con el tiempo: justo cuando se hizo la hora se reunirnos y de pasar a la siguiente actividad, se echó a llover bastante fuerte, así que tuvimos que ir a refugiarnos bajo un techo y nos quedamos ahí un rato hasta que mermara.
Entre el viento y la lluvia, algunos chicos no estaban con ganas de sumarse a la actividad, así que una vez más nos separamos en dos grupos: los que se sumarían y los que no. Los que no creo que se fueron todos a una cafetería a esperar ahí a que volviésemos. Los que sí, fuimos con un guía a las sables mouvants (arenas movedizas).
A las 14:15 arrancamos la expedición.



Yo estaba tan fascinado como todos los jóvenes, dado que era la primera vez en mi vida que estaba en presencia de arenas movedizas.
La arena movediza, llamada también arenal o arenalejo es un hidrogel coloide, constituido por una mezcla de material finamente granulado, (tal como arena o fango), arcilla y agua.
Son fluidos no newtonianos: cuando no son perturbadas por un agente exterior, suele aparecer como una materia sólida (de forma «gelatinosa»), pero al menor cambio en las tensiones en la arena (menos del uno por ciento) causa una repentina disminución de su viscosidad (pasa a una forma de «sol»). Tras la perturbación inicial —como podría ser el hecho de que una persona ande sobre ellas— el agua y la arena se separan, formándose regiones densas de arena sedimentada; esto se debe a la formación de áreas constituidas por grandes volúmenes de materia con diferente tamaño, con lo cual la viscosidad de las arenas movedizas aparece incrementada súbitamente. Existe una falsa creencia que atribuye las arenas movedizas a las zonas desérticas, pero lo cierto es que éstas no están presentes en ningún desierto principalmente por la falta de humedad.
Wikipedia

Por cierto, a esta parte donde estábamos en los alrededores del Mont-Saint-Michel, solo pudimos ir en aquel momento en el que la marea estaba baja, y además solo porque teníamos guía. Estaba prohibido acceder a este lugar sin un guía acompañante.
El guía nos enseñó a hacer nuestra propia arena movediza, o dicho de otra manera a «activar» la arena movediza para que se vuelva viscosa y te empiece a tragar lentamente. La forma de activarla consistía en trotar un par de veces en círculos todos juntos por arriba de ella.


A las 16:15 nos juntamos nuevamente con todos y nos fuimos a tomar el autobús para luego poder tomarnos el otro autobús de regreso al camping.

Llegamos al camping a las 19:30 y tuvimos tiempo libre, durante el cual los chicos se ducharon y limpiaron todas las cosas que tenían con barro. Yo también aproveché para limpiar mis cosas.
Este tiempo libre de la tarde antes de cenar, un grupo de las chicas ucranianas lo aprovechaban todos los días para practicar un baile de una canción ucraniana llamada Сама файна.
Ahora cada vez que escucho este tema no puedo evitar ver a las chicas bailando. Me encantaba verlas, tan contentas y sonrientes, viviendo el momento tan despreocupadas, intentando olvidar todas las cosas horribles que estaban pasando en su país desde hacía cinco años.

Estuve mal en no haberlas grabado. A falta de un vídeo de ellas te conseguí este vídeo de YouTube, mostrando jóvenes bailando básicamente la misma coreografía y la misma canción:
A las 21:00 cenamos. La cena de hoy también era de traiteur, lo que significaba que no tuvimos que cocinar. Consistió en una lasaña con zanahorias ralladas, pan, y de postre un fondant au chocolat.


Estábamos todos cansados de la larga jornada de excursión, así que esta noche no hubo veillée. Después de cenar los que quisieron se juntaron entre ellos a charlar o jugar algún juego de mesa, y no tardaron en irse a dormir.
Nos los animadores hicimos como siempre la cinquième, y a eso de las 24:30 nos fuimos también a hacer dodo.
Palabras de la directora resumiendo la jornada de la fecha:
Miércoles 19 de agosto.
Esta mañana nos levantamos temprano para poner rumbo al Mont-Saint-Michel, ¡una maravilla normanda!
Primero aprovechamos un rato libre para ir de compras y hacer un pícnic en las murallas, con unas vistas magníficas de la bahía.
A continuación, nos preparamos para cruzar la bahía con Pierre, nuestro guía, que quiere mostrarnos los secretos de las mareas, las famosas arenas movedizas, pero también hacernos probar la salicornia y descubrir las pequeñas gambas de la bahía.
Por desgracia, al final solo algunos jóvenes tendrán la suerte de participar en la travesía. ¡Un chaparrón muy intenso, de unos veinte minutos, ha empapado a varios jóvenes de pies a cabeza! Los más atrevidos se lanzaron de todos modos a enfrentarse al viento y a los elementos, mientras que otros prefirieron disfrutar de una bebida caliente en una pequeña cafetería típicamente francesa.
Tras este largo paseo, llegó la hora de la merienda con una pequeña parada en la tienda Saint-Michel, para descubrir algunas especialidades gastronómicas francesas. 😋
Después, vuelta al campamento: ¡lasaña en el menú y a la cama tras este día tan intenso y ajetreado!
PD: Por desgracia, tenemos muy pocas fotos de esta jornada debido a un pequeño incidente con la batería de la cámara. ¡Pero tuvimos la suerte de que nos acompañara ese día un fotógrafo! 📸 Así que compartiremos sus fotos un poco más adelante.
Léa
Ame,
Kato

