Campamento francoucraniano: Día 4 – Ángel de la guarda, impostor y barbacoa

Kara Ema:

Jueves 20 de agosto.

Todos los animadores teníamos derecho a tomarnos un día de reposo durante la colonia. Yo no sabía esto, y cuando Léa me lo explicó y me pidió que pensara qué día prefería tomarme, me sentí un poco desanimado.

Es gracioso, ¿no? Normalemente cuando a un trabajador le dicen que tiene que tomarse un día de descanso, la persona se alegra y se lo toma bien. Pero en mi caso tuvo el efecto contrario. Yo ya conocía Nantes, y había viajado desde lejos hasta allá específicamente para animar el campamento. No había nada en esta ciudad que me interesara más hacer que estar ahí en el camping con los chicos. Le expliqué esto a Léa y le pregunté si podría no tomarme el día. Por suerte me dijo que sí.

Por su parte, Océane, la otra animadora del lado francés, dijo que ella sí necesitaba un día de reposo y decidió tomárselo el jueves. Con lo cual este día no estuvo presente en el camping desde la mañana hasta la noche. Ella vive en Nantes, así que se podía ir simplemente a descansar a su casa.

La jornada arrancó bastante tranquila y gradualmente, con al menos media hora de décalé (desfase) comparado con la programación habitual. Es decir, normalmente arrancábamos a desayunar a las 7:30 y despertábamos a los dormilones a las 9:30, pero hoy fue a las 8:00 y a las 10:00, respectivamente.

Como todas las mañanas, Léa se levantó bien temprano y se fue a hacer compras (no recuerdo si se llevó a algún joven con ella o no), dejándome a cargo del lado francés. Me dio los teléfonos de los chicos franceses para que se los devolviera a medida que se levantaban.

A las 8:00 tenía estos cinco teléfonos. Es decir que ya había tres jóvenes franceses despiertos, que de seguro serían Romain, Gabin y Agathe.

No me acuerdo si te conté ya esto o no, pero al mismo tiempo que nosotros estábamos haciendo nuestro campamento en esta zona del camping, había unos dos o tres grupos de jóvenes más haciendo sus propios campamentos, con sus propios equipos de animación. Uno de estos grupos era de niños pequeños, tipo de primer grado de primaria.

En un momento mientras estábamos sentados en la mesa desayunando, se acercaron dos niñas del grupo de los peques para saludar a las chicas ucranianas. Me parecieron supertiernas. Yo me acerqué a ellas para saludarlas y para susurrarles al oído algunas palabras en ucraniano para que le dijeran a las chicas.

Chicas ucranianas de 13-15 años interactuando con lolis francesas de ~7 años.
Las chicas ucranianas enseñándoles a las lolis un poco de ucraniano
Chicas ucranianas desayunando

Qué hermosas que eran todas. Se pasaban como una hora todas las mañanas arreglándose y poniéndose maquillaje en la miniterraza fuera de sus carpas. Si te fijas bien en la última foto, la chica que tiene el pelo teñido tenía la ceja cortada en una parte. Me di cuenta de que había por lo menos tres o cuatro chicas que tenían este mismo corte en la ceja. Les pregunté si lo habían hecho a propósito con fines estéticos y me dijeron que sí. Les quedaba bien. El maquillaje en las pestañas, mejillas y labios por otro lado yo personalmente no soy muy fan—para mí no hay nada mejor que la piel natural. Pero si a ellas les gusta me parece genial que lo usen, por supuesto.

Después de desayunar recibí abrazos de algunas de las chicas ucranianas, los primeros de una larga serie que continuó hasta el último minuto que compartí con ellas. Debido a la barrera del idioma, con la mayoría de ellas (salvo por las dos que hablaban bien inglés) intercambié muchos más abrazos que palabras. No hacía falta intercambiar palabras para saber que nos queríamos; las sonrisas y los abrazos hablaban por sí solos.

Sofi me causaba gracia cada vez que se hacía la ofendida y me gritaba «¡Impostor!» cuando me veía, por ejemplo, abrazando a una de las otras chicas o haciéndome fotos con los jóvenes franceses. Se hacía la celosa, básicamente. Al parecer la palabra імпостор (impostor) no es ucraniana, pero entró al lenguaje corriente gracias al juego Among Us.

A las 10:00 pasadas nos pusimos todos en ronda para hacer un juego: el chef d’orchestre (director de orquesta). Es un clásico este juego, así que es muy probable que ya lo conozcas. Se juega así: una persona se aleja de la ronda por un minuto, mientras todos los que están en la ronda deciden quién va a ser el próximo director de orquesta. Luego, la persona que se había alejado vuelve e intenta descubrir quién es el director. Todos deben copiar los movimientos del director.

Jugando al chef d’orchestre

A las 10:30 fueron todos a dar una vuelta por todo el terreno del camping, que los ucranianos aún no conocían. Yo decidí quedarme en las carpas y aprovechar ese tiempo para preparar un juego.

Preparando un juego (ya te lo explicaré más adelante). Originalmente estaba previsto para hoy, pero al final lo jugamos otro día.

Cuando volvieron los chicos del paseo ya era de mediodía. Un grupo se puso a cocinar, otro a poner la mesa, y el resto se sentaron a descansar o a charlar entre ellos. Yo había preparado un juego simpático que quería hacerles jugar, así que fui carpa por carpa intentando conseguir participantes.

Conmigo éramos ocho personas para el juego, lo cual era un muy buen número: podríamos dividirnos en dos equipos de cuatro integrantes cada uno.

Hay un canal de YouTube que descubrí el otro día, que está genial porque explica muy bien con un montón de visuales fáciles de entender, varios juegos de estilo deportivo, tipo para hacer en clases de educación física o mismo en campos juveniles / campamentos de verano. El canal se llama PhysEdGames. El juego que les hice jugar a los jóvenes lo saqué de ahí, de un vídeo titulado PE Game of the Year for 2026 – Gold Rush (Juego deportivo del año para 2026: La fiebre del oro).

YouTube player
Explicación del juego en el canal de PhysEdGames

La preparación era la siguiente:

  • Se divide el terreno en dos campos iguales, uno para cada equipo.
  • Se coloca una base con 3 piezas de oro en el medio de cada campo.
  • Se delimita un espacio en la esquina opuesta de cada campo para hacer de cárcel.

Las reglas eran las siguientes:

  • Objetivo: ser el primer equipo en conseguir las 6 piezas de oro y llevarlas a su base.
  • En su propio campo, un jugador es invencible y no puede ser tocado.
  • Al entrar en el campo contrario, un jugador puede ser tocado por un adversario.
  • Cuando un jugador es tocado, debe ir directamente a la cárcel.
  • La base del equipo contrario es una zona protegida donde un jugador no puede ser tocado.
  • Un jugador puede permanecer en la base enemiga hasta encontrar el momento adecuado para salir.
  • Un jugador solo puede llevar una pieza de oro cada vez.
  • Si lo tocan mientras lleva el oro, debe ir a la cárcel y la pieza vuelve a la base enemiga.
  • Para liberar a un compañero, un jugador debe entrar en el campo contrario y cogerlo de la mano.
  • Durante el regreso al propio campo, tanto el rescatador como el prisionero son invencibles.
  • Un jugador no puede robar una pieza de oro y liberar a un prisionero al mismo tiempo.

Es genial, ¿a que sí? Me encanta este tipo de juegos colectivos con varios elementos como cárceles, bases, piezas de oro y demás. Los chicos se lo pasan superbién jugándolos (y yo también, claro).

En los campamentos de verano convencionales, los chicos normalmente se pasan casi todo el tiempo haciendo juegos colectivos de este estilo. De hecho lo veíamos ahí mismo en el camping con las otras colonias que había. Pero nuestro campamento no era para nada convencional. Se trataba de un campo juvenil muy especial, donde más que los juegos la prioridad se ponía en el intercambio cultural.

Yo había preparado —en la aplicación de notas de mi teléfono— una decena de juegos, actividades y veladas para implementar con los jóvenes. Pero por desgracia no hubo tiempo de hacer la mayoría de ellos. Igual estoy contento con cómo salieron los que sí llegué a poner en marcha.

Jugando a la fiebre del oro

Jugamos varias rondas y por cada ronda cambiamos un poco los equipos, intentando hacerlos los más parejos posibles. Había solo una chica ucraniana con nosotros; todos los demás eran franceses.

A las 12:30 volvimos a las carpas. Media hora más tarde empezamos a comer, y 30-40 minutos más tarde terminamos.

Una de las dos carpas de los varones. Estaban jugando a las cartas mientras esperaban a que estuviese listo el almuerzo.
Grupo cocina terminando de preparar la comida para todos
Grupo vajillas lavando las vajillas después de comer

Hablé casi todo el almuerzo con una chica ucraniana llamada Ula. Era una de las dos que hablaba inglés. Me resultó hipersimpática y maja, además de inteligente. Era casi tan alta como yo (un metro setenta y algo), y tenía una melena negra ondulada y voluminosa, que le llegaba hasta la sexta vértebra torácica.

Me habría encantado poder tener conversaciones como la que tuve aquí con Ula, con todos los chicos ucranianos, para poder conocerlos mejor y aprender acerca de sus ideas, sus intereses y sus aspiraciones. Pero por desgracia a la mayoría solo pude llegar a conocer muy superficialmente.

Hoy lanzamos un juego llamado ange guardien (ángel de la guarda), el cual transcurriría todo el tiempo hasta el último día de la colonia. Para explicártelo de forma fácil, era el mismo juego que en Argentina se conoce como «el amigo invisible». A cada persona (tanto animadores como jóvenes) le tocaba otra persona a quien tendría que hacer regalos o cumplidos sutilmente cosa de que no se dieran cuenta de quién era su ángel de la guarda (o su cacahuète, como le decían también los franceses).

A mí me tocó uno de los mellizos (Loïc), y mi cacahuète era el otro mellizo (Maël). Habría preferido que me tocara uno de los ucranianos, pero bueno se dio así. Igual los melli eran adorables también. Me acerqué a Loïc y le pregunté quién era su personaje favorito. Me respondió que era Mbappé. Busqué una imagen de Mbappé en Internet y me puse a calcarla en una hoja. Luego, le dejé la hoja sobre su cama sin que se diera cuenta. Obviamente se dio cuenta enseguida de que había sido yo, dado que yo había sido el que le preguntó quién era su personaje favorito justo antes. Ahí estuve mal; tendría que haberle preguntado a su hermano en lugar de a él.

Dibujo que le hice a Loïc

Me dijo que le regustó mi dibujo y que cuando volviera a su casa lo iba a colgar en una de las paredes de su cuarto, lo cual me puso contento.

A las 15:00 armamos una partida de fútbol con ocho de los varones. Yo jugaba con tres ucranianos, mientras en el otro equipo había cuatro franceses. Con lo cual era Ucrania vs. Francia. Ganó Francia, inevitablemente (no por nada llegan siempre a semifinales en los mundiales).

Jugando al fútbol con les garçons

A las 16:00 me volví al camping para ver qué hacían los demás. Me encontré a algunas chicas ucranianas sentadas en la mesa del barnum, trabajando en sus cuadernillos de viaje.

Chicos en el barnum (I)
Chicos en el barnum (II)
Chicos en el barnum (III)

A las 17:00 reaparecieron las dos lolis que habían venido a saludar a las ucranianas a la mañana; venían con una amiga más también. Les pedí hacerles una foto.

Niñas francesas de otro campamento con una de las chicas ucranianas

Menos de un minuto había transcurrido desde que hice esta foto, que una animadora del otro campamento se me acercó para informarme que por una política de droit à l’image (derecho a la imagen), solo tenía derecho a usar esta fotografía internamente, y no podía subirla a redes sociales. Le dije que OK.

Otra actividad que lanzamos hoy fue la inscripción para la velada del Incroyable Talent (show de talento) que haríamos el sábado. Yo sería el animador principal de esta actividad, la cual no estaba en la planificación original de la colonia sino que la habíamos añadido luego de que yo la hubiese propuesto durante una de las cinquièmes.

En una hoja en blanco, dibujé una tabla para que cada grupo participante pudiese anotarse.

Chicas ucranianas anotándose en la tabla que yo había hecho

A las 19:00 entré en mi carpa y descubrí un papel que alguien había dejado arriba de mi cama. Decía en letras grandes: «LE MEILLEUR ANIMATEUR EST NOMMÉ……» (El mejor animador es declarado…). Del otro lado estaba mi nombre. Un tierno el melli.

Regalo de mi cacahuète

Esta noche tendríamos la barbacoa. Varias de las chicas ucranianas se ofrecieron ayudar a cortar los vegetales y el pollo en preparación para la cena.

Chicas ucranianas preparando la cena (I)
Chicas ucranianas preparando la cena (II)

A las 20:00 lanzamos otro juego más, el cual Océane había estado preparando desde hacía unos días atrás. La idea era hacer varias tandas de este juego, pero por falta de tiempo solo pudimos hacer una. Se trataba del jeu de l’imposteur (juego del impostor).

La forma de jugar era la siguiente. Para cada tanda habría una categoría, por ejemplo música, deportes, mascotas, etc. Un grupo de chicos se pararían frente a todos los demás y hablarían individualmente, diciendo unas palabras con respecto a ellos mismos y la categoría en cuestión. La audiencia podría hacer preguntas a cada uno de los chicos. Finalmente, todos votaríamos para ver quiénes creíamos que eran los impostores, es decir los que habían mentido.

Si no entendiste nada es normal. Es que es difícil de explicar sin un ejemplo, así que te voy a dar un ejemplo para que lo entiendas mejor. De hecho el ejemplo que te voy a poner fue la tanda que llegamos a implementar con los jóvenes. La categoría era instrumentos musicales. Cada uno de los chicos decía cosas como «desde que tenía 5 años que aprendo a tocar el piano», «voy a clases de trompeta y violín», «sé tocar la guitarra desde hace 3 años», etc. Había ocho chicos parados en el frente, tres de los cuales eran impostores.

Romain dijo que estaba aprendiendo piano, así que yo le hice la siguiente pregunta: «¿Cuántas teclas hay en un piano clásico estándar?». No me supo responder, lo cual me hizo sospechar un poco de él. La respuesta era 88, por cierto. Y al final lo gracioso es que Romain no era uno de los tres impostores.

No me acuerdo las preguntas que hicieron los demás, pero se ve que hicieron buenas preguntas dado que la mayoría acertó bien cuáles eran los impostores. Uno solo de los tres que había obtuvo pocos votos, mientras que los otros dos obtuvieron un montón de votos cuando Yuliia pidió que alzaran las manos los que pensaban que ellos eran los impostores.

Yuliia explicando el juego
Los ocho chicos que pasaron al frente

A las 21:00 nos movimos a otra parte del camping donde ya estaban preparando la barbacoa. No hice muchas fotos de este momento, pero te cuento lo que me acuerdo.

Al principio pusimos música bailable por el parlante Bluetooth que teníamos y nos pusimos a bailar un rato. Como yo era el que tenía su teléfono conectado al parlante, a cada minuto se me acercaba un joven para pedirme que añadiera un tema a la cola de reproducción. Yo también bailé (como pude) un rato con los jóvenes y con Océane, que ya había vuelto de su día de reposo, justo a tiempo para no perderse la barbacoa.

Después de bailar me fui a buscar un plato de comida y me senté al lado de Isabelle. Así como me había pasado todo el almuerzo charlando con Ula, esta vez me pasé toda la cena platicando con Isa. Hablamos sobre todo de música. Le pedí que me mostrara sus listas en Spotify para ver el tipo de música que le interesaba.

Debo decir que la música que les gusta a los franceses definitivamente no es mi tipo de música. Si bien hay algunos temas populares que me gustan, en general es muy diferente del tipo de música que escucho (tranquila, melódica, sinfónica, J-pop, K-pop). La música popular francesa tiene mucho rap.

Para que te des una idea, esta es una de las canciones favoritas de Isabella, de uno de sus artistas favoritos:

YouTube player
Jul – Parfum quartier
Noche de barbacoa
Tabla de quesos después de la comida, para que los ucranianos pudiesen degustar varios tipos de clásicos quesos franceses.

A eso de las 22:30 terminó la barbacoa y volvimos a las carpas. Una hora más tarde recuperamos los teléfonos de los jóvenes franceses y todos menos los animadores se fueron a acostar.

La cinquième de esta noche fue laaaaaaaarga. Ya no recuerdo de todo lo que hablamos exactamente, pero sí te puedo decir que duró hasta las dos de la mañana, que Léa y Yuliia se tomaron un par de cervezas, mientras Océane y yo preferíamos brindar con té frío. Léa también aprovechó este tiempo sin jóvenes alrededor para fumar un par de cigarrillos.


Palabras de la directora sintetizando la jornada del jueves:

Jueves 20 de agosto:

¡Un día más tranquilo para nuestros jóvenes!

Tras varios días muy ajetreados, nuestros jóvenes necesitaban descansar. ¡Así que el jueves por la mañana tocaba dormir hasta tarde! Una vez bien despiertos y descansados, empezamos el día con un pequeño juego dinámico, «El director de orquesta», para ponernos en forma.

Después, nos dirigimos a las orillas del Erdre para dar un bonito paseo. ¡Una oportunidad para que nuestros jóvenes disfrutaran del entorno de Port Barbe!

Para comer, el grupo de cocina preparó una deliciosa blanquette de pollo acompañada de tzatziki. Una comida que gustó a todos: ¡nuestros jóvenes se lo pasaron en grande!

Por la tarde, las actividades continuaron en pequeños grupos: algunos se fueron a iniciarse en el tiro con arco, otros siguieron trabajando en sus cuadernos de viaje, mientras que un tercer grupo disfrutó de diversos juegos deportivos.

Tras las duchas, llegó el momento de una agradable velada en buena compañía con una gran parrillada organizada por la asociación franco-ucraniana Volya. Un bonito momento de convivencia que también permitió a nuestros jóvenes descubrir las riquezas de la gastronomía francesa gracias a una magnífica bandeja de quesos.

Y para terminar la velada por todo lo alto, ¡pudieron degustar el famoso camembert normando asado! ¡Un gran descubrimiento y, sobre todo, una velada estupenda marcada por el compartir, la convivencia y el placer gastronómico!

Léa

Ah, sí: me olvidé de contarte que hoy por la tarde la mitad de los chicos ucranianos fue a hacer arquería, como habíamos hecho el lunes con los franceses. A la otra mitad le tocaría ir el viernes por la mañana.

Ame,
Kato