Mañana en Lérida, tarde en Andorra y noche de vuelta en Francia

Kara Ema:

Frase del día en ucraniano

Я вчора про це не думав.
Ya vchora pro tse ne dumav.
Ayer no pensé en eso.

яyayopronombre personal
вчораvchoraayeradverbio de tiempo
проprosobre, acerca depreposición
цеtseesto, esopronombre demostrativo
неnenonegación
думавdumavpensépasado de думати

Vídeo YouTube del día

Otra danza acrobática por bielorrusas.

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El domingo a las 5:00 llegué a Lleida (Lérida).

Lérida (oficialmente en catalán: Lleida) es un municipio y una ciudad de España en la comunidad autónoma de Cataluña. Capital de la provincia homónima y de la comarca del Segriá.

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En realidad esta ciudad no estaba en mi radar originalmente, es decir no pensaba visitarla. La razón por la cual la acabé incluyendo fue porque vi que desde aquí partía un bus hacia el siguiente sitio que sí quería conocer. Por eso es que solo me quedaré un par de horas aquí. Bueno, por eso y también porque es una ciudad pequeña y no hay mucho para ver.

Estació de Lleida-Pirineus (Estación de Lleida-Pirineos)

Al estar en Cataluña, aquí también hay dos lenguas cooficiales: el catalán y el castellano. Todos los catalanes saben hablar las dos.

A las cinco de la mañana no había absolutamente nada abierto: ni supermercados, ni cafeterías, ni restoranes. Ni siquiera un McDonald’s o un Starbucks. En Asia sea la hora que sea sé que siempre puedo contar al menos con las tiendas de conveniencia, pero en Europa no. Así que me puse a explorar un poco la ciudad mientras hacía tiempo a que abriese algo.

Rambla de Ferran

Me encanta este tipo de bulevares anchos, flanqueados por árboles y bancos. Siento que en España hay bastantes de estos (e.g. La Rambla de Barcelona).

Estàtua d’Indíbil i Mandoni (Estatua de Indibil y Mandoni)
La Paeria – Ajuntament de Lleida (Ayuntamiento de Lérida)
Fondo: Catedral Nova de Lleida (Catedral Nueva de Lérida). Derecha: Antic Hospital de Santa Maria (Antiguo Hospital de Santa María).
Carrer Major (Calle Principal)

Lo único importante que me quedaba por ver en este punto era La Seu Vella. Obviamente no podría entrar dado que el edificio no abriría hasta dentro de varias horas, pero al menos podría acercarme y pasearme un poco por el terreno del complejo histórico.

La Seo Vieja de Lérida (en catalán: Seu Vella) es la catedral y monumento más emblemático de la ciudad, se construyó en estilo románico, aunque sus bóvedas son de crucería ojival góticas. Se alza en el cerro conocido como Turó de la Seu Vella, un cerro que domina la ciudad y la comarca del Segriá.

[…] En el año 1707 y dada su importante posición estratégica, la Seo Vieja se convirtió en cuartel militar, no volviendo a desempeñar funciones religiosas. Aunque ha pasado por momentos de gran abandono, el traslado de los oficios religiosos ha permitido que se conserve el estilo original sin añadidos posteriores de otros estilos.

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Lo bueno es que tenía todo el predio para mí: a esta hora tan temprana cuando ni siquiera había amanecido, no había nadie más que yo.

Seu Vella (I)
Seu Vella (II)
Seu Vella (III)
Seu Vella (IV)
Castell del Rei / La Suda (Castillo del Rey / La Suda)
Vista a la ciudad desde el cerro Turó de la Seu Vella

Tardé como quince minutos en entender cómo hacer para bajar del cerro y volver a la calle principal. La disposición de las calles en este ciudad es medio laberíntica y complicada. Para subir me había tomado un ascensor que conectaba tres distintos niveles de calle; podría haber bajado por ahí pero quería hallar la forma de bajar sin usar el ascensor.

Plaça de la Paeria (Plaza del Ayuntamiento)
Plaça de Sant Joan (Plaza de San Juan)
Cafetería 365 Obrador

¡Al fin un lugar abierto! Esta cafetería había abierto a las seis de la mañana, y parecía ser prácticamente lo único abierto en todo el centro. Entré a las 6:20, me pedí un iced vanilla latte y un croissant de pistacho (3,8€) y me senté a descansar y a desayunar. Aproveché para cargar todos mis dispositivos.

Desayuno en Lérida

A las 9:00 llegué a la terminal de autobuses y veinte minutos más tarde salió mi bus —que en realidad era más bien una furgoneta— hacia mi siguiente destino: Andorra. Éramos solo dos pasajeros. Este trayecto me costó 25€.

Andorra, oficialmente el Principado de Andorra (en catalán: Principat d’Andorra), es un microestado soberano sin litoral ubicado en el suroeste de Europa, entre la comunidad autónoma de Cataluña (España) y la región de Occitania (Francia), en el límite de la península ibérica. Se constituye en Estado independiente, de derecho, democrático y social, cuya forma de gobierno es el coprincipado parlamentario, única en el mundo. Su territorio está organizado en siete parroquias, con una población total de 89 058 habitantes a 31 de diciembre de 2025. Su capital y núcleo más poblado es Andorra la Vieja.

Con una extensión territorial de 468 km², Andorra es el microestado europeo de mayor tamaño. Está situado en los Pirineos, entre España y Francia; tiene una altitud media de 1996 m s. n. m. Limita por el sur con España — provincia de Lérida— y por el norte con Francia — departamentos de Ariège y Pirineos Orientales (Occitania)—. Pertenece culturalmente a la Europa latina y su idioma oficial es el catalán, aunque debido a la diversidad de la población el uso del francés y el castellano está muy extendido.

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A las 11:15 pasamos la frontera y un agente se subió a la furgoneta para controlar los pasaportes. Quince minutos más tarde había llegado a la terminal de autobuses de Andorra la Vella, la capital andorrana. Un detalle acerca de la etimología detrás del nombre de esta ciudad:

El nombre en catalán es Andorra la Vella. El apelativo La Vella significa, literalmente, «la villa» o «la ciudad» y se añadió para distinguir a esta población del territorio homónimo, en cuanto capital.[7][8]

La traducción castellana «la vieja», así como la francesa «la vieille» que le da origen, nacen de un error basado en la homofonía entre la palabra catalana vella y la francesa vieille.

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Lo primero que hice al salir del bus fue bordear el Valira hasta llegar al Parc Central (Parque Central).

Río Valira
Parque Central
Juegos del Parque Central (I)
Monumento de niños con smartphones («Mira», de Àngel Calvente — Instalada en 2024).

Esta escultura está cargada de contrastes que invitan a la reflexión. Está situada a tan solo unos pocos metros de la zona de juegos infantiles, llena de niños jugando animadamente, mientras estos dos están inmóviles, con la mirada clavada en sus teléfonos.

Continué caminando bordeando el río por el Camí del Parc Central (Camino del Parque Central).

Camino del Parque Central

Cerca del mediodía se me derritió el reloj del calor que hacía, y me quedó algo así:

Noblesa del temps (La nobleza del tiempo), escultura de Salvador Dalí.
Pont de Paris (Puente de París)
Avinguda Meritxell, principal calle comercial de la ciudad. Una parte creo que se vuelve peatonal en ciertos momentos del día, como cuando pasé.
Me encanta ver esta clase de cosas: dejar tizas para que los transeúntes las usen para escribir o dibujar en la calle es una idea tan sencilla pero a la vez tan impactante y genial.
Centro comercial Pyrénées Andorra

A las 12:30 decidí caminar durante un cuarto de hora cuesta arriba para ver una escuela que quedaba por ahí, cosa de poder darme una idea de cómo lucían los colegios andorranos. La escuela se llamaba Col·legi Sant Ermengol (Colegio San Ermengol), y tenía todos los niveles de enseñanza, desde el infantil hasta el bachillerato.

Este era el edificio escolar que daba a la calle. Fíjate cómo no tiene nada que te haga dar cuenta de que se trata de una escuela. Ni un cartel, ni colores vivos, ni murales hechos por niños—nada. Si no fuese porque mi app de mapas la marcaba como tal, podría haber pensado que se trataba de un complejo residencial.

Pero no debería sorprendernos que las escuelas de Andorra sean tipo A, ya que después de todo las de sus dos grandes vecinos también lo son. Para las escuelas tipo B hay que ir al norte de Europa, no queda otra.

Del otro lado había un aparcamiento y unas canchas de fútbol. Si entraba por ahí, finalmente podía ver algo que indicaba que era un colegio, pero realmente había que entrar para poder verlo: desde la calle no se veía.

Canchas de fútbol de la escuela
Edificio con la sección infantil
Acceso a las secciones primaria, media (ESO) y secundaria (bachillerato).

A las 13:00 volví al centro y continué recorriendo.

Izquierda: Comú d’Andorra la Vella (ayuntamiento). Derecha: Sant Esteve d’Andorra (iglesia).
Fuente pública representando la danza del contrapás
Casa de la Vall

La Casa del Valle (en catalán: Casa de la Vall), ubicada en Andorra la Vieja, es la antigua sede del Consejo General de Andorra.

Fue construida en 1580 como casa solariega y torre de defensa de la familia Busquets. En 1702 fue adquirida por el Consell General. En junio de 2003 fue catalogada como Bien de interés cultural de Andorra.

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Estos creo que también son danzarines haciendo el baile del contrapás

El contrapás (contrapàs en catalán) es el nombre de una serie de danzas catalanas que se bailaban hasta mediados del siglo XIX y que están, en parte, en el origen de la actual sardana. Se trata un baile que, en general, se ejecutaba en las mismas sesiones que la sardana corta.

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Ejemplo de baile del contrapás
Plaça dels 7 Poetes (Plaza de los 7 Poetas)

Me tomé un ascensor que me llevó desde la planta 5 —donde estaba el centro histórico— hasta la planta baja, por donde fluía el río y donde estaba el Parque Central y demás.

Ascensor que conectaba tres distintos niveles de calles

Pasé por un colegio llamado Lycée Comte de Foix, que era tanto escuela media como secundaria y aplicaba el sistema de enseñanza francés. En Andorra conviven tres sistemas educativos: el andorrano, el español y el francés. Igual pienso que elijas el que elijas, tu hijo va a salir trilingüe (o cuatri contando el inglés).

Lycée Comte de Foix

El liceo estaba ubicado en el espacio entre la calle Prada Motxilla y el río Valira, y se extendía bastante de una punta a la otra (alrededor de 400 metros).

Caminé durante media hora por la calle que me llevaría de vuelta a España, siempre bordeando el río, alejándome de la ciudad un poco hasta que llegué al Parque Fluvial.

Parque Fluvial

Tanto este parque como el Parque Central, tenían ambos aseos públicos gratuitos y bebederos.

Unos 500 metros más condujeron hasta la Escola Andorrana de Maternal i 1a Ensenyança (Escuela Andorrana de Educación Infantil y Primaria).

Escuela Andorrana de Educación Infantil y Primaria

A las 14:00 empecé a volver al centro, esta vez por el otro paseo ribereño, del lado opuesto al río del que había venido.

Paseo ribereño

Veinte minutos más tarde llegué a la Estació Nacional d’Autobusos (Estación Nacional de Autobuses).

Estación Nacional de Autobuses

Todavía me quedaba como una hora y media más que podría aprovechar para seguir explorando un poco más, así que continué mi paseo.

Pasé por el Parque Central una vez más, pero esta vez seguí de largo no del lado del río como había hecho antes sino del opuesto: del lado sur.

Antes de irme de Andorra quería entrar por lo menos a un supermercado para ver qué clase de cosas vendían. Entré al Carrefour Andorra 2000.

No era nada especial, la verdad. Los mismos artículos que podía conseguir en España, básicamente. El hipermercado era enorme pero nada me convencía. Necesitaba algo que se asemejara lo más posible a comida (es decir, no galletas o croissants) pero que no requiriese cocinar o calentar para comerlo.

Salvo las ensaladas y los sándwiches, no hay muchas cosas más en esa categoría. Bueno sí: había algo de comida asiática ya preparada tipo sushi, pero me parecía un poco cara. Al final opté por una bandeja de tres empanades de tonyina (empanadas de atún), la cual me costó 4,69€.

Empanadas de atún del Carrefour de Andorra la Vella

La cajera cuando me despidió me dijo «merci», a pesar de que el resto de la conversación había sido en castellano. «Merci» al parecer es una palabra catalana tomada del francés para decir gracias.

Hablando de idiomas, cabe destacar que todas las veces que he escuchado diálogos entre andorranos mientras estuve en Andorra, los oí hablando en castellano, no en catalán ni en francés.

A las 15:00 volví al Parc Central.

Me encantan las vistas de montañas altas de los Pirineos todo alrededor de la ciudad
Bebederos y fuentes para cargar botellas de agua en el parque. Notar el cartel que prohíbe la carga de globos de agua.

En mi camino de regreso a la terminal de autobuses, tomé un desvío para ver el Edifici Prada Casadet (Edificio Prada Casadet), el cual si bien era mayormente de viviendas, tenía una plaza en el medio y algunos otros sitios públicos, tales como una biblioteca y una guardería.

Plaça Casadet (Plaza Casadet)
Escola Bressol Prada Casadet (Guardería Prada Casadet) y Biblioteca Pública del Govern (Biblioteca pública del Gobierno).

Ya se estaba acercando la hora de la partida de mi autobús, así que decidí finalmente ir a esperarlo a la terminal. Justo antes de llegar a ella, me topé con algo que me puso contento de ver, ya que es algo que no se ve todos los días ni mucho menos, pero que debería.

Un padre y una niña estaban caminando juntos, tomados de la mano. La niña iba con rollers en los pies y con su camiseta rosa atada a la cintura en lugar de tenerla puesta. También estaba el hermano de la niña a pocos metros de ellos, haciendo rodar un balón de fútbol.

Papá e hija de la mano

Me imagino la conversación que tuvo lugar entre ellos un rato antes de este momento fue algo como esto:

—Papá, ¿me puedo quitar la camiseta?
—Claro, hija, que hace calor.
—Merci papi, te quiero ♥.

Mientras tanto, en otras familias sería más bien algo así:

—Papá, ¿me puedo quitar la camiseta?
—No, hija, lo siento.
—¿Por qué yo no puedo y mi hermano sí? ¡No es justo!

Lo cual es algo que jamás voy a poder entender. Si tuviese una hija yo la dejaría estar sin camiseta cada vez que quisiera, como hizo este buen padre andorrano.

A las 16:00 salió mi autobús rumbo a Francia. Me costó 36€. En la frontera entre los dos países no nos pararon para controlarnos el pasaporte esta vez.

A las 19:20 llegué a Tolosa, unos veinte minutos antes de lo programado. Ya había estado en Tolosa antes. Esta vez solo pasaba por esta ciudad como conexión entre Andorra y Costa Azul donde me estoy quedando en lo de mi amiga.

Mi siguiente bus estaba programado para las 20:20. Tenía una hora para hacer dos cosas importantes: buscar un aseo público gratuito y un supermercado abierto para comprarme algo para cenar.

Como era domingo por la noche, la misión de encontrar un supermercado abierto era bastante más difícil de lo normal. Había un par de Carrefour City/Express, pero estas pequeñas tiendas en general intento evitarlas dado que tienen poca variedad y precios altos. Lo mejor habría sido un Lidl, pero no había ninguno abierto.

El aseo público gratuito lo encontré en Place de Belfort, a 500 metros de la gare routière. La misma terminal de autobuses tenía baños dentro, pero costaban 0,5€. Ya no más aseos gratuitos dentro de las terminales como había en España.

Cuando estaba regresando a la terminal, pasé frente a un local de tacos franceses. Decidí que esa sería mi cena. Me compré un taco de dos carnes (kebab y cordon bleu) y dos salsas (blanca y barbacoa) por 9,5€. Lo terminé de comer dentro de la terminal, mientras esperaba el bus.

Esperando el bus en la gare routière de Tolosa

Mi siguiente bus me había costado 40€, y ya sería el último bus de mi viaje. Si te pones a pensar, este viaje de cuatro días por tres países no me costó tanto:

  • 115€ en avión low-cost.
  • ~140€ en trayectos de bus.
  • 54€ en una noche de hostal.
  • ~60€ en comida.

369 euros en total, es decir un promedio de menos de cien euros por día.


A las 4:30 del lunes el bus me dejó en Le Cannet. Desde ahí caminé durante media hora hasta Cannes. Pasé por la playa un minuto para ver cómo lucía vacía y bajo el cielo estrellado, y luego me fui a sentar en un banco frente a un aire de jeux (área de juegos infantiles), igualmente vacía.

Playa de Cannes a las cinco de la mañana
Juegos de Cannes a las cinco de la mañana

Hice tiempo en aquel banco hasta las siete, que era cuando arrancarían a pasar los trenes que me llevarían a Mouans-Sartoux. El tren que me tomé se detuvo a medio camino y se demoró un buen rato en rearrancar; por megafonía anunciaron que había un objeto en las vías. Me costó bastante no quedarme dormido mientras esperaba.

En frente de lo de Charlotte hay una escuela primaria (école) y una media (collège). Me alegró ver a tantos colegiales yendo al collège por su cuenta, la mayoría a pie pero algunos también en bicicleta. Bueno, al menos el último tramo del parque y el cul-de-sac donde estaba la escuela lo estaban haciendo a pie—es posible que hayan sido llevados por sus padres en coche y los hayan dejado antes de entrar al cul-de-sac al nivel de la rotonda.

Los chicos que llegaban temprano se quedaban frente al portón del colegio, esperando a que algún docente llegase para abrirlo. Vi que lo abrieron a las 8:06. La primera clase sería a las 8:25. Nada de asambleas largas de 40 minutos como nos hacían hacer a nosotros cuando yo iba a la escuela. Nada de tener que llegar a las 7:20 tampoco.

Colegiales entrando al collège

El resto del día seguramente descansaré, me ducharé y dormiré una larga siesta para recuperar todo lo que no he podido dormir estos cuatro días de viajes.

Ame,
Kato